miércoles, 15 de septiembre de 2010

RECORTE DE PENSIONES Y NEOBONAPARTISMO





Es posible que el partido de Zapatero no esté en condiciones de aconsejar adecuadamente a este hombre tan montaraz. Sumidos como están sus dirigentes periféricos en los atolondrados procesos de elecciones primarias (Madrid, País Valencià) o la soterrada lucha para la confección de las listas electorales en Catalunya –con el Ministro de Trabajo chicoleando en vez de atender su negociado--, lo cierto es que nadie cae en la cuenta de que el presidente del gobierno está entrando en una fase de neobonapartismo acelerado. En esta nueva circunstancia, la principal responsabilidad está en el partido: nadie hasta la presente ha sugerido a Zapatero que no se dirija tan rápidamente al precipicio. Que Zapatero es un echao p´alante, era cosa sabida por los diversos linajes socialistas. Pero esa llamativa condición es la que está concretando: 1) un conjunto de medidas antisociales de gran calado; 2) una indistinción macroscópica entre estas disposiciones y las tradicionales medidas que las respectivas derechas han preconizado y, en ciertos lugares, han puesto en marcha. Por ejemplo, lo que está ocurriendo con las pensiones de nuestros jubilados y ancianos.


¿En qué cabeza, medianamente sensata, cabe que incluso las fuerzas de la derecha exijan repetidamente en el Parlamento que no se recorten las pensiones para el próximo año y, tras ganar las sucesivas votaciones, el Gobierno (Corbacho, candidato a las elecciones catalanas es el responsable del negociado) se niega a reconsiderar la medida? Y, más todavía, el mismo gobierno ha utilizado una figura de casquería jurídica para evitar que la oposición le cuele una propuesta contraria a la congelación de las pensiones. Casquería jurídica, decimos, como un elemento más de ese neobonapartismo del que hablábamos. Una situación chocante, mientras que dirigentes periféricos socialistas acumulan callos en el dedo índice de tanto darle al sms con leyendas encontradas: “vota Trini”, “vota Tomás”.


Ahora bien, el dato distintivo no es tanto la aparición del neobonapartismo como el espectacular (y veloz) cambio de metabolismo de las ideas de Rodríguez Zapatero, esto es, en la rápida adopción, como propias, de ideas ajenas sin reflexión mediante. Entiéndase, ideas ajenas que venían de la acera de enfrente.


Radio Parapanda. Lean, lean LA MANIA DE LOS RANKINGS, LAS MENTIRAS Y JUSTIFICACIONES DE LO INJUSTIFICABLE (A propósito de la reforma) Es un trabajo de don Joaquín Aparicio.


sábado, 11 de septiembre de 2010

VETERANOS SINDICALISTAS DICEN QUE ...



El Gobierno, en contradicción con sus promesas electorales y sus declaraciones de no proceder a recortes de derechos sociales, ha adoptado una serie de medidas que entendemos lesivas para los trabajadores y otros colectivos sociales, así como para la recuperación de nuestra economía.


Somos conscientes de que nuestro país atraviesa una profunda crisis. La percepción que tenemos es que durante demasiado tiempo se ha producido un visible desajuste entre la gravedad de la situación y las medidas adoptadas para enfrentarla. La responsabilidad, en este aspecto, aunque no única, recae en el Gobierno, cuyo retraso en reaccionar ha sido grave. Tanto es así, que con la crisis ya declarada, el Gobierno adoptó una serie de medidas fiscales temerarias- eliminación del impuesto del Patrimonio, deducción de 400 euros y otras- que han agravado el déficit, mermado la capacidad inversora del Estado y su propio margen de maniobra ante la crisis. De otro lado, si bien es cierto que la crisis financiera y sus efectos tienen dimensión internacional y origen en los EE.UU, no es menos cierto que nuestra crisis inmobiliaria y de modelo productivo estaba pronosticada desde hace años, sin que se adoptaran medidas enérgicas para corregir una deriva que, al final, nos ha llevado a esos más de 4 millones de parados. Crisis inmobiliaria que tuvo su origen en gobiernos de la derecha pero que nadie quiso o pudo atajar a tiempo.


Ha sido necesaria la presión de las instituciones de la UE y otras, ante la puesta en cuestión de la solvencia de nuestro país por los mercados financieros, para que se precipitaran aquí medidas drásticas- y nos tememos que improvisadas- todas ellas, de momento, en perjuicio de los sectores populares y, en consecuencia, desequilibradas. Al impulso de tales decisiones se ha subordinado totalmente la reducción del paro a la reducción del déficit, siempre desde el recorte del gasto y la inversión, sin afectar para nada a los que más tienen y aumentando el IVA, que pagan por igual los pudientes que las rentas modestas. Déficit que, sin duda, hay que combatir pero sin sacrificar la recuperación de la economía y, sobre todo, de manera equitativa. El problema de España no es que se gasta demasiado sino que se recauda demasiado poco, pues tenemos una presión fiscal 7 puntos por debajo de la media europea y 11 con relación a los países más avanzados. Si sacrificamos la inversión y el consumo corremos el riesgo de estar años sin crecer lo suficiente y la situación de desempleo se agravará aún más. No podemos olvidar que la peor situación es aquella en que se realizan drásticos ajustes fiscales al tiempo que no llega el crédito del sistema financiero. En este sentido, sorprende el que un Gobierno como el actual haya decidido hacer este tipo de ajuste porque, en nuestra opinión, hay otras opciones menos traumáticas frente a la crisis y, desde luego, más equitativas.


Dicho lo anterior, es preciso destacar que las medidas tomadas tanto en España como en los demás países de la UE se inscribirían en una lógica que, de no combatirse, conducirían a la idea de que para competir en los mercados globales Europa tiene que recortar su Estado de Bienestar. Tal idea no es nueva y se presenta con fuerza cada vez que hay una crisis económica, cuando se pretende presentar como criterios de la ciencia económica lo que no es más que vieja ideología conservadora de sobrada insolvencia. Lo peligroso de un periodo como el actual es que en él concurren la hegemonía política de la derecha en casi toda Europa y la falta de un proyecto claro de la izquierda, lo que hace temer que esta vez los recortes pueden ser, si no lo evitamos, además de profundos de difícil arreglo. Y especialmente delicado en el caso de España donde contamos con una derecha que no sólo no ha hecho nada para salir de la crisis sino que acentuaría el carácter anti-social de las medidas.


Sabemos que, precisamente para salvar el estado del Bienestar, es necesario introducirle reformas. En Europa y en España hay que aumentar la productividad, reformar la empresa, modernizar el aparato productivo. Pero todo esto no se hará en contra de los que tienen que aplicar las reformas, ¿alguien cree que se puede aumentar la productividad de una economía basada en la innovación, reduciendo salarios y recortando derechos sociales?. Queremos llamar la atención de que además de ser radicalmente injusto que la crisis la paguen los que no han tenido ninguna responsabilidad en ella, mientras que aquellos que la han tenido toda solo reciben ayudas y subvenciones, es absurdo pretender mantener el modelo social europeo sin una fiscalidad suficiente que grave a las rentas, beneficios y capitales más altos. Las gravosas deudas de hoy son las insuficiencias fiscales de ayer.


Siguiendo en el campo de las reformas ahí está, como ejemplo, lo que se ha venido haciendo desde mediados de los años 90 con la puesta en marcha del Pacto de Toledo sobre las pensiones, que era un ejemplo de sensatez. Lo rechazable ahora, es que se tomen unilateralmente medidas desproporcionadas y que se rompan marcos de diálogo y participación de los agentes sociales, como ha ocurrido con una decisión tan torpe políticamente como injusta socialmente, esto es, la congelación de las pensiones para el 2011. Congelación que no contribuye para nada a reducir el déficit, cuenta con la oposición de la mayoría del Parlamento y deja en manos de la derecha una baza importante.


Respecto de la reforma laboral, tras la experiencia de más de sesenta modificaciones del Estatuto de los Trabajadores, algunas tan profundas como las de 1984, 1994 y 2002, su virtualidad ha sido y será prácticamente nula para la generación de empleo pues, de entrada, facilita y abarata los despidos, aumenta el poder de disposición de las empresas sobre la mano de obra, debilita a los sindicatos y hace retroceder el papel del Estado en su función de tutelar las condiciones de vida y de trabajo. El mercado de trabajo es consecuencia del modelo productivo y no al revés. Mientras éste no cambie aquel no se estabilizará.


No es casual que, en este contexto se haya recrudecido, en abundantes plataformas de opinión, la campaña de desprestigio de los sindicatos. Al fin y al cabo son la principal fuerza social que, a pesar de todo, sigue teniendo capacidad para oponerse a estas medidas tan desequilibradas. Sobre los sindicatos recae, a fin de cuentas, buena parte de la responsabilidad de mejorar el modelo social europeo y contribuir a equilibrar la política que emana de las instituciones de la UE. Convendría que las fuerzas progresistas no olvidaran que sólo desde la movilización social a nivel europeo la izquierda retomara el pulso y la capacidad de llevar adelante un proyecto más justo socialmente y económicamente más eficaz. No nos estamos jugando un ajuste para paliar el endeudamiento de un país sino evitar un retroceso histórico de conquistas y derechos de los ciudadanos europeos. No se trata de permanecer estáticos sino de reformar para mejorar y salir de la crisis.


Desde la conciencia de que esto es así, en la convicción de que puede corregirse tal deriva y con la experiencia de que para conseguirlo es necesaria la movilización social, quienes suscribimos este documento -- personas que asumimos, en su día, responsabilidades en la lucha de las CC.OO. y UGT durante la dictadura franquista, en el tránsito pacífico a la democracia y en el devenir del movimiento sindical durante el periodo democrático-- hacemos un llamamiento a trabajadores y ciudadanos para que participen en las movilizaciones acordadas en unidad por los sindicatos y en la huelga general del día 29 de septiembre. Acción que persigue el objetivo de hacer rectificar la política económica del Gobierno, lesiva para los derechos de los trabajadores, haciéndola coincidir con la jornada de movilizaciones a escala europea convocada por los sindicatos de la CES, pues es en ese espacio, donde se libra la gran tarea de salir de la crisis y mejorar el estado del bienestar. Nos jugamos todos mucho.



Nicolás Redondo, Julián Ariza, Antón Saracíbar, Nicolás Sartorius, José María Zufiaur, José Luís López Bulla, José María Romero, Eduardo Saborido, Miguel Ángel Ordóñez, Rafael Pillado, Suso Mosquera, Tomás Tueros, Carlos Trevilla y Antonio Montalbán.


Madrid, 7 de septiembre de 2010


(Tomado del blog de Joaquín Aparicio, Desde mi cátedra)

jueves, 9 de septiembre de 2010

EL ANTICIPO DE LA HUELGA GENERAL


Apoyado en el quicio de mi casa, hoy día, he seguido atentamente la gran asamblea de representantes sindicales que se ha celebrado esta mañana en Madrid para, agrupados familiarmente, dar un anticipo escénico de la huelga general del 29 de septiembre. El canal de televisión de la CNN ha retransmitido el acto en directo. Comoquiera que se ven los toros mucho mejor desde la barrera, he llegado a las siguientes conclusiones, siempre provisionales hasta que no me demuestren lo contrario. Que son:


Primero. El afecto y respeto de los dirigentes sindicales, que voy a llamar periféricos, hacia Toxo y Cándido no tiene nada que ver con los resabios del cuadro político “de provincias” hacia el grupo dirigente capitalino. Lo que, dígase con claridad, es la expresión de algo más importante: la vinculación sociopolítica de los trabajadores españoles entre-sí.


Segundo. Me hubiera gustado que nuestro amigo
Tony Judt hubiera estado presente en esta gran asamblea. Hubiera visto la vibración de la izquierda social española que responde razonada y enérgicamente lo que se disfraza de noviembre para no infundir sospechas. Y, además, habría constatado la enorme distancia –cultural, ideal, política y sentimental-- entre la izquierda social y aquella que, por inercia, se sigue denominando izquierda política. Una inercia que puede ser corregida, naturalmente.


Y, apoyado en el quicio de mi casa, hoy día, he tomado nota de los dos grandes discursos, el de Cándido y el de Ignacio. Que –en esta ocasión, por razones bien fundadas—han sido dirigidos a los sectores más humildes del conjunto asalariado. Bien hecho, queridos amigos. Ahora bien, tengo para mí que, antes de la huelga general, se precisa ese discurso que, con toda seguridad, tenéis en vuestra cabeza: el que está dirigido a las tipologías medio-altas del conjunto asalariado. Para decirles: contra vosotros va, especialmente, la cosa; no os penséis que esta contrarreforma laboral está pensada, especialmente, para el trabajador de manos callosas: sois vosotros, vosotros la diana. No me digáis que no habéis caído en el asunto…


Post scriptum Los viejos rockeros (de los que hablamos el otro día) finalizan el manifiesto así: “hacemos un llamamiento a trabajadores y ciudadanos para que participen en las movilizaciones acordadas en unidad por los sindicatos y en la huelga general del día 29 de septiembre. Acción que persigue el objetivo de hacer rectificar la política económica del Gobierno, lesiva para los derechos de los trabajadores, haciéndola coincidir con la jornada de movilizaciones a escala europea convocada por los sindicatos de la CES, pues es en ese espacio, donde se libra la gran tarea de salir de la crisis y mejorar el estado del bienestar. Nos jugamos todos mucho”. Y, al igual que en tiempos antiguos, dan la cara: Nicolás Redondo, Julián Ariza, Antón Saracíbar, Nicolás Sartorius, José María Zufiaur, José Luís López Bulla, José María Romero, Eduardo Saborido, Miguel Ángel Ordóñez, Rafael Pillado, Suso Mosquera, Antonio Montalbán.


Radio Parapanda. Quienes nos han pedido el documento citado sepan que está recogido en el blog de don Joaquín Aparicio en: LLAMAMIENTO DE VETERANOS SINDICALISTAS POR LA HUELGA GENERAL

sábado, 4 de septiembre de 2010

CUMPLIENDO LAS CONSIGNAS


He recibido consignas precisas de Josep Maria Romero. Me pide que popularice al máximo las iniciativas que se han puesto en marcha de cara a la huelga general del 29 de septiembre en Catalunya. Cosa que hago en los links que vienen a continuación. El primero es el manifiesto de las universidades catalanas y la noticia de que el 22 de setiembre se hace en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona, a las 12 horas, un acto de cara a la huelga.


http://manifestuniversitatscatalanes.blogspot.com/


En el segundo link se informa de diversas iniciativas: conciertos de jazz y un festival en las Cotxeres de Sants el día 17 de setiembre, también orientado a la preparación de la huelga. Aquí tienes la referencia:


http://culturaperlavagageneral.blogspot.com/


Tan sólo falta la adhesión de los antitaurinos.



jueves, 2 de septiembre de 2010

¿PARA CUÁNDO LA UNIDAD SINDICAL?




Luciano Lama acostumbraba a decir que “la unidad sindical se hace y la división se teoriza”. Es posible que esta afirmación pueda aparecer como un tanto voluntarista, pero al menos tiene la virtud de exponer con lúcida sencillez una parte del problema.

Me propongo reflexionar sobre la necesidad de construir la unidad sindical orgánica en nuestro país, protagonizada obviamente por los dos grandes sindicatos. Para ello quisiera exponer el argumento central: las actuales generaciones de sindicalistas han vivido más tiempo en un consolidado proceso de unidad de acción que en momentos de confrontación o desunión. Si esto no es un argumento, que venga Dios y lo vea.


Añádase que los actuales dirigentes tampoco han presenciado las duras asperezas que vivimos los sindicalistas de mis tiempos. En algunos de aquellos entonces, los momentos de unidad eran la excepción: la división era un dato fisiológico. Algunos dirán que ahora también ha habido más de un momento de tensión. Por supuesto, pero ese momento u otros no son fisiológicos sino de higos a brevas.


Por otra parte, tiene su importancia que Comisiones Obreras y UGT sean miembros tanto de la Confederación Europea de Sindicatos como el Sindicato Mundial. ¿Qué lógica tiene vivir en la misma casa europea y estar separados en estos pagos?


Finalmente nos encontramos con que las razones ideológicas o políticas que motivaron las confrontaciones de antaño ya no existen. Así las cosas, ¿a santo de qué la familia sigue separada?


Como puede verse, no estamos ante la unidad sindical, concebida en clave de mitologema sino en base a la práctica real de la convivencia concreta –por supuesto, compleja-- de millares de sindicalistas dentro y fuera de los centros de trabajo. De esas generaciones que no vivieron el dramatismo de aquel lacerante “Mientes, Marcelino”, “Te equivocas, Nicolás” en aquel debate televisivo, en 1978, que pudo ver media humanidad. Afortunadamente, las cosas han cambiado.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

AQUELLOS DÍAS ANTES DE LA HUELGA



Pere Portabella.

Tuve la ocasión de cenar nada menos que con Giorgio Napolitano, actual presidente de la República italiana, en Barcelona dos días antes de la famosa huelga del 14 de diciembre de 1988. Fue en el Hotel Calderón; los asistentes (invitados por Rafael Ribó) éramos el propio Napolitano, Pere Portabella, mi compañero Quim González, dirigente de los químicos y textiles de Comisiones Obreras, un servidor y –atención al parche-- Josep Borrell, a la sazón Secretario de Estado de Hacienda. La presencia de Napolitano y Borrell se debía a una invitación de Rafael Ribó a unas jornadas de algo que ahora no logro recordar.


A media cena me espeta Borrell y, ni corto ni perezoso, dice: “Venga, explícale a Napolitano las razones de la huelga que se os ha ocurrido convocar”. Cosa que hice educadamente. Es más, no puse ningún adjetivo y, cosa rara en mí, expliqué las cosas con más sobriedad que Sthendal. Acabo y, para sorpresa de Borrell, Napolitano (considerado siempre un moderado) responde: È giusto. A Borrell se le pusieron los ojos como acentos circunflejos.


Como yo jugaba con ventaja, al final de la cena, propuse ir a una tabernilla (de esas postmodernas) que están casi al lado del Hotel. Sabía que estaban allí los periodistas. Llegó nuestra comitiva: sin Borrell, pero con Napolitano. La cofradía nos explicó que había aprobado en asamblea la huelga y que, desde ese momento, las redacciones estaban paralizadas.

martes, 31 de agosto de 2010

LA BATALLA DE LA IMAGEN DEL 29 S




Ya falta menos para el 29 de septiembre. De hecho, el “día” está a la vuelta de la esquina. De ahí que me atreva a plantear unas reflexiones que, aunque sabidas, no está de más traerlas a colación.


La batalla de la imagen se gana o se pierde durante las primeras horas de la madrugada. Es decir, que cuando sea la del alba informadores y agencianos, opinantes y sacamuelas estarán dale que te pego, en unos casos repitiendo consignas subvencionadas y en otros disfrazándose de noviembre para no infundir sospechas. En esos momentos, el sindicalismo confederal –o, por mejor decir, el amplísimo movimiento creado-- debe ganar la batalla de la imagen. Porque, durante todo el día, se repetirán las noticias que se han dado por la madrugada. En resumidas cuentas, la batalla mediática no se va ganando minuto a minuto, sino al alba, al alba.

domingo, 1 de agosto de 2010

UNA SUGERENCIA A LOS SINDICATOS EUROPEOS


["Suso" Cechi d´Amico]




El otro día hacíamos una sugerencia a la Confederación Europea de Sindicatos, concretamente en EL SINDICATO EUROPEO Y LA REFORMA LABORAL ESPAÑOLA. Mi viejo amigo Francisco Prado Alberdi –de manera precavidamente lúcida-- me dice: “No te van hacer ni puñetero caso”. Lo más seguro es que tenga razón. Pero eso no cambia que la propuesta, moderada y factible, tenga fundamento. De todas formas, intuyo que alguien con sentido común la propondrá do corresponde y, de esa manera, avivará el seso parcialmente dormido de los dirigentes del sindicato europeo. Por lo demás, tengo la intención de seguir inquietando cariñosamente al Gotha sindical con ciertas sugerencias no menos factibles. Pero antes, es preciso hacer una consideración: la mejor manera de que los compañeros del sindicato europeo se avengan a tan fundadas razones es que los sindicatos nacionales establezcan el protocolo que se reclama en la propuesta mencionada. De momento podrían empezar a ponerlo en marcha unos cuantos.


Y sigo molestando con otra propuesta. Que se basa en una experiencia que me contó, tiempo ha, mi amigo Quim González, primer espada de la Federación de los Químicos y Textiles españoles de Comisiones Obreras, esto es, de FITEQA. Me dijo que una delegación de los químicos españoles había visitado Italia: eran tiempos de Sergio Cofferati (con Gaetano Sateriale, su mano derecha) al frente de los químicos de la CGIL. Quim González había sido invitado a participar en una negociación colectiva de ámbito italiano, formado parte de la delegación italiana. Que no tuviera una posterior continuidad no impide la bondad de la experiencia. Cierto, que tampoco me hagan “ni puñetero caso”, tampoco cambia las cosas, simplemente mantiene todo un secarral de viejas experiencias.


Pues bien, ¿no sería enriquecedor abundar gradualmente en esa experiencia? Porque se trataría de una ampliación de los horizontes sindicales. Intuyo que serían muchas las ventajas de establecer esa práctica, y no veo ningún elemento perturbador o negativo en ello.

sábado, 31 de julio de 2010

EL SINDICATO EUROPEO Y LA REFORMA LABORAL ESPAÑOLA



El sindicato europeo, la Confederación Europea de Sindicatos, debería iniciar una nueva costumbre de carácter solidario: cada vez que una organización asociada convocara un gran conflicto en su país, la CES debería llamar a que fuera apoyada en el suelo europeo. No se trataría de normarla estatutariamente, bastaría que se indicara como uso y costumbre. Tampoco se está planteando que el apoyo tuviera las mismas características. De momento también bastaría con que, en cada país, el sindicato nacional informara ampliamente y, según las circunstancias, la realización de actos, simbólicos o no, de expreso apoyo a la convocatoria de ese gran conflicto del que antes se hablaba.


Se trata, de ese modo, de evitar el desconocimiento de lo que pasa en un determinado país, de combatir la indiferencia, de interferir en la rutina del no hacer nada. Pongamos que hablo del día 29 de Septiembre próximo en España. ¿Se limitarán los sindicatos nacionales a ver solamente las imágenes televisivas y exclamar “aivá”? ¿Van a asistir con la misma plácida curiosidad que se ha tenido con los griegos?


Llamo la atención a los dirigentes de la CES: la sedicente reforma laboral española es algo más que un caso español, es un banco de pruebas que podría extenderse, con mayor o menor velocidad e intensidad, por los cuatro costados de nuestro viejo continente. Así pues, hagan ustedes ese experimento que se reclama.


jueves, 29 de julio de 2010

EL "ABRAZO ARISTOCRÁTICO" EN LA REFORMA LABORAL



Otro golpe de tuerca está conociendo el texto sobre la (impropiamente) llamada reforma laboral en el Parlamento. Las enmiendas que está presentando el grupo parlamentario socialista están endureciendo, más si cabe, lo que era inadmisible en el primer redactado. Especialmente en lo relativo al despido. Así las cosas, me vienen a la cabeza estos comentarios.


Primero. El berroqueño texto parlamentario muestra a las claras que el Gobierno no quería que hubiera acuerdo sobre la reforma laboral. Porque, entonces, nada explicaría –absolutamente nada-- el carácter de la propuesta de ley y la nueva dosis caballuna de las enmiendas. Comoquiera que este mundo es un pañuelo, muy pronto sabremos el itinerario sumergido de toda esta historia. Sépase que, también entre los redactores de todos los textos gubernamentales que han sido, hay un representativo grupo de voceras que –para quedar bien— empezarán a explicar los recovecos de este negocio.


Segundo. Si sorprendente es la voluntad eutanásica del Gobierno, más chocante es todavía el silencio sepulcral del conjunto del partido socialista frente a estas medidas. Hasta donde sabemos, nadie ha dicho en público esta boca es mía, sólo los más desinhibidos --en el silencio de la noche, cuando todo está en calma, según aconsejó Carlos Gardel-- susurran en la tasca de la esquina que “tal vez Zapatero se ha pasado un poquito”. Se trata de una
Lacrimosa que el beodo prevé como anticipo de un réquiem anunciado. Es más, nadie –ni siquiera para cubrirse las espaldas— ha insinuado que se abriera un debate. Nadie tampoco ha recordado lo que, con Joseph Priestley, podríamos denominar el “abrazo aristocrático”, que es mucho más eficiente que el abrazo del oso. De ello hablaron, tiempo ha, aquellos caballeros (y algunas damas) de la Fabian Society.


En fin, convengamos que los deformadores (que no reformadores) laborales no tienen explicaciones convincentes que, desde el ethos de la izquierda, puedan justificar las medidas que se disponen a poner en los altares. Como muestra, ahí va este botón: el Ministro Corbacho, en un acto académico, en la Facultad de Derecho (Cuenca) exigió que las preguntas que le formulasen los asistentes … ¡debían ser por escrito! Fue lo que ocurrió el pasado 7 de julio, día de San Fermín.



Radio Parapanda. Felicidades al blog hermano "Según Baylos" por UN AÑO DE VISITAS: JULIO 2009 - JULIO 2010





domingo, 25 de julio de 2010

¿PRO DOMO PECUNIA, DON MIGUEL?


[Cuerpo consular de Parapanda en Rodas comentando la altura que un rodio puede alcanzar saltando sin pértiga]


Miguel Rodríguez-Piñero Bravo-Ferrer ha sido una figura de gran relieve en el iuslaboralismo patrio; una de las figuras más respetadas también. Una prueba de ello es la magnífica entrevista (o, según se mire, conversación) que le hizo el profesor Joaquín Aparicio, que el lector puede ver en DEL DERECHO DEL TRABAJO DEL FRANQUISMO AL DERECHO DEL TRABAJO DE LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA: Un testigo de excepción. Un servidor era asiduo lector de don Miguel y compartía el respeto de sus colegas. Hoy esa situación se ha obscurecido. El anterior artículo que se publica en este blog, debido a la rotunda pluma del Magistrado Falguera i Baró, me da la clave del tránsito de mi respeto al estupor. Concretamente don Miguel ha escrito en la revista Relaciones Laborales (número 10. 7. 2010) lo que sigue:


“Nuestra doctrina judicial ha sido bastante continuista, no ha inspirado ni ha sido precursora de cambios normativos demandados por la evolución social, ni se ha adelantado o colaborado con los propósitos reformadores; más bien, hasta fecha muy reciente, ha sido reticente a ellos y la judicatura ha rechazado o no ha colaborado con los intentos de flexibilización del legislador, adoptando una óptica garantista, divergente con las líneas de evolución «modernizadora» de la legislación laboral propiciadas a nivel europeo. La denunciada rigidez del régimen español de despido se imputa también a la aplicación judicial de la legislación sobre el mismo, habiéndose acusado a nuestros jueces de crear rigidez e inseguridad y de no valorar adecuadamente los supuestos de despidos razonables o justificados”.


Diré sin perifollos que me parece chocante que este filósofo del iuslaboralismo haya caído en el reduccionismo de equiparar “modernización” a la flexibilidad, tal como es entendida generalmente por el dador de trabajo, esto es, la discrecionalidad de los poderes, muy especialmente en lo atinente a las condiciones de trabajo. Y más chocante todavía me resulta que su teoría ayude –sin que se lo proponga don Miguel-- a que el Derecho del trabajo (como artificio y relativo punto de encuentro entre las partes) a una disciplina que se oriente más bien al “pro domo pecunia”. Sin que se lo proponga, digo. Pero es que, cuando se escribe en mármol, hay que ser muy cuidadoso. No sea que el Derecho del trabajo (“que da voz a los trabajadores, pero también se la quita”, dijo un clásico) sea el artefacto que no le dé a los trabajadores una pizca de palabra y, además, se la quite.


Querido don Miguel, cuando la calor agobia en la tierra de María Santísima es conveniente ir a tomas las aguas a Parapanda. Aquí tenemos una temperatura apacible y, por la noche, hay que salir a la calle con una rebequita.



Radio Parapanda.
AUTOPUBLICIDAD: LA EFICACIA DE LAS MEDIDAS DE ACCIÓN POSITIVA



viernes, 2 de julio de 2010

PONGAMOS QUE HABLO DE FINALES DE SEPTIEMBRE


[Comité de huelga de la ciudad de Parapanda. Sus nombres de guerra son César, Kubala y Manchón]




Como no podía ser de otra manera, Antonio Baylos razona con maestría en PONGAMOS QUE HABLAMOS DE MADRID: LA HUELGA DE METRO. Se trata de un artículo que, como es habitual en el autor, entra de lleno en las tripas del problema. Recuerdo a los amigos, conocidos y saludados que la tesis de doctorado del profesor Baylos versa precisamente sobre la huelga y la autorregulación.


Pues bien, soy del parecer –al hilo del discurso baylosiano— que el sindicalismo confederal español debería ir pergeñando, desde ahora mismo, las modalidades de cómo piensa que deba ejercerse el derecho de huelga en aquellos servicios esenciales de la comunidad el día 29 de septiembre. Digamos que ese cartapacio de autorregulación del conflicto debe ser público con varias semanas de antelación. Pues todos sabemos que las prisas son malas consejeras y, en estos asuntos, mucho más todavía. Más todavía, nuestras contrapartes empresariales institucionales del más variado pelaje competirán estajanovísticamente contra la huelga para quebrar su visibilidad, empalidecer su proyección y cuantas martingalas les sean de menester. Es más, es casi seguro que Anás exigirá a Caifás una fuerte contundencia en los llamados servicios mínmos donde gobierna éste, y Caifás hará tres cuartos de lo mismo do lo hace Anás. Será nuevamente una pulsión por el disputado voto del señor Cayo.



Radio Parapanda.
30-J: EN LA PLAZA DEL DOCTOR DRUMEN, habla mi sobrino Javier López.



jueves, 1 de julio de 2010

FUERA LOS SERVICIOS MÍNIMOS ABUSIVOS


La editorial de El País de hoy pone en boca (sin entrecomillados) de Cándido Méndez lo siguiente: si se fijan unos servicios mínimos abusivos, los trabajadores no los respetarán. Vaya por delante mi acuerdo con lo supuestamente dicho por el dirigente sindical, aunque más adelante introduciré una matización que –estoy más que seguro— no hace falta sacar a colación. De momento, ahí va una (aparente) digresión.


No pocos de los servicios mínimos que han puesto en marcha las diversas administraciones públicas –especialmente en huelgas de carácter general-- ha sido abusivos según han declarado a posteriori (a veces con años de retraso) los Tribunales. De un lado, han sido abusivos por su elevado diapasón; de otro lado, porque se han impuesto también en servicios que no eran esenciales para la comunidad. El objetivo de tales medidas no era otro que abortar la acción colectiva. Así lo entendió la Judicatura, aunque de poco valió dada la tardanza en emitir el veredicto. Las administraciones, en esos casos, prevaricaron y a otra cosa, mariposa. Y es que …


… la lengua bífida de las administraciones siempre se ha caracterizado por un sedicente respeto al derecho de huelga, al tiempo que ponía (ilegalmente) unos instrumentos para impedir el ejercicio de ese derecho. No sólo han sido los gobiernos de la derecha, también los de izquierda: un contagio preocupante que vendría a indicar que “el poder” (como el vino de la Asuncion) no es blanco ni tinto, ni tiene color.


Por lo tanto, no deben ser respetados los llamados servicios mínimos que violentan la legislación tanto en su amplitud abusiva como en la extensión a otros escenarios que no son esenciales para la comunidad. Ahora bien …


… el sindicalismo confederal, en estas situaciones y circunstancias, debe autorregular el ejercicio de la huelga en esos servicios esenciales a la comunidad. En los esenciales. Sólo y solamente en los esenciales. Autorregular el ejercicio del derecho de huelga quiere decir el establecimiento de un cuadro diversificado de cómo atender al personal, basado en el principio de que gestiona el conflicto quien lo convoca. En esas condiciones es necesario un fundamentado golpe de autoridad por parte del sindicalismo confederal. Más todavía, también en esas condiciones y circunstancias, quienes se encuentran en esa actividad –aunque sea paradójico— están en huelga.



Radio Parapanda. Se retransmite este informe:
Recomendaciones para la mejora del Sistema Sanitario en España y LAS VOCES DE MATÍAS PRATS Y ENRIQUE MARIÑAS

lunes, 21 de junio de 2010

LA REFORMA DE LA EMPRESA


[Daniel Cando, compañero de viejas batallas]



Desde hace unas semanas venimos publicando directamente o conectando con otros blogs un conjunto de estudios sobre la llamada reforma laboral; sus autores son gente de reconocido prestigio: Miquel Ángel Falguera Baró y Antonio Baylos, Wilfredo Sanguinetti y Carlos L. Alfonso, don Lluís Casas y Antonio Álvarez del Cuvillo. Esta bibliotequilla de autores está concebida, sin expurgaciones, ad usum Delphini, perdón: para el uso de los sindicalistas. Quien se detenga a leer sus argumentaciones caerá en la cuenta de que estamos ante unas posturas sólidamente argumentadas; alejadas, por tanto, del berrido mediático. Comparto con una apreciable aproximación las reflexiones y propuestas de tan significativas personalidades. Y, como no tengo el vicio de la humildad, me dispongo a decir la mía con un enfoque diverso desde el mismo salón.


Este paquete de medidas está fuera de estos tiempos. Son, en mi opinión, una antigualla al margen de las grandes mutaciones de época que no responden al actual estadio postfordista en el que aceleradamente estamos entrando. Es más, a pesar de que mucha agua ha pasado bajo los puentes del río Genil desde las modificaciones de la primera reforma laboral, se sigue manteniendo la insistencia en “lo laboral”. Y con el mismo estilo cacofónico de la obsesión legiferante para resolver los grandes problemas de la economía española. O, por decirlo de otra manera: insistiendo en la inflación legislativa. Un inciso: quien vea en estas palabras una animadversión por mi parte al Derecho del Trabajo se las verá conmigo en duelo verbal a las seis de la mañana detrás de la catedral de Parapanda.


Los problemas de España están en la inadecuación de la economía en el tránsito al postfordismo en este nuevo territorio de la globalización. Ahí, ahí está el detalle; el zapaterazo es
agua, azucarillos y aguardiente: una música de ayer. En concreto, el problema a resolver –si quieren palabras mayores-- es el de la la reforma de la empresa como instrumento, aproximadamente capaz, de provocar un cambio de modelo productivo. Sí, aquel enunciado reformador que indicaba aquella Ley –otra vez la Ley como bálsamo de Fierabrás-- que anunció Zapatero y que, bien pronto, se vio que era un comistrajo sin tomo ni lomo.


En esas condiciones, la llamada reforma laboral –además de lo sensatamente dicho hasta ahora por los ilustres comentaristas mencionados arriba— sólo servirá, además de dar por saco a los trabajadores, empleados y funcionarios, para disputa de rábulas, esto es, leguleyos y picapleitos.


Radio Parapanda. "¿Una nueva dirección para la estrategia económica de la Unión Europea?" Informe realizado por Cecile Barbier, responsable de Investigación del . [DESCARGAR PDF]


sábado, 19 de junio de 2010

PRIMERAS REFLEXIONES SOBRE LA REFORMA LABORAL 2010


[El maestro Josep Solé i Barberà]



Miquel Àngel FALGUERA I BARÓ



1. Panorama desolador para el jurista

Ya sé que es un tópico, pero no puedo dejar de iniciar estos apuntes con la famosa frase de
Warren Buffet, una de las tres mayores fortunas del mundo: “Existe la lucha de clases, por supuesto, pero es mi clase, la clase de los ricos, la que está haciendo la guerra, y la estamos ganando”. Vale la pena constatar, sin embargo, que no es ese un ejercicio de cinismo, en tanto que dicho potentado lo que expresaba era una crítica al regresivo sistema fiscal estadounidense, que castiga más a las rentas bajas (insólitamente, quería pagar más impuestos).


Si profundizamos un poco en esas palabras, creo que puede sacarse una conclusión evidente: el fin del “peligro rojo” –por tanto, la derrota sin paliativos de la izquierda a escala planetaria- determina que estemos asistiendo a la revancha de los opulentos. Y, entre otras cosas, que las clases menos favorecidas de los países con Welfare les devuelvan la parte del pastel que, en su día y ante la evidencia de dicho peligro, tuvieron que soltar.


Y no se trata sólo de dineros: se trata también –especialmente- de derechos. En definitiva, volver a la oligarquía, al gobierno de los hombres ricos libres, y enterrar la democracia (el gobierno de los hombres pobres libres) Hoy somos menos libres que hace veinte años: el voto de los ciudadanos es ahora prácticamente inútil a efectos de determinar las grandes políticas económicas y sociales (ergo, el modelo de sociedad y la distribución de rentas), salvo por lo que hace a pequeños –y controlados- flecos. Porque esas políticas se deciden en cenáculos, que nadie ha votado, conformados por los opulentos del mundo y/o sus testaferros, en un nuevo “internacionalismo” invertido. Y también somos menos libres porque el sistema preoligárquico impide la socialización de cualquier atisbo de pensamiento alternativo. No deja de ser una paradoja que en la llamada “sociedad de la información”, el ciudadano de a pié tenga un menor conocimiento de lo que en realidad ocurre en el mundo que hace, por ejemplo, tres lustros atrás.


Y alguna reflexión merece también el llamado “capitalismo popular” y sus consecuencias morales. Es decir, cómo la codicia se ha generalizado en las clases menestrales y una buena parte de la juventud. El abandono, al fin, de la ética del trabajo y los valores sociales por el enriquecimiento individual rápido y a cualquier precio. Dónde nuestros abuelos pregonaban aquello de “más vale pobre, pero honrado”; nuestros hijos afirman “quién no es rico es un fracasado”.


Esa ciénaga de valores y el modelo preoligárquico en que vivimos comporta que cualquier reflexión crítica debe partir de obviedades (las verdades del barquero). Así, por ejemplo, que las causas de la actual crisis no son imputables a los trabajadores, sino al afán especulativo de las instituciones financieras –en el caldo de cultivo social del “capitalismo popular”-: no ha sido la regulación del mercado laboral la que ha creado la actual situación económica. O que la civilidad –el progreso de la especie- no se rige por riquezas ficticias, sino por los derechos de ciudadanía.


Tras el estallido de la crisis –aunque parezca lejano no han transcurrido dos años- empezaron a sonar voces potentes y calificadas que reclamaban la reforma o la refundación del capitalismo; la necesidad, al fin, de poner límites y reglas a la economía. ¡Qué poco ha durado ese reformismo! Una vez los ciudadanos pagamos los platos de la avaricia financiera, los teóricos neoliberales han vuelto a las andadas, con sus dogmas de pensamiento único.



2. ¿Hay que reformar el mercado de trabajo?



Y ahí está uno de sus más sagrados dogmas revelados por los dioses del mercado: hay que reformar el mercado de trabajo y el modelo de Seguridad Social, porque es necesario crear empleo. No deja de llamar la atención que ese dogma era también una cantinela continuada en la época de las “vacas gordas”, cuando la ocupación crecía exponencialmente. A lo que cabe añadir otra obviedad: el empleo no lo crea la regulación del mercado de trabajo, sino las necesidades de mano de obra que tengan las empresas y, en consecuencia, la situación económica en la que se vive en cada sociedad y momento. Traduzcamos para los ingenuos –entre los que cuento como fervoroso militante- ese dogma neoliberal: “devuélvanme los derechos que la pobreza laboriosa ganó con sus luchas y su sangre, cuando tenía una correlación de fuerzas que le era más favorable, porque las tornas han cambiado”. En definitiva, lo que los juristas llamamos “rebus sic stantibus”.


Mi lógica ingenua me lleva también a otro reflexión paralela: la regulación del mercado de trabajo no es más que la determinación del modelo de relaciones laborales por el que el opta cada Estado. Por eso, desde esa perspectiva, la capacidad de intervención pública en el empleo es limitada. Hay experiencias con altos niveles de ocupabilidad –perdón por el anglicismo- con un sistema de relaciones laborales que, a veces, ronda el para-esclavismo (por ejemplo, determinadas franjas de Estados Unidos), mientras que en otras experiencias el modelo es fuertemente tuitivo y regulador –así, los países septentrionales europeos- con resultados tan o más positivo en la ocupación. Y lo que no es un dogma, sino una realidad empíricamente comprobada, es que en los últimos cinco decenios los países que proporcionalmente más terreno económico han ido ganando son aquellos que han apostado por políticas de formación, de salud y de igualdad –incluyendo la autodeterminación filial de las mujeres-.


Sigue en PRIMERAS REFLEXIONES SOBRE LA REFORMA LABORAL

jueves, 17 de junio de 2010

LA REFORMA LABORAL, ¿REFORMA?


Me he estado conteniendo en mi ansia por comentar la propuesta final (?) del ejecutivo federal sobre la reforma del mercado de trabajo a la espera que personas más solventes que yo desgranaran el grano de la paja. Pienso que eso ya ha ocurrido, incluyendo el ruido avasallador del poder establecido y de la mayoría de los medios en favor de una reforma que no es una reforma y la explicitación sindical del duelo en OK Corral para el mes de septiembre, por lo que puedo circular por otros aledaños menos habituales. Me explico.


Desde hace unos meses los debates en torno a los cambios que deben producirse respecto al modelo de desarrollo y/o crecimiento han sido intensos e infructuosos. Totalmente infructuosos. Algunos ya lo intuíamos o temíamos, pero siempre hay alguna esperanza en la que depositar la razón.


Tanto el poder económico, como el ejecutivo federal, no estaban interesados realmente en cambios profundos a fin de establecer nuevas vías para la economía española. Principalmente unos y secundariamente otros, veían mayores oportunidades en la depredación de derechos sociales, independientemente de si venían al caso o no. Para unos y, tal vez, para los otros, la crisis en su dimensión e interpretación actual es una enorme oportunidad para sacar las tijeras contra los derechos y obtener un buen botín. Así ha sido hasta ahora con los dos paquetes de medidas, la primera de reducción del gasto público y la segunda de ajuste de derechos laborales. Queda una tercera o una cuarta, que no tardarán, sobre las pensiones y la sanidad pública, eso al menos.


Como testimonio de que la realidad es mucho más rica y compleja de lo que nos presentan los medios y los intereses de los poderosos, cito los ámbitos que han quedado descuidados en esa debâcle zapateriana: la reforma financiera (causa profunda de la crisis), la fiscalidad (en regresión desde hace unos años), el impulso a la investigación y al desarrollo técnico (siempre a la cola de las verdaderas prioridades), la formación y la educación (los ejes del futuro improbable), el sector inmobiliario (el cáncer de la economía española), todo eso como mínimo. También hay que citar que respecto a la falta de reforma del sistema financiero tenemos en cambio medidas de transformación de las cajas en bancos, es decir, la transferencia del ámbito social o colectivo al ámbito de la propiedad privada de los activos de las cajas. Eso si está en marcha. Como en Rusia.


La lista citada e inconclusa ex profeso es lo suficientemente digna de tener en cuenta para que en estas tristes horas alguna cosa en esos sentidos se estuviera haciendo e incubando. No parece que vaya a ser así. Y eso requiere explicación.


La causa de todo es siempre la misma: la incapacidad real por parte del ejecutivo federal de encarar solidamente los cambios en la economía española y estructurar una mayoría política y social que apoye y respalde la acción gubernamental. Esas son palabras muy gordas, pues en el fondo se trata de romper de una vez el poder anquilosado de ciertos sectores económicos y sociales que viven, muy bien de monopolios políticos, económicos o sociales.


El gobierno (este y muchos otros anteriores) falló primero porque galopaban en una jaca semi desbocada en términos de especulación financiera e inmobiliaria y obnubilados por el PIB, a pesar de las llamadas de alarma, optaron por cerrar los ojos a la realidad continuando con los espejismos derivados de la especulación. Incluso creyeron que Italia y Gran Bretaña quedarían detrás en la liga del PIB per capita. Locura mesetaria, a fe mía. No supieron o no quisieron ver los riesgos que finalmente los (nos) despeñaron en una crisis que negaron hasta extremos ridículamente infantiles y que les forzó a no hacer lo que debían cuando había tiempo para ello. Malgastaron no solo el tiempo y la oportunidad para las verdaderas reformas, sino que tiraron por la ventana el superávit en forma de reducción fiscal para los ricos y en cheques al portador por una miseria (los 400 del ala y otras hierbas).


Todo eso consta en esta misma hemeroteca, así que pinchamos artículos de hace dos años. Por lo tanto, no es comentario oportunista.


Hoy, sin márgenes de maniobra al uso, el gobierno se ha entregado con armas, bagajes y conciencia a la estrategia de la derecha económica española, reforzada por los comentarios y amenazas de las finanzas locas internacionales y el aplauso mediático que pide cuanta más sangre ajena mejor. Aplauso que se hace sin comprender nada (¿para qué?). Lo han hecho a la vez que el sistema de refuerzos europeos se rompía y dejaba las vergüenzas individuales a la vista en una operación autodestructiva de la UE.


El gobierno incluso ha sacrificado el lento crecimiento reiniciado hace unos pocos meses y ahora también lo hará con una parte del derecho laboral. Seguirán posteriormente, como he anunciado, otros sacrificios por parte de la población excluida de la orgía especulativa. El panorama del modelo de estado democrático, social y ligeramente equitativo se va por las cañerías. El gobierno tira a la basura pañales y niño incluido. El relevo gubernamental, que estará mucho más a la derecha, tiene la autopista despejada de peajes.


Todo ello para nada concreto que produzca desarrollo, ni siquiera para reforzar la posición política frente a unas eventuales elecciones. La cerrazón gubernamental no atiende a que, en estos momentos, son un juguete roto, sin legitimación ninguna. Su programa está hecho trizas, su dignidad política por los suelos y su eficacia, si la hubo, desaparecida. En esencia, hoy deberían convocarse elecciones con urgencia. Cosa que muchos no deseamos frente a la única alternativa existente, conformada por gángsteres, corruptos y débiles de carácter.


El país necesita una nueva senda de crecimiento basada en el desarrollo técnico y científico y en cambio se insiste en el modelo de costes laborales bajos como si la industria y la construcción tradicionales fueran un verdadero futuro. La opinión de la patronal es la de siempre, nada cambia en este mundo formado por dirigentes que no tienen empresas o por otros en estado de subasta empresarial de la miseria. ¿No hay alternativa empresarial a esa claustrofobia mental?


En fin, que si de reforma se tratara, otras reformas no laborales son las prioritarias. De este otro modo, nos llevan al sacrificio sin garantía de ningún beneficio que merezca tal nombre.




Lluis Casas, comprando oro antes de que se encarezca más.




Radio Parapanda. Nuestro enviado especial, Simón Muntaner, nos informa del
ENCUENTRO UNIVERSIDAD - SINDICATOS . Nuestro corresponsal nos ha facilitado el Texto de la declaración: http://www.nuevatribuna.es/pdf/declaracion-16-junio.pdf





Radio Parapanda. Sección Libros: HOMERO, ALBERTO MANGUEL Y LA EDITORIAL DEBATE

lunes, 14 de junio de 2010

... Y POR PROCEDIMIENTO DE URGENCIA


[Montserrat Avilés, madre del iuslaboralismo]


El núcleo fuerte de las medidas que piensa poner en práctica el Gobierno supone una modificación substancial de dos aspectos de tanta envergadura como el despido y la negociación colectiva, entre otros. De un lado, la facilidad con la que el empresario se puede desembarazar del trabajador sin control judicial en una especie de moderna Lettre de cachet; de otro lado, la práctica desaparición de la causalidad en los llamados despidos económicos.


También en lo atinente a la jornada y tiempo de trabajo se produce una discontinuidad a favor del empresario, como muy bien ha observado el profesor Trillo Párraga en
PRIMERA OPINIÓN SOBRE UN ASPECTO PARCIAL DE LA DEFORMA LABORAL. Más todavía, el Gobierno (que vergonzosamente se esconde en una falsa equidistancia entre los sindicatos y la patronal) agrede lo que es la clave de bóveda de las relaciones laborales, esto es, la autonomía de las partes para un libre ejercicio de los procesos contractuales.


En esas condiciones, de no remediarse, se va a producir un cambio de metabolismo hacia un modelo autoritario de relaciones laborales al acentuarse el poder empresarial en el centro de trabajo tanto en los despidos como en materias sensibles de la negociación colectiva. Es, además, un ataque en regla al Derecho del Trabajo, una de las grandes conquistas de civilización y uno de los logros más relevantes del pasado siglo. Dígase con claridad, el Gobierno ha asumido, no resignadamente, todo un chillerío autoritario de culpabilización del derecho del trabajo al que se acusa ideológicamente de ser una rémora histórica y uno de los causantes de los procesos de destrucción del empleo. En ese sentido, la operación no es otra que el traslado de las principales tutelas iuslaboralistas hacia el arsenal iusprivatista más rancio. Pero, comoquiera que sería realmente perjudicial la absoluta desforestación del Derecho del trabajo, la idea es obligarle a que sea una zona periférica del Derecho civil. Más en concreto, obligar a Gino Giugni y Francesc Casares –socialistas de pro y honor de la izquierda— a dejar los bártulos iuslaboralistas y abrir bufete de civilistas. Vale la pena, en ese sentido, recordar que Massimo D´Antona decía que “el derecho laboral es un derecho que tiene una anomalía: la llamaba post positivista, aunque [anomalía] salvífica porque “le añade la singular capacidad de adherirse al tiempo de los cambios sociales”. Exhibiendo el gusto del herético que prefiere el antidogmatismo, el antilegalismo y el antiformalismo.


Pues bien, tanta mudanza se pretende hacer por la vía del decreto urgente y posterior convalidación en una sesión exprés en el Parlamento. Como quien dice, de manera rutinaria. Aunque bien visto, parece lógico que a unos contenidos autoritarios le corresponda un procedimiento bastardo. Una lógica perversa: si la reforma amplia las posibilidades del llamado “despido expres” (como escribe Antonio Baylos), la técnica parlamentaria debe ser acorde con ello.



Así las cosas, habrá quien siga preguntándose sobre la crisis de la izquierda. Zapatero, de te fabula narratur. No le den más vueltas (académicas o chusqueras) a la crisis de la izquierda. El contenido de la reforma y el método para llevarlas a cabo explican claramente dónde está –aproximadamente, claro— una parte considerable de la explicación.

domingo, 13 de junio de 2010

PRIMERA OPINIÓN SOBRE UN ASPECTO PARCIAL DE LA DEFORMA LABORAL


Hemos visitado al profesor Francisco José Trillo y Párraga con la idea de que nos dé una primera impresión sobre el documento del Gobierno. Le hemos preguntado por la MODIFICACION SUSTANCIAL DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA JORNADA TRABAJO.



Metiendo bulla.-- Profesor Trillo, tenemos interés en que personalidades relevantes del mundo del Derecho del Trabajo den su opinión sobre el documento (dicen que definitivo) del Gobierno sobre la reforma laboral que, jocosamente, nosotros denominamos la deforma. Así, a bote pronto, ¿qué opinión le merece la modificación de la distribución de la jornada de trabajo?

Francisco José Trillo.-- La inclusión expresa de la distribución de la jornada de trabajo en el art. 41 ET supone un cambio sensible respecto de la regulación actual, en el sentido de que hasta la reforma en ciernes este aspecto de la jornada de trabajo se reservaba exclusivamente a los sujetos negociales en el ámbito estricto del convenio colectivo o del acuerdo entre el empresario y los representantes de los trabajadores (art. 34.2 ET). Con la inclusión de la “distribución irregular” en el apartado b) del art. 41.1 ET y el procedimiento previsto en el apartado 6) -condiciones de trabajo de carácter colectivo provenientes de convenio colectivo o pacto colectivo- en relación con el apartado 4) del Documento de Reforma -período de consultas no superior a quince días- se vacía de contenido el convenio colectivo en la materia en los siguientes términos:

- El art. 34.2 ET pierde toda su virtualidad, control y negociación de la distribución irregular de la jornada de trabajo, ya que cuando se hubiera previsto una distribución irregular por aquella vía, el empresario podría acudir al art. 41.6 ET con el fin de alterarla y, una vez realizada la consulta, proceder a su modificación. Nótese que aquel control colectivo de la distribución irregular de la jornada de trabajo presenta especial afectación en relación al cómputo de la jornada ordinaria y, como reflejo, al de las horas extraordinarias.


- En segundo lugar, cabe destacar cómo el empresario, a través de esta novedad legislativa, no necesitará llevar a la negociación colectiva esta materia, ya que en aquellos casos donde no se hubiera adoptado un régimen irregular de la jornada de trabajo, el empresario podrá modificar unilateralmente esta condición de trabajo introduciendo una cadencia irregular en la jornada.

En suma, se trata de una medida que camina en dirección contraria a la pretendida flexibilidad negociada.

Por otra parte, este tipo de modificación unilateral de la distribución irregular de la jornada de trabajo deja sin efecto el AENC 2010-2012, puesto que de lo que se trataba era de condicionar la introducción de dosis de flexibilidad interna negociadas en función del uso controlado de la temporalidad. Es decir, el pacto control de la flexibilidad en la entrada a cambio de flexibilidad interna quedaría sin efecto, ya que el empresario podría decidir esta flexibilidad interna unilateralmente. Por lo que más allá de la afectación del instituto de la jornada, proyectaría efectos sobre el control de la temporalidad.

Metiendo bulla.-- Gracias, profesor. Usted sabe que nuestras conocencias tomarán buena nota de lo dicho.

martes, 8 de junio de 2010

MALDITOS TIEMPOS. Angel Rozas como telón de fondo




Nota editorial. Una pluma alquilada ha escrito un artículo lamentable a propósito de la muerte de Ángel Rozas en Avui Paper Diàleg. Tiene la palabra quien le responde adecuadamente. [Se hace notar que el diario Avui ha rechazado la publicación de este artículo]



Miquel Àngel FALGUERA BARÓ
Magistrado Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya
Profesor de la UPF

Malditos sean los tiempos que hacen necesario recordar la obviedad. Esta es una maldición lamentablemente más viva que nunca, en un periodo histórico en el que el voto de los ciudadanos sirve poco para determinar las políticas económicas y sociales. Un tiempo en el que el pensamiento crítico –tan necesario, aunque esté equivocado— para que la sociedad avance mediante el debate colectivo y, en consecuencia, en la civilidad, es menospreciado y cualquier reflexión se limita a tópicos, apriorismos y frases hechas.


Pues bien, permítanme que recuerde obviedades. Que la democracia es el gobierno de los pobres hombres libres. Y que la oligarquía es el gobierno de los hombres ricos libres. Lo dice Aristóteles. De estos mimbres –que algunos preservaron en tiempos obscuros-- surgió el concepto moderno de democracia. Es decir, “libertad, igualdad y fraternidad”. Por tanto, contra lo que pueda parecer, porque la simplicidad conceptual es el pan nuestro de cada día-- democracia no es solamente libertad. Es también igualdad. Y es también fraternidad, vale decir, el reconocimiento por la sociedad del derecho de todo ciudadano a desarrollar todas sus potencialidades como ser humano o, como afirmaban los padres constituyentes norteamericanos, el derecho a la felicidad. Nadie puede ser libre si no puede decidir su futuro; no sólo una nación, también los individuos.


¡Qué simple es equiparar comunismo y fascismo! Es un buen ejemplo de la simplicidad conceptual a la que antes hacía referencia. Estos análisis olvidan, sin embargo, que el comunismo, como el socialismo, bebe de las fuentes de la Ilustración, aunque sitúa su énfasis en la igualdad, a diferencia del liberalismo, que sólo reflexiona en clave de libertad. Por el contrario, el fascismo –al igual que el nazismo o el franquismo-- lo que negaban (no sé si utilizar el tiempo pasado o el presente) es precisamente la Ilustración y la democracia.


Ciertamente del comunismo que llegó a gobernar –el comunismo de las pesadillas, que decía Manolo Vázquez Montalbán— surgieron regímenes opresivos y leviatanes genocidas. Pero ahora no se trata de entrar en el debate pueril de quién ha producido más muertos a lo largo de la historia: si el del llamado modelo colectivista o los sistemas liberales. Esta es una dialéctica, que muchos cultivan, que evidencia de nuevo el simplismo ideológico que nos inunda.


Pero también existió el comunismo de los sueños. El de aquellas personas que sacrificaron su vida, su libertad, su integridad física, su futuro profesional y económico, e incluso sus familias por un concepto de democracia que situaban la centralidad en la igualdad y la fraternidad. He conocido muchos de comunistas ilusos. Son –prácticamente ya se puede decir que “eran”, ya que la mayoría ha muerto sin ningún tipo de reconocimiento-- personas extraordinarias que un buen día decidieron poner a disposición de los demás todas sus capacidades y su propias personas. Ciertamente, en determinados momentos obviaron el concepto de libertad. Pero lo hicieron en situaciones en las que la gente se moría de hambre, de enfermedades que mataban sus familiares y amigos, lo que no pasaba con los ricos. Y posteriormente, cuando la situación económica eliminó estas situaciones tremendas, reivindicaron en las calles la libertad, poniendo en riesgo sus vidas.


Estas reflexiones vienen a cuento de un artículo publicado por Agustí Colomines, comentando la muerte de mi amigo y maestro Ángel Rozas. Persona que conocí cuando yo era estudiante de Derecho y militante del PSUC y empecé a dar cursos de formación sindical a los afiliados de la Comissió Obrera Nacional de Catalunya, una actividad de la que Ángel era responsable, en los inicios de la transición.


Ángel fue la clara expresión –entre otras muchas personas dignas que he conocido-- de aquellos individuos que lo sacrificaron todo por un concepto de democracia integral; que no sólo se basa en ir a votar de vez en cuando, sino el gobierno de las cosas por los pobres hombres (y mujeres, claro) libres. Lo reitero por si alguien lo ha olvidado: Aristóteles.


La muerte de Ángel –una persona sin la cual difícilmente se puede entender gran parte de la resistencia de los trabajadores al franquismo, o por qué Comisiones Obreras lleva por nombre aquí Comissió Obrera Nacional de Catalunya, entre otros muchos aspectos— merecía una resonancia mediática más significativa que la que ha tenido. Porque era una persona digna que dedicó, prácticamente desde su infancia, la vida a los demás, a la sociedad, a los valores republicanos de libertad, igualdad y democracia. Lo que resulta paradójico es que este diario [Avui] haya dedicado más espacio a incluir una crítica actual a los partidos políticos que directa o indirectamente siguen la tradición histórica del PSUC, como es el caso del señor Colomines que a la explicación de quién era Rozas. Ángel no se lo merecía.


Porque estoy hablando de una persona –para los que no le conocían: físicamente era un enano-- que vivió la miseria extrema en su familia; que llegó a Barcelona con catorce años, que aprendió a leer como los autodidactas; que organizó a principios de los años cincuenta más de doscientas personas en el PSUC, aunque todavía no había conectado con dicho partido de manera orgánica; que fue detenido en numerosas ocasiones; que padeció torturas, prisión y exilio. Estoy hablando de una de las personas más libres, sinceras y antisectarios que he conocido en mi vida. Utilizar su muerte para hacer una crítica de una parte de la izquierda de este país, sin explicar quién era Ángel, me parece un ejercicio lamentable, especialmente cuando lo firma como historiador.


Es verdad, la Internacional se cantó en castellano en el acto del adiós de Ángel. Probablemente porque él se expresaba en esa lengua. Pero resulta extraño que un asistente al mencionado acto obvie lo que explicaba en su intervención José Luís López Bulla: cómo la policía franquista lo maltrató a él y a su compañera, Carmen Jiménez (otra persona digna) el 11 de setiembre de 1967 cuando los trabajadores encuadrados en Comisiones Obreras se manifestaban en la calle en defensa de las libertades nacionales de Catalunya. Mientras tanto, otros lo miraban desde los balcones, recordando que hacía algunos años habían cantado el Cant de la Senyera en el Palau de la Música.


Si yo dicto mis sentencias en catalán –y, por eso, me cae lo que me cae— lo hago, convicciones personales a parte, porque Ángel fue mi maestro.


Reitero, malditos los tiempos en los que se ha de recordar lo que es obvio. Malditos los tiempos en los que la muerte de uno de los mejores ciudadanos de Catalunya no ha tenido prácticamente ninguna resonancia mediática, sólo –como es el caso-- para su utilización política en detrimento de unas determinadas opciones electorales.


Cualquiera puede justificar su trayectoria política con los argumentos que quiera. Estamos acostumbrados ya a los saltimbanquis. Pero, por favor, que no se utilice la muerte de una persona digna para espurios intereses personales. Incluso toda la simplicidad argumental tiene límites éticos.




Traducción del original catalán (
MALEÏTS TEMPS) a cargo de Félix Mármol de Macael.


miércoles, 2 de junio de 2010

GRACIAS POR TODO, CAMARADA. Homenaje a Ángel Rozas



Miquel Ángel Falguera i Baró (Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña)


Siempre he tenido la impresión de que, en el último momento, he fallado a mis referentes personales. Pasó con Josep Solé Barberá, a quien no fui a ver al hospital en su día por problemas de trabajo y amoríos, aunque por esta última causa seguro que él me perdonó (el viejo socarrón en un funeral católico solemne, enterrado con su cazadora de comisario político, desternillándose de risa). Pasó también en el entierro de Luís Salvadores: aún recuerdo el comentario que hicimos con Elvira Posada: no se cantaba La Internacional y no nos atrevimos a iniciar nosotros el canto (a veces, aún se me aparece Luís por las noches y me lo reprocha).


En tu caso, querido maestro, siento no haberte ido a ver más veces en tus últimos días. Aunque sí he estado contigo pocos minutos antes de tu muerte. Y he podido abrazarte. Y despedirme de ti.


Luego, volviendo a casa, antes que Javier Tébar me llamara para darme la noticia (esperada, pero aún así terrible), he estado pensado en todas las cosas que vivimos juntos hace más de treinta años. En nuestros viajes, en tus historias de viejo militante antifascista (que tanto deslumbraban a aquél casi adolescente imberbe que era un servidor). Pero, sobre todo, he estado pensado en tu sentido de la dignidad. Y en la dignidad de tantos como tú. Porque, diga lo que diga el poema de Cernuda que tanto te gustaba, los testigos irrefutables de toda la nobleza humana no fuisteis uno. Fuisteis muchos.


Y andando por las calles en esas cuitas, no he podido menos que constatar el fracaso de mi generación. Porque, querido maestro, tú –y aquellos otros dignos-- nos entregasteis un mundo lleno de esperanza. Nosotros entregamos a los que vienen un mundo lleno de mediocridad, oprobio y falsedades. Vosotros pudisteis cambiar el orden de las cosas –¡faltó tan poco!-; nosotros no podemos ni cambiar con nuestro voto las políticas que imponen organismos oligárquicos que nadie ha votado, ni votará jamás. Tú y aquellos otros dignos fuisteis libres, aunque vuestra libertad os llevará a la cárcel. Nosotros creemos ser libres en la mayor alienación colectiva de la Historia.


Vosotros os llamabais comunistas –con orgullo, aunque ello estuviera prohibido-. Nosotros no sabemos ni cómo llamarnos. Sin embargo, yo sigo afirmando con orgullo y aunque suene desfasado que soy comunista. Es lo menos que os merecéis como homenaje Solé, Luís, tú mismo y aquellos otros, tantos, dignos. Aunque también en esa denominación existe un motivo oculto: dar sentido a la vida cuando uno llega a la madurez.


Recuerdo que aquél joven que yo era le preguntó al maestro qué era ser comunista. Y el maestro –tú mismo, Angel- enarcó la ceja y frunció los labios (como hacías siempre antes mis preguntas necias) y soltó: “a veces pienso que ser comunista consiste en poner la cara por los demás, sabiendo que te la van a romper”. Nunca lo he olvidado: me han partido la jeta muchas veces. Y eso –esas heridas de solidaridad con los otros- han dado sentido a mi existencia.


Por eso comprendo –y envidio- tu entereza ante la muerte. Porque tu vida ha sido plena y llena de sentido. Y cuando uno, al final de los días, ha hecho lo que tenía que hacer, la muerte no es más que una anécdota.


Gracias por tu ejemplo, compañero, amigo y maestro. Gracias por todo, camarada.


Radio Parapanda. En la voz de Andrés Querol: Ángel Y Prado Alberdi en: Ángel Rozas, un pequeño gran hombre. Antonio Baylos en: HA MUERTO ANGEL ROZAS, FUNDADOR DE LAS COMISIONES OBRERAS CATALANAS

viernes, 30 de abril de 2010

REPRESENTATIVIDAD Y REPRESENTACIÓN SINDICAL (y 3)


[Paco Rodríguez de Lecea con gafas de sol y un mozalbete en un acto celebrado en Parapanda]



Mi viejo compañero Francisco Prado Alberdi (conocido cariñosamente como Pipas) escribe un comentario en mi entrada en este mismo blog CODETERMINACIÓN EN LA FLEXIBILIDAD (y 2): “Totalmente de acuerdo. Pero para conseguirlo hay que reforzar, en algunos casos conquistar, el "poder sindical" en las pequeñas y medianas empresas, así como en algunos sectores de las nuevas industrias (p.e.: sector tecnológico y medioambiental) y servicios, que están abandonados de la mano de dios. Pregunto: ¿Para lograr estos objetivos no debemos revisar nuestra actual estructura organizativa? Es una pregunta retórica porque yo digo que sí”.


La pregunta del amigo Alberdi apunta al vínculo entre “representatividad” y “representación” de la acción colectiva que es el sindicalismo confederal. Entiendo por “representatividad” la capacidad sindical de aprehender las reivindicaciones, colectivas e individuales, del conjunto asalariado y llevarlas a la práctica. Y defino la “representación” como la forma organizativa que asume el sindicalismo, dentro y fuera del centro de trabajo, para hacer posible las funciones de tutela y promoción de los derechos de los asalariados. Atina Alberdi, por consiguiente, cuando afirma –preguntándose retóricamente, dice-- que para lograr unos determinados objetivos (los que se definen en el artículo de referencia u otros) hay que revisar el modelo de representación que tenemos. Yo, por mi cuenta y riesgo, añado que la actual forma sindicato es ya una rémora. Es más, su rutinario mantenimiento es responsable de que el modelo reivindicativo se encuentre no sólo estancado sino principalmente agotado. Es un modelo que atiende única y exclusivamente en la “distribución” sin entrar de lleno en la “producción”. Una producción que atraviesa los sectores industriales y terciarios. O, lo que es lo mismo: no me estoy refiriendo a la granindustria sino a todos los sectores, incluidas –como señala Alberdi— la pequeña y pequeñísima empresa.


Uno de los problemas que tenemos es que, por lo general, lo que convencionalmente se llama “el proyecto” aparece separado de los grandes temas organizativos. Si Alberdi no tiene nada en contra, diré una vez más que esta separación artificiosa es una herencia no positiva que los sindicalistas de mi quinta dejamos a las generaciones posteriores. El proyecto no es sólo la literatura programática sino la acción colectiva, esto es, el proyecto-que-se-organiza. Para decirlo gramscianamente: la praxis.


Por otra parte, la nueva formulación del sindicato de las diversidades, que algunos con sabio criterio reiteran, ¿acaso no presupone una nueva praxis en la asunción y propuesta de nuevas reivindicaciones que deben ser gestionadas por una representación acorde a dichas diversidades? Por supuesto, no es cosa de diseñar un modelo abstracto. Bastaría, por ejemplo, leer la narrativa contractual de los fitecos españoles. Porque en Fiteqa –un sindicalismo maduro— hay suficientes indicios para (gradualmente) darle la vuelta a la tortilla.


Si ello se pone en marcha –algo al respecto insinuó Toxo en su discurso de clausura en el pasado congreso confederal— estaríamos ante la “gran transformación” del sindicato.



jueves, 29 de abril de 2010

CODETERMINACIÓN EN LA FLEXIBILIDAD (2)


[En la foto Simone Weil]





Decíamos ayer que el sindicalismo debe entrar en una nueva fase, concretamente en su directa intervención en todo el escenario de la organización del trabajo, que hoy sigue en las manos exclusivas de la dirección de la empresa. Vuelvo a las andadas con otra serie de reflexiones añadidas.


Primo Levi, en su relato La llave estrella, cuenta que el capataz Faussone llamaba a su martillo “el Ingeniero” porque consideraba que cada golpe hacía funcionar el trabajo. Lo que posiblemente nos quiere transmitir el autor es el orgullo del trabajador ante la faena bien hecha y, ¿por qué no?, el valor social del trabajo. Ahora bien, Faussone no era quién decidía la organización del trabajo; era –que me perdone Primo Levi-- un mandao. O sea, estaba a las órdenes del dador de trabajo y del ingeniero de carne y hueso. Eso sí, “sabía hacer” aquello que le ordenaban.


Pues bien, la importantísima historia del movimiento sindical se ha significado también por una división de funciones que no le ha reportado beneficios ni ventajas. A vuela pluma diré que han sido éstas: el partido político se reservaba todas las opciones de la política, incluida la guía de las mesnadas sindicales en clave de fiel infantería; al sindicato le quedaba sólo la cuestión salarial y algunas condiciones de trabajo; la organización empresarial era el ordeno y mando, y aunque cada conquista social (en las que intervino, no es cuestión de olvidarlo, la izquierda política) le iba limando las uñas. En todo caso, esa limpieza de uñas nunca afectó a la potestad de las potestades: decidir unilateralmente la organización del trabajo. Así lo sancionó, sin ir más lejos, el Estatuto de los Trabajadores en España, y de esa manera quedó porque la negociación colectiva –salvo muy honrosas e importantes salvedades— se distrajo en ese capítulo.


El sindicalismo español, de manera fatigosa, ha conseguido, aunque de manera desigual, una muy visible independencia y autonomía frente a los partidos políticos. Pero, mientras la empresa siga detentando el poder unilateral de la organización del trabajo, habrá que convenir –dicho sin protocolo alguno y en aras a la lógica— que la autonomía sindical está parcialmente interferida por esos poderes empresariales. Ahora bien, yo pienso que gradualmente el sindicalismo puede avanzar en su autonomía. ¿Por qué lo digo? Pues porque …


… hoy tiene, más que nunca, instrumentos para ello. Y, sobre todo, porque cuenta con el mayor conocimiento de toda su historia. Ese conocimiento es ya “un bien público general”, tal como le gusta decir al viejo amigo
Luciano Gallino. No sólo entre los sindicalistas sino en el conjunto de los asalariados. Lo que falta, pues, es la decisión de situar el escenario de la organización del trabajo en el centro de la negociación colectiva y una presión sostenida por el derecho a la codeterminación: la fijación negociada, como punto de encuentro, entre el sujeto social y el empresario, anterior a decisiones "definitivas" en relación, por ejemplo, a la innovación tecnológica, al diseño de los sistemas de organización del trabajo y de las condiciones que se desprenden de ella. A mi juicio, la codeterminación es el derecho más importante a conseguir en el centro de trabajo. Para ello, lógicamente, se precisa una reforma de algunos artículos del Estatuto de los Trabajadores. Mientras tanto, debería ser el centro de todas las plataformas reivindicativas.


No será pan comido, cierto. Pero ¿cuándo las cosas nos fueron fáciles? Habrá una fuerte resistencia empresarial, por supuesto. Pero ¿cuándo abandonaron Numancia? Así pues, la presión sostenida por intervenir en el polinomio de la organización del trabajo, aquí y ahora, es el gran caballo de batalla en el centro de trabajo. Tanto por lo que decíamos el otro día con relación a la salud como por gobernar la flexibilidad negociada, entendida esta como fuente de autorrealización y no como expresión de una patología que se disfraza de credo teológico para no infundir sospechas. Téngase en cuenta, además, que la flexibilidad ya no es un método contingente sino de largo recorrido; ya no es algo puntual sino, como decimos, de largo recorrido. Por eso, también, se precisa la codeterminación como instrumento inmanente de la acción colectiva. Debo decir que no me estoy refiriendo sólo al escenario industrial sino a todos, incluidos los servicios y las administraciones públicas.


En resumidas cuentas, lo que se propone es sencillamente que el sindicalismo confederal entre en una nueva fase, caracterizada por nuevos espacios de poder y libertad. Es para decirlo con
Simone Weil una “utopía concreta”. Como en su tiempo representó la libertad de asociación y el derecho de huelga: aquellas altas torres que negaban estos dos poderes cayeron en su día.



Radio Parapanda. El Orfeón Paco Puerto de Prapanda canta los Coros de Ernani (Verdi) Verdi-Ernani-Si rideste il Leon di Castiglia Ensayo general para la interpretación de esa pieza en el Primero de Mayo.