martes, 20 de marzo de 2018

La arcilla de Comisiones Obreras




Francisco Puerto Otero (1946 – 1992) nació en Las Cabezas de San Juan. Fue uno de los grandes dirigentes sindicales de Comisiones Obreras de Cataluña. Su ciudad natal se ha honrado a sí misma poniendo en marcha la Escuela de Formación Profesional Paco Puerto, que gestiona el ayuntamiento de la mítica ciudad andaluza. Las Cabezas, la ciudad donde el ejército de don Rafael del Riego, que iba para América, giró grupas y marchó a Madrid para reimplantar la Constitución del 1812, la Pepa. La ciudad donde los afiliados de Comisiones Obreras –con el veterano Ginés Espín al frente--  consiguieron la inauguración del Parque Abogados de Atocha y un monolito en honor de Marcelino Camacho. Y ahora la Escuela de Formación Profesional. Paco Puerto, profeta de paz en Cataluña, es profeta armado de esperanza en su tierra natal.

Fui amigo y compañero de Paco Puerto. Un sindicalista sabio, autodidacta. Sin retórica, siempre al grano. Siempre al corazón de los problemas. Hecho con la arcilla de la gente de Comisiones Obreras. Quienes le conocieron saben perfectamente que no exagero, que no me ciega la pasión por el buen amigo. Infatigable siempre. Un botón de muestra. Estando nuestro Paco ya muy enfermo fui a visitarle al Hospital. Estaba rodeado de trabajadores de una empresa, creo recordar que era Grúas de Barcelona. Paco Puerto, papel, lápiz y una calculadora. Orientando al comité de empresa. Monté en cólera, porque entendí que aquello era un abuso de confianza. El presidente del comité me dijo: «Calma, compañero, nos ha llamado Paco por lo de nuestro problema». Los médicos le dejaban hacer porque se los había camelado a todos. Y, de paso, organizaba al personal del Hospital.

Paco Puerto, exquisitamente educado. Respetuoso con el protocolo y al mismo tiempo zumbón. Otra anécdota: estábamos esperando al president de la Generalitat, Jordi Pujol, para iniciar la reunión de lo que fuera aquello. Entra el otrora muy honorable y nos pusimos de pie. Paco Puerto, que no se ha dado cuenta, permanece sentado. Pujol, indignado, le increpa: «Oiga, cuando entra el president todo el mundo debe ponerse de pié». Puerto, se levanta despaciosamente y le responde con infinita cortesía: «Dispense, president. Hacía  algo más importante que levantarme: estaba leyendo». Y se lo dijo en un catalán que hubiera envidiado el mismísimo Josep Solé Barberà.

Ni siquiera se le torció la sonrisa cuando lo detuvo la policía y pasó a la cárcel de Jaén. Sólo se inquietaba cuando jugaba su Betis contra su Barça. Paco Puerto, la sal de la tierra. La arcilla de un movimiento de trabajadores. La arcilla de Comisiones Obreras.

domingo, 18 de marzo de 2018

Gigantescas manifestaciones ayer, sí. Pero …




Nuevamente los jubilados y pensionistas ocuparon las calles y las plazas de nuestras ciudades, en algunos casos desafiando la lluvia y el aguanieve. El movimiento de los movimientos otra vez en pie de paz. Dicen sus protagonistas que ha venido para quedarse. Lo afirman en las grandes capitales y lo dijeron  también los manifestantes de ciudades pequeñas como, por ejemplo, Villamalea (provincia de Albacete) con sus cuatro mil habitantes. No vamos a entrar en guerra de cifras, tan sólo queremos dejar constancia de que la mayoría de los medios tiene unos conocimientos muy párvulos de la aritmética: hablan de «decenas de miles de personas». Para ellos la serie natural de los números se reduce a unas decenas de miles, más allá de ello o les está prohibido o es tierra incógnita.

Nuevamente en las calles y plazas, decimos. Es, como si dijéramos, la constatación personal del sondeo elaborado por GAD 3 por encargo de La Vanguardia: el 73 por ciento de la población rechaza la gestión actual de las pensiones públicas. Lo que se dice pronto. Es una oposición clara que censura sin paliativos al Gobierno del hombre de Pontevedra.

Necesitamos sacar algunas cosas en limpio de estas movilizaciones en curso. Representan el airado hartazgo de masas, expresado pacíficamente, de millones de personas. Y la exigencia de soluciones de reparación no sólo en lo más urgente (la dignificación de las pensiones) sino en todo el andamio del Estado de bienestar.

Necesitamos una reflexión que se escape de la pereza mental. Fuera rutinas, pues. La primera y provisional meditación: un océano de personas en las calles y plazas. Que ha construido un consenso y una unidad social de masas, como en pocas ocasiones se ha dado en España. Pero, ¡ay! no podemos ignorar que en algunas de estas movilizaciones han aparecido algunos problemas que no son menores, aunque de momento no han enturbiado las aguas de ese océano. Si no se abordan esos problemas es muy posible que se agranden y agraven. Ojo con encogerse de hombros. Se trata de lo siguiente.

En algunas grandes capitales –muy pocas, por cierto--  ha habido una soterrada y agria controversia, que ha acompañado a la convocatoria de dos manifestaciones. Con objetivos unitarios, es verdad, pero también con matices, trufados de división, todavía no muy preocupantes, pero que –si no se analizan y, sobre todo, si no se corrigen--  pueden extenderse y ampliarse. En concreto: la unidad social de masas no ha estado acompañada de suficiente unidad de los grupos convocantes. Alguien tenía que decirlo.  Más todavía, la exhibición de musculatura debe orientarse frente y contra de los responsables de la inicua política de pensiones.

Hay que darle vueltas a la cabeza. Las movilizaciones de ayer –únicas en Europa--  tienen una característica visible: el no a la política del gobierno. Eso está fuera de discusión. Pero lo que todavía no sabemos es en torno a qué planteamiento alternativo. Es decir, hay un no claro, pero ignoramos qué sí estamos buscando. Porque se puede estar durante un cierto tiempo exhibiendo la negativa, pero llegado un momento hay que enarbolar masivamente qué elementos concretos –con nombre y apellidos, con números reales— se deben poner encima de la mesa. Más todavía, aunque tengamos ocasión de abordarlo en otras ocasiones, es preciso tener en la cabeza esta previsión: si ningún sujeto convocante tiene el monopolio de la movilización de esos millones de personas que están en acción, ¿quiénes negocian la salida del problema?  Porque no tener el monopolio de la movilización comporta que no se tiene el monopolio de la representación. Y si se tiene la virtud de compartir las movilizaciones, debería corresponder con la buena forma de compartir la representación a la hora de negociar.  Alguien tenía que decirlo.


Nota.--  La foto se corresponde con la manifestación de ayer en la localidad de Villamalea. Su autor, Venancio Cuenca. Nuestra intención es clara: reconocer el trabajo de quienes, en las pequeñas ciudades, están al frente de esas movilizacione y a los vecinos que acudieron. El otro día fue Pineda de Mar, hoy es Villamalea. 




sábado, 17 de marzo de 2018

El chiringuito político catalán





La obsesión por ser cabeza de ratón y no cola de león conduce al chiringuitismo, o sea, la proliferación de chiringuitos. Proliferan los chiringuitos tanto en los terrenos políticos como en los sociales. Si quieres tener una cierta relevancia –o apariencias de ello--  te montas un chiringuito y ya sientes que estás en el escenario. Es lo que ha ocurrido recientemente en Cataluña con el nuevo chiringuito independentista.

En un principio fue Convergència de Jordi Pujol, que no fue nunca un chiringuito sino un gran castillo medieval. A ella, tras el pujolazo, le siguió el PDeCAT, liderada por los jóvenes capitanes del viejo partido. Era la esperanza del gen convergente. Pero tuvo que disfrazarse de noviembre para no infundir sospechas y, parlamentariamente, se vistió, al lado de Esquerra con las galas de Junts pel Sí. Nuevas elecciones y este Junts se transmuta en Junts per Cat, la hechura de Carles Puigdemont. De oca a oca y tiro porque me toca.  Se trata de un instrumento que lleva una lucha sorda con el PDeCAT por el control y dirección del gen convergente. Y es entonces …

… cuando desde el llamado «espacio libre del exilio», el hombre de Bruselas se trasmuta también en el hombre de Waterloo y crea –esta vez sí--  un chiringuito a su imagen y semejanza. A saber, Junts per la República. Es decir, un grupo de incondicionales con la fe del carbonero, dispuestos a un indefinido lo que sea.

Ahora bien, este chiringuito de Waterloo intenta tener sentido. A saber: Puigdemont fue derrotado en las recientes elecciones autonómicas catalanas por Ciudadanos. Que fuera la organización más votada por el electorado independentista no cuestiona lo anterior. No obstante, Junts per Cat tiene ese estigma: fue vencido por un partido unionista. La sigla es, pues, gafe.  La sigla siempre estaría señalada. Por lo tanto, en las covachuelas de la casona de Waterloo tenían que estrujarse el magín. En dos direcciones: tapar las huellas de la derrota electoral y, tras el fracaso del procés, iniciar un nuevo itinerario para seguir dándole vidilla al asunto. Es la creación de Junts per la República. De momento un chiringuito, pero que aspira a tener con un recorrido propio y, desde luego, arañar el monopolio de «republicanismo» que hasta la presente ha ostentado el partido de Oriol Junqueras. La ampliación de la grieta  con Esquerra republicana de Catalunya está cantada.

viernes, 16 de marzo de 2018

La bicicleta de Puigdemont y el asno de Sancho Panza




En Cataluña «estamos sumidos en la provisionalidad», afirma Màrius Carol, director de La Vanguardia. Me permito discrepar amigablemente una miaja del ilustre periodista. No creo que estemos en una situación de provisionalidad sino –como ha indicado Joan Coscubiela— de empantanamiento. Por partida doble: en primer lugar y fundamentalmente por el empecinamiento de las fuerzas políticas independentistas en mantenella y no enmendalla; y, en segundo lugar, por la ausencia de iniciativas de la oposición, que es incapaz de poner en marcha un movimiento de exigencia de salir de ese pantano.

No quiero ser pejiguera, pero entiendo que una situación provisional puede admitir excusas, lo que no ocurre con el empantanamiento que, podríamos decir, es una opción adrede. El reciente libro de Joan Coscubiela  aclara hasta qué punto dicho empantanamiento es políticamente intencionado. Por cierto, me dicen voces –una Garganta Profunda--  que el independentismo exasperado ha metido (simbólicamente) el ensayo de Coscubiela en un índice de de libros prohibidos.

El problema que tiene ahora Carles Puigdemont es cómo salir de ese entuerto, en el caso de que quiera salir. Y el que tienen los neo convergentes del PDeCAT y Esquerra es de qué manera se sale de esa astracanada sin lesionar al hombre de Bruselas. Es una situación embrollada porque, derrotados y divididos, son incapaces –al menos, de momento--  de encontrar una salida (si es que la quieren) que lave la cara a los grupos dirigentes, que siguen protagonizando lo que Coscubiela denomina «una farsa». Lo dijo antes de que importantes dirigentes del independentismo declinante afirmaran tres cuartos de lo mismo.

En todo caso este «independentismo declinante» está consiguiendo precisamente lo contrario de lo que aspiraba: quería la independencia y ahora nos encontramos en la pre autonomía; aspiraba a contar con el apoyo de la Unión Europea, ahora observa estupefacto que ni siquiera los recibe el bedel de ninguna institución. En resumen, mayor gloria tuvo la famosa Ínsula Barataria. Por lo menos el asno de Sancho Panza andaba; la bicicleta estática de Puigdemont no se mueve.  

jueves, 15 de marzo de 2018

Stephen Hawking o la fuerza del humanismo



Nunca podré hacer un homenaje a Stephen Hawking, que esté a su altura. A la altura de su contribución a la ciencia y al de su compromiso con los más débiles y necesitados. Al de su pedagogía explicándonos con sencillez sus investigaciones. Ahora sabemos un poco más gracias a la constancia y –sobre todo a la portentosa inteligencia--  de este científico. Así pues, lo más adecuado, entiendo yo, es reeditar una viñeta que sus amigos palestinos han publicado agradeciendo al profesor su solidaridad. Como quien dice que la pena no está reñida en este caso con la sonrisa.

miércoles, 14 de marzo de 2018

La martingala del Pleno del Parlamento hoy





La sesión monográfica del Parlamento español sobre el tema de las pensiones ha sido interpretada por parte de algunos analistas como algo forzado por las recientes movilizaciones de nuestros jubilados y las que están previstas para este fin de semana. Podría ser. Pero esta es una hipótesis que merece ser puesta en entredicho. A simple vista, en efecto, puede ser interpretada así: Rajoy tenía que recurrir a una iniciativa parlamentaria para simular que era sensible a la calle. A mi juicio, sin embargo, es un mero juego de apariencias.

Si el hombre de Pontevedra hubiera querido abordar con sobrevenida seriedad el problema no hubiera convocado este Pleno monográfico sin discusión de propuestas ni votación de resoluciones de los grupos parlamentarios. La sesión, entonces, debe tener un sentido, al margen de las apariencias. A mi juicio, es el siguiente: se trata, sólo y solamente, de meter presión a Ciudadanos para que aprueben los Presupuestos generales del Estado a finales de este mes. De involucrar a los de Rivera en la política del Partido Popular.

Por supuesto, es una martingala y, peor aún, una afrenta a la condición concreta de cada pensionista y jubilado y colectivamente a la de todos ellos. Son los trapicheos de la derecha de caspa frente a la derecha chanel número 5. Los jubilados como pretexto de las querellas frailunas de los hunos y los hotros. Más motivos todavía para consolidar, extender y ampliar las movilizaciones. Para involucrar a todo el conjunto asalariado en esa batalla de la dignificación de las pensiones y en defensa del Estado de bienestar. Para dejarse de pejiguerías en las relaciones entre todos los movimientos y colectivos que representan y tutelan la condición de los pensionistas. No tiene, pues, sentido que los unos no se fíen de los otros, ni siquiera  que se miren por el rabillo del ojo.

Hay lugares que convocan cara al día 17 movilizaciones por separado. Tal vez a la búsqueda de quién es más que el otro. Mala cosa. He dicho en más de una ocasión que la guerra entre los pobres la ganan siempre los ricos. Porque, así las cosas, lo grave es la derrota y, tras ella, la cristalización de la división. En suma, aquí lo importante es la razón pragmática de la unidad. No se trata de generosidad, sino de lucidez. Oigan, que ya somos grandecicos.

martes, 13 de marzo de 2018

El independentismo de capa caída



El independentismo empieza a hacer aguas. Dos novedades lo acreditan. Dos   nuevas situaciones que han aparecido en los últimos días.

1)              La incipiente desconexión entre la Assemblea Nacional Catalana y los partidos políticos independentistas. Este fin de semana se ha desarrollado en Barcelona una manifestación exigiendo que los partidos se pongan de acuerdo para la investidura y posterior formación de gobierno. En esa movilización se oyó de todo. Crispación contra los neo convergentes y los de Junqueras.  Más diapasón en esta exigencia que en pedir la libertad de los presos.

2)              La aparición de visibles grietas en el interior de los neo convergentes. O sea, entre los del PDeCat, que lidera Marta Pascal y los de Puigdemont. La señora Pascal está hasta el moño de las operaciones quasi escisionistas de los paniaguados del hombre de Bruselas que, desde su pretendido “espacio libre del exilio”, intenta desparpajadamente crear un nuevo actor político al margen y contra los neo convergentes. Las declaraciones de Pascal han sido contundentes: “No cederemos poder a Puigdemont”. Primer aviso al pertinaz auto exiliado. Son unas declaraciones que, tal vez, sean matizadas dentro de unos días  con alguna que otra carantoña, pero la pedrada en la frente ya ha sido lanzada.


Son, en todo caso, unas novedades que siguen embarullando el patio de vecinos catalán. Degradación acelerada. Porque el problema ahora ya no es la disciplina de partido, sino la existencia de un grupo de diputados adscritos a la obediencia ciega de una persona que aceleradamente se ha metido en la práctica de un cesarismo de campanario. 

lunes, 12 de marzo de 2018

La mercantilización del dolor.



Ya vuelven a revolotear los pájaros carroñeros sobre el cuerpo de un inocente, el niño almeriense Gabriel Cruz. Lo mismo que ocurrió cuando lo de las niñas de Alcàsser, los hermanos Bretón, Marta del Castillo, Mari Luz Cortés, Diana Quer y otros. Buitres disfrazados de cámaras televisivas para no infundir sospechas. Como grajos organizando la puesta en escena de gentes airadas zarandeando las cancelas del cuartelillo de la Guardia Civil al grito de «¡Pena de muerte!». Convertidas ellas mismas en fiscales, jueces y jurados. Y, por si fuera poco, la proliferación de imágenes de niños en primera fila –en perfecta y estudiada coreografía, obra de algún regista--  gritando lo que seguramente ni ellos mismos comprendían. Buitres y grajos pugnando por unas decimicas de los índices de audiencia. El dolor de la familia queda, así, convertido en forraje televisivo. Es «la mercantilización del dolor», como ha escrito Agustín Vega en el diario Hoy (Extremadura) el 4 de enero de este año.

¿Libertad de información? ¡Quiá!: pura mercancía televisiva. Lucha sin cuartel de las cadenas y de los agentes publicitarios a ver quién se lleva el gato al agua. Obscenidad a destajo.

Y para colmo sale un quídam en las llamadas redes sociales quien, sacando lo peor de sus sobacos, escribe: «¿Y ahora qué decís a esto, asquerosas feministas?».

domingo, 11 de marzo de 2018

La engañifa del "procés"


El martes pasado Carod—Rovira ha declarado que «nos tiramos a una piscina que no tenía suficiente agua» (1). Este caballero sabe de qué habla. Y simultáneamente el conocido periodista Jordi Basté, publicista infatigable del independentismo, se lamentaba de la farsa del procés: «El proceso soberanista ha sido una tomadura de pelo», ha sentenciado (2).  No son dos ´traidores´ ni botiflers. Son dos personalidades de la vieja escuela independentista que han tenido un arranque de sinceridad sobrevenida. No son los únicos, pero sí los más llamativos. Naturalmente el puente de mando calla, por si las moscas. Carod y Basté tienen los colmillos retorcíos y no es cosa de provocarles.

¿En qué situación se encuentra ahora esa parte de Cataluña que quiso ser el gallo de Morón? Respuesta: sin plumas y cacareando. Queriendo disfrazar el fracaso del procés y su crónica división para poder continuar con, como dice Basté, la farsa. O, dicho a là Carod, echando agua a la piscina para volver a zambullirse en ella. En la corte de Faraón de Waterloo, Puigdemont mantiene el full, mientras que en las covachuelas de la Generalitat se sigue zascandileando a la búsqueda de un candidato imposible para investirlo.  Y para más inri, complicándole la vida a Oriol Junqueras.  Política de campanario.

¿Y qué pasa en la Cataluña real? Centenares de miles de mujeres y hombres en las calles, haciendo huelga en los centros de trabajo el día 8 de Marzo. Una movilización global de gigantescas proporciones. Y tras ella, la preparación de otra jornada de nuestros jubilados y pensionistas el día 17 de Marzo.



sábado, 10 de marzo de 2018

Después del 8 de Marzo, ¿qué?




España no es un país de mierda como algunos propalan. Las gigantescas movilizaciones de calle y los paros en los centros de trabajo y estudio lo han demostrado el día 8 de Marzo. Aquí se ha desarrollado la acción colectiva más importante de Europa. Quede claro: no estamos en la España que los estetas de la generación del 98, con mayor o menor exageración, pusieron a caldo. Este 8 de Marzo ha venido a recordar los potentes mimbres que tiene la sociedad española. De manera que es conveniente recordar a nihilistas y chuchurríos que vale la pena tener confianza en las potencialidades que dispone ese océano de hombres y mujeres de nuestro país que ha estado en movimiento. Sin caer, ciertamente, en el papanatismo. Quien se instale en el pesimismo debería hacerlo al por menor, nunca al por mayor.

Mucho se escribirá sobre el carácter y desarrollo del 8 de Marzo de este año. Y, más todavía, mucho deberá hacerse para que el espíritu de esa jornada permeabilice todos los estratos sociales. Ahora bien, mucho debe hacerse ahora, ahora mismo. Porque no es cierto que las exigencias tengan un carácter simbólico. Son demandas concretas en todos los terrenos: morales, culturales, sociales, económicos y políticos. O sea, del arco iris de las diversas plataformas que han estado en pie de paz en el proceso anterior a la jornada y en el desarrollo concreto de la misma. El más importante –lo recordamos a desmemoriados, nihilistas, pejigueras y tiquismiquis cántaro— de Europa y, prácticamente, de Occidente. Este movimiento de movimientos tiene además una característica: su independencia de todos los sujetos que no sean él mismo. Independencia de proyecto, de normas, costumbres y, por qué no, de gestos. Lo que le hace difícilmente ser instrumentalizado.

Este movimiento de movimientos puede y debe consolidarse. He escrito en mi 8 de Marzo 2018, una opinión de urgencia: «Se avanzará, en  mi opinión, bajo tres condiciones: a) la unidad social entre mujeres y hombres, b) la unidad de los grupos dirigentes de todos los movimientos que han participado en esta gigantesca movilización del 8 de Marzo, y c) de la capacidad de sacar utilidades concretas de la gran movilización de hoy, Ocho de Marzo del Dieciocho». Entiendo que estas tres condiciones son las imprescindibles para que tan famosa jornada no se convierta en una ocasión perdida.

 

La última condición merece un mayor abundamiento. Este es un momento oportuno para sacar rentabilidad de la movilización de la jornada. El factor tiempo es, en este caso y ocasión, de la mayor importancia. Alguien debería ser un sujeto de negociación de las propuestas. Alguien debería arriesgarse a sacar cosas en limpio y hacer una serie de propuestas de negociación. Por ejemplo, las que como apunta Antonio Baylos hoy en su blog: «La brecha salarial y la exigencia de una ley de paridad retributiva, la precariedad y la reforma de la contratación temporal y a tiempo parcial, los planes de igualdad y los protocolos de abuso y de violencia en el trabajo…» 

 

Esta es una ocasión de oro para el sindicalismo confederal en todo aquello que le corresponda, que no es poco.




viernes, 9 de marzo de 2018

Dos caras: 8 de Marzo y el espejismo independentista




1.-- Dos situaciones en el mismo espacio-tiempo. La cara: centenares de miles de mujeres en las calles y plazas catalanas, huelgas en la gran industria, en la enseñanza, la sanidad, los transportes en una movilización gigantesca de carácter global. La cruz: en las covachuelas del Palacio siguen los chicoleos de los neo convergentes y Esquerra para convencer a la CUP de que vote a Jordi Sánchez en la sesión de investidura. Política de campanario. Lo global, la aspiración de las mujeres a ser sujetos de pleno derecho sin recortes. Y la desubicación del mundo independentista. De un lado, el universo de los derechos; de otro lado, los regateos en un mercadillo de ropavejero.

2.--  La CUP dice que no vota la investidura de Jordi Sánchez. Exige el oro y el moro a los neo convergentes del hombre de Bruselas; estos le prometen a los cuperos la plata que cagó la gata.

El documento que se propone a los fraticelli no cita, sin embargo, el 27 de Octubre. No es un olvido. Lo que no se cita no requiere sacar conclusiones. Se pasa por alto, pues, constatar que, paradójicamente, ese día conduce a una derrota sin paliativos de un itinerario, que no encaja en el universo de la interdependencia y la globalización. Lo que no se cita permite, en este caso, recurrir a los fuegos artificiales que están simbólicamente en la mente de alguna gente.

El documento que propone la incorporación de la CUP  a un acuerdo de investidura recrea los elementos clave que han conducido a la derrota del procés. A saber, el Consejo de la república catalana y el poder simbólico de Carles Puigdemont, instalado en Waterloo. Con dos añadidos: la elaboración de una Constitución catalana y la creación del «espacio libre del exilio». Lo primero se entiende. Lo segundo es algo pintoresco. Espacio libre del exilio. Un servidor entiende las cuatro palabras por separado, pero no comprende la totalidad de la frase.  En todo caso, ciertamente sigue la regla que indica que determinados conceptos políticos deben ser breves y confusos. Lo que me lleva a la siguiente consideración: del brillante y eficaz uso del lenguaje de los primeros tiempos del procés se ha pasado a la astracanada. Al «era de noche y, sin embargo, llovía». Rivalizando con Mariano Punto Rajoy en el uso de solecismos.  Son las consecuencias de la derrota.  

Por lo demás, tengo especial interés en saber de qué manera se hace compatible el documento de marras –tanto si es aprobado por la CUP como si no— con las conocidas declaraciones por escrito del candidato Jordi Sánchez: acatamiento a la Constitución Española y todo lo que se haga debe ser en el marco de la legalidad.

3.--  Lo dicho: mientras las calles rebosan una preñez de futuro en torno a la igualdad, en los chambaos del independentismo prima la maraña en los agujeros negros del no espacio--tiempo.    



jueves, 8 de marzo de 2018

8 de Marzo 2018: una opinión de urgencia




De hecho se palpaba el éxito de la movilización de este 8 de Marzo. Hacía mucho tiempo que no ocurría algo semejante. Las mujeres, semanas antes, ya estaban en pie de paz. Todo un movimiento de movimientos en marcha. Así pues, no hay exageración alguna en afirmar que hoy ha sido un día histórico. Es más, también en esa importancia se incluye sobre todo el proceso anterior que la ha conducido a ella: miles de asambleas, dentro y fuera de los centros de trabajo, miles de reuniones y encuentros de todo tipo, dialogando los movimientos entre sí, interviniendo en las redes sociales. En suma, creando hegemonía. Un proceso que, vale la pena decirlo, ha puesto en retirada a los escasos piquetes anti 8 de Marzo, que han tenido que disfrazarse para evitar caer todavía en más ridículo. Comoquiera que esa batalla preparatoria la ha ganado el movimiento feminista la victoria del 8 de Marzo estaba cantada de antemano. La victoria póstuma de Mariana Pineda sobre Ramón Pedrosa.

Naturalmente las acciones de las grandes urbes –todas ellas oceánicas-- han tenido la mayor visibilidad mediática. Mandan los cánones de las audiencias. Pero ahí están viendo pasar el tiempo, como la Puerta de Alcalá, un gran número de ciudades menores y pueblos participando activamente en esta jornada. Entre otras muchas, Pineda de Mar con una magnífica concentración de mujeres y hombres [en la foto de arriba].  O sea, centenares de miles de situaciones anónimas que no han aparecido en los medios de comunicación contribuyendo con su testimonio a la gran pedagogía de masas de la acción colectiva por la igualdad y la equidad. La victoria de Hipatia contra sus verdugos.

Grande el movimiento de los movimientos. En España y en más de ciento setenta países. Y grande es, igualmente, el sindicalismo confederal. Conoceremos el balance pormenorizado. En todo caso, puedo significar que hemos vivido una jornada de gran trascendencia. A decir verdad podemos decir que nuestros sindicatos se han situado a la cabeza del movimiento sindical europeo con su coraje. Las grandes empresas han reaccionado, también los transportes, la sanidad, la enseñanza y la judicatura. ¿Qué dónde estaban los sindicatos? En los centros de trabajo dirigiendo la huelga, en las calles y plazas en nutridas manifestaciones. Miles de comités de comités de empresa adhiriéndose a la huelga. Y también provocando el gran experimento cultural que se desprende de la decisión de la Federación de Industria de Comisiones Obreras de Madrid: la delegación de este sindicato en el convenio colectivo del Metal está integrada exclusivamente por mujeres. Todo un ariete en la puesta al día del sindicalismo. Y toda una venganza póstuma contra la oposición que sufrió la eminente matemática francesa Marie-Sophie Germain (1776 – 1831) por parte del mundo académico de la época.

Entiendo que hoy no se ha desarrollado una acción simbólica, sino de una gran fisicidad: la salida a la intemperie de un gran caudal de exigencias, viejas y nuevas, que demandan un calendario de soluciones. Y, naturalmente, un giro en la praxis de la cultura de la política y el sindicalismo. Se avanzará, en  mi opinión, bajo tres condiciones: a) la unidad social entre mujeres y hombres, b) la unidad de los grupos dirigentes de todos los movimientos que han participado en esta gigantesca movilización del 8 de Marzo, y c) de la capacidad de sacar utilidades concretas de la gran movilización de hoy, Ocho de Marzo del Dieciocho.  Vale. 



miércoles, 7 de marzo de 2018

¿Notan ustedes algo nuevo?





Es un hecho insólito. Extraordinario y positivamente insólito. La foto recoge la totalidad de la delegación de Comisiones Obreras en la Deliberadora del  convenio colectivo del Metal de Madrid. ¿Han notado algo nuevo?

martes, 6 de marzo de 2018

El demonio está dentro de las feministas




 «El cardenal-arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha dicho que María de Nazaret habría estado a favor de la huelga del próximo día 8. Siendo quien es el declarante, seguro que sus fuentes son fiables. Se trata, sin duda, de un refuerzo importante a favor de las mujeres. Monseñor casi lo estropea después, al dar explicaciones. Asegura, por ejemplo, que «la valoración más preciosa que se puede hacer de la mujer está en la Virgen María», opinión que me parece pelín sesgada hacia sus intereses llamémosles profesionales; y realizó su portentosa declaración en un acto de presentación de un libro sobre el Opus Dei». Nos lo dice Paco Rodríguez de Lecea en su blog Punto y Contrapunto (1).


Sin embargo, el Obispo de San Sebastián es de otra pasta, se diría que de la orilla de enfrente. Se llama José Ignacio Munilla. Y ha declarado bombásticamente que el demonio está en el interior de las feministas. El mosén tiene una lengua ferozmente viperina. Más todavía, ha reiterado que «el aborto se ha convertido en un "genocidio femenino"». 

Aparentemente ambas declaraciones parece que se dirigen a un contexto, concretamente el 8 de Marzo, su explosión reivindicativa y la preñez de futuro que encierra. Sólo aparentemente. En realidad ambas declaraciones van más allá. De hecho, entiende un servidor, son la expresión de las relaciones de poder en el interior de la Iglesia católica, apostólica y romana. El de Madrid representa los sectores moderados que tienen una actitud de conllevancia y contemporización con la democracia; el de San Sebastián representa el populismo tenebrista de quienes pretenden que el Sol vuelva a girar alrededor de la Tierra y que la democracia sea la criada de la Iglesia (philosophia ancilla theología est). El de Madrid se orienta a alistarse en las filas del papa Francisco; el donostiarra le pega a Bergoglio una coz en el cielo de la boca.  Con lo que la fe del carbonero se queda atónita, sin saber a qué atenerse.

Bienvenidas ambas declaraciones: la del mitrado madrileño que apoya la movilización; también la del ultramontano donostiarra que, alabando el buen gusto y la ubicuidad del demonio, que está en el interior de las mujeres, publicitan el día 8 de Marzo malgré luí. Aleluya, aleluya. El mitrado donostiarra está haciendo un servicio inestimable al 8 de Marzo. Lo que me permite evocar una anécdota de cuando yo era niño chico.

Se iba a estrenar en Santa Fe, capital de la Vega de Granada, la película Gilda. Carteles y prospectos con la cara de Rita Hayworth, que nosotros pronunciábamos adecuadamente: Rita Jaivo. El señor cura, don Francisco Gómez Polo, tronaba tonante desde el púlpito: «Que no vayáis al cine de Benítez, esa película es gravísimamente peligrosa. Ella sale en cueros vivos». Lo cual se corrió por las tabernas como la pólvora. Lleno hasta la bandera. Mi padre, joven tarambana local, propalaba que Benítez había untado al párroco con tanta contra--propaganda. Nunca dijo ´presuntamente´  porque en aquellos tiempos no se estilaba.

  


lunes, 5 de marzo de 2018

Postureo en Barcelona, merder en Madrid




El president del Parlament de Catalunya se dispone a abrir la segunda ronda para ver la posibilidad de la investidura. Los primeros en ser llamados a capítulo son los cuperos. Que según ellos mismos afirman no están precisamente por la labor de aceptar la candidatura de Jordi Sánchez, propuesta –o más bien impuesta mayestáticamente--  por el hombre de Bruselas. La razón de dicha negativa se basa en que Sánchez es una hijuela de Artur Mas. En cualquier caso, algunos tenemos la siguiente impresión: a la CUP sólo le interesa exhibir musculatura y recordar que ella tiene la llave del candado de la formación del nuevo gobierno.

Por lo demás, tanto los de Puigdemont como los de Junqueras llevan semanas y semanas en el mercado persa de las subastas pugnando por el reparto de la túnica sagrada. Dicen los mentideros barceloneses que todavía no se han cerrado los tratos, que todavía hay flecos no irrelevantes. Las covachuelas de ese merado persa siguen siendo un hervidero de posturas y contraposturas. Hasta tal punto que la máxima dirigente de los neo convergentes, Marta Pascal,  ha incorporado a su léxico la muy madrileñísima expresión de ´postureo´. Que según la Docta es una «actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción». Parece claro que el castizo dardo, postureo,  va dirigido a la lengua de la CUP y, de rebote, a Esquerra Republicana de Catalunya. Por pura cortesía y correspondencia el argot político de Madrid y sus alrededores concéntricos debería incorporar a su discurso una palabra catalana; por ejemplo, merder (pronúnciese merdé).

Con todo, vale la pena traer a colación que  estos chicoleos entre los neo convergentes y los de Junqueras se distinguen por, al menos, dos características: a) un silencio oficial, cuyos contenidos son conocidos en tiempo real a través de filtraciones más o menos consentidas; y b) la ausencia total de un programa de gobierno. Si lo primero parece grave, lo segundo es asaz inquietante. En todo caso, tanto postureo –o, si se quiere, este merder— es la consecuencia de sentirse derrotados y la dificultad de reconocerlo públicamente.    

En la otra cara de la moneda: ya han aparecido las primeras movilizaciones que anuncian el día 8 de Marzo; y en las calles siguen movilizadas las blancas cabezas de los pensionistas.



domingo, 4 de marzo de 2018

Vuelven las movilizaciones. Lo que me ha enseñado la vida.





Estamos viviendo un tiempo de emergencia de las movilizaciones sociales. Hasta los analistas menos inclinados a hablar de estas cosas no han tenido más remedio que prestar atención. La efervescencia ocupa las calles hasta tal punto que, en buena medida, ha sorprendido a la clase política instalada. Los próximos días las calles y plazas se llenarán de gente. No sólo las grandes capitales de provincia, también no pocas ciudades y pueblos quieren exhibir su músculo y su imaginación. El pleito catalán ya no es el único mal sueño del hombre de Pontevedra, que está atónito ante ese pleamar de masas.

Ahora bien, para que este tiempo de movilizaciones pueda ser fecundo y se deriven utilidades concretas para la gente de carne y huesos es rigurosamente imprescindible que se generen dos condiciones. Dos condiciones que me ha enseñado la vida durante más de cincuenta años: 1) la unidad social de masas, y 2) la unidad de los grupos dirigentes que están al frente de estas movilizaciones. Concretamente: el día 8 de Marzo y la inteligente presión de los pensionistas.

Todo indica que el día 8 de Marzo será una esplendida jornada. Se celebrará en más de cuarenta países; en España podemos afirmar que razonablemente será espectacular. Sus adversarios han perdido la batalla. Ahora falta que esa acción se haga carne en los centros de trabajo y en las calles. Es destacable el anuncio de toda una serie de comités de empresa en la gran industria secundando el paro de dos horas. Tengo encima de la mesa la resolución de los representantes sindicales de Alstom y otras empresas.

Simultáneamente los pensionistas siguen tomando la voz, la palabra razonada y la calle. Son una parte muy importante de aquella juventud veinteañera que ganó la democracia en la fábrica, en el andamio, en la mina, en la oficina y en la besana. Con aquellas luchas de nuevo estilo.

La vida me ha enseñado también que, cuando se fragmentan los movimientos, se produce una concentración de poder en sus adversarios. Que, si se rompen una de las dos condiciones –unidad social de masas y unidad de los grupos dirigentes--  la derrota está cantada, y, tras ella, la división y el sálvese quien pueda. La vida me ha enseñado que la unidad se hace y que la división se justifica torticeramente. Es cierto, la unidad no es de por sí una panacea milagrosa: es simplemente una hipótesis razonada, la razón pragmática de la acción colectiva. Mientras que la división es una certeza de derrota.

sábado, 3 de marzo de 2018

8 de Marzo: ¡por ahí, no!




Algunos quieren joder la marrana. Precisamente con motivo del 8 de Marzo. Hay que llamarles severamente la atención.

Todo indica que el 8 de Marzo será una jornada con manifestaciones oceánicas y paros en los centros de trabajo. Rubén Darío parece barruntarlo: «Ya suenan los claros clarines…». Nos aventuramos a decir que en muy pocas ocasiones se habrá dado una acción colectiva de estas características. Las mujeres en pie de paz como protagonistas y los hombres de soporte imprescindible. El movimiento de los movimientos y, dentro de él, el sindicalismo confederal. Un adelanto de la primavera. Y sin embargo hay quien intenta joder la marrana.

Susana Quadrado publica hoy en La Vanguardia un suelto  en el que comenta con desagrado que ciertos sectores del independentismo catalán pretenden imponer que en el llamamiento a la jornada y su caracterización se incluyan los planteamientos del monotema catalán. Ganas de instrumentalizar, deslucir y dividir a millones de mujeres y hombres. Ganas de romper la unidad social de masas.  Ganas de verter en ese potente movimiento los elementos centrales de una derrota. Ganas de joder la marrana.

Por ahí, de ninguna de las maneras. Quienes quieran peces que se mojen sus propios culos. (En la foto Rita Levi—Montalcini)

viernes, 2 de marzo de 2018

Puigdemont, Narciso y Némesis




Ha fracasado lo que parecía un dogma: «Puigdemont o Puigdemont». Ahora, la continuidad de la biografía del hombre de Bruselas será «Puigdemont provisional». Así son las convenciones de los politicastros. El Parlament de Catalunya en una cabriola barroca le reconoce la legitimidad, pero le niega que pueda ser presidente. Nueva división en el bloque independentista, que sigue siendo incapaz de reconocer públicamente el fracaso sin paliativos del procés. Un fracaso que se ha ganado a pulso.

Pero el hombre de Bruselas responde, vía youtube, transformando la gallina en un pavo real. Se auto designa presidente de la república catalana, se saca de los leotardos un sedicente consejo de la república y entiende que tiene la potestad para nombrar a su sucesor en quien ha puesto todas sus esperanzas. La declaración de Puigdemont es la ausencia de las reglas del decoro político y de las normas democráticas. Y transforma a su sucesor en mera hijuela. Sólo le ha faltado usar el Nos mayestático. Da un paso al lado y se reserva provisionalmente para lo que encarte.

El hombre de Bruselas mantiene su condición de hooligang, un término que inmortalizó sir Arthur Conan Doyle en su novela Los seis Napoleones. Un hombre que acumula al por mayor arrobas de egotismo:   la excesiva importancia concedida a sí mismos y a las propias experiencias vitales; en suma, de la tendencia a hablar o escribir de modo excesivo sobre sí. Narciso.  Para castigar a Narciso por su engreimiento, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente.

¿Cuál es el sentido de la ´legitimidad´ de Puigdemont? No desamparar la intendencia que necesita. El caserón de Waterloo y toda su crematística hay que financiarlo. Así pues, se estipula la legitimidad para que, desde el consejo republicano se ponga en marcha un impuesto patriótico que deberían pagar los catalanes que creen que somos una república.    

jueves, 1 de marzo de 2018

Los pensionistas no existen para el Parlament de Catalunya




Reconozco que soy muy susceptible. Y excesivamente pejiguera. Con los años voy perfeccionando esa técnica tan insoportable de ser quisquilloso. Esta mañana, sin ir más lejos, he llegado al grado más alto. Les explico.

He seguido atentamente la sesión del Parlament de Catalunya, la primera después de las últimas elecciones. Algunos la han bautizado como la sesión del desbloqueo. Su objetivo era allanar el camino para la investidura del presidente. Los discursos de Sus Señorías me han dado la impresión de que todavía seguíamos en la campaña de elecciones. Mi mal humor se acrecienta. Y sigue el bla bla bla…

Terminan los portavoces. Nadie --¿lo oyen ustedes?--  nadie ha hecho mención de lo que le ocurre a más de  nueve millones de personas de carne y hueso: los pensionistas, que nuevamente se han manifestado en la calle. Con lo que, en el colmo del hartazgo, apago el televisor, me levanto del sillón y suelto una maldición que espanta a mi señora.