lunes, 9 de febrero de 2015

¿POR QUÉ SE ROMPEN ALGUNAS ORGANIZACIONES? El caso de Izquierda Unida



Escribe Tito Ferino


1.-- Los movimientos tectónicos que se están dando en las diversas fuerzas políticas españolas, especialmente en las que se reclaman de izquierda, son incomprensibles para un servidor. Y mucho me temo que para una gran parte de la ciudadanía. Tan sólo disponemos de medias palabras, insinuaciones y gestos a medio señalar de quienes protagonizan tales corrimientos. Y, por supuesto, de los comentarios de los medios de comunicación con su relativo valor de fiabilidad.  Pongamos que hablo, aunque no solamente, de lo que está ocurriendo en Izquierda Unida.

El problema que tenemos es la ausencia de literatura escrita de los proyectos de unos y otros, dado el empecinamiento de los protagonistas a seguir siendo ágrafos. Con lo que, comoquiera que nos mantienen a oscuras, la explicación más recurrente es que se trata de «envidias frailunas» en clave de poder. Me niego a que esa sea la única –y, tal vez, la principal--  explicación. No porque no sea un poderoso motivo, sino porque es excesivamente simplista. Debe haber algo más.

Históricamente las divisiones más sobresalientes que se han dado en la historia de la izquierda han tenido sus orígenes en posicionamientos sobre los temas internacionales; el origen de aquellas zapatiestas, que acabaron por lo general en escisiones estaba en la cúspide, en el grupo dirigente central, que se iba articulando y desparramando por todos los intersticios de la organización. Da toda la impresión que, hoy, las escisiones o desestructuraciones tienen sus raíces en el campanario.  Sin ninguna relación, al menos visible, con lo global.

2.— Lo que está ocurriendo en Izquierda Unida durante estos días no es formalmente una escisión; es más bien una desestructuración. O si se prefiere una escisión encubierta. De todas formas, sea como fuere, en este caso tiene causas y consecuencias que hacen similares los términos escisión y desestructuración.

En IU habrá que escarbar en su biografía. Entiendo que la operación que, en su día, puso en marcha Gerardo Iglesias fue un acierto. Ahora bien, pronto empezaron los contrastes: si bien toda la militancia celebraba la buena nueva, es verdad que unos la vieron en clave instrumental –para encubrir las muchas limitaciones del Partido comunista de España— frente a quienes como el mismo Gerardo la pensaban en clave de nuevo proyecto de izquierdas. Así las cosas, no fueron pocos los que lo aceptaron, incluso sinceramente, pero bajo el protectorado del PCE. Esta es una idea que ha estado presente en todo el itinerario de Izquierda Unida. El contrasentido, pues, era evidente: era imposible la coexistencia interna de un proyecto renovador si éste dependía de un sujeto en la sombra que no parecía querer su propia puesta al día. Peor todavía, quienes intentaron llevar hasta las últimas consecuencias el proyecto reformador de IU o bien fueron puestos en un barbecho sine die o bien hicieron las maletas hacia otros caladeros más suculentos.

Ahora bien, incluso en la reciente biografía de IU han aparecido nuevas concepciones, seguramente al margen del PCE, que expresarían nuevos motivos de contraste en el interior de aquella formación. Que ya estaban presentes antes de la aparición de Podemos, pero que van gestándose al calor del movimiento de los indignados y su 15 M. En ese sentido no hay constancia de que el grupo dirigente de IU fuera capaz de sintetizar  las diversas posiciones, ni sobre todo que estuviera en condiciones de aprehender la novedad de aquellas movilizaciones que iban más allá del sujeto que tradicionalmente parecía ser el llamado «sujeto histórico».  Sea como fuere, las dos posiciones mayoritarias en IU se fueron cristalizando y consolidando sobre unos presupuestos que ya nada tenían que ver con las tradicionales. Ya no se sostenían en base a conflicto de generaciones sino de carácter teórico y de análisis con sus derivadas: la acción política y sus prioridades programáticas, las propuestas institucionales y el modelo el modelo organizativo. Julián Sánchez—Vizcaíno, un dirigente madrileño de IU no imparcial en todo ese recorrido, me ha explicado en un correo electrónico el carácter orgánico de las dos grandes posturas. 


A) «Un sector influido por ideólogos que sostienen la tesis según la cual ciertas categorías clásicas han dejado de ser políticamente funcionales, defiende y ha defendido una reorientación de IU a partir de una formulación que desecha para la acción política toda una serie de conceptos fundamentales del pensamiento de la izquierda. La división en clases de la sociedad, y el conflicto subyacente, se sustituyen por la esquematización entre los de arriba y los de abajo. La movilización se entiende a partir del uso de las redes y las nuevas tecnologías de la información. La participación se define sobre la desaparición de las estructuras de control democrático interno que se pretende reemplazar por el peso determinante de los hiperliderazgos. Las propuestas y la elaboración programática por la indefinición y la ubicación de mensajes o “relatos” en los medios de comunicación de masas, en especial en la televisión comercial. La apelación a la emocionalidad en los discursos políticos se convierte en impulso predominante frente al trabajo de elevación de la conciencia crítica y de clase. Sobre todo, no se determinan prioridades de gobierno en función de intereses sociales dispares y en conflicto. Pero de esa forma, entienden, será posible dejar atrás la condición minoritaria de IU para pasar a ser una fuerza ganadora que además sale al encuentro de las nuevas generaciones y de sus preocupaciones principales.

B) Otros sectores, dentro de la pluralidad general de IU, coinciden en señalar que las necesidades de aproximación a las nuevas realidades sociales que la izquierda sin duda debe abordar no hacen inservibles los ejes explicativos básicos  inscritos en el método y el marco ideológico de la izquierda transformadora, sino que demuestran su vigencia y validez, y no convierten en desechables los modelos democráticos de organización, por más que estos requieran de nuevos parámetros que ayuden a superar problemas reales de fosilización y de patrimonialización de estructuras y de representación institucional. El mantenimiento de la identidad de la izquierda es necesario para retener su anclaje social y político en la mayoría social trabajadora». Hasta aquí la voz serena de Julián, que ha despersonalizado el conflicto interno y, a mi entender, se esfuerza por dar una explicación suficientemente aproximada del litigio entre los dos sectores principales en pugna. En todo caso, es la primera explicación que se da de la situación actual de IU y, como tal, es un punto de referencia para seguir investigando más sobre dicho particular.

 

En pocas palabras: la escisión de IU no ha venido por motivos de tres al cuarto. No son banales. Es la consecuencia de un debate, más soterrado que abierto a la luz pública, que se ha desarrollado a trancas y barrancas desde la Torre del Homenaje y, como siempre, ha ido conformando en IU, durante algunos años, el famoso cuius regio, eius religio: los adláteres adoptan la religión del jefe de filas, de su particular príncipe mediante la conocida técnica de los brazos de madera. Lo que  hace casi imposible la síntesis, ya que cada bandería se preocupa más de su propio fortalecimiento que el de todo el colectivo.

 

3.-- ¿Qué consecuencias tendrá la «desestructuración» o «escisión»,  aunque en todo caso, ruptura de Izquierda Unida? Habrá que esperar a tener una visión más completa, pues –al decir de voces mejor informadas--  todavía no ha cesado esa ruptura. Mientras tanto, todo –o una parte de ello no irrelevante— podría depender de si son derrotados y, además, acaban nuevamente desunidos. Otra derrota puede ser sufrida dolorosamente, pero nuevas divisiones podrían mandar a IU al zaquizamí de los trastos viejos. 



domingo, 8 de febrero de 2015

LA GUERRA ECONÓMICA: EL COMBATE POR LA HEGEMONIA




Nota editorial.-  El responsable de Estrategias industriales de este blog, Manuel Gómez Acosta, nos propone una reflexión que pone el foco sobre prácticas habituales de la administración estadounidense, prácticas que desvirtúan y contaminan la libertad de comercio,  las reglas del comercio internacional y que poco a poco les permite ir imponiendo su asfixiante hegemonía. Recomendamos este trabajo a quienes, por oficio, actividad o curiosidad, estén interesados en lo que de manera manida se ha dado en llamar política industrial. 


Escribe Manuel Gómez Acosta
Ingeniero industrial


Desde una óptica mercantil, la guerra económica dibuja un conflicto entre economías competidoras en el marco de los intercambios internacionales. A lo largo de la Historia la disputa por el dominio económico venia vinculado a la ocupación de territorios, el dominio de los mares para asegurar el comercio internacional, el control de las materias primas  y de los puntos estratégicos (estrechos de Gibraltar y de Ormuz, canal de Suez y Panamá) determinaban el liderazgo económico y la hegemonía

Los Estados intentaban delimitar mediante acuerdos sancionados por la máxima autoridad pontificia sus “zonas de influencia”, el tratado de Tordesillas de 1494 fue un claro referente que delimitaba los espacios de dominio de las dos grandes potencias coloniales de su tiempo, España y Portugal. Por otra parte el dominio de los mares por las potencias marítimas como el Reino Unido (La Compañía inglesa de las Indias Occidentales en 1600)  y los Países Bajos ( La Compañía holandesa de las Indias Orientales en 1602), garantizaban el acceso a las materias primas y el control del comercio internacional.

La guerra era puesta al servicio de la economía, los mercantilistas apostaban por la expansión militar, no solo contra las potencias adversarias sino contra naciones terceras más débiles. Se trataba de la anexión de territorios que garantizaran la riqueza de la metrópolis y reforzaran su liderazgo económico. Decía Jean- Baptiste Colbert, ministro de Luis XIV, rey de Francia, que “las compañías de comercio son las armas del Rey y las manufacturas sus reservas”. Para Maquiavelo el liderazgo del Príncipe exige la guerra como instrumento para la hegemonía económica.

La guerra ha sido utilizada en muchas ocasiones a lo largo de la historia como un  factor de crecimiento económico y la expansión militar como una garantía de liderazgo económico. Otras teoría del pensamiento económico más liberal como Montesquieu apuntan que “comercio y paz deben ir juntas a la par…”. Para los libres cambistas  progresistas,  la prosperidad de unos contribuye a la prosperidad de los otros. Ha habido posiciones claramente contrarias a la utilización de la guerra como instrumento económico de dominio, las opiniones de economistas como John Maynard Keynes  o  Paul Krugman son claramente ilustrativas al respecto. Krugman incluso se atreve a apuntar que el “concepto de guerra económica deriva de la peligrosa obsesión por la competitividad sin límites…”, ¿hay algo más competitivo que eliminar la competencia?

La guerra económica hoy, el combate por la hegemonía

La guerra económica en el pasado fue un poderoso instrumento para conquistar la  hegemonía; en la actualidad las grandes potencias utilizan otros instrumentos para consolidar su liderazgo. Hoy el combate por la hegemonía económica hace que las empresas transnacionales, especialmente las norteamericanas,  utilizan determinadas prácticas para asegurar su hegemonía en el escenario internacional, sin tener que recurrir a las aventuras bélicas.

Analicemos sin ánimo de ser exhaustivos algunas de estas prácticas:

La llamada corrupción “competencial” que contrata empleados de la competencia con información sensible e incorpora de esta manera el know how desarrollado por las empresas competidoras. Las prácticas de  “lobbying”, técnicas que permiten presionar a los decisores o influenciar sobre las decisiones bien sean políticas o económicas. En algunos casos directamente a través de la corrupción, en otras indirectamente a través de comunicaciones (“sites” web, mailings, artículos de prensa, publicidad...) orientadas y dirigidas a influenciar las opiniones y las “mentalidades”.

El uso de la “normalización”, es decir  normas y “estándares” en general , como son la recurrir a la “seguridad”, los sistemas de información, la contabilidad, la trazabilidad… que permiten en muchas ocasiones protegerse de la concurrencia extranjera, imponiendo incluso determinados productos a países terceros en base a normas prestablecidas. La utilización del idioma ingles  como obligatorio en concursos internacionales es norma común en la elaboración de pliegos de condiciones para proyectos en países latinoamericanos donde el BID y el WB (Banco Mundial) imponen el inglés como lengua de negociación y contractual, contraviniendo las legislaciones nacionales y negando el uso de la lengua de las instituciones de esos países.

La influencia socio cultural, en muchas ocasiones los EE.UU., buscan posicionarse en determinados mercados de interés,  manejando todas las técnicas de la influencia y en particular la influencia socio-cultural.  Los Masters of Business Administration son la referencia obligada en ese campo. En muchas ocasiones los films americanos son los transmisores de una ideología y unos valores determinados que configuran una especie de pensamiento único…”the american values”.

Las ONG, que en muchos casos tienen una importante influencia cultural, económica y política, sobre determinados países donde están implantadas, en muchas ocasiones son utilizadas por las empresas como instrumentos de penetración en dichos mercados,  lo que sin duda facilita su dominio económico.

La “guerra” de la información, el espionaje industrial, el uso de los servicios de inteligencia al servicio de las empresas norteamericanas, les permite adquirir una superioridad económica apoyándose en el factor cultural.

Boicots económicos de gran repercusión mediática

Nos detenemos en algunos casos de mucha repercusión mediática que nos muestran la utilización de los boicots económicos para imponer la hegemonía y el liderazgo de las empresas americanas.

La decisión del Presidente francés François Hollande de aplazar la entrega de uno de los dos porta helicópteros Mistral valorados en 1.200M € cada uno a su comprador Rusia. El boicot a Rusia por su intervención en Ucrania es un claro acto de hipocresía que solo perjudica a los intereses europeos facilitando la penetración de las empresas americanas en un país como Ucrania, que ha sido debido a los errores y las corrupciones de su clase política parte activa en la deriva del conflicto. ¿A quién beneficia el boicot a Rusia? ¿Debilitar la economía rusa reduciendo entre un 10 y un 20% su PIB se entiende como algo positivo para la economía mundial?

Las multas de 6.500 M€ impuestas al banco francés BNP Paribas por operar con países no “correctos” y saltarse las sanciones impuestas por EE.UU. a países como Cuba, Irán... En todos los casos siempre las beneficiadas son las empresas americanas y las perjudicadas las europeas competidoras .¿Por qué las empresa europeas no pueden trabajar con los regímenes  de Cuba e Irán y sin embargo las empresas americanas tienen como principales clientes en la venta de armamento militar , países tan democráticos como Arabia Saudí, Egipto, Qatar…y en su día a las dictaduras latinoamericanas violadoras de los derechos humanos en los años 70 del pasado siglo?

La legislación americana al servicio de su hegemonía económica mundial

Analicemos con más detalle algunas de estas prácticas que son habituales en la estrategia norteamericana de ocupación del mercado europeo y global, con la  adquisición de tecnologías avanzadas a través de la compra de empresas y accesos a mercados estratégicos, utilizando prácticas de filibusterismo empresarial.

La justicia americana contra la “corrupción de los dirigentes europeos”.

 La desestabilización del competidor a través de la utilización del “chantaje” de los procesos judiciales. Según la OCDE la corrupción supone entre un 10%/20% del coste total de las grandes operaciones en el mercado internacional. Los EE.UU. han desarrollado toda una batería legislativa, que les permite “expulsar” del mercado a sus competidores europeos, manipulando a su favor las políticas anticorrupción.
No solo practican la corrupción y los sobornos las multinacionales europeas, las norteamericanas saben hacerlo sin dejar huella. Sus técnicas de corrupción son más sofisticadas y se inspiran en técnicas de blanqueo de capitales utilizados por los “cártels” de la droga sudamericanos.
La utilización de los “servicios de inteligencia e información”. 

La CIA es utilizada en muchas ocasiones como un instrumento de estrategia comercial. La lucha contra la “corrupción” no puede ser utilizada sin el acceso a la información. Este es el papel de los Whistle Blowers (confidentes), estos personajes no son personajes íntegros e idealistas, sino que frecuentemente son soplones,  delatores remunerados.

En otras ocasiones los argumentos sobre la “seguridad nacional” son utilizados como instrumento para el espionaje comercial y tecnológico al servicio de las empresas americanas. El  NSSEE (National Security Strategy Enlargement and Engagement) tiene como una de sus principales misiones, vigilar a las empresas que comercian con países prohibidos, activar las sanciones, el seguimiento y la  trazabilidad de las tecnologías con aplicaciones civiles y militares. Se trata de vigilar para que los competidores cumplan; la pregunta que nos debemos hacer, ¿quién les vigila a ellos..? ¿Qué garantías existen que exijan la aplicación de estas mismas medidas a sus empresas?

La aplicación extra-territorial del derecho americano, les permite ventajas concesionales.

Desde los 80 las autoridades comerciales y judiciales americanas han construido un arsenal legislativo represivo para luchar contra sus competidores económicos. Las “Trade Actes”  y los embargos contienen disposiciones y mecanismos que permiten a los responsables americanos de comercio, “United States Trade Representative”, identificar y sancionar aquello comportamientos de sus competidores que consideran injustos para los americanos. Las sanciones y los embargos invocan diferentes razones: proliferación nuclear (sanciones aplicadas a países como China, Cuba, Corea del Norte, Pakistán, Cuba?..),  lucha anti narcótico, (Colombia, Nigeria, Myanmar, Cuba?..), la “defensa de los derechos humanos”  ( la han utilizado contra Angola, Bosnia, China, Croacia, Haití , Nicaragua, Nigeria…Cuba..).

Destacamos la conocida ley Helms/Burton contra Cuba de marzo de 1996, que consolidaba el embargo contra Cuba e imponía sanciones a los países que se atrevieran a comerciar con la isla .La instauración de la “Patriot Act” (2002) que utilizando como pretexto la lucha antiterrorista y la seguridad de los EE.UU., permitía extender las “escuchas” americanas a todos los azimuts para obtener información relevante sobre las empresa extranjeras que compiten con firmas norte americanas.

Mecanismos proteccionistas

En otras ocasiones las autoridades americanas que exigen en todos los foros internacionales el libre comercio, utilizan toda una batería de leyes proteccionistas en defensa de sus empresas y de sus intereses económicos. Citemos brevemente algunas de ellas, la “Federal Power Act” , que reserva la construcción y el desarrollo de centrales eléctricas públicas solo para empresas y ciudadanos americanos,  las  ”Jones Act” que restringe las inversiones extranjeras en el ámbito de la explotación portuaria y la pesca, la CFIUS ( Committee on Foreign Investment in United States) , comisión federal norteamericana que asegura que todos los proyectos de inversión extranjera en EE.UU. están condicionados por su posible impacto sobre la seguridad nacional, el Building USA Act  que exige que los fondos federales se apliquen a fabricaciones con contenido local (norte americano).

Conclusiones

En el pasado fue el recurso de la guerra la que permitía ocupar territorios, garantizar el acceso a las materias primas y el control de las rutas comerciales, es decir liderar la economía mundial e imponer la hegemonía política y económica. Hoy día se utilizan también medios mucho más sofisticados y menos “sangrientos”, sin renunciar por ello al uso de las acciones bélicas como fue el caso de la guerra de Irak. Medios que pretenden  garantizar la hegemonía y el liderazgo mundial de las grandes empresas norteamericanas, no solo por su capacidad tecnológica, su dinamismo comercial y su competitividad innovadora, sino también por la aplicación de estrategias políticas y comerciales, como las descritas en este artículo, que favorecen el liderazgo empresarial americano en el mundo de la globalización.


Como en otras épocas, la hegemonía de la gran potencia de turno (España en el XVI, Francia en el XVII y XVIII, Reino Unido en el XIX, EE.UU. en el XX y XXI?..), está amenazada. En esta segunda década del XXI, surge como fuerza de futuro la gran potencia asiática, la China de partido único y economía de mercado, pero eso es otra historia que exigiría una amplia reflexión que dejaremos para otra ocasión. 

viernes, 6 de febrero de 2015

¿Debe ser independiente el Banco Central Europeo?



En cierta ocasión me sorprendió mi amigo Luis de Sebastián, intelectual de izquierda hasta el colodrillo, teólogo de la liberación, economista prestigioso y otras titulaciones más: era partidario de la independencia de los bancos nacionales. No tuve capacidad para llevarle la contraria, aferrado como estaba un servidor a ideas de siempre. Hace tiempo que no hablo con Luis. Y lo siento porque me gustaría saber si continúa opinando lo mismo.

 

Soy del siguiente parecer: si la decisión de Draghi es independiente y autónoma, su postura es un descalabro para Grecia; si el caballero ha tomado la decisión de ahogar a los griegos, ex allegato de Frau Merkel, es de cajón que es un escriba sentado. 

 

Las izquierdas europeas, a la vista de esta decisión del Banco Central Europeo, deben discutir nuevamente qué planteamiento tomar ante dicha institución. Un poder supranacional sin controles de ningún tipo es fuente de continuos y gigantescos estropicios. Y tres cuartos de lo mismo podríamos decir de los bancos nacionales como, por ejemplo, el Banco de España. Hay ya suficiente biografía de todos ellos para saber que no se trata principalmente de un problema teórico sino de razón práctica.

 

Lo peor del caso es que la independencia del Banco se considere un dogma que, por definición, atañe a la teología. Con lo que el dinero quedaría divinizado por la izquierda europea que así lo considerase. Por lo demás, recuerdo al personal lo que manifesté ayer mismo en Solidaridad urgente con Grecia. Y para mayor abundamiento traigo a colación lo que ha escrito sobre ese particular Étienne Balibar: «La salida de esta situación dependerá esencialmente de cómo emerjan en Europa movimientos de solidaridad y manifestaciones de apoyo lo más amplias posible». Se dice, y más cosas todavía, en: http://sbilanciamoci.info/Sezioni/alter/Grecia-grande-vittoria-e-incertezze-28177.

Una condición necesaria, aunque no suficiente. 

 

jueves, 5 de febrero de 2015

¿Hacia un nuevo bipartidismo?



(En la foto están Pier-Paolo Pasolini y María Callas)



Escribe Tito Ferino


Desde hace unos meses hay una opinión muy generalizada, especialmente tras la irrupción en la arena política de Podemos: se ha acabado el bipartidismo. Tal vez, pero conviene ser cautos, pues echar las campanas al vuelo siempre es arriesgado. Así es que, como dejó cantado Perlita de Huelva, «precaución, amigo conductor, la senda es peligrosa». Podría caber la posibilidad de: una, la gran coalición entre el PP y el PSOE; dos, un bipartidismo distinto al actual, entre el PP y Podemos.

1.--  La gran coalición no es algo descabellado. Porque, de un lado, sean cuales fueren los resultados de todo el proceso electoral de este año, lo más plausible es que el Partido Popular pierda no pocas plumas; y, de otro lado, también los socialistas verían seriamente mermada su representación institucional.
Una forma determinada de entender la gobernabilidad por parte de ambos partidos podría llevarles a dicha coalición que, por lo demás, tiene partidarios de alto copete entre los socialistas y no mala prensa en otros sectores del PSOE. Unos y otros tendrían, a su entender, argumentos para justificarla: a) las coaliciones entre la derecha y el SPD que se han repetido en no pocas ocasiones en Alemania; y b) la necesidad de un gobierno fuerte y estable para encarar la cuestión catalana

2.— No pongan ustedes las cejas como acentos circunflejos de sorpresa: también es plausible un bipartidismo entre el Partido Popular y Podemos, sustituyendo al PSOE en ese menester. De un lado, la organización del joven Pablo Iglesias ejercería de primer partido de la oposición con la carga simbólica que ello comporta. De otro lado, el Partido Popular –considerando a Podemos como una organización más volátil que el PSOE— tal vez tenga en cuenta que los de Pablo Iglesias se irían deshilachando con el paso del tiempo y los socialistas poco saldrían ganando de ello. Más todavía, con ese nuevo bipartidismo la estabilidad de los socialistas quedaría en paños menores y puede que hasta sufriera una descomposición en taifatos diversos.

3.--  Naturalmente todo está a expensas del proceso electoral de este año del Señor 2015. Es verdad que las grandes tendencias indician –sólo indician--  el ascenso de Podemos y las abruptas caídas de Mariano y Sánchez. Pero el pescado todavía ni está en la lonja de la subasta ni, mucho menos, está vendido. Y para complicar las cosas ahí están los duendecillos de D´Hondt para hacer de las suyas. La cosa, pues, no está ni siquiera líquida sino gaseosa. Y, es más, queda el contexto que hemos dado en llamar internacional y, concretamente, algo parece moverse en Europa.

4.--  Una observación final: no se fíen mucho de estas observaciones, pero por si las moscas no las echen en saco roto. Recuerden lo que escribió nuestro  padre Homero: «Todo es posible si un dios lo maquina». Perdón, ahora no recuerdo si lo dijo en la Ilíada o en la Odisea.  Se recuerda que Homero no militó en Syriza.

Apostilla. ¿Qué juego está reservado a Izquierda Unida? No mucho. A menos que se dejen orientar por lo que sentenció Dante en aquellos tiempos, especialmente en el último terceto:  


Considerad vuestra simiente:
hechos no fuisteis para vivir como brutos,
sino para perseguir virtud y conocimiento.


[Canto XXVI de la Divina Comedia]  


Radio Parapanda.-- Julián Sánchez-Vizcaíno     Reflexiones sobre la situación de IU




martes, 3 de febrero de 2015

Mis matices con Isidor Boix sobre el CONGRESO SINDICAL CONSTITUYENTE

  Isidor Boix ha sintetizado los acuerdos y los contrastes de nuestro diálogo Hacia un Congreso Sindical Constituyente. Lo ha hecho en A vueltas con el PROCESO SINDICAL CONSTITUYENTEComparto la disección que hace de lo que hablamos recientemente. De lo que estamos de acuerdo, poco hay que decir. Sí, en cambio, me parece conveniente clarificar mi postura en aquello que parece que nos separa. Señala Isidor: «Me parece al mismo tiempo que donde más matices distintos aparecen, o se intuyen, es en la utilidad del modelo para un proceso de “refundación”, al que parece que sólo yo estoy aludiendo. Opino que un  proceso “constituyente”, “refundacional” (desde el espacio electoral sindical de quien lo asuma, estimulando además el actual espacio de vacío sindical), podría suponer un positivo revulsivo para “reinventar” el necesario sindicalismo capaz de sintetizar reivindicaciones y revitalizar la actividad sindical. Un tal proceso podría despertar energías latentes, provocar un gran impulso social para proyectarse además sobre la dura realidad en la que debe operar el sindicalismo de este momento.»

 

Hasta aquí las palabras de Isidor. He puesto en cursiva lo que, en mi opinión, nos distancia un tanto. Mi posición la sintetizo en lo siguiente.

 

Creo que es necesario diferenciar –incluso terminológicamente--  los itinerarios hacia un Congreso sindical constituyente que tenga como objetivo la unidad sindical orgánica de lo que  haga cada organización con miras a su puesta al día, a su “refundación” o al “repensamiento” al que aluden nuestros compañeros Ignacio Fernández Toxo y Fernando Lezcano (http://www.ccoo.es/csccoo/menu.do?Areas:Confederacion:209318). Me parece casi obligado que lo segundo vaya ligado en cierta forma a lo primero. Ahora bien, son cosas diferentes, a mi entender.  O lo que es lo mismo: pienso que renovar una organización, en este caso sindical, no es lo mismo en sus objetivos que un  proceso gradual hacia la unidad sindical orgánica, esto es, la constitución de una central sindical unitaria en nuestro país.

 

Querido Isidor, llámame letraherido o incluso pejiguera, pero si cada cosa no tiene su nombre propio podríamos incitar involuntariamente a la confusión. Imagínate si don Carlos Linneo no hubiera sido cuidadoso en su taxonomía binomial: habría liado un cisco de bigote confundiendo a zoólogos y biólogos, también al resto de los mortales. O, más cercano a ti: ¿qué me dirías tú, que eres ingeniero, si yo me empeñara en llamar con el mismo nombre a las derivadas y a las integrales con la excusa de que ambas son de la familia del cálculo diferencial? Si distinguimos los objetivos de la renovación sindical y los del congreso sindical constituyente, dándole a cada cual su propia taxonomía, estoy de acuerdo contigo. Comoquiera que están en juego también los objetivos de cada proceso, no me parece que nuestra discusión sea de tipo nominalista. En todo caso, lo que está fuera de duda es el consenso que tenemos en lo fundamental. 

 

Por supuesto, comparto lo que dices: «Se trata en realidad de dos marcos no contrapuestos en los que aplicar un criterio similar. Es más, el parcial podría ser un buen estímulo para abordar en un no demasiado lejano momento el unitario proceso sindical constituyente.» La clave de mi acuerdo radica en que has usado, eun un momento, el término adecuado: aplicar un criterio «similar» a los dos marcos. Esto es, que no siendo iguales tienen semejanza.   

 

 

Debate sindical*

 

Isidor Boix:  A vueltas con el PROCESO SINDICAL CONSTITUYENTE

Antonio Baylos: REFLEXIONES SOBRE EL DERECHO DE HUELGA

Isidor Boix / JLLB:  Hacia un Congreso Sindical Constituyente CONGRESO SINDICAL CONSTITUYENTE

JLLB. El valor del Congreso Sindical Constituyente; el mérito de un proceso

Paco Rodríguez: SINDICATO, SOLIDARIDAD, VISIBILIDAD

Francisco J. Trillo:  Representando a los trabajadores: ¿qué trabajo, qué trabajadores?

Jaime Cerezo. ¿DÓNDE ESTÁ EL SINDICATO? RÉPLICA PARCIAL Y DESORDENADA

Antonio Baylos: NO VEMOS NI OIMOS A LOS SINDICATOS

Quim González:  No hay sindicato sin emoción de la militancia

Isidor Boix:  (2) DEBATE SINDICAL PARA SABER DÓNDE ESTAMOS, DE DÓNDE PARTIMOS

Javier Aristu:  El sindicato y el nuevo proyecto social

Paco Rodríguez: A VUELTAS CON LOS SINDICATOS

Ramón Alós: A PROPÓSITO DEL DESCONCIERTO DE LOS SINDICATOS

Soledad Gallego-Diaz: Ni se les ve ni se les oye

Paco Rodríguez:  HABLEMOS DE LA AFILIACIÓN SINDICAL

JLLB: SINDICATOS Y EL MONOPOLIO DE LA NEGOCIACIÓN

Magdalena Nogueira y otros: Sindicatos: De la concertación (social) al desconcierto (general)

Quim González: ¿TIENE CABIDA EL SINDICALISMO EN LA EMPRESA ABIERTA?

JLLB: LA PARÁBOLA DEL SINDICATO 




 

lunes, 2 de febrero de 2015

18 de Febrero: En defensa del derecho de huelga. Jornada de acción mundial.




18 de Febrero: En defensa de las libertades y del derecho de huelga. Jornada de acción mundial. 



(Panfleto argumentado de un viejo)

La Central Sindical Internacional (CSI) tiene sobrados motivos para convocar ese día movilizaciones en defensa de las libertades y del derecho de huelga. Ni qué decir tiene que los trabajadores españoles tienen motivos sobrados para participar, activa e inteligentemente, en esa movilización. Por supuesto, también en todo nuestro viejo continente.

El derecho de huelga es sobre todo un instrumento de primer orden tanto para la autodefensa como para la capacidad propositiva de todos los trabajadores que, en España, son los propietarios de él. Digámoslo con rotundidad: el conjunto asalariado –y toda la sociedad— no habría llegado a cotas tan altas de bienestar si no hubiera dispuesto de la palanca que representa el ejercicio de la huelga. Su defensa es hoy más necesaria que nunca porque se pretende consolidar un proceso de ruptura, que viene desde el inicio de la crisis de 2008, del «ciclo largo» de conquistas --en España desde la democracia y en Europa desde la posguerra. 

Los trabajadores están concernidos a defender uno de sus instrumentos capitales: la huelga. Porque sin dicha acción colectiva están maniatados y a expensas de todo acto arbitrario en su contra.  Los sindicatos están obligados a ello. Atención: no sólo los sindicatos confederales (tanto los llamados mayoritarios como los minoritarios), también lo están los sectoriales como los profesionales porque sin la huelga se convertirían, queriendo o sin querer, en sujetos inactivos, subalternos de todo dominio económico y político extraño, aparentemente amigo o espónsor ocasional. Digamos, pues, que el derecho de huelga es un derecho “de primera necesidad”. De ahí que haya que defenderlo con todo tesón e inteligencia. No es sobrado recordar la frase de aquel celebrado abogado laboralista catalán, Fransesc Layret,  que dejó dicho: «Cuando los trabajadores hacen huelga, no es que no quieran trabajar, es que quieren hacerlo en mejores condiciones».

Las históricas movilizaciones por la enseñanza y la sanidad públicas, entre otros ejemplos, consiguieron una serie de importantes bienes democráticos. Sin el ejercicio de la huelga no hubiera sido posible. Y sin él tampoco tendríamos libertades públicas. Digámoslo con claridad y sin altivez: la sociedad tiene una deuda histórica con el ejercicio del derecho de huelga. Esta deuda debe pagarse cada vez que está amenazado, saliendo en su defensa.  Por supuesto, debe ser el principalmente el conjunto asalariado –camachianamente hablando: desde los de mono azul hasta los de bata blanca— desde los centros de trabajo, estudio, investigación y cultura quien se implique más en esa batalla que tiene un punto de inflexión el 18 de febrero. Acompañado por los que, como hemos dicho, gozan de los resultados de las conquistas históricas. Conquistas históricas, decimos, que vienen de antaño: de un legado que nos han dejado personas de la talla del viejo Pablo Iglesias y Anselmo Lorenzo, del Noi del Sucre y Joan Peiró, de Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y Manolo Zaguirre. Y de todos los dirigentes obreros del siglo XIX.

Ya hemos argumentado hasta la extenuación en este blog los motivos que llevan a los ultras del turbocapitalismo y a los dirigentes del Partido apostólico –con el degano, el administrador de lo que considera su finca española, Rajoy--  a criminalizar el ejercicio de la huelga. No insistiremos, por sabidos, nuestros argumentos. Ni siquiera reincidiremos en que el derecho de huelga es parte inescindible de las libertades democráticas. Pero si queremos recordar lo uno y lo otro al conjunto de las formaciones políticas de la oposición. Si hay que argumentarle los motivos es que algo le falta.

Quiero hacer, finalmente, una humilde sugerencia: aunque la mayor visibilidad la tendrán las capitales de provincia, nadie debería obviar que es necesaria la mayor descentralización de la acción colectiva del día 18, especialmente en aquellos pueblos un tanto alejados de las grandes ciudades. Entiendo que es necesario por los siguientes motivos: la mayor agregación de personas al conflicto y la recuperación del sentimiento de pertenencia emocionada al sindicalismo, como sujeto que pone en movimiento a las personas de carne y hueso.  Que da ánimos fundados a la unidad social de masas.


Radio Parapanda. Cosas de nuestra amiga Rossanna Rossanda: http://fondazionepintor.net/rossanda/intervista/gnoli/




domingo, 1 de febrero de 2015

¿POR QUÉ LA IZQUIERDA NO SABE CONFLUIR UNITARIAMENTE CONTRA LA DERECHA?



Jean-Luc Mélenchon es copresidente del Partido de la Izquierda de Francia y eurodiputado de la coalición Frente de Izquierda. Ha sido entrevistado por eldiario.es; el texto íntegro se encuentra en: http://www.eldiario.es/politica/discuten-honesto-Grecia-pagaran-pueden_0_351365910.html

Debo decir que me ha llamado la atención la respuesta que JLM ha dado al periodista. Concretamente:

Pregunta.-- ¿Por qué cree que es tan difícil que la izquierda logre confluir para plantar cara a la derecha?

Respuesta.-- Porque somos gente inteligente, cultivada y fina. Los brutos no necesitan hablar, el más fuerte pega al otro y, ¡ya está, se acabó el proceso! Pero tenemos que comprendernos. Somos honestos. Tenemos que estar seguros de lo que vamos a hacer o no hacer. Es bueno que haya un tiempo para debatir de la manera más amplia posible porque después el acuerdo va a ser más fuerte.

Pues, vaya: mi gozo en un pozo; me quedo sin saber –ni siquiera aproximadamente--  «por qué es tan difícil que la izquierda  logre confluir para plantar cara a la derecha». Lo cierto es que no salgo de mi asombro ante la respuesta de  Mélenchon que, a lo largo de esta entrevista, parece estar incomodado y distante de todo lo que le pregunta el reportero. Hasta incluso da la sensación que tiene el corazón partío entre Garzón e Iglesias.  Lo único claro que saco de sus palabras es que «los brutos no necesitan hablar», que es algo que sabemos desde los tiempos de antañazo.

Entiendo que el dirigente francés ha desperdiciado una oportunidad de oro para decir la suya en torno a un problema de mucha enjundia que, por lo demás, inquieta a millones de personas que, al menos, en Europa  se interrogan sobre el particular. Esta respuesta –tan angelical como naïf, tan de kumbayá como de boy scout--  es perfectamente prescindible en la biografía de JLM.

Finalmente, no esperen de un servidor que, a mis ochenta años, sea capaz de responder con tino lo que un político bregado como el francés ha resuelto saliendo por los cerros de Úbeda.  Llámenme cascarrabias, pero yo a los míos –a «la gente inteligente, fina y cultivada»-- les pido un poquito más.

Radio Parapanda.--  IZQUIERDA SOCIAL, INSTRUCCIONES DE USO