martes, 17 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (6)

La del alba sería cuando  mi persona salió de su casa, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya camino de can Ruti, que el gozo le reventaba por los poros inferiores. Dispensen esta adulteración, hecha adrede, del íncipit de uno de los capítulos de la obra más importante de la literatura castellana. Quería simplemente decir que, despuntando el día, salí de casa alegre y subí a la ambulancia, camino del hospital. Son las ventajas de un welfare en condiciones como el que tenemos en nuestro país.

Y, ya en la autopista, me digo: ¿es posible que España se haya roto, como dice una diputada del Partido Popular, puede ser que «España se está rompiendo» como afirma el segundo Jarrón Chino y, sin embargo, funcionen estos sofisticados servicios del welfare?  Entendemos por «Jarrón chino» aquel alto mandatario de la Moncloa que, a la vejez, disfruta molestando al respetable público; a los no altos mandatarios de las mismas o parecidas características les denominaremos «paragüeros». ¿Es posible –me digo--  que «España sea un estado fallido» como afirman ciertos gurripatos y, en cambio, veo a diario en la sala de Oncología radioterápica que los pacientes, ordenados, esperan ser atendidos de sus dolencias y tratados con unos aparatos de novísima tecnología? Ni España se ha roto, ni tampoco se está rompiendo. Pero –Trump lo ha ensayado durante  estos últimos años— la propaganda contra el adversario no puede ser camelos en tono menor. Hay que dar el do de pecho de la mentira más caballuna, irracional y grotesca como arma de combate, sabiendo que siempre los parciales de quien la emite la defenderán a capa y espada. No es nuevo en la historia, pero el trumpismo le ha dado nuevas características.

Premià de Gutiérrez Díaz a la vista. Por cierto un médico magnífico, especializado en neonatos. Leo en los papeles –mis mayores llamaban ´papeles´ a los periódicos— que  el «governet» de la Generalitat quiere hacer una nueva ley de Cámaras. Aquí no parece que haya discordia entre ERC y los post post post convergentes. La ley pretende dotar a las Cámaras de las mismas atribuciones que tienen las organizaciones patronales, esto es, la negociación de los convenios colectivos y otros mecanismos de concertación social. Lo que ha llevado a que las organizaciones sindicales y patronales pongan el grito en las covachuelas de la Generalitat. Por lo demás, han puesto en marcha el mecanismo para que la ley pase en el Parlamente mediante el artificio de «lectura única». Esto es saltándose los plazos para enmiendas y las discusiones que requiere todo trámite parlamentario. Tres cuartos de lo mismo sucedió en el debate parlamentario que trataba las llamadas leyes de desconexión de España en trámite de urgencia. Fue durante aquellos tristemente célebres días 6 y 7 de septiembre de 2017. Recuerden las dos magistrales intervenciones de Joan Coscubiela. Lo dejó reseñado en su libro Empantanados.

Lo que me lleva a estas consideraciones: «¿se ha entrado en Cataluña en ese régimen de democradura? «El término francés démocradure, forjado hace poco tiempo, en 2019 hizo su entrada en Le Petit Robert, el diccionario de lengua francesa que funciona como referencia. Fusionando las palabras “démocratie” y “dictature”, califica un tipo de régimen esencialmente iliberal que conserva en lo formal los ropajes de una democracia:  “Régimen político que combina las apariencias democráticas con un ejercicio autoritario del poder”, dice su definición». Quien así habla es Pierre Rosanvallon en El siglo del populismo, su reciente libro.

Repito: ¿se ha entrado en Cataluña en el régimen de «democradura». Tengo más días para pensarlo.

 

Post scriptum.--- Mañana, si me acuerdo, hablaré de la paradoja de Bossuet. En todo caso, recuerden: «Lo primero es antes», enseñaba don Venancio Sacristán.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (5)


 

Salimos de Pineda de Marx con destino al hospital de can Ruti. Conduce una jovencísima y agradable señora. Somos cuatro pacientes que estamos en el mismo tratamiento de radioterapia.

A la altura de Calella de Paco Frutos busco en el diario la página de grandes firmas. Juan Luis Cebrián hace de las suyas. La impugnación a la política del gobierno es total. Tiene derecho a ello. Y nosotros también el de comentar lo siguiente: todo indica que el resquemor que destila dicho artículo es hijo de la pérdida de poder de su diario en la escena política, de la evidente crisis de su periódico y de que ninguna de sus profecías se haya cumplido. Debe ser muy duro que, en la escalera de sus setenta, veas que su sombra deja de ser alargada.

Por lo demás, que vaya pasando el tiempo y, como exigían los cebrianes, sin la gran coalición –PSOE y PP--  para remediar los problemas de la España unamuniana, debe ser desalentador. De ahí, la venganza de Cebrián que será celebrada generosamente por los dos Jarrones chinos, la cofradía de los paragüeros y los partidarios del calisay con gaseosa La Casera.

Apunto para no olvidarme: me borro como cliente del diario de Cebrián.

Estamos a la altura de Mataró de Joan Peiró. Interesante lo que explica el profesor Xavier Arbós. Que resumido viene a ser así: Trump no reconocerá el triunfo de Biden--Harris, ni piensa darle la bienvenida en el despacho oval, pero el hombre--bronca necesita que le indulten las doce causas que tiene pendientes con la justicia. Solución: dimite in extremis, el vicepresidente ocupa su lugar y le indulta como Ford hizo con el perillán de Nixon en su día. Pero, ¡ojo! el nuevo presidente solo tiene poderes para indultar casos federales. No importa, el ejército de rábulas, cada vez más menguante, ideará otra trapacería.

Reflexión a la altura de Vilassar de Ernest Lluch: allí, en los USA, como aquí, en las Españas, rige el principio de igualdad ante la ley. Pero, una vez que la ley ha hablado, la igualdad se va difuminando.

Por lo demás, mientras en los EE.UU. sigue la bronca, China expande su liderazgo tras el acuerdo de libre comercio en las economías de los países más importantes, excepto la India. Es el tratado de la Asociación Económica Integral Regional, el mayor del mundo. Llamo por teléfono a esas horas tan tempranas y lo comentamos: «Como nos descuidemos los chinos con capaces de comprar el puerto de Barcelona, aunque pensándolo bien les interesaría más el de Valencia que le ha levantado el gallo al de Barcelona».

Estamos a punto de subir la cuesta que nos lleva al hospital.

De vuelta a casa me saco del cenacho el nuevo y, ya celebrado, libro de Jordi Amat. Es ´El hijo del chófer´. O sea, la vida y milagros del controvertido periodista Alfons Quintà. Y su contexto con la aparición de personajes como Jaume Vicens Vives y Josep Pla y todo aquel coro de burgueses barceloneses que estuvieron bailándole el agua a Josep Tarradellas durante años para que la vuelta de la tortilla no fuera demasiado favorable a la izquierda. No se lo pierdan es mucho más que una biografía de un personaje inquietante, es –ante todo--  la relación del parné con la política y los diarios de la época.

Mañana será otro día. Ya falta menos.  

 

Post scriptum.---  Don Venancio Sacristán: «Lo primero es antes».

domingo, 15 de noviembre de 2020

Pablo Iglesias está muy lejos de Togliatti



El gobierno parece aquejado de un momentáneo trastorno bipolar. Científicos de probada seriedad dicen que eso, si se coge a tiempo, tiene remedio. Sea, pues. Que una parte del gobierno, mayoritaria, y otra, minoritaria, tengan opiniones radicalmente distintas acerca de los aliados para encarar el debate de las cuentas públicas, no es agua de borrajas.

1.--- Pedro Sánchez opta por tener socios tan dispares para sacar adelante los Presupuestos como Ciudadanos, Bildu y Esquerra Republicana de Catalunya. Me parece lo adecuado; más adelante intentaré justificar por qué lo encuentro así. Pablo Iglesias el Joven impugna abiertamente esa postura. Considera inapropiada la presencia de los de Arrimadas en ese menester. Y, hablando en plata, sin explicitarlo ha planteado un veto. Por su parte Arrimadas corresponde en igual medida. Primera consideración: Iglesias y Arrimadas quieren Presupuestos, pero ponen las condiciones para que no los haya. Con una diferencia, Arrimadas en la oposición pone alto el listón como condición para negociar.

Y, si eso es de esa manera, no se entiende el interés de Iglesias en mantener tozudamente dicha postura. Me temo que no acaba de entender el cuadro social y político realmente existente así en España como en Europa. La lucha contra la pandemia, mientras dure, rompe todas las categorías que académicamente ha aprendido Pablo Iglesias. De hecho, no conozco libro alguno que enseñe la politología apropiada en tiempos de esta cólera viral. Es más, de mantenerse con empecinamiento en esa postura podría abrir el paso al trastorno bipolar crónico. Que, de enquistarse, podría ser la antesala, bien de un cambio de alianzas en el seno del Ejecutivo o bien de la caída del Gobierno. En ambos casos, Unidas Podemos iría otra vez a la intemperie. Si tal se produjera, poca capacidad de respuesta tendrían los de Pablo Iglesias. Así las cosas, se habría quebrado la posibilidad de abrir un nuevo ciclo de derechos sociales, dentro y fuera del ecocentro de trabajo.

De hecho, todo indica que la precariedad organizativa territorial de Unidas Podemos es preocupante. Uno de los motivos de esa endeblez –seguramente no el principal, pero sí relevante--  es que sus estructuras fueron concebidas para la acción reivindicativa, a la contra; con la entrada en el Gobierno no se ha producido la reconversión en estructuras de Gobierno. No han visto que a una realidad de estar en el gobierno corresponderían estructuras de gobierno. O, al decir de Palmiro Togliatti, «de  lucha y de gobierno». De manera que Unidas Podemos es, a estas alturas, una organización macrocefálica y parcialmente ápoda.

Con todo, estos serían argumentos instrumentales, utilitaristas. El problema político central es que Unidas Podemos debe dejar de ser el agente del trastorno bipolar. Porque eso contribuye a la inestabilidad en España y en distracción de los esfuerzos para luchar contra el coronavirus.

2.--- En los momentos más inoportunos reaparece el río Guadiana, vale decir, la matraca de ciertos barones socialistas con su unamuniana preocupación por el dolor de España. Nunca les hemos visto tanto clamor por los problemas de las desigualdades sociales, lo de ellos es la angustia de que España deje de limitar al Norte con los Montes Pirineos que nos separan de Francia, al Oeste con Portugal, al Este con los mares mediterráneos y al Sur con el estrecho de Gibraltar.  Son tres –como Sem, Cam y Jafet, los hijos de Noé— los que machaconamente organizan el incordio contra la dirección de su propio partido. Han cogido el testigo del Jarrón chino y los diversos paragüeros, ya inocuos a fuer de grotescos.

En todo caso, tampoco este triunvirato  –Paje, Vara y Lambán— parece entender que es preferible que Bildu se haya institucionalizado y que, según sus estatutos, haya dado el definitivo «adiós a las armas». Un triunfo, precisamente, del gobierno de Zapatero y de su mano derecha en ese menester, Rubalcaba. O tal vez lo sepan y actúen de tan retorcida manera en clave de que las derechas no le pisen el terreno recurriendo a la unidad de España y al espantajo, ahora sí, de ETA. Tampoco parecen haberse dado cuenta que ERC ha entrado en el terreno de la pujolización con su técnica de peix al cove, que  siempre hemos traducido como «pájaro que vuela a la cazuela».

En todo caso, el gran fake new es la insinuación de esos triunviros de que se ha pactado con Bildu y ERC la ruptura de España. Oxígeno imprudente para las derechas de secano y orinal, alimento que –además, y no deja de ser preocupante--  dificulta que el PP avance hacia el centro. Con esos compadres, Casado no deja el hueso.

3.--- Ya veremos cómo se aprueban las cuentas públicas y con qué sujetos. En todo caso, superada esa primera prueba, el Gobierno y la Administración entran en la suerte suprema: la gestión no fácil de los números. Y en concreto la gerencia de colosal de cerca de 200.000 millones de euros en los próximos siete años. Alerta: históricamente no hemos sido muy diligentes en la gestión de los fondos europeos; ojo, pues, ahora.

Moraleja: Pablo Iglesias debe –dispensen el dicharacho— togliattizarse; los barones tendrían que dejar de sufrir con Unamuno; y las derechas asumir que Trump ha dejado de ser el rey que rabió.

 

Post scriptum.---  Don Venancio Sacristán: «Lo primero es antes». 

 

sábado, 14 de noviembre de 2020

Gallo viejo, gallo nuevo en el corral de Waterloo


 

 

Gallo viejo, gallo nuevo frente a frente en la preselección de candidatos a encabezar el cartel electoral de Junts, el partido del hombre de Waterloo que comportaría optar a la presidencia de la Generalitat. Gallo viejo, Damià Calvet, consejero de Territorio del «governet»; gallo nuevo, Laura Borràs, portavoz de Puigemont en el Parlamento español. El viejo y el nuevo comparten página –la mitad cada uno--  de La Vanguardia, entrevistados por la García Pagán.

La poquedad política y cultural del independentismo se refleja en las declaraciones de ambos candidatos. Son casi indistinguibles. Hay que poner la lupa para ver las posibles diferencias que llevarían a que, en las primarias, los electores tuvieran suficiente información para preferir a uno u otro gallo. El paciente escrutador podría ver que la Borràs --«no podemos aparcar las decisiones que lleven a la independencia»--  da la impresión de tener ideas atropelladas. Preguntada por la presunta adjudicación irregular a un amigo de 18 contratos por valor de 259.863 euros cuando dirigía la Institució de les Lletres Catalanes --unos hechos que, según el Supremo, podrían constituir presuntos delitos de prevaricación y malversación--  responde pizpireta que eso se debe a la insolvencia contrastada del Tribunal Supremo. O sea, la culpa de que yo delinca la tiene quien me juzga. Mientras que Calvet, con una cierta pachorra, cree que la independencia «va para más allá de una legislatura».  Sea, no es irrelevante.

Con todo, ambos dan una pista para que su electorado los ubique. Calvet indica que es apoyado por Jordi Turull y Josep Rull, ambos macizo, primero del pujolismo y después de Artur Mas, ambos en prisión. La Borràs es carne y uña de Quim Torra, que según el todopoderoso David Madi, independentista hasta el cuero cabelludo,  es un «cabra loca».

Así, pues, la herencia de Puigdemont, al igual que la de Cantora, la finca Pantoja – Rivera, se ventila entre lo más tronado de las cosas del presente siglo. Es la decadencia de aparentes glorias del pasado. Puro folclore hoy en el mundo de la globalización. Los dos gallos –el viejo y el nuevo— sin plumas y cacareando.

Una decadencia que no solo es cultural sino económica. Da que pensar que nadie del gobierno catalán acudiera al acto celebrado recientemente en Valencia sobre el Corredor del Mediterráneo. Valencia y Zaragoza están de enhorabuena: se están comiendo viva a Barcelona.

 

Post scriptum.---  Del 1 al 100 solo hay nueve números que sean divisibles por 11. Vale, pero ¿qué es eso comparado con la sentencia de don Venancio Sacristán: «lo primero es antes»? Calderilla.

Segundo post scriptum.---  Gracias a los amigos, conocidos y saludados por las muestras de afecto y buenos deseos a mi persona. No es necesario que me deseen ánimos; me sobran para dar y vender. Los vitorinos pastueños a mi lado son angélicos del cielo. Además, estoy en manos de los profesionales de can Ruti.

viernes, 13 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (4)


«Los votantes de los partidos de la derecha —PP, Vox, Ciudadanos y los de las formaciones soberanistas--  son mayoritariamente contrarios a ser vacunados inmediatamente cuando se tenga una vacuna contra el covid-19, según el (clique aquí) barómetro de octubre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Por el contrario, los encuestados que hace un año votaron al PSOE, Unidas Podemos, PNV y Más País son mayoritariamente partidarios de ser vacunados». Podemos leer en Infolibre, un medio digital de probada seriedad.

Que haya profundas coincidencias políticas no insubstanciales entre las derechas carpetovetónicas y las independentistas, lo hemos recalcado aquí, en este blog, no pocas ocasiones. Sin ir más lejos ayer mismo en el Parlamento con motivo de los Presupuestos generales del Estado. Pero, de un lado, esa relación directa entre orientación de voto de derechas y rechazo de la vacuna contra el covid me parece, al menos aquí en España, es algo desgraciadamente novedoso; y, de otro lado, que ese misma consideración aparezca aquí en Cataluña, tantas veces auto considerada como la punta de lanza de la modernidad –Cataluña es la Holanda del sur, dijo cretinamente Artur Mas--  me deja un tanto perplejo. Me gustaría saber la opinión sobre ese particular del prestigioso farmacólogo barcelonés Joan—Ramon Laporte.  Yo, no tengo explicación, al menos por ahora. En todo caso, digamos que el negacionismo está más repartido de lo que se cree. Trump está suculentamente acompañado en esta y otras historias. (La ambulancia está atravesando el término municipal de Canet de Mar; en algunos campanarios del Maresme «las piquetas de los gallos / cavan buscando la aurora». Sin noticias de Soledad Montoya).

Otra vez estamos con eso de los Presupuestos Generales del Estado. En esta ocasión percibo una novedad: hasta la presente era el gobierno quien se desvivía por tener apoyos parlamentarios. En esta ocasión son los otros –los antaño preteridos-- quienes pugnan por ser los preferidos y los preferentes. Si Vespasiano afirmaba que «el dinero no tiene olor», ahora la pitanza de los fondos europeos contra el coronavirus han hecho que nadie –salvo los asilvestrados de guardia— quiera estar al margen del asunto. ERC, Ciudadanos,  Bildu y medio grupo de los post post post convergentes han votado contra las enmiendas a la totalidad del PP, Vox y el grupo de Waterloo. En definitiva, Pedro Sánchez solicitado ampliamente y rechazado por las tapas variadas de las derechas, el ultra sur y los independentistas fósiles.

Que Ciudadanos haya votado contra esas enmiendas a la totalidad  ha provocado la reaparición de Albert Rivera –un objeto volante no identificado--  cargando contra la falta de ´dignidad´ de su heredera, Inés Arrimadas. Rivera, nuevo huésped en la Orden de los Jarrones chinos, junto a Felipe González y José María Aznar.

Por lo demás, con la ambulancia atravesando el municipio de Alella de Ferrer i Guardia, llamo la atención a otra novedad en esto de las cuentas públicas. El gobierno parece tener un trastorno bipolar: la parte mayoritaria prima la alianza de Ciudadanos, la minoritaria no la quiere ver ni en pintura y prioriza las relaciones con ERC y Bildu. Me permito la siguiente observación, digna de un tratado político consistente: No jodan la marrana, señores y señoras. Sepan estar, unos, en mayoría; y, los otros, en minoría.

La ambulancia llega a su destino. Mañana y pasado descansa el conductor de la ambulancia, el personal sanitario y un servidor.

 

P/s.---  Don Venancio Sacristán: «Lo primero es antes». Pablo Iglesias, métaselo en la cabeza.   

  

jueves, 12 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (3)


 

A la altura de Arenys d´Espriu recibo un guasap de una amistad tártara: por lo que se ve hay quien madruga más que yo, que me veo forzado a ello por las circunstancias. Son las 7`30 de la mañana, es mi tercer viaje al Hospital. El texto del mensaje es escueto: «Un año de gobierno progresista». Doce meses intentando abrir un nuevo curso político y un ciclo de derechos sociales, dentro y fuera del ecocentro de trabajo. Un año de ensayo de gobiernos de coalición. Doce meses de ensayos de la socialdemocracia a jugar su papel y de intentos de la nueva izquierda de aprender las técnicas de gobierno. Un año en el que el radiofonista Carlos Herrera sigue sin exilarse a Somalia: había prometido hacerlo si se formaba un gobierno PSOE – Unidas Podemos.

Que las derechas carpetovetónicas y las de Waterloo le hayan hecho la vida imposible al Gobierno entra dentro de los códigos de la política. Pero que el Jarrón Chino, no solo haya estorbado sino que además militara tenazmente contra sus herederos, raya en la grotesquez. Felipe González –«après moi le déluge»--  le dijo a quienes quisieran oírlo que el gobierno de Sánchez no duraría. En concreto, la crisis de gobernanza que auguró no se ha producido ni por el forro. Increíble que el viejo galápago viajara en la misma furgoneta que las derechas de secano, orinal y barretina. En todo caso, desbaratar su propia biografía no deja de ser chocante.

Estamos a la altura del Mataró de Joanpeiró.  Las derechas de barretina –esto es, Waterloo y sus franquicias--  nos han deparado una sorpresa: Carles Puigdemont no se presenta como candidato a la presidencia de la Generalitat, así que no encabezará la lista de Barcelona; irá en un quinto o sexto lugar. ¿Chocante?  No, tiene su lógica. La explicación podría ser esta: comoquiera que suena con insistencia que Esquerra Republicana de Catalunya puede ganar las elecciones, no quiere verse humillado al ver que el joven Pere Aragonès le puede levantar el gallo.

En todo caso, este es un mal momento para los dos partidos que parece que gobiernan en Cataluña. Waterloo y ERC son corresponsables de uno de los casos más chuscos de la inepcia política de todos los tiempos. El govern dice que dará una ayuda a los autónomos de 2.000 euros. Lo anuncia diciendo que para tal fin ha dispuesto de un montante de 20 millones. Pero nadie advierte a Aragonès que los que, según las normas de esas ayudas, los beneficiados son unos 120.000. Ni siquiera saben hacer las cuentas de la vieja. El asunto se complica cuando se anuncia que los beneficiarios deben apuntarse en la web ad hoc. Es entonces cuando la página queda bloqueada porque, naturalmente,  ha sido invadida por miles y miles de peticionarios. El responsable de este desaguisado es el Consejero que se ha encargado de construir una NASA catalana. Brusco cambio, a raíz de ello: sólo y solamente los primeros diez mil que lo soliciten podrán percibir dichas ayudas. Es la lotería, la rifa institucional. ERC y Waterloo, que se tiran los trastos a la cabeza de este quilombo, son corresponsables. La NASA catalaneta tendrá que esperar a que la construyan manos más duchas. Ni con Esquerra ni con Waterloo tienen mis penas remedio.

Y dándole vueltas al asunto me percibo que estamos en las puertas de Badalona de Manuelmorenomauricio. Entro en el Hospital, me dan el tratamiento –diez minutos de radio— y por el mismo camino, junto a otros dos pacientes más también de Pineda de Marx, el conductor de la ambulancia me trae a casa. Hay un poquito de café que me está esperando.

Ya queda menos. Solo 36 sesiones: pan comido. 

Post scriptum.--- Los que diseñaron el aguinaldo de los 2.000 euros para los autónomos no han oído que «Lo primero es antes», según enseñaba don Venancio Sacristán.    

  

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (2)


 

Segundo día de tratamiento. Viene la ambulancia a casa a las siete de la mañana en punto con una jovencísima conductora. Sólo voy yo; de vuelta a casa a las 10 y media con una joven de Calella de Pacofrutos. Cuarenta kilómetros de ida, cuarenta de vuelta. Me dice Amadeu Gallart: « Si le sirve, no de consuelo pero de sí de linimento, piense que la ciudadanía de lugares com la Seu d’Urgell, para hacer estos tratamientos ha de realizar 280 km. diarios. Bien, este no es el tema, lo importante es su salud, que conociendo su beligerancia, defenderá con los máximos arrestos … Normalmente el tratamiento se hace en Lleida. Algunas quimios se pueden hacer en la Seu. Nuestra reivindicación secular, como otras tantas,  es hacerlos en el hospital de Andorra, quimios y radios, cosa que sería unos 40 diarios, cómo ud. Pero aquí hace falta que se pongan de acuerdo Andorra, Barcelona y Madrid,  y con las historias de los últimos años, no hay manera, a pesar de que el actual embajador,  Àngel Ros, está por la labor». Mirando el cielo azul de hoy –al fondo lo que queda del castillo de Burriac— me siento un privilegiado con relación a los paisanos de Gallart. Y me digo: somos iguales ante la ley y, sin embargo, desiguales ante el acceso real a no pocos bienes del welfare. La relación Andorra, Madrid y Barcelona, al menos en este caso, no es eficaz.  Árreglese, pues, el problema. ¡Ya, porque lo primero es antes!

 

1.---  A la altura de Vilassar Dernestlluch. Me pongo a considerar el contagio que los independentistas han endilgado al Partido Popular.  Primero fueron las derechas del hombre de Waterloo las que intentaron internacionalizar el «conflicto catalán», vale decir, el litigio de una parte de Cataluña contra la otra parte. Aquello acabó siendo un azucarillo en un vaso de agua. Algunos hasta se inventaron aliados fantasiosos: primero con Israel; después con el mismísimo Putin. Gabinas de cochero, que dirían en el barrio granadino del Realejo.

Ahora, Pablo Casado ensaya el método de Waterloo: va al estanco de la calle Génova, compra papel de instancia y los sellos pertinentes y envía su denuncia a la Unión Europea. Un cambio de estilo: deja, por el momento, el tono incendiario de los asuntos domésticos para entonar el gori gori contra Pedro Sánchez en el patio de vecinos europeo. Mientras se está pendiente de los fondos europeos contra la pandemia.

Estamos a punto de pasar por Premià Degutiérrezdíaz. Cuando acabe el tratamiento me pondré a leer la biografía de El Guti, de Txema Castiella.

Es la hora de beberse medio litro de agua: los cataplines deben estar a rebosar para que –me dicen los que me tratan--  la radioterapia tenga más ´puntería´ o algo por el estilo.

 

2.--- Vuelta a casa. La ambulancia está puntual a la hora convenida para salir pitando para Pineda de Marx. Me acuerdo de los pacientes de La Seu.

Dejamos atrás la Badalona de Manuelmorenomauricio.

La Arrimadas presume de tener una visión de Estado. Todavía es un quiero-y-no-puedo. «Política de Estado» es, en su caso, un significante cretino. Su partido, Ciudadanos, ha pasado de ser  un becariado de jabalí a una extraña melaza todavía por definir: calisay con gaseosa.  Ha dejado atrás el eterno niet de aquel Gromyko a la versatilidad de la rosa de Alejandría: blanca de noche, rosa de día. O al revés.

Afirma Arrimadas que o el Gobierno retira lo de la supresión del castellano como lengua vehicular o no apoya los Presupuestos. Un extraño do ut des, aunque esto que digo pueda escandalizar  a los romanos y a los cartagineses. Y yo me pregunto: ¿qué tiene que ver lo uno con lo otro? Alguien dirá misteriosamente que ´todo está relacionado´. Lo sé, pero ---seamos claros--  ¿qué tiene que ver el culo con las témporas?

Mañana será otro día; ya falta menos.

 

Post scriptum.--- «Lo primero es antes», enseñaba don Venancio Sacristán.

 

martes, 10 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (1)


Hoy ha sido el primer día de tratamiento a base de radioterapia. Objetivo, eliminar el cáncer que, sin mi permiso, se instaló en la próstata. Serán treinta y ocho días seguidos, excepto los fines de semana y fiestas de guardar. En can Ruti, Badalona. A la hora convenida, a las diez de la mañana, se ha presentado delante de casa la ambulancia colectiva: hemos parado en Calella de Pacofrutos y Mataró para recoger a dos pacientes. El conductor me ha parecido un buen profesional. Diez minutos de tratamiento; no me he enterado de nada. A las 14 horas estaba de vuelta a casa.

Durante el viaje de ida leo los periódicos, pongo varias guasaps a las amistades y medito acerca de algo que he leído.

Que haya movimientos en la lista de Waterloo –es decir, Junts, o sea, la fracción mayoritaria de los post post post convergentes— no sólo me parece lógico sino incluso saludable. Dirigentes de ese partido –la Borrás, Calvet, Puigneró y Tremosa— pugnan por ser los cabezas de cartel, lo que implicaría ser candidato a la presidencia de la Generalitat de Catalunya. Saludable, hemos dicho. Lo que ya no parece tan saludable es que nadie sepa qué les diferencia o distingue a los unos de los otros. O cómo piensan ante tal o cual problema. O, incluso, si es que piensan alguna cosa de lo que sea. Tan sólo una coincidencia: la inquebrantable obediencia a lo que diga el hombre de Waterloo. Al menos hasta la presente. Hasta tal punto es tan granítico ese voto de obediencia que, todos ellos, han declarado que retirarán su candidatura si Puigdemont decide presentarse, según diría administrativamente  Catarella, «personalmente en persona». Pero que, en jerga coloquial o en lenguaje académico, significaría el caudillaje del hombre de Waterloo.

O sea, los cuatro candidatos –independentistas blindados y derechistas fósiles--  organizan queriendo o sin querer un barullo en do menor para justificar que Waterloo --padre, hijo y espíritu santo--  sigue siendo el Deseado, un personaje inquietante como aquel Fernando, el que «usaba paletó». Las grabaciones telefónicas intervenidas a los llamados hombres del Estado Mayor del procés nos dicen que en las covachuelas de palacio se ha vivido un silencioso motín de Aranjuez.

La ambulancia llega a casa. La mesa está puesta: espaguetis con berberechos de roca. Y un vasito de vino verdejillo. Ya me faltan sólo treinta y siete días.  

 

Post scriptum.---  Me dice José Casado –que para mí siempre será aquel joven dirigente de Isodel, Pepito—que sabe de buena tinta que la frase «Lo primero es antes» la decía mayormente  Tomás, tio carnal de Pepe Sacristán.  Lo dejamos dicho, pero nosotros seguiremos fieles a la leyenda urbana partidaria de don Venancio, hermano de Tomás y padre de Pepe. Al fin y al cabo sacristanismo microscópico.  

  

EL TOP y la represión de la libertad


Nota editorial.--- El abogado laboralista y luego magistrado de lo social, hoy ya jubilado, Juanjo del Águila, publicó en el año 2001 en la Editorial Planeta la que sería primera edición de un libro fundamental para conocer la represión política arbitrada a través del Tribunal de Orden Público. El libro tuvo una buena acogida entre los lectores especializados, fue presentado por el autor en varias instituciones, desde el Colegio de Abogados de Madrid, el Ateneo, el Club de Amigos de la Unesco y en el local que hoy ocupa la Fundación de Abogados de Atocha, entonces de la secretaría de Formación y Empleo de la USMR de CCOO. Ese libro debió resultar incómodo para demasiada gente allí nombrada y el caso es que, pese a seguir con un buen impacto de ventas, fue retirado del mercado por la editorial y saldada y destruida la edición. Felizmente hoy el autor, tras la posibilidad de incorporar nuevos materiales judiciales al trabajo realizado, ha podido presentar una segunda edición actualizada que está ya en las librerías y de la que Enrique Lillo ha hecho una reseña que publica en rigurosa exclusiva para la parapandosfera. (Antonio Baylos)

 

COMENTARIOS AL LIBRO DE JUAN JOSÉ DEL ÁGUILA, “EL TOP, LA REPRESIÓN DE LA LIBERTAD 1963-1977”, 2ª edición

Por ENRIQUE LILLO PÉREZ

 

El libro ha sido editado por la Fundación Abogados de Atocha, creada por la Unión Sindical de Madrid Región CCOO, con el apoyo del Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, y con el apoyo del Consejo General de la Abogacía, Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, y evidentemente CCOO Madrid.

En esta 2ª edición el prologo de la misma es realizado por la Presidenta Emérita del Tribunal Constitucional y Catedrática del Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Complutense de Madrid, Dª María Emilia Casas Baamonde.

Juan José del Águila fue abogado laboralista y penalista, e intervino habitualmente en defensa de los procesados ante el tribunal de orden público.

Es gran conocedor y estudioso de todo lo relativo a la represión y a los mecanismos e instituciones de la dictadura franquista. De los funcionarios públicos, policiales (BPS), militares (juzgados militares especiales para la represión de la masonería y el comunismo, contra las actividades extremistas y juzgados sobre responsabilidades políticas, consejo de guerra y auditores militares y autoridades judiciales militares, como los capitanes generales de las regiones militares) y judiciales (tribunal de orden público y sus precedentes cronológicos descubiertos por la investigación de Juanjo del Águila, como son los juzgados de instrucción de febrero de 1956 y de mayo de 1957, desempeñados por jueces de 1ª instancia e instrucción de Madrid, que habían sido designados por la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, presidia por el Presidente José Castan Tobeñas, y con competencia para instruir sumarios por supuesto delitos de reunión ilegal, publicación de impresos clandestinos y de propaganda ilegal).

La lectura del libro es obligada para todo ciudadano/a que quiera conocer, como parte indispensable de nuestra memoria histórica y de la propia memoria democrática, los mecanismos institucionales utilizados por la represión franquista a través de las torturas practicadas por miembros de la brigada político social u otros funcionarios públicos o militares, y de los encarcelamientos decretados por los órganos institucionales antes descritos, así como las masivas condenas a muerte que fueron acordadas en consejos de guerra sumarísimos y sin garantías procesales ninguna.

En la actuación de aquellos órganos represivos no concurría de manera alguna los requisitos imprescindibles en cuanto a imparcialidad del órgano juzgador, derecho de defensa a través de letrado, presunción de inocencia superada solo con prueba de cargo valida y suficiente y practicada ante el órgano judicial y derecho al recurso. Requisitos imprescindibles para poder calificar la existencia de una justicia que actúa con objetividad y con imparcialidad y conforme a un principio estricto de legalidad en la tipificación de los hechos acreditados mediante prueba válida practicada en el acto de juicio oral con inmediación y defensa del acusado.

El análisis exhaustivo de Juanjo del Águila tiene un rigor histórico y jurídico insuperable. El mismo rigor con que viene realizando publicaciones en su blog personal de https://justiciaydictadura.com/  que resulta también de imprescindible consulta para entender la realidad de la represión política y de la violencia institucional en la dictadura de Franco, y para entender sus instrumentos y mecanismos, lo que constituye un deber imprescindible y necesario para recuperar una memoria histórica y democrática en España.

En el prologó de María Emilia Casas se afirma que resulta fundamental un relanzamiento del nuevo libro, que debe ocupar el lugar que debería haber ocupado la 1ª edición publicada por Editorial Planeta y con prologó de Gregorio Peces Barba.

Con esta nueva edición Juan José del Águila se ha convertido en una de las voces más autorizadas de la historiografía sobre las jurisdicciones especiales del ordenamiento de excepción de la dictadura franquista y sin lugar a dudas en la voz más autorizada sobre el tribunal de orden público. Ha realizado una gran labor de examen y publicidad de las sentencias y actuaciones del tribunal de orden público y de las muchísimas personas que fueron condenadas, encarceladas por decisión de este tribunal y de sus actuaciones, así como de las actividades realizadas por la brigada político social a través de sus atestados e informe, sin que la práctica de tortura realizada por la misma, hubieran sido nunca fiscalizadas o restringidas por el tribunal de orden público, sino totalmente legitimadas por el mismo.

El libro se detiene en el examen del caso Julián Grimau, que fue fusilado tras un consejo de guerra sumarísimo y de nuevo sin ninguna garantía procesal, sentencia que fue confirmada por la autoridad judicial militar máxima entonces, que era el capitán general de Madrid, García Valiño, y sin que tuviera ninguna clase de recurso contra esta decisión. La resolución de condena de muerte fue confirmada expresamente por Franco y el gobierno entonces existente, negándosele el indulto reclamado desde muchas instancias internaciones e incluso por el Papa Pablo VI, y a pesar de la noble y fundada defensa que de Julián Grimau hizo el militar asignado para la defensa Alejandro Rebollo.

La detención de Julián Grimau, cualificado dirigente del Partido Comunista de España, dio lugar, no solo a su tortura, sino a muchos montajes mentirosos. Como los hechos publicados en la prensa entonces existente como el Diario ABC, que afirmaban falsamente que Julián Grimau se había intentado suicidar tirándose por la ventana de la Dirección General de Seguridad, y que este intento fue lo que provocó las múltiples lesiones y patologías que como consecuencia de la tortura tenía.

Juanjo del Águila desmenuza en su libro los detalles importantes, y además tras la lectura de las memorias políticas de Fraga Iribarne y de otros documentos históricos, llega a la conclusión de que por iniciativa del dictador Franco y de sus más apasionados y fanáticos colaboradores se retraso maliciosamente la publicidad del proyecto de ley del gobierno sobre la creación del Tribunal de Orden Público.

Este proyecto atribuía la competencia para enjuiciamiento de hechos que venían conociéndose por la jurisdicción militar de los consejos de guerra al citado tribunal.

Por ello se acordó silenciar el acuerdo del Consejo de Ministros sobre aprobación del citado proyecto de ley a que se consumara la ejecución y asesinato de Julián Grimau, que de esta manera se convirtió en un crimen de Estado.

Si hubiera tramitado el proyecto de ley del gobierno sobre creación del Tribunal de Orden Público en la fecha en que Fraga indicó en sus memorias políticas, el asunto de Grimau sometido a la jurisdicción militar, primero a través de la actuación del juez militar de instrucción para la represión de actividades extremistas y comunistas, Coronel Eymar, y posteriormente a través del Consejo de Guerra celebrado en la región militar de Madrid, se debería haber paralizado y haberse remitido todas las actuaciones al Tribunal de Orden Público de inminente creación y entrada en funcionamiento.

Por ello, se retrasó maliciosamente la aprobación por el gobierno de Franco de 1963 del proyecto de ley de creación y entrada en funcionamiento de Tribunal de Orden Público. Para de esta manera la condena a muerte de Julián Grimau predeterminada fuera cumplida y ejecutada.

Además de este retraso malicioso y prevaricador de la fecha en que oficialmente se aprueba el proyecto de ley antes citado, que es posterior a la fecha en que el gobierno decide realmente la aprobación del proyecto de ley, según las fuentes documentales utilizadas por Juanjo del Águila, el libro comentado desvela otros aspectos transcendentales, como la utilización de supuestos denuncias anónimas contra Julián Grimau que se formulan después de su detención y tortura ante la brigada político social de Barcelona, y que son la base para su condena, atribuyéndole supuestos hechos delictivos protagonizados durante la guerra civil.

Juanjo del Águila describe también el papel de Ruiz Jiménez, Procurador de las Cortes franquistas, en su enmienda a la totalidad contra la citada ley de creación del Tribunal de Orden Público, invocando para ello la declaración universal de derechos humanos y le encíclica de Juan XXIII (Cardenal Roncalli) “Pacem in terris”, publicada el 11 de abril de 1963.

El estudio de Juanjo del Águila realizado en esta transcendental obra penetra también en la descripción sociológica de los ciudadanos/as sometidos a enjuiciamiento y condena del Tribunal de Orden Público, con sus mecanismos habituales de prisión provisional en vez de libertad provisional y cumplimiento de la condena durante el recurso de Casación ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, y validación como prueba de cargo de los informes y notas de la brigada político social, olvidándose de la regla procesal de que la prueba válida para una condena penal es exclusivamente la practicada en el acto de juicio oral, y no los informes gubernativos previos.

En esta descripción sociológica se analiza los muchísimos trabajadores, obreros, sindicalistas, técnicos, profesionales y estudiantes que sufrieron la represión. Muchos de ellos no eran militantes políticos o sindicales habituales, sino personas que se había limitado a participar en reivindicaciones laborales o sociales de mejoras sobre el mínimo nivel de vida entonces existente, o que habían expresado su opinión en asambleas o habían participado en manifestaciones de protesta o de difusión escrita u oral de sus problemas.

Resulta claro por tanto, que la actuación del Tribunal de Orden Público era la de represión y castigo con la cárcel, por el ejercicio individual o colectivo de derechos fundamentales protegidos ya en los años 60 y 70 por los textos internaciones de declaración de derechos humanos, o convenios internacionales de la OIT (entre otros, el derecho a la libertad sindical, derecho a la libertad de expresión, de información, de negociación colectiva, derecho a protagonizar acciones de conflicto para conseguir mejoras).

El Tribunal de Orden Público estaba integrado por jueces profesionales y  el autor analiza el papel negativo de la cúpula judicial de la dictadura y de la fiscalía del Tribunal Supremo, en relación con estos mecanismos de represión.

Su actuación fue de convalidación y aplicación de los mismos, con lo cual no solo fueron los miembros del Tribunal de Orden Público, que muchos de ellos ascendieron durante la transición política al Tribunal Supremo, los que participaron en la represión, sino también las cúpulas de las estructuras judiciales, sobre todo de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, con el papel destacado de Adolfo de Miguel que llego a Presidente de esa Sala, y que en 1981-82 fue el defensor del militar golpista Milans del Bosch.

Estos hechos históricos no deben ser olvidados, porque forman parte de la memoria democrática e histórica de la lucha contra la dictadura franquista, la cual gozó siempre no solo del apoyo de los mandos militares, sino de quienes controlaban las estructuras judiciales, el ministerio fiscal, y los propios aparatos policiales, especialmente la brigada político social.

Para terminar hay que señalar que a diferencia de otros países europeos, nuestro país durante los años 60 y 70 no gozó de la denominada edad de oro del derecho del trabajo y de la seguridad social, con el estado de bienestar que se fue consolidando en Europa tras la victoria en la II Guerra Mundial contra los nazis.

En nuestro país se mantuvo durante muchos años la pobreza y miseria, y no se reconocieron los derechos colectivos y humanos antes indicados durante el tiempo de la dictadura.

Lo que si se conoció fue unas actuaciones totalmente ejemplares y épicas que debe ser reivindicada hoy en día por la sociedad civil española de muchos trabajadores, sindicalistas especialmente de COO, estudiantes, técnicos y profesionales que se atrevieron a reclamar sus derechos y defenderlos y a reclamar la libertad y la igualdad consustanciales con la democracia. En este contexto de actuación ejemplar y épica, los entonces abogados laboralistas, entre otros Juanjo del Águila, mediante la defensa de los trabajadores en Magistratura de Trabajo y de trabajadores, sindicalistas, estudiantes y técnicos ante el Tribunal de Orden Público, tuvieron un papel que no ser olvidado y que forma parte de la memoria histórica y democrática del país.

Por ello, hay que leer este libro.

 Post scriptum.--- «Lo primero es antes», afirma don Venancio Sacristán.