miércoles, 15 de octubre de 2014

¿HA MUERTO EL INDEPENDENTISMO CATALÁN?



1.--  Tras la última martingala de Artur Mas –convertir el café de la consulta en pura achicoria--  la Sánchez Camacho, ubícua dirigente del PP catalán, ha declarado bombásticamente que «se ha acabado el independentismo en Cataluña». Es una visión administrativista desde los pies a la cabeza. Muestra, además, la incompetencia en el análisis político y temeridad de perspectiva: es un ideologismo puro y basto. Pero en el fondo es la consecuencia lógica de un partido cuya biografía en Cataluña ha ido acumulando errores de bulto desde sus primeros andares. Aunque, a decir verdad, ni siquiera el relamido López Rodó hubiera hecho tantos disparates.

De una cosa podemos estar seguros: el independentismo catalán sigue vivo y coleando; diríase  que  ha venido para quedarse, y como aquel Mac Mahon puede decir «Je suis, j´y reste». Cuestión diferente es en qué proporción y con qué diapasón política y sociológica. Que a un servidor no le plaza es lo de menos.

Lo más seguro es que la Sánchez Camacho sepa o intuya que no está en lo cierto, que lo dicho es agitación y propaganda pro domo sua; que sus palabras son solamente un spot publicitario de cine de barrio al estilo de «Omo lava más blanco». En definitva, esta señora es la expresión de la política enlatada de twuitter, vacua de contenidos y llena de cacorretórica. Pero, tal vez, es el resultado de la exasperación del muy precario consenso de su partido en Cataluña desde que Dios lo echó al mundo. Así las cosas, no es exagerado decir que dicho partido es perfectamente prescindible en Cataluña: sus planteamientos, por ejemplo en política económica, ya están, desde siempre, cubiertos por la derecha nacionalista catalana.

La Sánchez Camacho y sus parciales ni siquiera sacaron conclusiones –tampoco las fuerzas políticas de izquierda--  cuando Artur Mas, en la oposición, se echó en cuerpo y alma al dogma neoliberal en su famosa conferencia en la London School of Economics en tiempos del tripartito. Ni tampoco cuando Mas, ya presidente, argumentó la necesidad de privatizaciones y recortes poniendo al frente de los negociados a un conjunto de depredadores de los bienes públicos, más tempranamente que lo hiciera Mariano Rajoy. En todo caso, alguien debió advertir a la doña que se abría una fase de profunda indistinción en las políticas económicas y sociales y que, por lo tanto, era conveniente abrir un espacio de significación propia, especialmente en lo identitario. Se dio una situación que podríamos caracterizar de espina bífida: no diferencia en lo económico (más bien una cierta pugna sobre quien la tenía más larga) y exasperación en el terreno de los grandes símbolos.  

2.--  En este mismo blog se ha dicho en diversas ocasiones que eran tres las condiciones para que el proceso independentista tuviera una fuerte visibilidad: a) que el Gobierno catalán lo asumiera o aparentara que lo hacía; b) un considerable consenso de las fuerzas políticas catalanas; y c) un potente movimiento de masas --necesario y aproximadamente suficiente--  que empujara en la dirección del independentismo. En gran medida esas condiciones se han ido dando, favorecidas por la actitud cuartelaria del Partido popular y sus franquicias. Lo que ha conducido a una serie de movilizaciones que aparecen explícita y visiblemente organizadas, mientras que sus contrarios son un conjunto de tapas variadas que conforman un indigesto comistrajo.  Ahora bien, tras la martingala, las tres condiciones empieza a agrietarse.     


3.— Manel García Biel, con su estilo directo y sin remilgos, ha calificado la última mandanga como Artur Mas o el fraude a la consulta. Que nadie piense que García Biel es un català emprenyat. Es, ante todo, una persona que no tiene pelos en la lengua. Y habrá que convenir que tiene razón. Es un fraude porque prometió la consulta, no una consulta de tres al cuarto. Otras personas menos ásperas que Manel –pongamos que hablo de Josep Ramoneda, poco sospechoso de irascible—afirma que Mas ha entrado en un simulacro. Comoquiera que a un ochentón como un servidor se le exige temple, me limitaré a decir que la mandanga de Mas es un meandro que todavía no es definitivo. No está descartado que, en los próximos días, pueda sacarse otro conejo de la barretina.

No obstante, vale la pena decir que el meandro arturiano no es una victoria política del Partido Popular sino el resultado de decisiones administrativas. Pero la mandanga de Mas sí es una derrota política. Pero, de eso a considerar que «el independentismo catalán ha muerto» va un largo trecho: el estajanovismo de Mariano y sus hermanos es una garantía añadida para que siga creciendo o se estabilice.  

4.--  Mientras tanto, el mapa de la desgracia en Cataluña nos ha traído otra sinrazón, según Cáritas: Cataluña tiene 450.000 pisos vacíos, mientras que hay 230.000 familias sin vivienda. Mientras ocurre todo esto (y muchas más patologías), ¿a mí qué leche me importa la independencia, con o sin consulta, con o sin ese oxímoron de las elecciones plebiscitarias?

Apostilla.   Lo que de verdad me preocupa es el significado y los motivos de la foto de arriba, la situación de Katiana.      


2 comentarios:

Temujin dijo...

No se bien en que sonsiste el nacionalismo catalan y si la "patria" deseada por ERC, tiene poco o mucho que ver con la deseada por CIU. Tampoco entiendo el socialismo que apoya el nacionalismo, ¿no era la lucha clases antes que loa lucha de pueblos?. Mientras en España siguen creciendo las desigualdades sociales, cada dia hay más ricos y más pobres y esto no parece interesarle a nadie, a nacionalistas, no nacionalistas o medio pensionistas.

Miquel dijo...

Con Temujin a veces diferimos en Tot.
Nacer en Barcelona no es lo mismo que hacerlo en Burgos, él lo sabe, pero aún la distancia es más grande si se nace en Barcelona y no se comulga con el régimen.
Siete años ya (esto parece de Gil de Biedma) que colaboro con Teresas de Calcuta, Pasaje Sant Agustí. Las ganas de comer (no digo hambre) las ganas de comer , digo, no tienen color, ni raza, ni país.
E insiste diariamente.
Todo es una cuestión de dinero. Financiación, que se dice ahora. Nunca han habido ricos tan ricos en España (Botines, El del Corte Inglés, el Ortega y toda la parafernalia política...y pobres tan pobres)...doy fe.
Las desigualdades hacen que politicamente empecemos a estar en polos opuestos. Las tendencias se extreman.
salut