martes, 18 de octubre de 2016

Consultar a los militantes, y tal y cual



«No está en la cultura del PSOE consultar a los militantes», ha dicho, en re menor, el presidente de la Junta de Extremadura. Conclusión: el grupo dirigente del partido se auto legitima; los militantes quedan reducidos a la pasiva naturaleza de adheridos o –peor todavía--  a la condición de «servidumbre voluntaria», tal como la entendió Étienne de La Boétie. Así las cosas, la cotización monetaria que cada cual aporta al partido acaba siendo un remedo de impuesto.

El razonamiento del dirigente socialista Fernández Vara se empeña a ser un razonamiento metahistórico: lo que no está en la cultura del PSOE no tiene cabida en dicho partido. Y por extensión se podría razonar así: lo que no está en la tradición del pensamiento, de la ciencia, de la moral y de la política no tiene cabida en esas disciplinas. Sin embargo, sabemos que Aristóteles plantó cara a su maestro, Platón; que los creadores del sistema numeral indoarábigo se salieron con la suya no respetando la venerable tradición de los números latinos; que Galileo se confrontó con la física instalada; que Servet hizo tres cuartos de lo mismo en la medicina; y, en su campo, los Beatles crearon el Yesterday para contento de las generaciones de su tiempo. Moraleja, hasta el Camarón de la Isla –renovando el cante jondo— parece sacarle los colores a Fernández Vara.

Entiendo que las palabras de este caballero explican, aunque parcialmente, no sólo la crisis de la socialdemocracia sino la abulia en salir de ella. El militante, reducido a la vaporosa condición de adherido, es solamente la prótesis del dirigente. Es posible que, desde algunos puentes de mando, le hayan dicho: «No nos ayudes, compadre».  

        1) http://www.eldiario.es/politica/Vara-abstencion-PSOE-Rajoy-presidente_0_570443050.html

sábado, 15 de octubre de 2016

Pablo Iglesias y la huelga general




Pablo Iglesias el Joven no debe jugar con algo tan serio como una huelga general (1). Es más, debería sacar lecciones de lo intempestivo de algunas de sus frecuentes intemperancias. Y también necesita templar esa puñetera manía de decirles a los demás lo que deben hacer. Por lo demás, empieza a ser harto molesto el tono imperativo de sus exigencias.

Una huelga general no es una broma, ni debe salir de un pronto. Más todavía, una huelga –sea general o en cualquiera de sus formas--  no es algo contingente al servicio de la política. Menos todavía de unos intereses partidistas, aunque estos sean legítimos. Por lo demás, si Podemos quiere ser una organización de masas, debería evitar el contagio sobrevenido o no de la concepción libresca de los grupúsculos. Vale.  


La izquierda necesaria, ¿axioma o teorema?






Estamos repitiendo hasta la extenuación que la izquierda es necesaria. Me permito, no obstante, una ampliación: las izquierdas son necesarias. Esta necesidad se viene repitiendo desde los tiempos de antañazo. Al menos de cuando se dejó sentado otro constructo con aires de dogma: «obrero naturaliter socialista». Que fue, incluso en aquellas fechas, no sólo exagerado sino completamente gratuito. Es más, que la izquierda sea «necesaria» choca abruptamente con su empeño en demostrar, en los hecho, que no lo es. O, lo que es lo mismo, las izquierdas parecen empeñadas en evidenciar  en la práctica su escasa capacidad para ser necesarias.

Un servidor (y quienes hablamos de esa manera, esto es, la necesidad de la izquierda) tenemos la tendencia a considerar que ello es un axioma, a saber, lo que no necesita demostración. Cuando en realidad –dicho metafóricamente--  es un teorema. Un teorema, por definición, debe demostrarse. Y, ¿quién debe hacerlo? Aquellos agentes políticos que se proclaman como tales, de izquierdas. Porque un concepto auto referencial no demuestra nada. Solamente es un deseo, que de manera frecuente, no se molesta en resolver las aspiraciones, nuevas y viejas, de los necesitados de tutela y protección. 





Se trata de una izquierda que no acostumbra a auto verificar si su práctica es útil. En suma, que no demuestra que es un agente necesario. Que sólo está empeñada en publicitar que es necesaria.  Más todavía, que está lejos de aplicarse al viejo apotegma: «obras son amores y no buenas razones».  

Comoquiera que tales publicistas no me demuestran que son necesarios me pongo a cavilar. Y ya que creo en esa necesidad, me esfuerzo en que mis reflexiones partan de estos pilares: 1) que las izquierdas dispongan de un proyecto de transformación del  trabajo y en el trabajo;  2) la remoción de todos los mecanismos que provocan las desigualdades sociales; 3) la más alta participación activa e inteligente de las personas; 4) la relación virtuosa entre la ética de los medios y la ética de los fines.

Este es el esquema central. Me propongo rellenarlo cuando disponga del tiempo necesario para ello. Ahora, me dedico a darle la segunda mano de pintura al libro que me publicará Plataforma Editorial. En dicho ensayo intentaré demostrar qué entiendo por sindicalismo útil, eficaz y, por tanto, necesario. Es obvio que estoy haciendo propaganda o, según se mire, publicidad. Porque si no me la hago está por ver que alguien me eche un capote.  




jueves, 13 de octubre de 2016

¿El PSOE en Cataluña?



 En el PSOE post OK Ferraz hay ganas de enredar. Todo indica que la estrategia de la Gestora y sus alabarderos no pasa por la atenuación del conflicto sino por mantener la llama sagrada de la bronca. Es como si reclamasen su particular derecho a la caco eutanasia. Y puestos en tan estúpida estrategia no parece importarles que la familia socialista pase de la desavenencia a la fragmentación definitiva. Cosa que decimos por lo que pueda pasar en Cataluña, que nos sume en la preocupación incluso a quienes no pertenecemos al PSC.  

La vieja, aunque no fenecida, sentencia de que «nadie se mueva si quiere salir en la foto» vuelve a tomar carrerilla. Sabemos de buena tinta que el socialismo meridional debate si exportar la sigla madre a Cataluña mañana o pasado mañana. Que no van de chiquitas lo demuestra el hecho de que unas decenas de personas, dirigidas por el versátil Julio Villacorta, se reunieron el otro día en Barcelona preparando el terreno para recuperar la vieja Federación socialista catalana del PSOE. Lo que, hablando en plata, significaría que aparece en el escenario político un nuevo partido en Cataluña en abierta disputa con el PSC. Primeras observaciones: pocos éramos en casa y parió la abuela; la división en dos cachos de los socialistas catalanes que vagamente recuerda la división de los comunistas catalanes a principio de los ochenta del siglo pasado.

El grupo dirigente del socialismo meridional parece contagiado por la vieja máxima: «destruye lo que no controles». De esa manera indican que no están interesados en una paciente síntesis sino en hacer tierra quemada del socialismo catalán.  No creo ociosa la pregunta siguiente: ¿han calibrado ustedes las consecuencias de esa operación? ¿han pensado en las repercusiones que ello tendría en el socialismo meridional? Por ejemplo, si se mantiene el golpe de mano andaluz ¿podría Susana Díaz aspirar a liderar el PSOE?

Hay indudablemente gente en Cataluña que está interesada en el rompimiento del socialismo catalán, incluido un sector del PSC. Naturalmente Miquel Iceta y la Parlón necesitan algo más que mano izquierda para impedir que se consume la operación. Y seguramente les valdrá aquel consejo que daba Antonio Gutiérrez Díaz, El Guti, «hacer política con principios, no de principios». Cierto, ello no basta si no hay, por lo menos, una arroba de inteligencia. Y, si me apuran, de lo que en apariencia es un oxímoron: de firme flexibilidad. 


Nadie con cuatro dedos de frente debería dudar del desastre que significaría para la izquierda –no solo catalana--  que el PSC acabara demediado. Pero le corresponde a ese partido hacer política, incluso teniendo en cuenta cómo están las cosas en el PSOE. Y mirar en lontananza. Por supuesto, también al presidente de la Gestora, el melancólico Javier Fernández, le es exigible templanza y no dejarse llevar por la polución que viene del socialismo meridional.


miércoles, 12 de octubre de 2016

Sobre la (socorrida) militancia



Nunca como en estos días se había hablado tanto de la militancia. Antes, durante y después de OK Ferraz es la palabra más  recurrente: militancia por aquí, militancia por allá. La novedad es que ha pasado de ser una palabra enferma («parola malata», que diría Leonardo Sciascia) a usarse desenfrenadamente. Sea como fuere, nos congratulamos de su recuperación, aunque me veo obligado a sacar del armario mi doctorado en Aguafiestas.

«Consultar a la militancia», clama con energía la fracción del PSOE que ha sido derrotada. Sea. Frente a ellos se sitúan los alabarderos de la Gestora que, sobre el particular, dicen llamarse Andana.  Mal asunto, me temo. Ahora bien, aunque valoremos con agrado el retorno de la palabra enferma, parece conveniente decir cuatro cosas con la educación y respeto que merece tan significado regreso.

Tal como parece que están enfocadas las cosas, todo indica que se recurre a la militancia in extremis.  Es decir, como peana de las decisiones que se han tomado ya en la cumbre de la estatua. No es, por tanto, un instrumento de participación, activa e inteligente, para tomar unas u otras decisiones. Es el resultado del consabido «o lo tomas o lo dejas», necesario, claro que sí, sólo para las lentejas. O lo que es lo mismo: la militancia como sujeto amorfo que sólo sigue las directrices de unos u otros, que solamente es llamada para decir sí o no. Así las cosas, estamos hablando de seguidismo, no de militancia. O, quizá, el problema de fondo está en que se ha confundido la militancia con la intendencia o con la fiel infantería.

En resumidas cuentas, la militancia es otra cosa, y ya somos grandecicos para perder el tiempo explicando qué es y, sobre todo, qué no es. Lo que sí parece conveniente es que en todas las formaciones políticas y sociales hubiera algo así como el Estatuto de la participación del militante. Y algo más: que se fijara en cada organización dónde reside la ´soberanía´ de la misma. Por lo demás, tal vez sea conveniente substituir esa palabra, militancia, que tiene un origen militar –y, por tanto, de obediencia inexcusable--  por otra de naturaleza civil, que ahora mismo no sabría proponer.


Punto final. Se cuenta de un ricachón de la Vega de Granada de tiempos antiguos que acostumbraba a decirle a quien iba a plantearle sus cuitas lo siguiente: «Oye, dame tu reloj y te diré qué hora es». 

jueves, 6 de octubre de 2016

La abstención del PSOE, el reparto de la túnica sagrada y la reforma laboral




1.--  Rafael Hernando –soldado de levita, sea o no de caballería— es el tosco portavoz del grupo parlamentario del Partido Popular. Se trata de un político que sufre lo indecible cuando no se encuentra en su estado natural de estajanovista de la coz. Su último retortijón ha sido que el PSOE, además de permitir la investidura de Rajoy, tiene que facilitar una legislatura estable, ser una cómoda prótesis del gobierno así en las medidas legislativas como en los Presupuestos generales del Estado. Nosotros somos del parecer que aquí hay gato encerrado.

Aparentemente este Hernando parece recordar el pescozón del Dante a la Iglesia institucional de su tiempo: «… e dopo 'l pasto ha più fame che pria» (Infierno de la Divina Comedia, Primer Canto). Que nosotros, para esta ocasión, podemos traducir de forma no académica como esa bestia que «tras el festín tiene todavía más hambre». Es decir, el PSOE se encuentra derrotado y, lo que es peor, dividido. O, para decirlo a la sevillana manera está hecho una aljofifa. Y, mientras sus mesnaderos se reparten la túnica sagrada, todo indica que se disponen a investir a Rajoy.

Ahora bien, hemos dicho que el voraz portavoz del PP tiene un gato encerrado en la bocamanga. Esta es nuestra hipótesis, advirtiendo que no somos lo que los viejos santaferinos llamaban zahoríes: comoquiera que el PSOE no daría las garantías que le requiere Hernando (este sapo no sería digerible por el partido de Ferraz) la hipotética reacción de Rajoy sería: como no nos dan garantías de una gobernabilidad estable convoco nuevas elecciones. Si, por el contrario, el PP no quiere arrastrar la impopularidad de dicha convocatoria podría ir a la investidura, sabiendo que tendrá un capazo de votos de abstención –técnica o no— que llevarían al hombre de Pontevedra al podio. En ambos casos, Rajoy bis.

2.--  No quiero añadir más tribulaciones al PSOE, bastantes tiene ya. Sin embargo, debo hacerle una pregunta a sus actuales órganos de gestión. Lo que viene es una amable interpelación que no puede contestarse con una salida por peteneras ni con el cantinfleo convencional del dialecto de la política. Yendo por lo derecho: ¿qué piensan hacer ustedes con el asunto de la reforma laboral?

En el programa electoral del PSOE, que no ha sido cambiado, se fijaba una posición valiente: la eliminación de esa catastrófica disposición legislativa. Que Pedro Sánchez y otros  la defendieran entraba dentro de sus obligaciones.  Que Sánchez haya sido descabalgado no contradice, en absoluto, la obligatoriedad de cumplir dicha promesa que ahora debería traducirse en dar esa batalla desde la oposición. Porque las promesas electorales no valen solamente para ser aplicadas si formas parte del gobierno, también se refieren a su actividad en la oposición.

Deseamos que la respuesta de los socialistas fuera positiva, porque –también de esa manera--  irían saliendo gradualmente de la «grande polvareda» donde perdieron a don Beltrán. Y, además, porque los beneficiarios de la promesa electoral nada tiene que ver con la situación interna del partido, ni con los motivos que le llevaron al OK Ferraz.  Así que no meterse en harina daría mucho que hablar. Y seguir rasgando la túnica sagrada mucho que perder. 

Ahora bien, esta exigencia al PSOE para que cumpla con la palabra dada al electorado no le exime al sindicalismo a diseñar, de una vez por todas, un trayecto propio que rompa el costillar de la reforma laboral. 

Radio Parapanda.-- Escribe Antonio Baylos: http://baylos.blogspot.com.es/2016/10/antes-de-metiendo-bulla-el-boletin-peus.html



lunes, 3 de octubre de 2016

Podemos: cuando las barbas del vecino veas pelar, no le quieras imitar


En la foto: Togliatti, Amendola e Ingrao



OK Ferraz es, de momento, la culminación de un trayecto que viene de muy atrás: crisis de proyecto político, de forma-partido, de liderazgo con todos los atalajes que conlleva en el terreno personal que han llevado al PSOE gradualmente a una considerable pérdida de representatividad y representación. La crisis es de tal magnitud que los comportamientos de los grupos dirigentes nos han recordado las tradicionales reyertas de los grupúsculos que en la historia han sido. Una primera sugerencia: todos los partidos, especialmente los de izquierdas, deberían estudiar a fondo el singular proceso del PSOE en los últimos años. Y, más concretamente, nadie debería decir que de ese agua no beberá.

Hablemos, pues, de Podemos. Y también, por extensión, de sus amistades confluyentes. A todos ellos les hemos tratado desde este blog con respeto y afecto crítico.

En Podemos siempre hubo un debate, a veces desordenado, que en ocasiones rayaba en lo caótico. Digamos que era lo lógico en una organización en sus primeros andares. Cuando Podemos entró espectacularmente en las instituciones tuvo que transformar la gelatina de sus planteamientos en concreción política. Normal: no sólo de alquimia vive el hombre. Naturalmente, los matices fueron afilándose a la hora de concretar asuntos tan sólidos como las políticas de alianzas en sus diversos niveles. En resumidas cuentas, se fue abriendo paso el tránsito de la poesía a la prosa. Entonces, la acumulación de matices se fue reagrupando en diversos corpus políticos paralelos. Hasta que, puesto el freno de la dispersión, la cosa se concretó en dos grandes matices, que –por simplificación voluntaria por nuestra parte— llamaremos los pablistas y los errejonistas.  Cierto, unos y otros son, a su vez, agregaciones no monolíticas, vale decir, agrupaciones diversas que, por el momento, tienen a Pablo y a Errejón como puntos de referencia, instrumentales o no.

Esa situación no es necesariamente mala. El Partido Comunista Italiano tuvo diversas alas –no estatutariamente reconocidas pero públicamente visibles--  con jefes de tronío cada una de ellas en personalidades como Giorgio Amendola y Pietro Ingrao que, en más de una ocasión provocaron los dolores de cabeza al mismísimo Enrico Berlinguer. Sin embargo, la sangre, en aquellos tiempos de estas grandes figuras, nunca llegó al Tíber. Digamos, pues, que no necesariamente pablistas y errejonistas están llamados a reeditar su particular OK Ferraz. La cuestión, que no está en la cortesía remilgada, puede estar en el debate que explicite sus contenidos concretos de la realidad de la calle. Cuando ese debate se transforma en teología es inminente que la polémica gire en torno a si los ángeles tienen testículos u ovarios. Este es un tema que, desde Orígenes, está sin resolver para mayor perplejidad de los sexólogos.  


Probablemente OK Ferraz abra una nueva situación política, que ya iremos viendo. Deseamos que el viejo partido sepa salir de este gran embrollo; Podemos, por su parte, debe aprender la lección. Porque, en caso contrario, alguien dirá: «El último en salir, que apague la luz».   

domingo, 2 de octubre de 2016

Después del Comité federal



Santa Fe, la ciudad cuatriarcada, celebra sus primeros 525 años.

Parece que lo presentía el viejo romance de frontera: «En tan grande polvareda / perdimos a don Beltrán». Esta sería la versión de los allegados a Pedro Sánchez. El sector banalmente llamado crítico cambiaría el perdimos y diría liquidamos. Sea como fuere, en OK Ferraz don Beltrán cayó gracias a las puñaladas visigóticas de sus detractores.

La revista digital Infolibre da cuenta de un sucedido que narra el origen del ascenso de Pedro Sánchez a la secretaría general del PSOE: «Este chico no vale, pero nos vale. Porque se trataba de guardar la silla mientras se esperaba a una mejor coyuntura para el salto de Susana Díaz desde Sevilla a Madrid» (1). Que es indudablemente una magistral lección de marrullería política. O, en otras palabras, como la doña sevillana todavía no las tenía todas consigo indica a Sánchez como secretario general con fecha de caducidad. Ahora no importa si la inspiración era de su cosecha particular o un consejo del secretario general perpetuo del partido. Ahí, probablemente, empezó la «grande polvareda», si es que debemos darle veracidad a la noticia de Infolibre.

Don Beltrán –o sea, Pedro Sánchez--  no parece haber estudiado la compleja historia medieval de aquella España – al Andalus. Que la mayor parte de las guerras entre moros y cristianos no se basaron en la afirmación de la Cruz o la Media Luna. Fue esencialmente una pugna por el poder territorial de todos contra todos: de los cristianos entre si y de todos ellos contra los moros; de los moros entre sí y contra los cristianos. Hasta el llamado Cid Campeador batalló –mercenario él— contra unos y otros según convenía a su peculio y ambición territorial.

Tampoco Pedro Sánchez entendió a tiempo que su liderazgo formal dependía de su enfeudamiento al secretario general perpetuo y a su Enviada en la Tierra. Más todavía, nadie le dijo que las lealtades en política recuerdan al azucarillo que, vertido en un líquido, dura lo que dura. Y lo que, tal vez, ignoró fue que un líder formal se convierte en real cuando propone y consigue un proyecto estratégico para su partido que le saque de la parábola descendente en la que está sumido. Si no lo hace, su debilidad y precariedad irán en su contra.

Así las cosas, lo único que se ha hecho visible en esta polvareda, que se ha llevado a don Beltrán, era o la abstención en la sesión de investidura a Rajoy o el famoso «no es no». O sea, un conflicto interno –no irrelevante, desde luego— pero no ´ideológico´. Que visto serenamente es impensable que en un partido, considerado consistente, pueda motivar un embrollo de tan colosales dimensiones. Aquí hay más chicha de la que aparece en la pantalla. Y algo de ello comentábamos ayer en ¿Cómo acabará el Comité federal? (2). Y, al igual que Pereira, lo sostengo hasta que no haya una argumentación que me convenza de lo errado que voy.

Puestos a aventurar una hipótesis, diré que el PSOE no se romperá, aunque la crisis tenga repercusiones, incluso serias, en sus estructuras. Es decir, habrá secuelas, pero se controlará la (metafórica) sangre derramada.  Más todavía, los allegados al «no es no» irán menguando porque todavía hay mucho mondongo a repartir. Y, así sucesivamente, hasta la aparición de otra nueva crisis. Por otra parte, a los poderes fácticos les interesa  un PSOE debilitado, pero no al borde de la Extremaunción. ¿Con quién si no concretar un retorno al bipartidismo, con quién negociar algunas novaciones legislativas que sólo serían una ligera mano de pintura con apariencia de regeneración?

En síntesis, el PSOE recuperará el alcanfor del secretario general permanente y entonará las coplillas de la famosa zarzuela: «Pos demos otra vuelta a la manzana». Y así sucesivamente. 




sábado, 1 de octubre de 2016

¿Cómo acabará el Comité federal?



Las aguas andan revueltas también en Italia. Un inciso: más adelante volveremos al PSOE. No está claro el resultado del referéndum que está convocado para sancionar la reforma de la Constitución de la República. Uno de los puntos más vidriosos contempla que la mayoría parlamentaria vencedora en las elecciones tenga un premio de más escaños. No sólo es el único, pero sí el que, a no más tardar, nos sea presentado a nosotros, aquí en España. La lectura que hacen los del Partido Popular del bipartidismo parece forzar a esa mutación de la ley electoral. La situación interna del PSOE, acabe como acabe su problema, también podría empujar en esa dirección. Previamente asistiremos a un bombardeo sobre los males del post bipartidismo y la imperiosa necesidad de la gobernabilidad, siempre que sea en clave bipartidista.

Todo ello traería de rebote una acumulación de poder por parte del Ejecutivo y, en consecuencia, una laminación de los poderes autonómicos y municipales. Esto último también forma parte de la contrarreforma italiana. Los actuales acentos termidorianos –así en Italia como en España-- ya no serían discrecionales sino legales. Más todavía, constitucionales. En resumidas cuentas, una democracia demediada.

En realidad, tengo la impresión que el objetivo central –estratégico, diría— de Felipe González y de la gigantesca pendencia interna que él mismo ha organizado en su partido va por ese derrotero: una reforma de la Constitución y de la ley electoral que vuelva los pasos al bipartidismo. Un objetivo plenamente coincidente con el PP. Que tendría inestimables apoyos en los medios financieros y de los poderes mediáticos. Una muestra de ello ha sido la campaña anti Sánchez que el grupo PRISA puso en marcha hace tiempo y que ha tenido (hasta ahora) la expresión más irasciblemente indecente con el tristemente célebre editorial de El País del jueves pasado. Por eso, entiendo que el terrible litigio del PSOE se nos muestra trucado. Es más, se diría que es un pretexto.

Es impensable que el motivo central de la bronca sea el «o Rajoy o yo». Aquí hay algo más de chicha. Y, al margen de las luchas por el poder, que simbolizan poltronas y sillones, está no ya la gran coalición PP y PSOE sino el planteamiento que  atribuimos a Felipe González de volver a las plácidas aguas del bipartidismo y al conflicto técnico (sólo técnico) entre los dos grandes partidos. De ahí la insólita agresividad del viejo González y la ruptura de los cánones del multimedia PRISA. La lucha por el poder son variables de esa función. Pedro Sánchez es una interferencia a esa estrategia. 

Ya veremos cómo acaba, si es que empieza, el Comité federal. Escribo a las 10 de la mañana.


jueves, 29 de septiembre de 2016

La «guerra total» de los socialistas



Los ánimos se serenarán en el PSOE algún día, aunque no sabemos cómo ni cuándo. Ni en qué estado se encontrará el viejo partido. Ese día llegará cuando se proceda a una serena reflexión que sea capaz de aproximarse lo suficiente a los motivos que lo han llevado a ser (y hacer) lo que estamos viendo y que, por vergüenza ajena, no voy a calificar. Me atrevo a decir que dicha reflexión estará vinculada a los grandes cambios de todo tipo que, desde hace tiempo, se están desarrollando en el escenario global. Esto es, cuando tan gran cavilación deje de estar encorsetada en las estrechas paredes del campanario patrio. Lo que implica que, gane quien gane la actual contienda, que uno de los capataces en danza ha calificado de «guerra total», el PSOE seguirá siendo un partido de la izquierda antigua que ya está desubicada de las transformaciones en curso.

Lo que está pasando en el PSOE es un problema similar (similar no equivale necesariamente a igual) al que tienen las viejas izquierdas europeas. A saber, el agotamiento gradual de su proyecto fundacional y su incapacidad de renovarlo profundamente. Más todavía, a la creencia de que la renovación se refería, única y exclusivamente, a los liderazgos, al quita y pon de sus grupos dirigentes. Agravado, todo lo anterior, por la pertinaz patología de hacer política sólo en la Torre del Homenaje de las instituciones, rechazando compartir la lectura de los cambios y sus soluciones con las fuerzas, no políticas, de la sociedad organizada. Comoquiera que nunca se abordaron estos grandes problemas, las izquierdas europeas entraron en barrena. Los intentos de la tercera vía de Tony Blair por modificar las cosas no tenían como objetivo transformar las desigualdades que iban apareciendo en el panorama económico sino una acomodación a los cambios, una instalación acrítica en lo que iba apareciendo. Posteriormente ocurrió tres cuartos de lo mismo con Matteo Renzi en Italia.

No fue eso exactamente lo que ocurrió en el PSOE. Cierto, los socialistas españoles no ensayaron ninguna operación similar a la de Blair. Se limitaron a ver cómo pasaba el tiempo; ni siquiera  procedieron a darle una mano de pintura al viejo partido, a pesar de las señales que les enviaba la sociedad. Y, al igual que la ley de la monotonía matemática, los problemas de representación y representatividad se iban acumulando. En suma, el ciclo largo de la influencia socialista se fue agotando. Y en esas estuvieron cuando llegó el fenómeno del primer Podemos. Tampoco sacaron las oportunas conclusiones tras esta emergencia.

Claro que sí: ahora lo urgente es que dicho partido salga de esta guerra total. Y si es así, «guerra total», que al menos se ventile a través de normas mínimamente compartidas. Desde luego, que esto parezca un planteamiento ingenuo no impide que ello sea necesario. Pero, ¿qué menos que  pedirles a los bandos en litigio que no lleguen a la destrucción total? Como castizamente se dice: por lo menos que procuren salvar los muebles. Ahora bien, soy del parecer que si hay otra salida en falso reaparecerán otras crisis.

Punto final: entiendo que nadie se aprovechará de las astillas de ese árbol. Ni siquiera esa izquierda que eternamente está en fase de organizarse.


miércoles, 28 de septiembre de 2016

En el juicio de Bankia ...




«No existe un derecho constitucional al abuso y al despilfarro». No fue Kant quien lo dijo, al menos con estas palabras. Ha sido el fiscal Luzón en el juicio, conocido como el de las tarjetas black de Caja Madrid. Me pregunto si era necesario que un apotegma de estas características se afirmara tan solemnemente y en el marco de un juicio de tanta relevancia.  Mi respuesta es: claro que sí. Digamos con Brecht que si hay malos tiempos para la lírica, también son malos los de la ética. Por eso es necesario recalcar estas obviedades. Lógicamente, la frase del fiscal que los medios han celebrado mayormente ha sido que «todos hemos pagado el funeral de Bankia». Si algún parroquiano la hubiera dicho en el mostrador de una taberna, algún remilgado la habría calificado de panfletaria.

Sin embargo, tal como está la lírica, la primera frase adquiere una potencia mayúscula. Porque el inmenso estercolero que se ha ido acumulando desde hace años en España partía del convencimiento de una serie no pequeña de truhanes de creer –y hacer creer—que tenían derecho al abuso y al despilfarro. Por ser ellos quienes son. También porque se había ido consolidando este concepto: yo estoy de acuerdo con mi corrupción y en contra de la tuya.

En todo caso, tengo para mí que Bankia es un ejemplo curioso: los implicados eran simultáneamente corruptores y corruptos. En fin, si esto no es así ¡que venga Kant y lo vea!


Radio Parapanda.--  Borrasca, https://encampoabierto.com/2016/09/28/borrasca/ (Javier Aristu)

martes, 27 de septiembre de 2016

Contra la tortura y la impunidad



El escenario de esta exposición, de la que es comisario Javier Tébar, es la ciudad de Barcelona. Muestra la práctica de la tortura experimentada a dependencias estatales y ejercida por funcionarios del Estado durante los años sesenta y setenta del pasado siglo XX.

El franquismo siempre equiparó el orden público y la defensa del orden político-social con la represión. La violencia represiva organizada por el Estado fue un fenómeno estructural en la naturaleza de la dictadura desde sus orígenes en la Guerra Civil, que perduró durante su etapa final e incluso durante los años de la transición a la democracia en España.

La práctica de la tortura, que fue una expresión más de esa violencia, nunca fue legal; pero tampoco nunca fue tipificada como delito ni existió un contexto legal que permitiera su investigación o prevención. Su uso frecuente por parte de los funcionarios policiales, en particular de los miembros de las Brigadas Regionales de Información policiales, constituidas como la policía política del régimen, tuvo un carácter sistemático, habitual y puesto en práctica de manera impune en las detenciones de los miembros de la oposición política y sindical. Eran actuaciones inscritas en el terreno del orden gubernativo.

Uno de los pocos que publicó un artículo recordando aspectos de aquel pasado incómodo fue Manuel Vázquez Montalbán. En 1985, con motivo de la muerte de uno de los perpetradores de esas torturas, el escritor publicaría un artículo en el que reflexionaba sobre aquella desaparición de escena de protagonistas que forman parte de la historia de la infamia:


“Tampoco sus víctimas hicimos nada por enfocarles con el reflector. La Reforma había absuelto a los dueños de los Creix, ¿hubiera sido justo perseguir a los criados? Martín Villa me dijo en cierta ocasión que la oposición se atrevía a pedirle las cabezas de la policía política, pero no las de militares e intelectuales cómplices de un mismo estado de cosas. Al fin y al cabo algunos militares se habían prestado a oficiantes de represiones jurídicas y un buen puñado de intelectuales, pusieron aquella barbarie en endecasílabos. Pero no utilizaron las manos para romper el alma y el cuerpo de los reconstructores de la razón: anarquistas, comunistas, socialistas, nacionalistas que conservarán mientras vivan en su memoria el recuerdo de todos los profesionales de la humillación” (Manuel Vázquez Montalbán, “Los Creix”, El País, 28-3-1985).


Los principales protagonistas del relato coral que presenta esta exposición, producida por El Born Centro de Cultura y Memoria, son aquellas mujeres y aquellos hombres que fueron objeto de una vulneración de sus derechos humanos por negarse a aceptar la condición de súbditos, porque aspiraron a los derechos de ciudadanía y las libertades democráticas y lucharon para conseguirlos. Su mensaje es nítido y es el momento de atenderlos, de creerles, porque lo que fundamentalmente piden la mayor parte de estas personas que fueron víctimas de la violencia institucional franquista es que no se les niegue que "esto les pasó".

lunes, 26 de septiembre de 2016

La vara de medir y el desorden interno



-- Se lo voy a probar a usté ahora mismito, y si no, fíjese usté: Una parroquiana, ¿qué es sino un bicho? Y la labia, ¿qué es sino un capote? ¿Y qué si no un estoque la vara de medir? -Sí, pudiera ser.
-- Embustero, no me has dicho, que la cabra estaba harta y ha vuelto en ayunas. -Cogió encolerizado la vara de medir, y le echó de la casa dándole de palos.
(Hermanos Grimm)

Las varas de medir en política suelen ser bastante sorprendentes. Depende de quién use el significante su significado se orienta en una u otra dirección. A Pedro Sánchez se le machaca con  la versatilidad del uso de ese chisme antiguo que es la vara de medir. Y ya, a estas alturas, nada tiene de chocante que un cualificado grupo de sus compañeros (y, sin embargo, enemigos) la vara sea más chata o más larga, según las circunstancias y las conveniencias. La cosa arrancó en el impreciso momento del «alea jacta est» que, en algún lugar todavía no fijado con precisión, gritó en re sostenido el primer dirigente formal del PSOE. La respuesta de la fracción Viejas Glorias se encarnó doblemente en la vara: en la de apalear y en la de medir.

Veamos, la vara de medir que usan los Viejas Glorias ante unas elecciones autonómicas en las que han salido malparados es de Pedro Sánchez y sus mesnaderos. Ahora bien, cuando los resultados en esos ámbitos han salido bien o, por lo menos, regular la vara de medir cambia de carácter; entonces  la responsabilidad de la victoria –o lo que se entiende como tal--  recae en el señor de ese merinazgo, comúnmente llamado barón o baronesa, si es el caso. Es decir, se ha pasado de lo que antiguamente se llamaba «lógica de partido» a «lógica de fracción». Que ni la una ni la otra tengan relación con la disciplina que pergeñó Aristóteles es cosa sabida.

Pronto veremos la puesta en escena de una ruidosa lógica de fracción, hasta ahora lo que prima son pespuntes contra Sánchez, y de la cantidad de ellos saldrá la ´cualidad´ de la, en ciernes, lógica de fracción.  Tras las elecciones gallegas y vascas de ayer el PSOE entra en la lógica de la fracción, en un proceso de desorden interno como no se recuerda en la historia reciente de ese partido. Que se verá desgraciadamente favorecido por la convocatoria aturrullada de primarias y congreso extraordinario. Y es que el primer plano (la investidura o, en su caso, la convocatoria de nuevas elecciones) ha sido desplazado por esta gigantesca reyerta. No hace falta ser muy lince para intuir que Rajoy y los suyos saldrán, como dice Rodríguez de Lecea, «reforzados por defecto» en su crónica de hoy.


domingo, 25 de septiembre de 2016

¿En el PSOE: o caja o faja?



Las cosas se están poniendo al rojo vivo en el PSOE. De hecho, cada día que pasa es un escalón más hacia una bronca descomunal. Y cada micrófono que se acerca la boca de los contendientes sirve para enviar cargas de alto voltaje. Las aguas andan tan revueltas que, a estas alturas, no parece viable ningún intento de salida intermedia. Así están las cosas: o la caja de Pedro Sánchez y sus allegados o la faja de las behetrías periféricas.  Es decir, o caja o faja.

Me dicen algunos conocidos que asistieron al mitin de los socialistas, ayer en Barcelona, que uno de los momentos de mayor tensión eléctrica fue cuando Miquel Iceta soltó este do de pecho:  "Pedro, ¡Mantente firme! ¡Líbranos de Rajoy y del PP! ¡Por dios!".  Lo que tiene toda la pinta de ser un grito de tragedia griega –de Sófocles, por ejemplo--  y supone un órdago a la grande. (El coro sofocleo corroboró las palabras del orador). No tardará mucho en que algún señor de los merinazgos socialistas responda con igual o mayor diapasón.

Nadie sabe cómo acabará este zafarrancho.  Abro paréntesis: un dato, sin embargo, parece que está preocupando a la coalición Viejas Glorias: la ratificación ayer, por parte de la militancia del Labour, de Jeremy Corbyn con un consenso superior al del año pasado. De otra parte, los de Sánchez saben perfectamente que la sombra de las glorias de ayer es oblicuamente alargada. Cierro paréntesis.

Decía que nadie sabe cómo terminará este zafarrancho. Pero es dudoso que acabe con una síntesis. Las posibilidades son: o acaba con una salida en falso o con la victoria, aunque sea temporal, de uno u otro contendiente. En realidad da la impresión que, en la batalla interna, la política de alianzas de Sánchez para formar gobierno es un pretexto. Lo que parece que importa es si va a continuar al frente de su partido o el bastón de mando pasa a alguien bienquisto por las viejas glorias.

De donde estimo conveniente proponer esta cavilación: Podemos no puede hacer abstracción de este problemón que tiene el PSOE. Tampoco tener una actitud de vuelo gallináceo, es decir: que el PSOE se vaya al garete, pensando que puede sacar tajada. No es, a mi entender, una cuestión de generosidad sino eminentemente política. Un PSOE dividido dramáticamente y auto derrotado dejaría la izquierda hecha cisco.


Faltan pocas horas para saber el resultado de las elecciones gallegas y vascas. Ya veremos qué novedades aportan al escenario general y a estas greñas internas.   

AYUDA A LA LECTURA Y AL PLANO POLÍTICO



Lluís Casas


Por fin ha vuelto Bernie Günther. El policía que nos ha cautivado batallando por su supervivencia en medio de la Alemania nazi. Parecía que Philip Kerr, el celebrado autor de la serie, había abandonado al personaje y tomado nuevos rumbos en el mundo el futbol, pero afortunadamente y según confesión propia, su editor le recomendó la vuelta al éxito. Y ahí tenemos pues “La dama de Zagreb” para deleite de los que disfrutamos con el roce del infierno.
De nuevo Bernie (ya nos tuteamos) nos lleva de aquí para allá en una Europa en la que el superviviente además de valiente, debe ser un descreído. Kerr le ofrece a Bernie algunos encantos, una belleza femenina, otra belleza automovilística (un Mercedes 190) y un paisaje pretendidamente absurdo para el asesinato y la crueldad: Suiza. Todo lo demás lo deberían descubrir leyendo.

El ambiente de ambición desmedida que reflejan las novelas de Kerr no nos es ahora mismo tan ajeno en el mundo de la política. Obviamente, el asesinato no consta de momento como medio aconsejado para ascender (a donde fuere que se ascienda), pero no debemos olvidar que ese logro civilizatorio no pueda caer en desuso. En cambio, el otorgamiento de galones sin pasar por más filtro que la recomendación debida es algo que está teniendo cada día más partidarios. Partidarios de los que no consta curriculum destacable (por no decir ninguno) o que simplemente han tenido la habilidad de ser reproducidos por los medios a propósito de sus mismas palabras.

Por ello voy a completar el artículo aquí expuesto sobre una crisis sobrevenida en malos momentos que mi querido Boss del blog expuso respecto a la crisis artificial en el grupo parlamentario de “Catalunya sí que es Pot” en Podemos Cataluña y sus patologías. Y como en mi entorno discurre alguna  información fidedigna, la pongo a disposición del personal, como herramienta útil para la evaluación.

Al citado grupo parlamentario le faltan, por elección propia, miembros de En Comú (en caso de que haya alguno disponible a estas horas), por lo que a la vista de la evolución y éxito de la coalición ganadora por dos veces en Catalunya (En Comú Podem), se crea un problema de gestión y uno mucho peor de expectativas de futuro.

El primero no tendría que ser difícil de resolver aplicando simples reglas racionales: parece ser que estamos de acuerdo en casi todo, sigamos así y no lo estropeemos. Y en todo caso extendamos la coordinación parlamentaria en Catalunya a los que faltan aquí y que ya están en el congreso en Madrid juntos.

El segundo ya es otro cantar. A la vista de las buenas expectativas que tiene la coalición, la nueva política tiene ansias de comerse el pastel ella sola, en la creencia que el lideraje mediático lo es todo en este mundo. Ahí, el ego mayúsculo que algunos tienen por cerebro puede hacer mucho daño.

Parece ser que en una operación cruzada entre la Casa Gran (Ayuntamiento de Barcelona) y dos miembros privilegiados del grupo parlamentario con mando en plaza en dos de las organizaciones integradas en el grupo se han realizado ciertos repartos de poder futuro. Está la cuestión de quitar de en medio a un portavoz, excesivamente conocido y valorado para facilitar vacantes inmediatas y futuras. Incluso un presidente de grupo de gran honestidad y casualmente independiente es zarandeado sin necesidad. Algo de esto se decía en ¿A quién le importa el debate Iglesias – Errejón?



Los argumentos publicitados para justificar la crisis son de ensueño: la necesidad de repartir relevancia mediática, el hecho de que hay secretario de Podemos en Catalunya y antes no  lo había y otras cuestiones de una (aparente) mayor importancia. Los hacedores de la crisis se cuentan entre los parlamentarios menos dados a cumplir con las exigencias del cargo, ocupados como están en ardides de gran calado personal. Ahí no hay política verdadera, objetivos de la realidad ciudadana o ampliación de la influencia gramsciana. Echen cuentas de las convocatorias de la Diada y de las asistencias y verán que el asunto es todo menos parlamentario.

Gracias a Maquiavelo ya sabemos desde el siglo XV que el Príncipe (o la Princesa) tienen carta blanca en sus acciones desde el punto de vista de la moralidad mínima. Lo importante son los objetivos de Estado. Por ello no es demasiado sorprendente lo que ocurre estos días en el Parlament: unos parlamentarios siegan la hierba en la perspectiva de que otros caigan del rocín y lo dejen disponible, al margen de la política que cuenta en la calle.

En el Parlament, como en casi todas las instancias políticas o administrativas de relieve, hay dos actitudes extremas: la primera corresponde al parlamentario que trabaja, propone, negocia, entrevista a colectivos, refleja las inquietudes y los problemas de la calle, es decir, se gana el sueldo con lo que le corresponde. En el otro extremo está quien considera o que es un mero figurante de alto costo o que su trabajo se limita a hablar y conseguir fotografías en los medios. Diríamos que es el diputado selfie.

Pues bien, estas dos o tres actitudes parlamentarias están en el bollo, a la espera, si la razón no aflora, para que alguno termine el hoyo. Las víctimas, si las hubiera, no serían los del curriculum breve, sino más bien aquellos que lo tienen repleto y completo. Si la actividad parlamentaria fuera valorable objetivamente, con la simple lectura de los actos parlamentarios que suponen algún esfuerzo, estaríamos al cabo de la calle al ver la lista de acciones de cada uno. No hablo ya de la ficha de asistencia, más clara aún.

No se despisten, porque puede haber derivadas de gran interés en los próximos días. Nosotros o el de Parapanda se lo contaremos.

Lluís Casas desde el Sahara.