martes, 18 de octubre de 2022

Aré lo que pude


 

Algunos compañeros, y a pesar de ello amigos, me aturrullan con correos, guasap y eso del messenger preguntándome por qué no escribo, a qué se debe mi silencio en las redes.  Mi respuesta es directa: porque no tengo nada útil, algo que valga la pena de comentar. No es pereza, ni cansancio de la rutina diaria de sentarse ante el ordenador. Es simplemente seguir la norma de Wittgenstein que podríamos vulgarizar como «en boca cerrada no entran moscas». Hablando en plata: mejor, siempre en mi caso, estar callado que llenar la página de gilipollescencias. Por lo que cuando tenga algo útil que decir sobre la guerra de Ucrania, la corrosión de la flema británica, la naturaleza del Alzamiento de las togas carpetovetónicas, las nuevas perplejidades catalanas o la pedagogía de papá Laporta a Laporta Júnior, entonces –y sólo entonces—estableceré un duelo a primera sangre con la página en blanco del ordenador. Y si eso ya no es posible porque las ruedas de mi carreta ya chirrían, siempre podrá presumir moderadamente de que yo aré lo que pudo.

Sin embargo, estoy en condiciones de hablar del próximo día 27 de este mes. Al grano: en el salón de actos de CC.OO. de Catalunya se presentará el libro ´Señoritos, viajeros y periodistas, Miradas sobre la Andalucía del siglo XX´. El libro está prologado por el maestro Antonio Muñoz Molina.

Aunque realmente dicho acto es un homenaje a su autor, Javier Aristu. Se trata de un intelectual que bien pudo haber ejemplarizado la famosa relación de alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura.

La importancia del ensayo de Aristu queda clara cuando sitúa los jaramagos que ha producido la labor de intelectuales, como José María de Pemán, y otros  en ese estrambótico constructo del «alma andaluza». Pero no interesa ahora ofrecer un adelanto –eso que píjamente diríamos hou como spoiler— porque entiendo que el libro debe leerse con atención, los codos encima de la mesa, y el lápiz para tomar apuntes.

Con todo, a pesar de mi mala memoria no me olvido del gran testimonio de Aristu: puso en marcha un movimiento, junto a Javier Tébar, de lo que se dio en llamar los Diálogos catalano—andaluces, que hoy en condiciones diversas podrían reanudarse.    

De esto hablaremos el día 27 de octubre. Me cabe el honor de intervenir en dicho acontecimiento. Les prometo a todos ustedes, amigos, conocidos y saludados,  que procuraré estar en forma ese día. Procuraré que Wittgenstein no me llamará la atención.

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