miércoles, 31 de octubre de 2012

DE HUELGA GENERAL A HUELGA TOTAL


El mensaje de esta foto es claro: la alianza de los sectores populares con el sindicalismo confederal en torno a los objetivos que convocan la huelga general del 14 de Noviembre, que ya está a la vuelta de la esquina. Ese día, al igual que el cariño de la copla, “ni se compra ni se vende”. Por supuesto, tampoco se trabaja. El mensaje de esta foto es, además, la información de estas tiendas populares hacia sus clientes de toda la vida. No es sólo una esquemática agitación y propaganda.

El pequeño comercio es posiblemente el sector económico más golpeado por la economía. Especialmente, aunque no sólo, por los efectos devastadores de la caída del consumo de la población, agravado por el incremento del iva y ahora con la inflación desgobernada. Toda repercusión en la pérdida de los poderes adquisitivos repercute directamente en el pequeño comercio que no dispone de los márgenes de las grandes superficies. Esta es una cuestión que vincula los intereses del conjunto asalariado con los pequeños comerciantes. El “ni se compra ni se vende” del día 14 de Noviembre es un potente nexo de la adhesión mutua entre trabajadores y pequeños comerciantes en un movimiento de defensa de intereses comunes. El cierre de comercios puede ser en no pocas ciudades el elemento más llamativo de esta acción democrática nacional. En resumidas cuentas, de huelga general a huelga total.  

Por lo demás, séame permitida una reflexión colateral. Cada vez que el sector de los pequeños comerciantes se ha desvinculado, por unas u otras razones, del movimiento de los trabajadores ha entrado en la ruina. Cuando, por ejemplo, osciló hacia aventuras populistas de líderes carismáticos --el qualunquismo italiano o el pouladisme en Francia-- no sacó nada de provecho (1).  

  

(1)          qualunquismo. Movimiento derechista creado en la Italia de la posguerra por el periodista y comediógrafo Guglielmo Giannini (el nombre se lo debe a su órgano de expresión, la revista L’Uomo Qualunque, cuya traducción no literal sería ‘el hombre de la calle’). El qualunquismo, al que rápidamente prestaron su apoyo los descontentos, pero moderados, de la clase media, aquellos que habían sido fascistas no por convicción, sino por conformismo, desapareció de la escena política a los pocos años. No obstante, en Italia sigue empleándose la palabra para designar al magma electoral que, en términos más actuales, se conoce como ‘la mayoría silenciosa’.


El poujadismo fue un movimiento político de derechas, rozando la extrema derecha, que surgió en Francia a mediados de la década de los años cincuenta del pasado siglo. Debe su nombre a Pierre Poujade, un librero francés que forma este movimiento muy activo y agresivo. Fue activo entre 1954 y 1958. El movimiento se organizó en torno a la Union de Défense des Commerçants et Artisans. El poujadismo era antisocialista, antiintlectual y antieuropeo. Se nutrió de una base social compuesta de pequeños comerciantes y de la pequeña burguesía acosada por la inflación de la última época de la IV República. Los poujadistas consiguieron representación parlamentaria. En las elecciones de 1956 obtuvieron 52 escaños en la Asamblea Nacional. La decadencia del poujadismo tiene mucho que ver con el regreso de De Gaulle a la política activa francesa y la creación de la V República. En todo caso, el lepenismo tendría en el poujadismo una de sus fuentes o precursores históricos (http://historiaideologias.blogspot.com.es/2011/05/poujadismo.html).




Radio Parapanda. El libro de Bruno TrentinLa ciudad del trabajo, izquierda y crisis del fordismo,  está a punto de aparecer. Los pedidos deben hacerse a 1mayo@1mayo.ccoo.es



sábado, 27 de octubre de 2012

MÁS ARGUMENTOS PARA LA HUELGA


Es verdad que sobran razones para la convocatoria y realización de la huelga general. Pero también es verdad que hay gente que tiene dura la sesera y piensa que no es para tanto. Por otra parte también pesa en algunos sectores el sentimiento de ir a la huelga sin transformar dicho sentimiento en explicación razonada. De ahí que me haya permitido divulgar una serie de datos (oficiales, por supuesto) del gran expolio que se está dando a las clases populares. Se trata, en este caso, de las transferencias de capital que se han desviado de lo público a los sectores financieros. 

La banca acaparó la mayor parte de las ayudas públicas concedidas en el año 2010 para superar la crisis económica, de forma que cada residente español aportó 1.846,67 euros para sanear a las entidades financieras, según se desprende del informe anual de ayudas públicas que elabora la Comisión Nacional de la Competencia (CNC).

En total, las ayudas destinadas el sector financiero sumaron 87.145,47 millones en el año 2010, el 8,20% del PIB y el 99,59% de las ayudas anticrisis de ese ejercicio (87.497 millones), y el 94,2% de las ayudas públicas totales, que sumaron 92.500 millones.

¿Quién es esta cofradía de beneficiados? La reestructuración de Caja Castilla-La Mancha y de Caja Sur; la inyección de capital a la CAM; la ayuda de rescate a NCG Banco, a Unnim y a Catalunya Banco; la recapitalización y medidas de liquidez para Banco de Valencia y la ayuda en favor de Bankia-BFA.

En porcentaje de PIB, las ayudas para superar la crisis han pasado de niveles significativamente inferiores al 1% del PIB a superar el 8% en el ejercicio analizado.

Con todo, las ayudas públicas globales concedidas en el año 2010 sumaron 92.500 millones de euros, lo que supone un incremento del 46% en comparación con la cifra de 2009 (63.022 millones).

Así, las ayudas públicas alcanzaron en ese ejercicio el 8,70% del PIB frente al 5,92% del 2009, y pasaron de suponer 280 euros por cada ciudadano a suponer 1.960 euros por cada persona residente en España. Repetimos que estos datos han sido ofrecidos por la Comisión Nacional de la Competencia.

No hace falta ser de Parapanda para saber de dónde se han detraído estas ingentes cantidades de capital: de las políticas de enseñanza, sanidad,  la vivienda y del conjunto de la protección social; de la investigación y de las infraestructuras. Esto es, de lo que se recorta drásticamente al Estado de bienestar y pasa al poder financiero. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

LA RENOVACIÓN DEL PSOE Y LA HUELGA GENERAL



Todavía es muy pronto para que el PSOE diga algo con cara y ojos sobre el descenso electoral en Galicia y Euskadi. Pero lo que han dicho hasta la presente destacados militantes socialistas tiene todas las trazas de pereza mental. Sin embargo, no faltan observaciones fuertes en torno a las características más relevantes de la praxis de la izquierda, que fundamentalmente parecen dirigidas al principal partido de la oposición española. Por ejemplo, las que venimos comentando al hilo del último libro de Josep Ramoneda (1).

No hace falta ser del PSOE para tener el derecho-deber de hablar de este partido. También no siendo del PSOE uno se siente concernido, directamente, por cómo es, qué es y qué quiere ser esta formación política. De ahí que analizar, criticar y sugerir -–dentro de las convenciones de un debate fuerte, incluso áspero, pero constructivo-  debería ser una obligación política de toda la izquierda. Naturalmente, empezando por los propios socialistas.

Entiendo, por ello, que la primera gran declaración que se ha hecho, desde la casa socialista, no tiene suficiente consistencia. Han dicho: estamos en un ciclo electoral negativo. Cosa tan evidente como si hubiera afirmado que “el río Guadalquivir pasa por Coria, pasa por Coria, Coria del Río”, como aseguraba una vieja copla andaluza. 

Pero, comoquiera que el batacazo electoral es reiterativo, voces autorizadas de la dirección de dicho partido han hablado de poner en marcha una “profunda renovación ideológica”. Sea, pero séame permitido un amable reproche: esta renovación parece necesaria cuando un cierto sentir del electorado da la espalda al PSOE, pero no cuando éste no capta ex ante qué siente el personal de carne y hueso. En todo caso, bienvenida esa, se dice, profunda renovación ideológica.

Ahora bien, los socialistas tienen un material de arranque: los textos aprobados en el Congreso del Partido Socialista Europeo, celebrado en Oporto en diciembre de 2006. Allí están algunas claves para subir la cuesta con alforjas, no definitivas pero sí, al menos, más convenientes. Si tiran de esa veta, dándole las oportunas manos de pintura, pueden ponerse al día. 

Por mi parte les doy una pista de por dónde empezar la reflexión. Premisa: la democracia liberal ha sido un equilibrio permanentemente inestable entre una aparente igualdad política y una real desigualdad económica. Ahora el orden del día del batallón neoliberal es quebrar toda parcela de igualdad política para consolidar y extender la desigualdad económica. A eso, entre otras cosas, responde la convocatoria de la huelga general para el 14 de Noviembre.

La referencia a esta huelga no es instrumental. Lo digo con claridad: intuyo que una parte considerable del voto perdido por el PSOE está pendiente de qué hará concretamente ese partido antes, durante y después del 14 N. De momento, Valeriano Gómez ha apoyado la huelga y ha dicho que "sobran razones en España y en Europa para hacerla".  Son palabras inequívocas las del ex Ministro de Trabajo socialista. Pero con ser importante la voz de este barítono nos falta saber qué dirá el coro. Y, especialmente, qué harán concretamente las sedes locales de dicha organización.  



martes, 23 de octubre de 2012

LA IZQUIERDA INCOMPLETA DE RAMONEDA



El libro de Josep Ramoneda La izquierda necesaria. Contra el autoritarismo postdemocrático tiene como objetivo, se nos dice, “a) defender una idea de la izquierda como afirmación y no como negación; describir el carácter nihilista del modo de organización social que está minando los fundamentos de nuestras sociedades; c) advertir acerca del crecimiento de una cultura de la indiferencia que favorece la evolución de la democracia hacia el autoritarismo postdemocrático”.  Sobre esto último polemizábamos en nuestro primer ejercicio de redacción sobre el nuevo libro del maestro Ramoneda  EL TRABAJO EN LA IZQUIERDA NECESARIA (1).

 

Hasta donde llevo leído, la izquierda, según Ramoneda, se reduce a los partidos políticos de esa orientación. Lo que me produce un fastidio controlado. Es como si eliminásemos la hipotenusa en el teorema de Pitágoras. Justamente cuando, en España y Europa, hay un reverdecimiento del sujeto sindical e irrumpen movimientos de nuevo cuño en la arena pública –esto es, la izquierda no partidaria--  el maestro Ramoneda (que analiza lúcidamente la problemática de la izquierda política sensu strictu) ni siquiera les tiene en consideración. Y sin embargo, estos agentes “hacen política”, son sujetos políticos en el sentido completo, no amputado, de la palabra “política”.  Y, como he dicho en otras ocasiones, no son sujetos de la izquierda, sino que están en la izquierda. En unos casos mirando con el rabillo del ojo a los partidos; en otros desdeñando altivamente a la izquierda política. Que sea relativizado o incluso ignorado por los partidos políticos de la izquierda no niega lo anterior. Se trata, efectivamente, de un distanciamiento real que todavía no está siendo abordado con coraje.

 

De un lado, la izquierda política reduciendo su quehacer a la acción institucional que, siendo imprescindible, no abarca la totalidad de la política; de otro lado, la izquierda social que está abocada a la (también) necesaria contestación a todo el vendaval neoliberal. Pero unos y otros dejan de lado algo que el mismo Ramoneda recuerda incisivamente: “[que como] cada proceso de globalización ha puesto en cuestión la condición humana y ha engullido instituciones y culturas del pasado”, ahora –decimos nosotros--  existe una desubicación entre la izquierda política y la izquierda social con relación al proceso, ya sin retorno, de la globalización.

 

Es verdad, existe una izquierda política que se reclama de alternativa. Pero Ramoneda tampoco la menciona, de donde infiero que uno de los catetos del teorema de Pitágoras tampoco aparece en el ensayo de nuestro autor. Que esta izquierda sea minoritaria no explica el silencio de Ramoneda.  De modo que sería conveniente que el filósofo de Cervera ampliara la reflexión, máxime cuando algunos reproches que hace a “la izquierda” no tendrían cabida en esa izquierda que se reclama de alternativa, a la que también se le podrían hacer otras censuras.  

 

En todo caso, más allá de estas consideraciones, no estaría de más que las izquierdas reflexionaran sobre los contenidos del libro que comentamos. Especialmente tras las sucesivos batacazos del PSOE y, más en concreto, tras sus derrotas en Galicia y Euzkadi. Izquierda Unida tampoco debería echar en saco roto lo que se dice en el libro. Y, en otra dirección, la izquierda social no puede ignorar la referencia, antes citada, de “que cada proceso de globalización ha puesto en cuestión la condición humana y ha engullido instituciones y culturas del pasado”.

 

Por otra parte, sigamos atentos a las evoluciones de (clicar aquí) Izquierda Abierta que pretende acabar con la brecha entre la política y la sociedad.  Ahí podría haber un filón interesante.

 

 

(1)           http://lopezbulla.blogspot.com.es/2012/10/el-trabajo-en-la-izquierda-necesaria.html

 

Radio Parapanda. Nuestro amigo Guillermo Gianibelli, desde el otro lado del charco atlántico, mantiene viva la conversación que se inició hace unas semanas. Nos tomamos un respiro para seguir pegando la hebra. Hela aquí: DILEMAS DE LA ACCION POLÍTICA Y DEMOCRÁTICA DEL SINDICATO

 

 

 

domingo, 21 de octubre de 2012

EL TRABAJO EN LA IZQUIERDA NECESARIA




Nota editorial. El nuevo libro de Josep Ramoneda me abre el apetito para reflexionar acerca de lo que el autor llama “la izquierda necesaria”. Será un conjunto de ejercicios de redacción con una serie de comentarios a cada capítulo –o conjunto de capítulos—de dicho libro.


El maestro Josep Ramoneda nos ha hecho un nuevo regalo con su nuevo libro La izquierda necesaria. Contra el autoritarismo postdemocrático.  (RBA Libros, 2012). Se trata de otro importante ensayo que, como siempre, está escrito con una elegante sencillez. Con un estilo que tiene la profundidad del filósofo y la agilidad del buen periodista.

Prácticamente en el incípit el autor sitúa su primera observación: la izquierda no tiene en su agenda aquel sello distintivo que la caracterizó, a saber, la transformación de la sociedad. Ni siquiera, diría yo, aquella calculada ambigüedad togliattiana que no aclaraba si se estaba por romper con el capitalismo o trascender el capitalismo. Lo uno y lo otro no aparecen en parte alguna en la declaración de intenciones de la izquierda.  Se diría que la histórica división entre revolucionarios y reformistas  se ha disfrazado de noviembre para no infundir excesivas sospechas. Ramoneda indirectamente levanta acta de ello y plantea la vieja exigencia de la necesidad de abrir imaginarios de emancipación. Tengo para mí que si no se plantea dicho sentido la izquierda estará en el vaivén del tacticismo permanente.  

Comoquiera que todavía es pronto para enjuiciar el libro –siempre a través de nuestro particular subjetivismo--  tendremos ocasión más delante de conversar acerca de dónde está el baricentro de ese itinerario de emancipación. En todo caso, estamos en condiciones de dar un anticipo: el que nos brinda el eslogan de la magna concentración de los trabajadores italianos, convocados por la CGIL, el sábado 20 de octubre, “Prima di tutto, il lavoro”. Naturalmente, el trabajo que cambia en continua y acelerada transformación.

Por cierto, en el primer capítulo aparece un primer elemento que, para mi paladar, merecería una mano de pintura. Esa mano de pintura debería tener en cuenta las novedades de los últimos años matizando la idea de Claus Offe, que toma prestada Ramoneda: “La sociedad se disuelve en un individualismo de lucha a muerte por la subsistencia” [la cursiva es mía].  Yo veo las cosas de otra manera: las sociedades europeas –y muy particularmente la española--  están en un momento de ebullición, no precisamente individualista, en clara confrontación con las políticas económicas y sociales, en una fase incipiente de exigencia de regeneración de la democracia.

Así pues, el dato actual es, en efecto, “el ataque a fondo contra la condición de vida y trabajo, los derechos sociales y el Estado de bienestar. Y, en ese contexto,     en estos (duros) tiempos que corren, la protesta y el rechazo se centran en las políticas de los gobiernos que siguen las instrucciones de las autoridades europeas y de las instituciones financieras internacionales. Sólo a partir del verano de este último año, las movilizaciones de los trabajadores y trabajadoras de diferentes naciones europeas han sido cada vez mayores, en especial ante la aprobación del Pacto fiscal y de la regla del equilibrio presupuestario como forma de imponer recortes dramáticos en el gasto público y extender la denominada “austeridad” entendida como derogación práctica de los estándares mínimos de existencia de las capas subalternas de la población. Todavía se desarrollan los calendarios de movilizaciones país por país, y el 20 de octubre ha correspondido a Inglaterra – con multitudinarias manifestaciones en Londres, en Glasgow o en Belfast – y a Italia, con una concentración de más de cien mil personas en Roma. El salto cualitativo se observará el 14 de noviembre, con la jornada de lucha europea convocada por la CES en la que coincidirán las jornadas de huelga general en España, Portugal, Grecia y Chipre por el momento, y manifestaciones en todos los países europeos”.  

Como se explica en   http://baylos.blogspot.com.es/2012/10/po-ner-freno-la-violencia-del-poder.html.  

Pues bien, lo que explica Baylos --lo que realmente estamos viendo--  no es precisamente "el crecimiento de una cultura de la indiferencia" sino fundamentalmente  una radical contestación, sostenida en el tiempo y en el espacio, al "autoritarismo postdemocrático". Esta es la mano de pintura que proponemos para iniciar la lectura de “La izquierda necesaria” del maestro Ramoneda. Pero, en fin, todavía es pronto para zanjar una opinión definitiva sobre un libro que, en cualquier caso, merece la dicha  leerlo atentamente, nunca en diagonal.   

viernes, 19 de octubre de 2012

LA INDUSTRIA CATALANA Y HEISENBERG






Fermín Salvochea y José Luis López Bulla


Una economía industrial como la catalana con importantes déficits infraestructurales, tendría en la opinión del autor, dificultades adicionales para salir adelante en un proceso secesionista. La debilidad del Estado naciente y el  liderazgo ideológico de la burguesía nacionalista que se mueve ente el clientelismo más primitivo y el paradigma ultra-liberal,  genera un escenario de una economía muy dependiente del exterior y sometida al “diktat” de las grandes corporaciones nacionales. 

¿Sería Catalunya un “laboratorio ultra-liberal”?.  No lo afirmamos, pero el liderazgo del vector dominante del proceso  de independencia podría apuntar en esa dirección. De todas maneras la reflexión se mueve en “escenarios de probabilidad, no de certeza”, de ahí la referencia al  gran  físico alemán Heisenberg, padre del Principio de incertidumbre (*).

La economía industrial catalana y Heisenberg

En un escenario de pasiones desatadas, manipulaciones interesadas y sentimientos encontrados, es difícil intentar situarse en la reflexión  que propicie  un debate riguroso y documentado. Nuestra pretensión solo es aportación y contribución a la reflexión colectiva, desde un determinado ámbito tan importante para el futuro de la nación catalana, como es el de la economía industrial y sus infraestructuras.

El escenario español

Desde el punto de vista del ámbito que nos ocupa, el actual escenario español se encuentra atravesado por elementos de inseguridad jurídica, de profunda inestabilidad económica e incertidumbre política.

La incapacidad del Gobierno de Rajoy en abordar la necesaria reforma energética y la inexistencia de un marco retributivo para las renovables, contribuye sin duda  a un escenario de incertidumbre en un sector estratégico como el de la energía, en donde las eléctricas amenazan con la “deslocalización” de sus inversiones y la Unión Europea advierte sobre las consecuencias del abandono de una estrategia de lucha contra el cambio climático. A ello habría que añadir la ineficiencia energética de nuestra industria, lo que provoca una alta intensidad energética en nuestra producción industrial.

La equívoca planificación en el campo de las infraestructuras del transporte, con un  Plan de Infraestructuras (PITVI 2012-2014), que supone un descenso de la inversión de los 225.000M€ inicialmente previstos en febrero a los 110.000 M€ finalmente aprobados en toda la duración del Plan, priorizando una vez más inversiones por motivos puramente electorales y renunciando al mismo tiempo a un instrumento planificador y de reactivación necesario para hacer frente a la recesión galopante.

Una profunda falta de confianza del sistema financiero internacional que penaliza a nuestras empresas exportadoras de grandes proyectos de infraestructuras, con dificultades  para obtener los avales necesarios para poder responder a las garantías exigidas en operaciones de alto riesgo.

Una política industrial inexistente, el abandono definitivo de cualquier estrategia para el desarrollo de la economía sostenible que hubiese permitido la construcción de un nuevo modelo productivo basado en la eficacia económica (competitividad, formación cualificada, incorporación de valor añadido ), en la eficiencia energética y en la sostenibilidad medio ambiental. Es en este escenario de debilidad, crisis y falta de liderazgo, es en el que el sector dominante de la burguesía nacionalista, se plantea las “condiciones” para su pertenencia al Estado. En la crisis colonial del 98, fue la del “proteccionismo”, hoy día la “corrección” del déficit fiscal, que no es sino un elemento de distribución y reparto de poderes.

El escenario catalán: el sector industrial y las infraestructuras

La clase dirigente catalana, hegemoniza la reivindicación nacional y lidera el proceso para conseguir un nuevo reparto de poder entre las clases dominantes del Estado. Un escenario donde las izquierdas catalanas exhiben sus carencias en la elaboración de alternativas jugando el papel de “convidados de piedra”. 

El problema catalán es que su Govern, comete los mismos errores y comparte la misma política que el Estado, el “fundamentalismo del déficit cero” y la puesta en marcha de un laboratorio ultra-liberal , más fácil de aplicar en Catalunya, ante la justificación del Madrid “nos roba” que desactiva la contestación y que cuenta además con la profunda desorientación de la izquierda política y sindical catalana.

Un Govern de la Generalitat que no tiene, ni ha tenido ninguna estrategia industrial, lo que ha supuesto el debilitamiento y la desaparición en algunos casos de sectores industriales y de servicios de fuerte implantación en Catalunya. Un Govern que ha carecido de un diseño creíble de política energética, con gravísimas carencias en el campo de las renovables, cuyos desarrollos han sido condicionados por un difuso movimiento asambleario, el NIMBY(**) anglosajón, y un sometimiento  a los intereses clientelares de los gobiernos pujolistas de turno ….

Se han debilitado sectores industriales claves, se ha llevado hasta el peligro de extinción a la industria ferroviaria catalana, por el contrario  la estrategia del Gobierno Vasco en este sector ha permitido situar a su industria en el mercado global (CAF quinta empresa ferroviaria mundial), la industria textil traspasó su diseño a Galicia, se apostó de forma equivocada por la industria aeronáutica, la pérdida de calidad tecnológica en el sector de la automoción consecuencia de las concesiones a las multinacionales para retener el empleo en condiciones “low cost”. Todo ello ha supuesto en estos últimos 30 años un proceso  de descapitalización tecnológica y pérdida de conocimiento, en sectores industriales estratégicos.

En los últimos 10 años la industria catalana ha pasado de representar el 25% del conjunto de la economía al 19%. El PIB industrial en Catalunya ha tenido caídas muy importantes el 11,8% en el 2009 y una ligera recuperación del 1,7% en el 2011, por debajo del conjunto de España 1,9% y el 3,3% de la zona euro (***).  En el último lustro la industria catalana ha perdido 250.000 puestos de trabajo.

A lo anterior habría que añadir un grave proceso de deslocalización de los centros estratégicos de decisión de diferentes sectores y empresas punteras catalanas: AGBAR pasó a manos francesas, las eléctricas Hidrola y ENHER fueron fagocitadas por empresa foráneas. Déficits hídricos mal solucionados, deterioro del sistema educativo muy vulnerable, baja inversión en  I+D+i (1,68% del PIB en el 2009) por debajo de la media europea y de otras comunidades autónomas como Navarra (2,14%), País Vasco (2,06%) y Madrid (2,05%).

Una desafortunada política de infraestructuras que ha ocultado sus carencias en los reproches en algunos casos ciertos a los incumplimientos del Estado , se ha hecho política de “denuncia” y de “agitación” , pero los logros en la negociación han sido escasos. Las diferentes Consellerias de Terrritorio y Obras Públicas  han demostrado su profunda incompetencia , con Planes de Infraestructura faraónicos y con escasa implementación (los PDIT), con apuestas por infraestructuras insostenibles y poco eficientes, como el aeropuerto de Lleida y la L9 del metro de Barcelona, cuyo proceso de adjudicación iniciado al final de la etapa pujolista, es una muestra de incompetencia en la gestión de adjudicación de proyectos y de la cultura de las “perdidas por rozamiento” , el famoso 3% , que culminó con el “chantaje” en el Parlament al President Maragall , dónde la burguesía nacionalista, imponía una vez más sus condiciones de “propietaria” del viejo solar catalán …
¿Cual es el modelo productivo e industrial de la Generalitat de Catalunya? Ayer Eurovegas ,  hoy Barcelona World, la “Santa Alianza” con la “burbuja blauvera” y la puesta en valor de los terrenos de la Caixa en Tarragona, hábil operación del opudeista  Fainé.

Catalunya en estos años es mucho más vulnerable, al ser menos industrial y menos tecnológica. Las dependencias de nuestra economía industrial en un mercado globalizado

Un análisis sobre el mercado global, nos llevaría a la conclusión, de que se necesita de una masa crítica,  de economías de escala y de tamaño adecuado de las empresas para poder competir en el exterior. ¿Tendrían las mismas oportunidades COMSA-EMTE en el mercado exterior yendo con las constructoras españolasACS/OHL/FCC…, que en solitario?  ¿Las sinergias de ABERTIS, la recaudadora de nuestros caros peajes, con las empresas españolas ,se mantendría en las mismas condiciones? No nos parece serio el minusvalorar estas incertidumbres, no es de recibo ni la política del miedo divulgada desde ciertos centros de poder madrileños, ni la frivolización del escenario por parte de nuestros “expertos subvencionados”.

Reflexionemos sobre la posición de las multinacionales en Catalunya, es indudable que en una primera fase , la inseguridad jurídica, la inestabilidad económica y la incertidumbre política, generadas por la telúrica secesionista, repercutirían negativamente en las operaciones y negocios a desarrollar en el Principat. Sin embargo “a posteriori”, algunos multinacionales podrían reflexionar sobre las ventajas que ofrece un Estado más débil  y por lo tanto más “colonizable”, lo que les permitiría tener un mayor margen para imponer condiciones más favorables para sus inversiones y operaciones en el territorio. A las grandes corporaciones, la fragmentación europea les puede facilitar su estrategia de imposición de condiciones más restrictivas en el terreno laboral y más convenientes para sus intereses, los ejemplos de Eurovegas o las negociaciones con empresas japonesas en la época pujolistas, son ilustrativos al respecto. Por contra es probable que algunas PyMES sometidas al clientelismo tradicional de CiU  y a los presupuestos de la Generalitat, podrían adherirse a las proclamas independentistas.

¿Catalunya  laboratorio ultraliberal?

La gran duda sobre el futuro de progreso de una Catalunya independiente, arranca del liderazgo ideológico del vector dominante de la independencia , esta se podría construir desde la hegemonía de un proyecto conservador y ultra-liberal, modelo de referencia para el desarrollo de políticas de privatización de todos aquellos servicios públicos susceptibles de obtener rentabilidad económica. La Catalunya independiente podría ser el paraíso de lo “concertado”.

Está claro que si la burguesía nacional lidera el proceso, es para “mandar” en solitario y controlar el aparato de un Estado, que nace a su imagen y semejanza. La actitud beligerante y especialmente activa de CiU en todo el proceso de reforma laboral endureciendo las componentes más lesivas para los trabajadores, es una buena muestra de cuál sería un posible escenario laboral en un marco de independencia.

En la España democrática ha habido mayoritariamente etapas de Gobiernos de “izquierda”, por el contrario  en una Catalunya independiente abducida y liderada por la burguesía nacional, ¿quién nos garantiza que ésta no ejerza su hegemonía  durante décadas?

(*) Heisenberg, físico alemán que en el año 1927 enunció su Principio de Incertidumbre, donde afirma ”es imposible medir simultáneamente y de forma precisa la posición y el momento lineal (cantidad de movimiento) de una partícula “. En este artículo solo hemos pretendido acercarnos a escenarios de probabilidad , no de certeza
(**) NIMBY (Not In My Back Yard), que podría traducirse de forma libre, como : “Sí, Pero Aquí No”
(***) Datos Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat)



LA ORGANIZACIÓN DE LA DEMOCRACIA




Paco  Rodríguez de Lecea

Dice Riccardo Terzi, en el texto corto, denso y contundente que ha recibido calurosa acogida en las páginas de este blog, que nos encontramos ante una inequívoca crisis política del sistema:  Democrazia e partecipazione nella crisi del sistema político


Se refiere a Italia y a la Toscana, pero lo dice desde la conciencia de que la situación en su país y en su región es trasplantable, sin forzar lo más mínimo la analogía, a otras y muy diversas latitudes. Las páginas que firma Terzi son, por otra parte, no una elaboración individual, sino la presentación e introducción de una investigación llevada a cabo conjuntamente por el Istituto di Ricerche Economiche e Sociali (Ires) de la Toscana, la Universidad de Florencia y la Cgil. Laglobosfera de Parapanda sin duda estará atenta a la difusión, en su momento, del texto completo de esa investigación más extensa.

No hace falta insistir mucho en calificar y caracterizar la crisis que padecemos: las noticias prácticamente diarias en los medios de comunicación acumulan prueba sobre prueba de una situación de parálisis, de falta de ideas y de proyectos, de una clase dirigente política y financiera enquistada en sus privilegios, corrupta y arrogante. No han faltado en los últimos años, señala Terzi, esfuerzos generosos para salir del cenagal. Pero es un hecho que quien ha vencido en todos los casos ha sido el cenagal.

En los últimos años la democracia representativa ha sido puesta en cuestión desde tres grandes frentes, que han tratado de colocarla “bajo tutela” en nombre de tres distintas autoridades de rango superior.

La religión ha sido el primer frente: en realidad lo ha sido desde hace ya siglos. Obispos, imanes y rabinos coinciden en considerar la democracia como un artificio tolerable sólo en la medida en que no contradice ni estorba las normas de vida emanadas de la divinidad que ellos representan. Cuando la moral ciudadana viene a chocar con la moral de la religión dominante en un país, se producen en la vida democrática de éste toda clase de presiones indirectas o directas, e interferencias de diversas magnitudes. Incluso muy graves.

Con todo, poca cosa son las interferencias religiosas al lado de las económicas y financieras. Todo el sistema democrático queda en suspenso cuando se trata de plegarse al imperio de los mercados y a seguir las normas de actuación emanadas de la llamada “troika”. Tal es el miedo entonces a que los parlamentos se “equivoquen” y voten en contra de lo que es ineluctablemente necesario hacer según el pensamiento único, que los poderes ejecutivos soslayan la confrontación en las cámaras y legislan de tapadillo por decreto. Incluso cuando se hace necesario tocar la “intocable” Constitución.

El tercer ataque a la normalidad democrática viene del populismo plebiscitario. Ante el líder que se erige en el portavoz privilegiado de una comunidad, sea esta nacional, supranacional, de nacionalidad, región o municipio, no valen las instituciones establecidas, y el pueblo puteado, olvidado y ninguneado durante largos años, emerge de pronto como la única opción capacitada para validar, con su voto o más a menudo con su simple presencia, las pretensiones del dirigente carismático.

Los tres frentes de agresión a la democracia suelen imbricarse y reforzarse mutuamente. Bajo ese triple y poderoso envite, hemos visto banalizarse el trabajo de los parlamentos, resquebrajarse la coherencia del poder judicial, y perderse de forma progresiva la función de los partidos políticos, que actuaban como enlace entre la sociedad civil y las instituciones. La democracia ha perdido sus cauces y vías de transmisión; peor aún, se han anulado o corrompido sus topes, sus frenos y sus contrapesos. Lo que rige en la política actual es la ley del desafuero.

La reconstrucción a fondo de la democracia, maltratada y lacerada por estas agresiones, es una tarea urgente. Y también, una tarea ingente. La clase política en su conjunto, es decir las instituciones, los partidos políticos, los sindicatos, las fundaciones y los organismos de diverso tipo que se mueven en órbitas más o menos próximas a los centros de poder, pueden intentar resolver la cuestión “desde dentro”, renovando personas, revitalizando recursos y activando resortes. Es una opción plausible, afirma Terzi, pero de éxito improbable. Por muchas razones, pero en particular por una: porque implica una limitación, una más, de la democracia.

En el exterior del sistema hay también vida. Se expresan los que no tienen voz: los indignados, los asambleístas, los grupos antisistema o antipolítica. La derecha, el centro y la izquierda establecida, la que Bruno Trentin llamó “sinistra vincente”, tienden a englobarlos a todos ellos en una descalificación irrevocable. Pero cuando la política está paralizada en el marasmo, en la ineficacia y en la corrupción, todos somos antipolítica. Y la democracia, por definición, es un derecho de todos, sin exclusiones, sin vallas ni letreros que digan “Prohibido el paso a toda persona ajena a la obra”.

Entonces la gran propuesta para hoy, dice Terzi, es ampliar la democracia, llevarla a todos los rincones, a todas las personas, y organizarla. Una democracia espontánea, plebiscitaria, rudimentaria, vale de muy poco. Es urgente recurrir a todos, promover una participación democrática masiva y organizada. Una democracia organizada implica la creación de cauces adecuados, de nuevos canales y nuevas sedes de discusión y de expresión, para la decantación y formulación de síntesis sucesivas de un proyecto político que englobe a todos y en el que todos puedan reconocerse. En ese contexto los partidos políticos dejarán de ser los vehículos exclusivos de la opinión de sus bases. No por eso habrán de dejar de arrimar el hombro, pero no pueden reclamar el monopolio de esa función. (Otro tema que no es oportuno tratar aquí, añade Terzi, es la necesidad de una reforma a fondo de los partidos políticos democráticos, de sus estructuras y de sus métodos, si quieren tener algo que decir en el nuevo mundo global.)

Al sindicalismo confederal también le corresponde, dice Terzi, una tarea importante en ese proceso largo, trabajoso y complejo. Entre otras, por una razón de un peso abrumador. La democracia, en la medida en que significa libertad de expresión y de participación, impregna toda la vida y la experiencia de las personas. Y la dimensión esencial de las personas es el trabajo. Hay una tendencia, incluso desde la izquierda, a separar el mundo del trabajo del mundo de los derechos de ciudadanía. Es una tendencia errónea, lo discutimos a fondo el editor de este blog y yo mismo a propósito de su traducción del libro de TrentinLa città del lavoro” (1). Recortar de la vida democrática de una persona, de su derecho fundamental a la libertad y a la igualdad, las horas que pasa en el trabajo (o buscando trabajo, en tantos casos), es una amputación brutal e inadmisible. Pensar, como hace Josep Ramoneda en su reciente “La izquierda necesaria”, que el trabajador puede y debe tender a buscar la felicidad al margen del trabajo para no caer en el “economicismo”, es pura filfa. Estamos acostumbrados a argumentaciones más rigurosas del filósofo de Cervera.

Dado que la intención de la propuesta avanzada por Terzi es ampliar la democracia y llevarla a todos los rincones del país, una tarea primordial será introducirla dentro de las fábricas y los centros de trabajo. Allí también han de regir los principios universales de la libertad, la igualdad y la fraternidad, o expresado de otro modo, la solidaridad. Y fuera y más allá de la empresa, importan para la democracia el encaje y la interacción entre empresa y territorio, de un lado, y de otro entre economía y política; dos cuestiones en las que el sindicalismo tiene, si es capaz de afrontarlas, mucho que decir.


jueves, 18 de octubre de 2012

DEMOCRACIA Y PARTICIPACIÓN EN LA CRISIS DEL SISTEMA POLÍTICO




Existe una abundante (y, a veces, sugerente) literatura académica y política sobre lo que podríamos entender como la crisis de la democracia. Recientemente hemos conversado en este mismo blog en torno a un artículo, SOBRE LOS DILEMAS DE LA ACCIÓN POLÍTICO-DEMOCRÁTICA,  de Guillermo Gianibelli. Ahora, nuestro amigo Riccardo Terzi nos envía un trabajo que viene al pelo. (1). Riccardo Terzi,  miembro de la secretaría nacional del Sindacato dei Pensionati Italiani (SPI – CGIL), ha presentado una ponencia sobre una investigación sobre “cómo responder a la crisis de la democracia” en la que participan el sindicato, el potente equipo de investigadores del IRES – CGIL y la Universidad de Florencia.  Entiendo que los resultados de esta investigación y la misma introducción de Terzi nos pueden ser útiles también en España

 

El ponente parte de la siguiente sintomatología: a) crecimiento impetuoso del abstencionismo electoral, b) descrédito de los partidos, c) explosión violenta de la anti-política, d) la constante retahíla de los episodios de corrupción, e) la imagen de una “casta”, cerrada  en la defensa de sus privilegios. No se trata, nos dice Terzi,  de situaciones aisladas: todo ello afecta en todo el sistema político-institucional. Estamos ante una aguda crisis del sistema”. De ahí, advierte, que “no se pueden confundir las causas con los efectos; y lo que se llama anti-política es, claro que sí, una señal alarmante, la señal de un cambio del espíritu público que puede provocar salidas destructivas, pero es realmente el reflejo de una situación que ya no es sostenible”. Por ello son urgentes los proyectos de reconstrucción, las ideas positivas de cara al futuro.

 

Estamos ante una encrucijada: ¿la salida de la crisis exige una determinada limitación del método democrático o demanda una coherente expansión de la democracia, una ampliación de su campo de acción? Es decir, el verdadero problema no es entre política y anti-política, sino entre desarrollo o limitación de la democracia. La respuesta vendrá ahondando en la profundidad de los procesos reales. 

Terzi nos dice que el ataque a la democracia viene a través de vías indirectas con una acción molecular que no aborda los principios sino los mecanismos concretos. La vara de medir no es otro que la verificación del grado de aproximación a lo que es el corazón de la idea democrática: el derecho de todos sin excepciones a participar en las decisiones políticas y la ilimitada extensión de este método en todos los campos, sin áreas protegidas, sin cotos vedados. La democracia es, pues, un proceso de universalización. 

El autor nos alerta de quienes razonan así: la democracia, siendo por naturaleza relativista, no puede basar en ella misma su fundamento; necesita una autoridad externa. Esta tesis, declarada o sobreentendida, atraviesa todas las corrientes conservadoras y basa en tres diversas trayectorias que se inter relacionan entre sí.    

En primer lugar está la potencia ideológica de las religiones que tienden a afirmarse como el único posible fundamento de la comunidad, como el recurso de las fuentes morales. La religión –ya sea el cristianismo o el Islam-- acepta la democracia solamente como un producto secundario, subordinado. Está hablando de la institución, no del sentimiento religioso.

En segundo lugar está el segundo movimiento, todavía más relevante y actual: la idea y la práctica tecnocrática en nombre de una presunta objetividad de las leyes económicas. Todo (las soluciones y la agenda posible) deben estar supeditadas a la práctica tenocrática. En este sentido, es evidente que se opera una radical despotenciación de la democracia con una separación entre las sedes de la representación y las sedes del poder. 

La tercera tendencia es la plebiscitaria, que confía a la figura carismática del líder; de un líder en el que se condensa el espíritu de la nación. Aquí también la clava el amigo Terzi, pensara o no en Cataluña.  Ante la crisis de las culturas políticas tradicionales se apunta a ese modelo: a la personalización, bajo una competición, no en base a las ideas, sino en la delegación fiduciaria del jefe, el regulador exclusivo de toda la vida política e institucional. 

Frente a todo ello es necesario un programa coherente de democratización del sistema.  En la historia han sido los partidos quienes, esencialmente, han sido la conjunción entre sociedad civil e instituciones, el canal donde se organiza la participación democrática. Los partidos, ahora,  no pueden ser el canal exclusivo, la democracia sólo puede vivir si existe una pluralidad de sujetos, movimientos asociacitivos, instrumentos, sedes de confrontación sin que nadie pueda arrogarse el monopolio de la representación. Ni el interés público está sólo en manos del Estado, existiendo un espacio para la libre iniciativa de los sujetos sociales, incluido el sindicato.

Ahora bien, cuando hablamos de democratización ¿en qué medida situamos a introducir en ese proceso la esfera de la economía y el sistema empresa? Más todavía, ¿existe democracia participada si el trabajo –y el momento de trabajar—queda excluido? Del trabajo que continúa siendo el lugar fundamental de la identidad de las personas. En resumidas cuentas, el proyecto de reconstrucción de la democracia debe ligar inseparablemente ciudadanía y trabajo, empresa, economía y política.    

(1) Radio Parapanda. Texto original de la ponencia de Riccardo Terzi: Democrazia e partecipazione nella crisi del sistema político


martes, 16 de octubre de 2012

POLÍTICA INDUSTRIAL. No abandonar los sectores tradicionales




Joaquim González Muntadas
Secretario General de FITEQA CCOO

Desde hace unos meses se van encadenando noticias esperanzadoras para algunos sectores como el textil y los sectores de la industria de la moda española, al empezar a corregirse la tendencia iniciada hace una década de deslocalización hacia China y otros países, en los que ahora se ve que no todo eran ventajas. Se evidencia por ejemplo, que no solo importan los costes salariales por minuto de producción sino el coste final,  incluyendo costes de transporte, de personal trabajando en el extranjero, de adaptación de servicios informáticos, de formación de los trabajadores en destino, logísticos, de implantación y mantenimiento de las máquinas e instalaciones, etc.

Esta tímida pero novedosa "relocalización industrial" puede suponer una oportunidad para muchas empresas y comarcas muy castigadas por la crisis y necesitadas de actividad industrial tras la destrucción de su tejido productivo, algo que no deberían perder de vista los sesudos ‘informes, estrategias o alternativas industriales’, ya que el 85% de las empresas, el 65% de la producción y el 74% del empleo en nuestro país corresponde a actividades industriales manufactureras de baja o media intensidad tecnológica. Deberíamos aprovechar cualquier oportunidad que pueda suponer recuperar la producción, y mirar con atención, por no decir mimo, a los sectores industriales tradicionales y con ellos a las pequeñas y medianas empresas, porque desde esa base podremos generar el esperado y lento cambio de modelo productivo tan reclamado como poco concretado por todos, Administraciones Públicas, Gobiernos, patronales y sindicatos.

Surgen dudas sobre si tendremos empresarios que respondan a la demanda de actividad, si habrá crédito, hoy casi imposible, para que su iniciativa no quede estrangulada, si tendremos profesionales de oficio, si tendremos industria auxiliar, etc. Esperemos que sí y que no sea demasiado tarde para corregir el grave error que ha representado para nuestra economía y nuestra sociedad que sectores como el textil, el calzado, todos los que conforman el Sector de la Moda u otros sectores industriales metalúrgicos, madera....., con historia y oficio, que antaño generaron miles de puestos de trabajo y conocimientos, hayan sido relegados -por no decir maltratados- por las políticas europeas, la legislación y las Administraciones Públicas, los bancos, y también por algunos creadores de opinión que los habían estigmatizado como sectores sin futuro.
Desde los gobiernos se alentó a deslocalizar la producción porque España se ‘merecía algo mejor’, sectores más punteros, con mayor valor añadido e innovación, llamados insistentemente por voces políticas, económicas y sociales, que como refleja la débil realidad industrial, no han acabado de  llegar.

Las razones por las que no han llegado aún, o no suficientemente, las conocemos: ineficiente realidad educativa y formativa, baja inversión, escaso esfuerzo en I+D+i, falta de cooperación y alianzas empresariales, así como el precio del suelo que expulsó del centro de las ciudades a miles de empresas generando unas plusvalías que sirvieron para cambiar y abandonar la actividad empresarial por otra mucho más rentable, la actividad inmobiliaria.

Estas empresas y sectores punteros no han llegado porque no hemos entendido, como saben bien los países potentes y avanzados industrialmente, que esto no se improvisa, ni se inventa, ni se construye solo con los discursos. La ‘nueva economía’ no ha llegado porque cuando desaparece una pequeña industria o un taller auxiliar, muere también una célula de potencialidad innovadora propia y externa. Porque una empresa puntera, de alto valor añadido, casi siempre resulta de la evolución de un producto, de aprovechar experiencias de procesos y de mejorar un oficio. Por poner un ejemplo, una empresa de material de precisión de última generación para quirófano, muchas veces es el fruto de la evolución y la innovación de una antigua fábrica de tenedores y cucharas. Ésta ha sido la historia de muchas empresas industriales punteras de Centroeuropa, donde enseñan que cerrar una instalación industrial es algo más que apagar la luz de un local.

Por esto, Administraciones Públicas, patronales y sindicatos, empresarios y trabajadores de sectores industriales, debemos redoblar nuestros esfuerzos para crear las condiciones adecuadas que permitan impulsar un nueva reindustrialización. Una de las medidas más urgentes y funcionales está en favorecer la cooperación entre las empresas para dotarles de tamaño y capacidad, revirtiendo la realidad de que en España existían más empresas industriales manufactureras que en Alemania, cuando en conjunto generan menos de una cuarta parte de su valor añadido.

Es necesario que los empresarios dejen atrás lo antes posible sus históricas reticencias a la cooperación y decidan actuar creando redes estables capaces de nivelar el coste de las transacciones, garantizando un mejor resultado en calidad y en tiempo de respuesta a las exigencias del mercado, en particular a las exigencias de las grandes marcas y empresas de las que muchas son proveedoras.
Es el momento de reforzar la cooperación empresarial entre las pequeñas y medianas empresas, tanto en el ámbito territorial como en el de la especialización de las diversas conglomeraciones, valorando y reconociendo la investigación aplicada, a partir de los procesos que interactúan hasta llegar a la comercialización. Se puede aprender del buen ejemplo de la integración y cooperación de la investigación en el sector químico, o entre fabricantes y proveedores en el sector del automóvil.

Al tiempo que estas noticias abren tibias esperanzas y nuevas oportunidades, hay que subrayar que difícilmente se transformarán en realidad sin jóvenes cualificados que encuentren en estos sectores industriales una oportunidad de trabajo reconocido, remunerado y profesionalmente gratificado en términos de salario, formación continua, estabilidad y seguridad sin unas relaciones laborales que posibiliten un mutuo compromiso y la necesaria complicidad que debería aportar la Negociación Colectiva y más en concreto los convenios sectoriales que erróneamente la reforma laboral pretende debilitar y que la acción sindical por el contrario deberá fortalecer.

Radio Parapanda. Atención a este Manifiesto: http://federalistaidesquerres.cat/

FASCISMO Y TERRORISMO, SEGÚN GRIFFIN






Javier Tébar


El pasado día 9 de octubre, en la ciudad de Barcelona tuvieron lugar diferentes conferencias públicas: sobre la crisis económica y sus efectos sociales, sobre la crisis social y sus efectos económicos; sobre los emprendedores y su papel en la crisis social y económica, sobre las corporaciones bancarias y su papel en la crisis, etcétera. Entre las noticias de las agendas culturales de los diarios incluso ocuparon un espacio algunas dedicadas a la historia, como por ejemplo una, de gran interés, dedicada a las consecuencias durante la Edad Media de la peste en la población catalana.

            Un balance rápido muestra que vivimos en una ciudad dinámica, incluso “automática” -como diría el periodista y escritor gallego Julio Camba-, totalmente “moderna” donde, por supuesto, de forma definitiva no hay espacio más que para un permanente y continuo presente que desbroza y tritura gran parte de las reflexiones sobre el pasado y la historia. La crisis se ha convertido también, entre otras muchas cosas, en un “presente continuo” que ocupa "todo" para pasar a ser "nada", de manera casi inmediata. Y, así, volver a comenzar siguiendo un movimiento similar al de los volantes de las antiguas prensas industriales, un icono del pasado como muchos otros de la antigua “sociedad del trabajo” ocultada hoy en una “sociedad sin trabajo”.

            En medio de esa luz tan intensa de conferencias de interés ciudadano previas al 12 de Octubre, también tuvo lugar en Barcelona la del profesor Roger Griffin, de la Oxford Brookes University, que visitó nuestra ciudad durante varios días. La conferencia estuvo organizada por Segle XX, revista catalana d’història, con el apoyo de la Fundació Nous Horitzons y la Fundació Cipriano García de CCOO de Catalunya. El profesor Griffin es autor entre otros libros de Modernismo y Fascismo. La sensación de comienzo bajo Mussolini y Hitler, cuya traducción del inglés publicó  Akal el año 2010. Su libro más reciente es Terrorist’s Creed. Fanatical violence and the human need for meaning, que ha aparecido hace escasamente una semana en la editorial Palgrave Macmillan.

            Roger Griffin reflexionó en su conferencia sobre “Fascismo y terrorismo: ¿ideologías extremistas como fruto envenenado de la Modernidad?” Explicó que su rechazo de visiones compartimentadas de los estudios históricos sobre la edad contemporánea, por lo general dominantes, le han llevado a proponer una aproximación a la historia del siglo XIX y XX a través de la lente de la modernidad para analizar los fenómenos ideológicos y políticos de carácter extremista. Ante un auditorio de un centenar de profesores y alumnos de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona, donde tuvo lugar la conferencia, Roger Griffin nos propuso su particular interpretación 'antropológica' de la modernidad occidental.
  
Según este historiador británico el fascismo histórico y el terrorismo son dos manifestaciones diferentes de la misma búsqueda de “renacimiento”, “trascendencia”, de transformación histórica y personal. Argumentó que la edad contemporánea engendra violencia redentora y destrucción creativa a nivel colectivo e individual. De manera que con ello se estimula la “duplicación heroica” a través de la conversión a “la causa”, a cualquier causa redentora.

            El fascismo durante el período de entreguerras “quiso hacerse con el alma del hombre”. España no fue una excepción en Europa, por cuanto el país estuvo salpicado por conflictos entre proyectos utópicos redentores: socialistas, marxistas, anarquistas, católico tradicionales, militar, monárquico, fascista y “parafacista”.

            La democracia posfranquista estaría amenazada por una forma híbrida de terrorismo que impele a intentar restaurar el mítico “nomos” (cosmovisión del mundo) perdido en un nuevo contexto histórico. La actual crisis económica y social del país es un tiempo para la palingenesia (renacimiento) sin maniqueísmos y demonización.

            Estas fueron algunas de las premisas y conclusiones que planteó Roger Griffin. Tal vez, valga la pena detenerse un momento a reflexionar sobre ellas y, de esta forma, retar al efecto del presente como dictado, del que nos advirtió hace tantos años el desaparecido escritor siciliano Leonardo Sciascia.