viernes, 7 de noviembre de 2014

LA CORRUPCIÓN EN ALMÍBAR



Los corruptólogos deberían añadir a sus investigaciones la nueva categoría que ha aparecido: el vínculo entre la corrupción y los asuntos del corazón. Los hechos son los siguientes: se dice por ahí que el presidente de una comunidad autónoma viajó, cuando era senador, unas decenas de veces a las Islas Afortunadas en un tiempo no excesivamente largo. Me ahorro los detalles pues el curioso lector los conoce perfectamente.  Ante la indomable chafardería de los diversos medios de comunicación –todavía no los de la prensa apantojada--  que pedía explicaciones de tanto visiteo, el grupo en el que estaba inscrito el senador (el del Partido popular) ha declarado que el caballero viajero iba en acto de servicio; los medios no han tenido oportunidad todavía de inquirir a qué se dedican los senadores canarios.

Pero nadie del partido de las tramas ha caído en la cuenta que el mundo es un pañuelo; que Canarias es una punta de ese pañuelo; y que las razones de tanto visiteo al final salen a la superficie. El senador viajero iba, según parece, a otros menesteres que los catalanes –independentistas, federalistas, unionistas, vegetarianos y de otras especies—denominan rebregament de llençols, cuya libre traducción a la parla de Gabriel y Galán  sería lío de faldas. Digamos, pues, a falta de otras categorías más minuciosas en lo atinente al poliedro de la corrupción que estaríamos ante una «corrupción en almíbar». Nada que ver con la siniestra del ladrillo, de las tarjetas negras u otras de similar familia. Cierto, tanto monta y monta tanto, todas y cada una de ellas: son corrupción, evidentemente. Pero hay matices. Porque…  

…en nuestro país siempre hubo una cierta comprensión e indulgencia a los amoríos que son marginales en el Derecho Canónico. Recuérdese la simpatía popular que concitaron los chicoleos de los borbones, fueran machos o hembras. O el aplauso popular hacia los extravíos amorosos de cierta tonadillera con el macho alfa marbellí, alcalde por más señas.  Así es que, en teoría, el rebregament de llençols de este caballero (antes senador, hoy presidente de una comunidad autónoma) podría estar en esa línea caliente de sostén popular. Pero es una lástima que las cosas se hayan torcido una pizca.

La ciudadanía, durante mucho tiempo silente ante los casos de corrupción, está horrorizada por la acumulación de chorizos por metro cuadrado en nuestro país. Por lo que, siguiendo las viejas categorías de antaño  --«de la cantidad sale la calidad»--  ha empezado a torcer el morro y pasa a un chillerío colectivo contra los corruptos, aunque en esta grita todavía no figuran los corruptores. Así las cosas, podría ser que –incluso ante la de tipo almibarado—rompiera la indulgencia de hace tiempo. Sin hacer distingos entre el estercolero gurtélico o púnico y el del chanel número 5. Y llegara a la siguiente conclusión: la corrupción es la corrupción, aunque se vista de seda, lo diga Agamenón y su porquero.

¿Se imaginan ustedes al senador viajero recitando el  poema de su comptriota famoso, don Pepe de Espronceda, llamado La desesperación,  dándole énfasis a los «chales» y los «pechos» y «flojo el cinturón»?  Eso sí, viajando de gañote: perdón, a costa del dinero de los contribuyentes. En todo caso, en alguna covachuela gubernamental alguien encontrará una aproximada justificación: tiran más dos tetas que dos carretas.

Radio Parapanda.-  JUEGOS PROHIBIDOS

1 comentario:

Miquel dijo...

Por favor ¡¡¡ don Pepe, que me lo pone a güevo, nunva mejor dicho.
Su frase : " línea caliente de sostén popular" es para nota de sobresaliente...
Si , siiii...y tan caliente...32 veces de ir a de visita es ir muy caliente...¿ y a donde ? ...ostras...pues a eso..al sostén popular ....

jajajaja Perdón, pero no puedo menos que reír de el tipo este de "si tens cullongs"...
Lo bueno es las explicaciones que tendrá que dar a su señora...eso si que debe de ser ...de sostén.
Salut
jajajajajaja