jueves, 6 de noviembre de 2014

IZQUIERDA UNIDA Y EL TERREMOTO DE LA ENCUESTA



Soy uno de tantos que consideran a Gaspar Llamazares como un político templado. Siempre argumenta en medio de un ruido infernal; nunca alza su voz y, a contracorriente del chillerío, tampoco pierde la compostura. Más todavía, se empeña en que sus medidas y austeras palabras provoquen reflexión y razonamientos encadenados. Por ejemplo, a un servidor sus recientes declaraciones le han incitado a una serie de meditaciones.

Llamazares ha dicho, tras conocer los resultados de la encuesta del CIS, que los datos indican que se ha producido «un terremoto». Y, efectivamente, al menos en este momento, el seísmo se ha notado. Ahora queda por saber qué repliques tendrá en los próximos meses y, especialmente, en el momento de la verdad. Está claro que ese movimiento telúrico se refiere a la grieta profunda del bipartidismo; de momento hablaré de «grieta profunda» hasta que no se produzca, por así decirlo, institucionalmente.  Ahora bien, también Izquierda Unida se siente concernida por el terremoto. Me propongo establecer una hipótesis –recalco, una hipótesis--  de los escuálidos resultados que la encuesta atribuye a la formación donde milita Llamazares.

Situaré lo que llamo la paradoja de Pierre. Pierre, era un dirigente comunista francés, concretamente de Marsella. En cierta ocasión, a finales de los ochenta, nos dijo a Joan Coscubiela y a un servidor lo siguiente: «notres idees avancent, le parti recule». Obviamente, se refería al Partido comunista francés. Comoquiera que cenábamos en casa de Pierre, no era cosa de llevarle la contraria: Joan y yo mismo nos limitamos a poner las cejas a modo de acentos circunflejos. ¿Qué tiene que ver la paradoja de Pierre con Izquierda Unida? Sigo con la hipótesis, poniendo otra vez el énfasis en que es sólo una hipótesis. Que las ideas de IU avanzan efectivamente, pero dicha organización retrocede. Nadie dudará que IU ha denunciado la corrupción desde sus primeros andares. Menos todavía que una gran parte de su actividad, al menos parlamentaria, ha sido en defensa de los de abajo y de propuestas que, en parte, han sido recogidas por Podemos. Pero está bien a las claras que IU no ha recogido lo que ha ido sembrando fatigosamente.

¿Qué explicación tiene todo ello? Sigo con la hipótesis.

Dos pueden ser los motivos de tal asimetría. 1) aunque IU no ha sido parte orgánica del bipartidismo, su acción política se ha desarrollado en ese sistema; si bien IU siempre rechazó y denunció el bipartidismo, tal vez haya sido vista como parte –discordante, por supuesto— de ello. Y 2) durante todo ese contexto bipartidista –a pesar de su alteridad— IU no ha sido una fuerza intimidante. Ahora, por lo que se ve, los votantes de Podemos no parece que crean que IU es una fuerza que intimida.

Quede claro: no entiendo la intimidación del echao p´ alante, que los milaneses en su parla llaman «baúscia». Es la fuerza de provocar reformas de gran calado, o al menos la credibilidad que dichas reformas provocan en una parte de la ciudadanía.

Apostilla. Nada afirmo, sólo me remito a desarrollar las consecuencias de la paradoja de Pierre y a proponer unas hipótesis que si no sirven pueden ser enviadas a la hospitalidad de la papelera. Pero no la foto de arriba: son Enrico Berlinguer y su niña cuando calienta el Sol allá en la playa.    



1 comentario:

Miquel dijo...

Debería ud, Sr Bulla, desmitificar las letras conque nos incordia.
"Templado", de temple. Pero del la órden sino de bajar el calor mediante métodos, agua, aceite, gas frenon...

El Sr LLamazares no es un político templado, es un político al que se le pide algo más. Para mi es un burgués sin excesos. Alguien acomodaticio que le ha ido bien como está, amigo de otro que piensa diferente pero vive de la misma forma, o sea, el Sr Durán.
Si, mal me sabe Sr Llamazares, pero parte del problema del NO aumento de votos de la izquierda es por su culpa...Ud se nos ha aburguesado, tal como suena.
Hay que moverse, salir, pedir, hablar, y ACTUAR como una persona de izquierdas tatal, pero claro, esta es una palabra que a ustedes, como al Guerra después de 37 años...¿ qué puñetas se van a acordar?