domingo, 13 de marzo de 2016

Dos referencias en torno al Congreso de UGT




Primera.--  Josep Maria Álvarez, tras ser elegido secretario general de UGT, ha declarado que eso representa «el fracaso de la catalanofobia». Se trata de una afirmación tan contundente que pone los pelos de punta. Y, comoquiera que su candidatura ha salido ganadora por un escasísimo margen de votos, en pura lógica se puede convenir, siguiendo a Álvarez, que la mitad de su sindicato es catalanofóbico.

Por supuesto, Pepe Álvarez conoce su organización a fondo mientras que, en mi caso, soy lego en la materia. Sin embargo, me resisto a admitir tan potente descalificación. Lo que no excluye que, en dicho sindicato y en el resto del movimiento sindical, haya bolsas de hostilidad a Catalunya (así en abstracto como en concreto) de mayor o menor entidad. Lo que sí podría ser es que, en puertas de estas grandes solemnidades que son las citas congresuales, las diversas familias utilizan todo tipo de dimes y diretes para arrimar el ascua a su sardina.

Un servidor no acostumbra a caerse del guindo pues a ciertas edades, si la copa de dicho arbolillo está demasiado alta, la caída podría conllevar la ruptura de algunas costillas. Ahora bien, si Álvarez tuviera razón está indicando que una cuantiosa parte de UGT está realmente enferma. Cosa a la que me resisto, al menos vistas las cosas desde fuera.

Segunda.--  Nuevamente en el congreso ugetista se han lanzado voces, también la de Pepe Álvarez, revisitando una vieja propuesta: que los no afiliados deben cargar con una parte de los costes de la acción sindical.  Vale decir que, también en Comisiones Obreras, ese runrún vuelve a aparecer de vez en cuando. Explicaré por qué me resulta, por lo menos antipático, ese parecer.

La Constitución española otorga el monopolio de la negociación colectiva –y de los diversos procesos contractuales--  a los sindicatos que reúnan unos determinados requisitos. Así es que CC.OO. y UGT representan, negocian y sus resultados afectan erga omnes (afiliados y no afiliados), es decir, a todos los trabajadores. En concreto, así las cosas, el sindicalismo confederal tiene el monopolio de la representación y el de la negociación  por ley. De este artificio jurídico se desprende una gran ventaja pro sindicato. E indirectamente indica que no puedes querer dos cosas simultáneamente: representar y negociar en nombre de todos y gravar a quienes no están inscritos sindicalmente con una tasa por ser objeto de tutela en el terreno de la negociación colectiva. La única salida a esta cuestión sería que el sindicato renunciara al monopolio de la representación y negociación de todos los trabajadores y lo fuera, sólo y solamente, de sus propios afiliados. Lo que sería muy perjudicial para el propio sindicato. Así pues, séame permitida una observación: si se quiere incrementar la afiliación no debe hacerse nunca mediante métodos encubiertos.


Que existe una bolsa enorme de personas que no se afilian y podemos calificarles no injustamente de gorrones, es tan cierto como que el rio Guadalquivir pasa por Lora, Lora del Río. Pero resolver esa ecuación podría resolverse con una puesta al día del proyecto y trayecto del sindicalismo que fuera capaz de achicar esa enorme masa de gorrones que se aprovechan de la afiliación que paga su cotización monetaria. 

5 comentarios:

Karl Mill dijo...

El caso Álvarez...En fin.

He sido delegado de UGT, lo fuí antes de ser afiliado, y pertenezco a una de las federaciones- la FSP -que ha apoyado a este señor. Soy asturiano de nación como él, y me he sentido profundamente consternado con sus devaneos - por decirlo con delicadeza- con la Liga Noreste.

No soy el único. No me extraña que no le guste nada hablar de primarias.

Respecto a lo de "catalanofobia", con Sabina os digo: "Ya no te tengo miedo, nena..." Prosigamos.

Recuerdo cuando se le homenajeaba en la prensa regional; aquellos reportajes en la casa de Belmonte, departiendo con gesto enérgico, fumando en pipa, como Trentin... El estupor primero y la vergüenza después al ver como se defendía , con más o menos sordina, lo indefendible: que en el plano de la igualdad económica un conjunto de nuestros conciudadanos pueden decidir unilateralmente sustraerse a compromisos redistributivos con el resto, y que esto, en el plano político resulta indisociable de una supuesta identidad común a los catalanes que les permitiría constituirse en unidad de decisión y votar la segregación respecto aquellos que no juzgan sus iguales. Esta es la dinámica que se pone en marcha con el "derecho a decidir". Si Álvarez, por ejemplo , se hubiese limitado a sugerir que ante el auge del separatismo en Cataluña habría que ir pensando en una disposición adicional en nuestra Constitución que remitiese a una ley de claridad a la canadiense , pues chapeau : Sé que en UGT Cataluña hay muchos indepes ,fundamentalmente de la variedad "de bolsillo" que decía Carod-Rovira. Tampoco nos asusta a muchos que un día la nación española muera , pero en el seno de otra nación política más inclusiva, europea. Me parece que esto es lo que debiera defender un socialista en la Europa de hoy.

UGT tiene ciertos problemas: unos son comunes a la sociedad española y a otros sindicatos: un cierto "familiarismo amoral", dificultades de implantación derivadas de los cambios en el modelo productivo o de un sistema de representación que no desincentiva a los "free-riders" y que tiene sus luces y sombras. Otros son específicos: la larga sombra del terremoto de la PSV ... Si los sindicatos quieren tener o retener a personal de primera en sus servicios jurídicos o de estudios necesitan "habilitar medios"...

Suerte Pepe, ahora estás al timón.

Pilar Saborido dijo...

Estoy de acuerdo con Jose Luis Lopez Bulla, en las dos cosas, es más creo que lo de la catalanofobia es una obsesión de algunas gentes, que deben sentirse culpables de algo, seguramente de ser, aunque sea un poquitín, nacionalista, habrase visto a éstas alturas un trabajador pensar así y en España... !!!

Chema San Román dijo...

Hola maestro. Me gustaría, si eres tan amable, que me aclararas las dudas que tengo en relación con eso de que sería perjudicial para el sindicato que se negociara sólo para los propios afiliados. Es una cosa que he oído en bastantes ocasiones, junto con el argumento de que se perdería la esencia de nuestro sindicalismo,pero más allá de eso nunca he oído entrar a nadie es esa argumentación con demasiado detalle. No te pido mucho, sólo un pequeño esbozo de los argumentos.

Un saludo cordial

Pepe Luis López Bulla dijo...

CHema, necesito unos dias para ello. Ahora estoy agobiado por algunas cosas pendientes.

Pirce Bosso dijo...

Bueno, el Sr Mendez dijo lo que dijo o soy ciego y sordo