El lema de este blog es: "Nada curo llorando y nada empeoraré si gozo de la alegría" (Arquíloco).
sábado, 24 de noviembre de 2012
LA DEMOCRACIA AUTORITARIA Y LAS ELECCIONES CATALANAS DE MAÑANA
La contundente política de recortes y privatizaciones; el ataque al Estado de bienestar y la eliminación de derechos sociales; la ley del tarifazo de
El neoliberalismo es la armadura ideológica de esta contraofensiva de
los poderosos. De un neoliberalismo en el que están incrustados nacionalismos
excluyentes y populismos de toda laya. Por supuesto, no es solamente un
problema español, también lo es en nuestro viejo continente: la designación del halcón maltés Tonio Borg
es la última muestra de los vientos termidorianos que soplan en Europa.
Hasta la presente la única oposición contundente a tales desmanes ha
sido la del sindicalismo confederal, que se ha convertido en un sujeto
extrovertido engarzando su protesta con
la de un amplio conjunto de movimientos que han tenido, todos ellos, un
significativo protagonismo en las dos huelgas generales de este año,
reunificando en buena medida las presiones sectoriales, antaño dispersas y
descoordinados entre sí. De hecho, podemos decir que, en estos momentos, no
queda colectivo alguno sin ejercer el derecho constitucional al conflicto
social. Sin ir más lejos, ahí está la oposición frontal de magistrados,
fiscales y abogados contra el gallardonazo.
Ahora bien, comoquiera que el problema es político no podemos decir
todavía que la izquierda esté jugando el papel que estamos atribuyendo al
sindicalismo y sus coaligados, los movimientos. Es más, la aguda crisis de
identidad del principal partido de la oposición –el Partido socialista-- juega
negativamente en el actual contexto. Podemos decir sin ambages que –a pesar del
papel digno de Izquierda Unida-- la
debilidad política del PSOE sigue lastrando a la izquierda española.
Voces bien fundadas dirán lo de siempre: es necesaria una refundación
de la izquierda. Pero ese es un camino largo y complejo. Lo que no tiene espera
–y como condición inexcusable— es que el PSOE, el conjunto del socialismo
español, salga de la crisis trinitaria que, desgraciadamente, le atenaza: de
proyecto, organización y liderazgo. Algo sobre lo que tendrá que reflexionar a
calzón quitado tras el resultado de las elecciones catalanas de mañana. Por mi
parte, justamente para ayudar a esa reflexión votaré a Iniciativa per
Catalunya. Aclaro: no se trata de un retruécano. Es la constatación de que, a
pesar de las ambigüedades de esta formación política, es la única que
verdaderamente ha plantado cara a las derechas así en Madrid como en
Barcelona, la única que ha establecido, en Cataluña, un compromiso fuerte con el movimiento de movimientos que en España lucha contra la democracia autoritaria en el centro de trabajo, en la sociedad y las instituciones.
lunes, 19 de noviembre de 2012
EL MECANISMO QUE FRENA LA AFILIACIÓN SINDICAL
Homenaje a Paco Puerto
En la valoración de urgencia que se hizo en este
blog sobre el proceso y desarrollo de la huelga general se dio la importancia
debida a ese importante tejido militante del sindicalismo confederal español.
En ese sentido viene siendo ya recurrente un significativo grupo de militantes esporádicos, esto es, lo que
participan activamente en estas situaciones de conflicto. Digamos que es la prolongación de la notable
trama de activistas sindicales establemente organizados. Las grandes ocasiones
del sindicalismo confederal no se entienden sin esa participación generosa de
los estables, también de los esporádicos
que son decenas de miles y que, por lo general, no están organizados.
Me pregunto si no es el momento de una nueva
reflexión que conduzca a la adhesión estable de tantas personas al
sindicalismo. Quiero decir, a la afiliación. No se trataría de la tradicional
“campaña afiliativa” que, tal como la concebíamos en mis tiempos, tenía unas
características voluntaristas, por no decir un tanto administrativas. Lo cierto
es que aquellas campañas de afiliación no resultaron tan exitosas como
preveíamos. El hecho de no haber estudiado las limitaciones de aquellas
campañas nos impidió avanzar y, ahora, nos ofrece pocos referentes válidos.
En cualquier caso, me atrevo a esbozar una hipótesis
acerca de la parquedad de los resultados: enfocábamos las campañas de
afiliación en frío, esto es, al
margen de las grandes movilizaciones que se dieron también en aquellos tiempos,
por ejemplo, las huelgas generales del 15 de junio de 1985 y la más famosa de
todas: la del 14 de Diciembre de 1988.
Tal vez la propuesta no sería tanto hacer una
campaña de afiliación, sino el compromiso de un trabajo sostenido en el tiempo.
Naturalmente, con su verificación cotidiana.
Sin embargo, dicho compromiso si quiere dar frutos pasaría por aclarar
algo que parece que está en el genoma del sindicalismo español: poner el acento
en el movimiento de masas (por lo demás, imprescindible) descuidando clamorosamente
las grandes cuestiones de su fortalecimiento doméstico. Lo que, al final, lleva
consigo una paradoja que viene desde hace treinta años: los afiliados al
sindicalismo confederal, con sus cotizaciones, sostienen el desarrollo de una
acción colectiva que repercute en millones de personas que no están afiliados.
Permítaseme una licencia: en términos de política fiscal (excúsenme la
metáfora) sería una evidente anormalidad.
Voces inquietas siempre han postulado que para
resolver esa anomalía sólo hay una salida: que los convenios colectivos
afectaran sólo a los afiliados. Esta no es la solución porque el convenio por
ley afecta erga omnes ya que el
sindicalismo tiene el “monopolio” de la negociación colectiva. Cosa que, con
buen criterio, el sindicato no está dispuesto a renunciar. De manera que
estamos en las mismas. Así pues, no veo otra salida que insistir en la
necesidad del fortalecimiento afiliativo al sindicalismo. Para ello nada mejor que preguntarse con
desparpajo: ¿cuáles son los mecanismos de freno que taponan el incremento
afiliativo que se necesita? Y si existen esos mecanismos de freno ¿dónde están
y cómo romperles el espinazo?
De momento, una insinuación: la mayoría del conjunto
de afiliados se encuentra en el centro de trabajo, pero también la intensísima
mayoría de los afiliados potenciales está también en el centro de trabajo. Y,
tras ella, una impertinencia: tú, que estás leyendo, ¿te acuerdas de quien fue
la última persona que afiliaste al sindicato? Tal vez en estos pequeños detalles
esté una aproximación a la solución del problema.
Radio Parapanda. LA REFORMA PENAL: CERRANDO EL CÍRCULO DE LA DISCIPLINA DE
CLASE
sábado, 17 de noviembre de 2012
DOS FORMAS DE INDEPENDENCIA DE CATALUÑA
Hay candidatos que en campañas electorales suelen
sacar lo más sórdido de su personalidad. No se trata de improvisaciones, de un
pronto que de golpe y porrazo les retrata. Son conceptos almacenados en la
rebotica del pensamiento a la espera de la mejor ocasión de soltarlos a un
auditorio que, en ocasiones, espera sangre. Es la mugre que, en mayor o menor
proporción, tienen algunas campañas electorales. Pongamos dos casos.
Uno, López Tena ha dicho que “prefiere una dictadura
catalana independiente a una Cataluña democrática dentro del Estado español”. Es
un concepto que le descalifica no sólo como demócrata catalán sino como demócrata
a secas. Es, por supuesto, un insulto de enormes proporciones a quienes han
luchado por las libertades democráticas y nacionales de Cataluña, al margen de
si pugnaban por un país separado o dentro de España. Lo más fácil sería decir
que este caballero está loco de atar. Pero esa no es la cuestión: este López
está cuerdo y, desde ahí, dice lo que piensa.
Dos, un tal Roger Torrent, candidato de Esquerra Republicana
de Catalunya, se suelta la boca y proclama: “Es mejor una Cataluña
independiente de derechas que de izquierdas dentro de España”. Que, aunque no tiene la gravedad de lo dicho
por López, sugiere lo chocante de contrariar la caracterización de izquierdas
de su formación política (1). Más todavía, parece indicar que la Cataluña sólo puede ser independiente
si cuenta con la respetabilidad de
ser de derechas.
En otro orden de cosas, oído cocina lo dicho por
Joan Herrera: “el fraude fiscal en Cataluña supera los 16.000 millones. Es
decir, los catalanes ricos roban al resto más de lo que se le atribuye al
expolio fiscal del resto de España”. Algo que, hasta la presente, nadie había
dicho. Más todavía, algo que se había ocultado celosamente para no infundir
sospechas.
Ahora bien, al igual que en tiempos antiguos algunos
afirmaban que los misiles norteamericanos eran mortíferos y asesinos, mientras
que los soviéticos tenían olor a santidad, el fraude fiscal español es como una
sanguijuela, el de los ricos catalanes es patriotismo del bueno.
Por lo demás, nada nuevo hay
bajo el Sol. Fueron los ancestros políticos de López y Torrent quienes
exigieron que volviera a Barcelona aquel Severiano
Martínez Anido para enfrentarse a las turbas obreras de
Salvador Seguí y Simó Piera (catalanes desde los tiempos carolingios) que pedían
mejoras condiciones de vida, libertades y derechos sociales. Algo que para
aquellos ancestros de López y Torrent no era respetable. Y, por eso, financiaron el asesinato de
Salvador Seguí.
(1) La fuente de estas declaraciones es de Joan Boada i Masoliver.
(1) La fuente de estas declaraciones es de Joan Boada i Masoliver.
viernes, 16 de noviembre de 2012
EL SINDICATO NACIONALISTA Y LA HUELGA GENERAL
En Euskadi existe una cuestión sindical sin
resolver, y es al sindicalismo vasco a quien corresponde enhebrar las bases de
un proyecto de unidad de acción entre, de un lado, Comisiones Obreras y Ugt y,
de otro, el sindicalismo nacionalista.
Nunca he tenido el menor sectarismo ni
desconsideración, por ejemplo, con ELA. Un ejemplo: recuerdo que en el Congreso
de la CSIL de
julio de 1985, en Roma, al que asistimos Nicolás Redondo y un servidor en representación
de nuestras organizaciones, también estaba invitada la ELA. Nicolás me invitó a elevar
una protesta a la dirección del Congreso porque estaba allí ELA. Amable y
respetuosamente me negué a secundar la propuesta del viejo amigo y gran
sindicalista Nicolás Redondo.
A lo que íbamos: en Euskadi hay un problema
sindical. Me ha chocado, por ejemplo, que ELA no haya secundado la convocatoria
de huelga general del 14 de Noviembre. Esta acción estaba convocada por la Confederación
Europea de Sindicatos de la que ELA es miembro fundador. Esta
característica, una eurohuelga, le daba a la convocatoria un tono especial. Digamos que un tono que
va más allá de la tradicional aspereza entre una y otra parte del sindicalismo vasco.
Lo chocante de esta organización sindical es su conducta autárquica precisamente cuando
los contenidos de la movilización eran (y siguen siendo) trasnacionales y, más
concretamente, europeos. Los expresa
perfectamente Joannis
Van der Meer: Yo veo igual de dramático que en el País Vasco no hayan convocado
a la huelga general los sindicatos nacionalistas, especialmente ELA-STV. Hoy
mismo he estado repasando las web de diversas instancias sociales europeas y me
encuentro con que el sitio web de ELA (http://www.ela-sindikatua.org/es)
no dice ni una palabra sobre la huelga del 14N. ¡Ni una palabra! ¡Y se llaman
sindicato! Creo que hoy es imposible plantear una estrategia de defensa nítida
y eficaz de los intereses de los trabajadores sin romper esa estrategia
nacionalista, sin saltar las fronteras y banderas y hablar de nuevo de ¡los
parias de la tierra” (y la tierra no es vasca ni catalana ni española) *
Que ELA no se sienta española (cosa en la que no
entro ni salgo) no justifica su abstencionismo el día 14, toda vez que lo que
se ventilaba era un problemón europeo. ELA, así las cosas, ha preferido exhibir
también ese día, una actitud parroquiana.
Lo que, en fondo y forma, le ha llevado a aislarse de las
reivindicaciones y el conflicto de los sindicatos y los trabajadores europeos. Sancta simplicitas!
jueves, 15 de noviembre de 2012
LOS HOMBRES DE HARRELSON CONTRA LA HUELGA GENERAL
Son los datos, y no las
especulaciones politológicas, quienes nos hablan de la indistinción entre los
termidorianos del gobierno central y los nacionalistas de derechas catalanes.
La vieja prueba del nueve lo demuestra con la agresión al Estado de derecho y
sus leyes al ejercicio constitucional de la huelga. Sus protagonistas más
destacados son Mariano Rajoy y Jorge Fernández, patrones de la caverna; Artur
Mas y Felip Puig, representantes de la moqueta. Veamos hasta qué punto sus
comportamientos representan la degradación de los valores democráticos y el
empecinamiento en el ataque sistemático al ejercicio del derecho de huelga.
Lo del día de ayer no fue ninguna sorpresa, estaba cantado que Fernández y Puig, la caspa y la brillantina, entrarían a saco sin distingos de edad: un venerable anciano en Madrid, insumisamente sentado en la calzada, y un chavea de trece años en Tarragona chorreando sangre por la cabeza y la cara; es sorprendente la relación que existe entre furia represiva y la persona agredida: más saña conforme la persona es más desvalida. Los responsables: los hombres de Harrelson y los de un resucitado Josep Dencàs. Desentrañemos los elementos comunes de entrambos comportamientos.
Lo del día de ayer no fue ninguna sorpresa, estaba cantado que Fernández y Puig, la caspa y la brillantina, entrarían a saco sin distingos de edad: un venerable anciano en Madrid, insumisamente sentado en la calzada, y un chavea de trece años en Tarragona chorreando sangre por la cabeza y la cara; es sorprendente la relación que existe entre furia represiva y la persona agredida: más saña conforme la persona es más desvalida. Los responsables: los hombres de Harrelson y los de un resucitado Josep Dencàs. Desentrañemos los elementos comunes de entrambos comportamientos.
La falsedad de la
cuantificación de la huelga, la ridícula cantidad que ofrecieron de los participantes
en las oceánicas manifestaciones y el paroxismo agresivo –ilegal, además, por
cuanto los de la porra blindada siempre estuvieron sin su correspondiente placa
de identificación-- contra los
manifestantes. Todo ello viene a confirmar la indistinta idea (la misma de
Rajoy y Mas) de que la política es cosa exclusiva de los profesionales para ser
ejercida (sólo y solamente) en las instituciones. Fuera de esos ámbitos, que cada vez se van
estrechando más, la gente debe ser un conjunto de borregos cantando Me gusta cómo bala la ovejita. Ellos
y sólo ellos son los únicos cabrones (de momento, en la acepción de machos
cabríos) que deben guiar el rebaño.
Quien ha expresado esta idea
con nitidez ha sido el presidente de la
CEOE : “dejemos que los cauces del malestar se expresen por
vías democráticas, a través de los representantes en el Parlamento”. O lo que
es lo mismo: el ejercicio constitucional del derecho de huelga está fuera del
Estado de derecho. No se trata sólo de una idea inquietante; es algo subversivo;
no es que envíe el ejercicio de la huelga al extrarradio sino que la elimina
del cartapacio del Estado de derecho.
Tenemos un problema
democrático en nuestro país, y son los gobiernos del Partido popular y del
nacionalismo de derechas catalán quienes lo crean. Tenemos una cuestión
democrática, y es el primer dirigente empresarial quien lo teoriza.
Ahora bien, afortunadamente
existe una sociedad que no se deja amilanar. La huelga –calificada en portada
por El Periódico como “muy general”— ha
tenido unas proporciones enormes; las
manifestaciones (no sólo las de las grandes capitales sino también en los
pueblos) han sido masivas y, aunque el seguimiento de la huelga en los pequeños
comercios fue desigual, es un dato cierto que este sector se va incorporando
gradualmente al conflicto social: esta es otra novedad.
Así pues, esta es la partida
de ajedrez: de un lado, el intento de demediar el Estado de derecho y sus
institutos jurídicos; de otro lado, una parte considerable de la sociedad
–organizada de manera estable o puntualmente--
que defiende las libertades. Es
el choque antiguo entre el termidorismo y la libertad; el termidorismo que usa
y abusa de la servidumbre voluntaria
y el ejercicio consciente de la libertad. En resumidas cuentas, ¡hay mimbres!
En efecto, hay mimbres en
Europa. Lo nuevo de esta acción ha sido la movilización en el viejo continente.
Una gran acción de europeísmo social, que contesta el monopolio de la política
de los partidos tradicionales. Pero ya tendremos ocasión de hablar de estas
cuestiones. Vale.
Radio Parapanda. NADA ES REAL, LA REALIDAD LA CONSTRUYE EL MEDIO.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
PRIMERAS IMPRESIONES SOBRE LA HUELGA
Primero
El mundo del trabajo europeo ha dado hoy una
formidable respuesta a las políticas neoliberales que recorren nuestro viejo
continente. La Confederación
Europea de Sindicatos ha provocado esta novedad: la
coordinación explícita en una serie de países que han realizado --en los casos
de España, Portugal, Chipre, Malta e Italia— una contundente huelga general y,
en otros, importantes movilizaciones ciudadanas. De esta experiencia, a buen
seguro, el sindicalismo europeo sacará sus oportunas consecuencias. Aunque sí
estamos en condiciones de apuntar, todavía de manera genérica, que se ha dado
un primer paso en la concreción de la acción sindical europea propiamente
dicha. Ahora sólo es el momento de una primera reflexión de urgencia, referida al acontecimiento español.
Segundo
Esencialmente ha sido una huelga que ha afectado a
una importantísima franja del conjunto asalariado de la industria y la
construcción, del campo y de los sectores terciarios, de las administraciones
públicas y del mundo del deporte. Y el universo de la cultura más granada de
nuestro país. Todos esos sujetos convocantes han situado las responsabilidades
del gobierno central y, también en el caso de Cataluña, del govern nacionalista
de derechas.
A la huelga se han adherido, dándole mayor
visibilidad, no pocos sectores
ciudadanos, muy en especial el comercio de proximidad que han entendido que
también la cosa iba con ellos. Mención
especial merece por su singularidad el llamamiento a la huelga de la asociación
Jueces para la Democracia.
Esta acción democrática nacional ha sido la gran
confluencia de todas aquellas movilizaciones sectoriales; de ahí que
objetivamente podamos hablar de una puntual reunificación de voluntades y de
ánimos de la gente de carne y hueso en la que una miríada de sujetos sociales
ha compartido esa reunificación de objetivos.
Las calles y las plazas han sido un hervidero masivo
de gentes ejerciendo el derecho a la protesta. ¿Cómo no citar el océano de
muchedumbres en las grandes ciudades? Pero ¿qué decir de aquellos pueblos,
villas y lugares –tantísimos en toda la geografía-- que se dijeron con el poeta “a la calle, que
ya es hora”. El sindicalismo confederal
español debería hacer un homenaje a todas estas pequeñas ciudades proponiendo
algo simbólico como, por ejemplo, hacer un encuentro en la cumbre en una de
estas localidades. Sería, por así decir, el reconocimiento al trabajo bien
hecho (en ocasiones muy ásperas) por esa militancia de los sueños y las esperanzas.
Esta militancia, que ha implicado a decenas de miles
de personas, es la que ha organizado una
explicación de masas --en el andamio, en el taller, en la oficina, en la
escuela, en los hospitales, en el barrio, a través de la diversidad de redes
sociales-- que finalmente ganó la
batalla informativa. En efecto, muy duras han sido las medidas, pero sin la
explicación organizada el conflicto no habría tenido tanta repercusión. Lo que
ha conducido a la derrota, en el día de hoy, de los grandes aparatos mediáticos.
En fin, esa militancia que ha establecido una conexión sentimental con la gente.
Tercero
Vale la pena retener el amplio movimiento de apoyo
que los sindicatos latinoamericanos han organizado con la lucha de los
trabajadores europeos. No es la primera vez: en anteriores huelgas generales
españolas, nuestro amigo peruano Carlos Mejía, dirigente de la CGTP , nos ha hecho saber, con
testimonios fotográficos en su blog Bajada a Bases (Sindicalismo en el
Perú), las marchas, concentraciones y manifestaciones en Lima. Nunca
hemos correspondido a tanta solidaridad de nuestros compañeros de allende los
mares que están en peores condiciones que nosotros.
Cuarto
Toxo y Méndez han insistido en que “esta lucha es de
largo recorrido. Nada más cierto,
efectivamente. Por ello parecería
conveniente: un análisis pormenorizado de la huelga, un estudio microscópico de
este conflicto valorando el gran gesto en cada centro de trabajo, pero también
estudiando las limitaciones que, en tal o cual ámbito, han existido. A la vez,
los dirigentes sindicales saben perfectamente (y en ello parecen estar) la
relación existente entre lucha de largo recorrido y proyecto organizado. Un
proyecto en su doble vertiente: de alternatividad y de banderín de enganche.
Quinto
Dejamos para una ulterior reflexión los siguientes
asuntos: a) los comportamientos indiferenciados de Fernández y Felip Puig
contra los manifestantes, b) la actitud de compadreo entre Rajoy y Mas para
ningunear la huelga, c) y otros asuntos de no menor interés. Es cuestión de días.
Radio Parapanda. Baylos en LA GRAN HUELGA DEL 14 DE NOVIEMBRE, UN PUNTO DE
REFERENCIA EN TODA EUROPA
martes, 13 de noviembre de 2012
DESHAUCIOS Y HUELGA GENERAL
En tres días, algo que llevaba años dándose contra un muro de
cemento sin conseguir atravesarlo, lo ha hecho.
No es que no hubiera buenas tácticas, adecuadas
reivindicaciones, información detallada y, sobre todo, evidencia empírica al
alcance de cualquier humano con algo de vista, un poco de inteligencia y un
algo de sensibilidad. Pero lo cierto es que durante cuatro años, al menos, y a
pesar de propuestas de leyes aportadas por la izquierda real, de
manifestaciones, de oposición pacífica a la violencia con que se realiza el
acto malvado y maldito del desahucio, casi nada se movía. Ni entre la banca
causante de la epidemia, ni entre los grandes partidos hegemónicos, ni, en
realidad, entre los medios de comunicación que difundían los hechos con una
simpleza objetiva que echaba para atrás.
No es que no hubiera daños colaterales en esas acciones en las
que la policía, la judicatura y los cerrajeros se ponían al servicio del
poderoso para birlarle la vida al ya menesteroso. Claro que lo había y en
abundancia. Pero eran ignorados en bien de normas fraudulentas y de intereses
poderosos.
No es que incluso las iglesias, las que fueran, no hubiera voces
que rezaban o, en algún caso, exigían poner la justicia al servicio de lo que
debe: los derechos fundamentales, la constitución e incluso las normas de los
creyentes.
Nada de eso faltaba, ni acciones, ni resistencia, ni información
de los asaltos al más puro estilo medieval. Y, sin embargo, todo seguía, sino
igual, si con un estilo de lo más parecido. Un muro de cemento formado por
legislaciones del más estricto liberalismo decimonónico, por una judicatura de
carácter tan aislado que casi parece formada por la pasta que aglutina el
cemento, una policía disfrazada de caballero del mal al más puro estilo
Darth Vader, con el hierro que arma el cemento aportado por el sistema
financiero más depredador que jamás se haya visto. Y todo el resto de lo que
ustedes quieran complementar.
Pero de pronto, tal que un muro de Berlín, todo cede y unos y
otros entonan un canto al cambio, a la justeza de modificar lo que ya sabíamos
que era un puro y simple abuso aplastante de poder. El PP y el PSOE, que han
estado dando la espalda al problema, votando en todas las ocasiones en contra
de la adecuación normativa específica a los derechos humanos, se reúnen para
alcanzar acuerdos que frenen la sangría principal de los pobres después del
paro. Los mismos jueces se exclaman horrorizados de las acciones que la ley les
obliga a hacer. Como los secretarios judiciales, como la policía que exige el
derecho de conciencia, como los cerrajeros que no van ya a colaborar reventando
puertas. Y, como la banca, que en forma de milagro le afluye el sentimiento de
que hasta aquí podíamos llegar y que algo vamos a hacer, siempre que no nos
dañe la cuenta de resultados. Eso ante todo.
Si en tres días lo que en cuatro años no se ha podido, se puede.
¿Dónde está la causa maravillosa de ello? ¿Hay algo nuevo en el ambiente? Tal
vez un aire fresco que alienta el humanismo, la comprensión o incluso la
caridad para algunos. Yo no lo he notado.
Siguiendo la causa efecto, llegamos a un suicidio que es, que se
sepa, el tercero en intentarse y el segundo en producir una víctima mortal.
¿Es eso, la causa de todo este vertiginoso movimiento? Esa mujer
que se lanzó al vacío es la que lo ha cambiado todo. Perdón. La que ha
provocado que todo se mueva. Esperemos hasta saber hacia dónde va ese
movimiento, no sea que el desplazamiento termine más o menos en donde empezó.
Algunos intentaran que así sea.
Probablemente nunca sabremos a ciencia cierta en donde está la
causa última, la gota que se convirtió en riada. Como tampoco sabremos por qué
con los mismos datos nada se movió hasta anteayer. Unos dirán que el movimiento
anti desahucios ha tomado mucha fuerza, otros dirán que simplemente se ha
impuesto una cierta lógica social, al fin. Habrá de todo. Nada de ello está
lejos de la verdad, pero nada de ello es la verdad.
Lo único cierto es que en determinadas circunstancias, lo que
hasta ese momento parecía inamovible se derrumba o se eleva. Y, al margen de
explicaciones plausibles, uno se alegra, uno toma fuerza, uno reafirma para
mañana la huelga general. Tal vez un día, no sabremos cómo, también se produzca
un golpe de efecto en las políticas económicas y laborales.
En todo caso, nada hubiera sido posible sin la lucha larga,
agotadora, a veces con un presunto carácter de inútil (que no lo es). Nunca los
intereses del poder, económico, político, incluso marital, cambian sin
arriesgar, sin presentar batalla. Luego hablaremos de la sorpresa y de nuestra
incomprensión del fenómeno y de los múltiplos factores del cambio. Todos
colocados convenientemente sobre la lucha diaria y permanente por los derechos,
por las libertades, por la justicia, por una sociedad de personas libres.
Lluís Casas, sorprendido y lírico.
Addenda. Hemos recibido el comentario de Baldo Salicrú, que reproducimos en portada.
Addenda. Hemos recibido el comentario de Baldo Salicrú, que reproducimos en portada.
Hoy las formas verbales del futuro y el modo condicional son afortunados descubrimientos en el lenguaje político-electoral, más electoral que político. Prometer futuro tiene buena prensa, así en Cataluña como en el conjunto de España. Mañana no habrá desahucios. Mañana, la deuda será más llevadera o, simplemente, no existirá. Las pensiones serán mañana más dignas. ¿La tasa de paro? eso, mañana se resolverá. Desde Europa mañana se nos salvará… El modo potencial aparece también hoy bajo la noble tarea de poner color a la espuma de los días. Nos habla, no menos elocuentemente, en el mismo lenguaje de aquel popular violinista en el tejado: y si yo fuera rico, me compraría un borrico tirori...
Estamos en un mañana permanente, encadenado a la tiranía del presente electoral. Y nos quedan algunas semanas para seguir oyendo ese sonsonete del “Mañana, Mañana….” o, en su lugar, del “Si yo fuera…”. Quienes lo utilizan lo hacen con inteligencia, sabiendo defender los intereses que, por extensión, son presentados como nuestros propios intereses. Amantes, con largos años de experiencia, a los juegos de casino, al farol de los cuatro ases, al todo o nada, estos hombres y mujeres nos embelesan: vemos ese mañana, por fin, a mar abierto, con rumbo y hacienda propios. ¿Será verdad? ¿Alcanzaremos con nuestros hijos la tierra prometida? ¿Nos recibirá en su seno el Ungido, dispuesto con mandil y los brazos abierto a ofrecernos una xocolata a la tassa en el Pati del Tarongers? ¿Por qué dudas hombre de poca fe? Las montañas son móviles y móvil es nuestra pasión. Pero además, el monstruo de las galletas, con barba y pelo teñido, es como un hombre del saco con acento gallego. Sólo por eso debemos permanecer unidos. Ya se sabe, que la familia que permanece unida, muere unida.
Por eso os pido el voto por aquel que es nuestro Salvador, para unirme a las huestes de ese bravo corazón que todo lo que da, lo da por nosotros: la sanidad pública, la educación pública, la administración pública, la televisión pública, los espacios públicos, la deuda pública… Todo, absolutamente todo, lo hace sólo y solamente pensando nuestro mañana, en nuestro bienestar. Cuanto más da, más grande se hace. Porque el proyecto es conseguir un Estado para nuestro pueblo, eso sí, un Estado sin Administración. Para qué empezar tan mal como otros, aprendamos del pasado, libre de deudas y de deudores, privaticemos la Administración. Y después, si viene al caso, el Parlament. Después, pelillos a la mar… Porque si ese mañana no se hubiera postergado tanto tiempo, otro gallo nos hubiera venido cantando. No seamos desagradecidos, que el destino, como el cartero, sólo llama dos veces.
Pero mañana, es decir, mañana día 14 de noviembre de 2012, lo que sí habrá es una Huelga General. Comerciante, si quieres piensa en mañana también, pero sobre todo piensa en quién te podrá pagar a este paso el precio de los cominos.
lunes, 12 de noviembre de 2012
LOS DETALLES DE LA HUELGA GENERAL DEL MIÉRCOLES
Después de haber hecho un buen trabajo de explicación
de los motivos de la convocatoria de la huelga general del 14 de noviembre, conviene
que te preguntes –al igual que Kurt Wallander— si algún pequeño detalle se te
ha pasado por alto. Ya sabes que el
diablo está en los detalles. Por ejemplo, ¿tuviste en cuenta algún gesto de
indecisión de aquel sindicalista que no se las tenía todas consigo? Es verdad
que lo primero son los grandes movimientos, y estás en ello, pero hay momentos
que los pequeños detalles se convierten en grandes cuestiones sin saber
exactamente por qué.
Te felicito, has conseguido que las empresas más
importantes de tu pueblo hayan decidido secundar la huelga. Pero, ¿lo
comprobaste de verdad? Son los detalles de la huelga general.
Otro ejemplo, ¿orientaste a que aquellos comercios
de la zona tengan, desde hoy mismo, los cartelillos anunciando a la ciudadanía
que ese día estarán cerrados? Son los detalles de la huelga general.
¿Has preparado bien las palabras de aliento que
deberías decir momentos antes de que salgan los grupos, cívicamente organizados,
de la extensión de la huelga? No improvises porque también eso forma parte de
los detalles de la huelga general.
Dos cosas más. Uno, ¿le has explicado a tus hijos
pequeños, a tus nietos por qué y para qué este país se ha plantado? Dos, ¿has
puesto en el frigorífico dos cervecitas para que, al final del día, os las toméis
en casa tú y tu señora a la salud del trabajo bien hecho? (Tus hijos ya lo
celebrarán a su aire). Aunque, no te lo creas, también son dos detalles de la
huelga general. Que hermana a portugueses, españoles, italianos, griegos, …
sábado, 10 de noviembre de 2012
SOLIDARIDAD CONTRA LOS DESAHUCIOS
Empiezo a estar un poco harto de cierta politología
que se empeña en exasperar los rasgos oscuros de las patologías sociales sin
destacar toda una serie de comportamientos que también están lo más vivo de la
gente. Así, desde que tengo uso de razón oigo a preclaros comentaristas
(especialmente de izquierdas) que se ha perdido la solidaridad, que ya no es como antes. Por cierto, no
precisan a qué antes se refieren.
El comentario viene a cuento precisamente cuando los
desahucios están al rojo vivo. Cuando la gravedad de los acontecimientos de La Chana (Granada), Burjasot y Barakaldo
ha provocado un encuentro entre el Partido Popular y el PSOE para ver qué
salida se le da a ese problemón. Un encuentro zafiamente bipartidista que
excluye a Izquierda Unida, en una grosera conventio
ad excludendum, que ha sido la formación política que ha batallado más para
resolver la papeleta de los desahucios.
¿A dónde quiero ir a parar relacionando solidaridad
con los desahucios? A que ha sido un importante conjunto de movimientos locales
y de barriada quien se ha movilizado, con un alto contenido de humanismo y
solidaridad, en contra de esas prácticas la las instituciones financieras. Una
solidaridad en tiempos de crisis que es cuando ese valor parece más problemático.
Un movimiento que no ha hecho distingos entre nacionales y extranjeros.
Han tenido que haber muertes para que el
bipartidismo, que se movió raudo como una centella para cambiar la Constitución en un
plis plas, corriera detrás de los acontecimientos. Ha sido ese movimiento quien
ha avergonzado al bipartidismo, y el que ha obligado a la Unión Europea a criticar
duramente esa ley, que data de 1.909. Lo diremos en letras para recalcarlo: una
ley de mil novecientos nueve, siendo presidente don Segismundo Moret. Ha sido
ese movimiento quien ha movilizado las conciencias de no pocos jueces
españoles. Sin ese movimiento solidario el bipartidismo seguiría distraído,
disfrazado de don Tancredo para no infundir sospechas a la Banca.
Ya sabemos que no es oro todo lo que reluce en la
sociedad. Pero debe resaltarse cuando reluce.
Por lo demás, todavía
resuenan en mis oídos la voz enérgica de don Carlos Jiménez Villarejo que, en el
acto de los federalistas catalanes, del Teatro Goya (Barcelona) del jueves pasado
le sacó los colores a CiU y a quines no han hecho nada para que esa situación
se resuelva definitivamente.
viernes, 9 de noviembre de 2012
EL DEMAGOGO OLIGÁRQUICO. El 14 N como telón de fondo.
Recuerdo cuando los actos políticos tenían una Mesa
presidencial. Era algo así como la colegialidad de los diversos oradores que
iban a tomar la palabra. Pero llegó un momento en que todos los partidos (desde
babor a estribor) hicieron desaparecer la Mesa y su metafórica colegialidad y pusieron un
atril para que el líder, en solitario, hablara urbi et orbe. Nadie explicó el cambio en la coreografía y los más perspicaces
entendieron que se trataba de una modernización para darle mayor diapasón mediático
al líder. Digamos que, así las cosas, el líder aparecía plebiscitado por sus
amigos, conocidos y saludados. Los tradicionales poderes de la dirección se consolidaban sutilmente.
En aras a no dejarme nada en el tintero, diré que también los amigos, conocidos
y saludados son responsables de esta práctica de culto al líder en solitario.
El recurso al plebiscito está alcanzando ahora una
cierta expresión fisiológica. Hasta hace unas semanas Convergència i Unió
planteaba las próximas elecciones en clave plebiscitaria por la independencia
de Cataluña. Ahora, la situación ha dado un giro, que no ha sido
suficientemente percibido por ningún comentarista. Artur Mas plantea las
elecciones en clave plebiscitaria a su persona: “dadme una mayoría absoluta”, y
tras ello ha manifestado algo inquietante: “dadme una mayoría excepcional”. Excepcional es una palabra que tiene una
fuerte carga polisémica que puede valer para un cosido o un barrido. Eso es lo
que demanda altaneramente el demagogo oligárquico desde la soledad de su
arengario: es la palabra de Artur, creída como si fuese una palabra profética. Es
la palabra de este Moisés que quiere guiar a los esclavos de Egipto hasta la Tierra Prometida.
Pero, ¡oído, cocina! cuando este nuevo Moisés habla
de tener un Estado propio, tal vez se refiere a ser el propietario de ese Estado.
Addenda. Mis felicitaciones a Carlitos Vallejo que pronunció
un discurso brillante –de contenido y formas— en el acto de los federalistas
catalanes ayer tarde en el Teatro Goya de Barcelona. La platea, el palco y el
gallinero se venían abajo cuando explicó los motivos de la huelga general del
14 de diciembre. En la foto de arriba está
Carles Vallejo (el primero a la izquierda), que no tiene nada que ver con las
críticas que se hacen al líder en solitario, ni al demagogo oligárquico.
sábado, 3 de noviembre de 2012
ANTONIO BAYLOS EN LA CIUDAD DEL TRABAJO
Nota
editorial. Publicamos el prólogo que Antonio Baylos ha tenido la gentileza de
hacer para el libro de Bruno Trentin “La ciudad del trabajo, izquierda y crisis
del fordismo”. Como es sabido, la versión castellana de la obra se encuentra en el blog LA CIUDAD DEL TRABAJO . Dentro de unos días
aparecerá en formato tradicional, editado por la Fundación Primero
de Mayo, que dirige nuestro amigo Rodolfo Benito. De hecho me aventuré a
traducirlo este verano tras esperar con cierto desespero que tan importante
obra no merecía la atención de ninguna editorial española. Dispense el afamado
gremio de traductores esta invasión en sus competencias.
PROLOGO
A BRUNO TRENTIN, “LA CIUDAD
DEL TRABAJO. IZQUIERDA Y CRISIS DEL FORDISMO”.
Antonio Baylos
La ciudad del trabajo es un libro de culto. Posiblemente no como “honor
que se tributa religiosamente a lo que se considera divino o sagrado”, sino
como “admiración afectuosa de que son objeto algunas
cosas”, en las distintas acepciones del Diccionario de la RAE. Publicado en
la colección “Campos del saber” de Feltrinelli, en septiembre de 1997, el libro
tuvo una segunda edición en febrero de 1998, pero a partir de allí no continuó
su carrera editorial. No es un libro que en el panorama cultural italiano haya
sido recibido con entusiasmo. Posiblemente por lo incómodo de alguna de sus
tesis para la izquierda que en aquellos momentos gobernaba el país con la llamada
coalición de centro-izquierda “El Olivo”, primero con Prodi (mayo de 1996 a octubre de 1998), y
luego con los dos gobiernos D’Alema (octubre de 1998 a abril 2000). Trentin
acaba de dejar, en 1996, la secretaría general de la CGIL , donde fue sustituido
por Cofferati, y el sindicato andaba en la recomposición de la unidad de acción
y la práctica de la concertación social con el gobierno de centro-izquierda.
En
España el libro no fue traducido. Lo consideró Alejandro Sierra, atento siempre
a las novedades editoriales de calidad en Italia para incorporarlas a Trotta,
pero entendió que se alejaba de su línea de incidencia y que era por
consiguiente arriesgado intentar la traducción y errar su distribución. Mucho
después conocí que Manuel Fernández Cuesta había pensado en él para Península
pero que lo descartó por entender que era un texto que no sintonizaba con
las líneas del debate cultural abiertas en la izquierda o asimiladas. Es decir,
que en el panorama de las editoriales de excelencia en lengua española el texto
de Trentin no tuvo encaje por lo que podríamos denominar “razones comerciales”,
como ha afirmado Carlos Mejía al explicar este proceso a sus lectores peruanos.
Así las
cosas quien más ha hecho porque “La ciudad del trabajo” sea conocida en lengua
castellana es Jose Luis López Bulla. Quien ya desde hace tiempo viene
promocionando la obra de Trentin, como lo demuestra el libro publicado por la Fundación Sindical
de Estudios y editado por GPS en 1997, como “Antología de Bruno Trentin”, cuyos
textos y su traducción fueron sugeridos y en muchos casos traducidos por él
mismo. Pero con esta obra ha hecho algo más. La ha ido traduciendo capítulo a
capítulo en el blog Metiendo Bulla en una serie que acompañaba de unos
muy interesantes debates sobre los problemas y las solicitaciones que hacía
Trentin en el texto con varias intervenciones “externas” que las comentaban,
entre ellas las normalmente presentes de Paco Rodriguez Lecea, y que el autor
dedica a Miquel Falguera y Ramón Alós en recuerdo “de nuestros tiempos
sindicales”. Lo que con razón define el blog peruano Bajada a Bases del
“buen criterio, generosidad y sabiduría” de López Bulla se manifiesta de forma
excelente en el trabajo arduo de contraste con el texto de Trentin, muy cargado
de referencias implícitas y de lecturas no accesibles para el lector español, y
en la fuerza con la que su traductor impele al libro para que su contenido
polémico se vuelque directamente sobre los grandes problemas que el sindicato,
la izquierda social y los débiles sujetos políticos tienen delante de sí
derivados, precisamente, de la situación central que en un diseño global de la
ciudadanía y de la democracia, ocupa el trabajo.
La
oportunidad y la conveniencia de la publicación son obvias, dependen tanto del
autor como de la obra escogida. Trentin es un personaje histórico, pero también
literario. Un hombre de un tiempo ya extinto, en cuya biografía caben todas las
facetas posibles de un dirigente obrero y de un intelectual riguroso que ha
tomado partido decididamente por el socialismo y la democracia en el convulso
siglo XX. Una persona de gran estatura, no solo física, participó muy joven en
la resistencia al fascismo y al nazismo – su “diario de guerra” sobre ese
período ha sido publicado recientemente y es una verdadera joya literaria e
histórica- y fue un dirigente sindical extremadamente influyente e importante
en la conformación tanto del “sindicato de los consejos” como del proceso de
“autorreforma” de la CGIL ,
además de desarrollar una intensa y extensa reflexión teórica y política sobre
el trabajo y su subjetividad colectiva. Lo pude conocer en Bolonia, cuando
acababa de asumir el cargo de secretario general de la CGIL y guardo un recuerdo
intenso de la gravedad solemne con la que presentaba su análisis, siempre abierto
a la problematización y a la complejidad de los fenómenos sociales que
examinaba. Cuando murió, Joaquín Aparicio y yo participamos también en Bolonia
en un homenaje que la revista Lavoro e Diritto le dedicó, el 23 de
septiembre de 2007, con una intervención de Romagnoli que se publicó también en
español en la que reivindicaba la relación especial de Trentin con los juristas
del trabajo, a los que consideraba portadores de una opción cultural cuyo valor
político se conjugaba con que la protección histórica que había recibido el
trabajo no excluía su universalidad.
Las
razones profundas de la incapacidad de la izquierda europea para proponer una
alternativa creíble al neoliberalismo tienen que ver con la influencia hegemónica
del fordismo, de la organización científica del trabajo sobre la concepción del
progreso como un fenómeno no político externo a la democracia y la separación
de las nociones de la política de reformas de la situación material en que se
produce la explotación del trabajo. Eso implica la “indiferencia” de la
política de los partidos progresistas – socialdemócratas pero también de la
izquierda plural, en especial de cultura comunista o post-comunista, y de los
ecologistas - ante la “cuestión del trabajo”, la sumisión de esta política a
los imperativos de la gobernabilidad. Comentando el libro en un interesante
seminario que organizaron simultáneamente las Fundaciones de Investigaciones
Marxistas, 1º de Mayo y Europa de los Pueblos el 1 de junio de 2012 con el
título “Sindicalismo y conflicto social hoy: a propósito de Bruno Trentin”,
tanto Joaquín Aparicio como yo mismo entresacamos elementos para el debate de
la segunda parte, en especial de la continua insistencia de Trentin en el error
de la izquierda europea, el de posponer el problema de la abolición de la
explotación a la conquista del Estado. “La temática de la liberación del
trabajo y la acción para cambiar la organización del trabajo han sido casi
siempre relegadas a un campo secundario de la acción política y social”, es
decir que el trabajo y los modos de organizarlo en los lugares de producción y
en la sociedad ha sido una temática periférica en las ideologías dominantes de
los movimientos reformistas. Trentin lo señala de manera elegante al recordar
que la búsqueda de la ampliación de la democracia – de las fronteras de la
democracia política – se ha detenido en el umbral de la sociedad civil y en los
“lugares privados” de trabajo en los que se desarrolla, para una gran parte de
la humanidad, un trabajo subordinado y subalterno. En España este tipo de
tendencia se ha visto claramente reflejada en el primer gobierno Zapatero – el
único digno del nombre de centro-izquierda – en donde sus reformas más
importantes avanzaron en el tema de los derechos civiles que no penetraban en
el ámbito del poder privado en los lugares de producción, o se desarrollaron en
la esfera de la distribución y en la del consumo de bienes sociales, pero no en
el de la producción.
Ese
discurso – que no es sino una parte de los que se entrecruzan en el libro
– es extremadamente actual, puesto que señala la relación directa entre
libertad, derechos democráticos en el espacio público y el autoritarismo en el
que se expresa la situación de explotación laboral, la carencia de derechos en
la concreta realización del trabajo. Esta desconexión de la problemática de la
libertad y de los derechos civiles del trabajo y su complejidad social y
política es hoy un elemento central del debate democrático en el que estamos
inmersos tras la crisis. En positivo, se habla de derechos civiles ligados a la
persona que no está marcada por su posición subalterna derivada del trabajo, y
en negativo, se piensa en garantizar los derechos cívicos, pero velando los
lugares de trabajo como espacio opaco a los mismos. Una especie de
“externalidad” democrática que hace del trabajo un elemento “privado” sometido
por tanto a un espacio de autoridad privada sin límites.
Desde
otra perspectiva, pues, resulta difícil encontrar un discurso político sobre la
violencia de la explotación como pérdida de la identidad ciudadana, sobre la
necesidad de cambiar un trabajo cada vez menos libre, más sometido, sin
derechos materiales ni formales de ciudadanía, única forma de superar la
democracia bloqueada en la que nos encontramos. Se pueden encontrar algunos
ejemplos recientes muy sintomáticos, aunque no por ello muy “visibles”
mediáticamente: la actuación de la dirección de la FIAT despidiendo o no
contratando a trabajadores afiliados a la FIOM-CGIL con el pretexto de que éste sindicato
no había asumido el plan de restructuración de la empresa – ni formado el
acuerdo colectivo que lo “recibía” laboralmente, no se ha considerado un asunto
público que afectara a la democracia, como ha hecho notar críticamente Antonio
Lettieri en un artículo publicado también en Metiendo Bulla. Cuando los
tribunales han declarado nulos estos despidos por antisindicales y
vulneratorios de derechos fundamentales y la dirección de la empresa ha
respondido despidiendo a su vez al mismo número de trabajadores sindicados que
los jueces les obligan a asumir, esta grave retorsión que supone una nueva
violación de derechos no ha sido objeto de ninguna intervención pública, ni del
gobierno ni del parlamento, exigiendo a la empresa que acepte la legalidad
democrática. Este es el nuevo dominio autoritario que se extiende por Europa.
Hay
muchos más hilos de los que tirar en la tela del libro. Uno nada menor es la
reflexión que se hace en el libro sobre la relación que los clásicos marxistas
revolucionarios – Lenin y Gramsci fundamentalmente – efectuaron entre el
taylorismo y el fordismo y la forma de construir el trabajo en el socialismo,
produciendo una suerte de “bonapartismo social” como lo han denominado Paco
Rodriguez Lecea y Jose Luis López Bulla en sus discusiones al hilo de la
traducción de los capítulos del libro. Naturalmente que es un asunto que
alcanza directamente al proyecto político socialista, pero que tiene una
inmediata repercusión también en términos de debate sobre la acción sindical,
en la que todavía la construcción cultural y social del fordismo es muy fuerte.
No sólo en la configuración de los términos sobre los que se basa la
representación de intereses de los trabajadores y trabajadoras – donde siempre
recaemos en la vexata quaestio de la dualidad de representaciones en la
empresa, que a mi juicio depende más de vectores externos como el de lograr la
unidad orgánica entre CCOO y UGT – sino de los propios lugares de la
representación ante un escenario productivo enormemente modificado respecto del
vigente en términos fordistas.
Otro
tanto respecto de los medios de acción sindical. En una muy amplia medida la
negociación colectiva sobre la organización del trabajo y los saberes derivados
de la profesionalidad, que sigue siendo un aspecto de difícil practicabilidad
por el proyecto regulativo colectivo que se manifiesta a través del convenio
colectivo. Pero también la huelga, que ve extremadamente dificultada su
capacidad de emplear las características peculiares de la organización del trabajo
en un sentido inverso, paralizar justamente, al menor coste posible para los
trabajadores, mediante medidas de presión y huelgas el proceso de
producción y la continuidad del mismo, sea este de bienes o de servicios. Sin
mencionar la importancia que la información y la participación concreta en las
decisiones de la empresa que no estén funcionalizadas a las exigencias
organizativas de la empresa. Aunque hay experiencias muy sugerentes en estos
terrenos, hay un largo camino por realizar para la acción sindical que
reformule la relación de sus prácticas colectivas con la nueva organización del
trabajo y de la empresa y el cambio en la organización de los saberes y del
conocimiento del trabajo vivo.
Se
trata en fin de un libro apreciado y precioso que, tras la publicación “en
abierto” de la obra en la blogosfera de Parapanda como una serie de capítulos, la Fundación 1 de Mayo
procede ahora a editar en su totalidad, bajo los auspicios de su presidente,
Rodolfo Benito, con una traducción realizada y dirigida por Jose Luis Lopez
Bulla. El momento es muy conveniente. No ha sido una coincidencia
buscada, pero es sintomático que la publicación en español se corresponda con
la traducción al francés de este mismo texto, obra de Jerôme Nicolas, que acaba
de llegar a las librerías de aquel país en septiembre de este mismo año, en la
editorial Fayard, dentro de la colección “Pesos y medidas del mundo”, dirigida
por Alain Supiot, con un prólogo de Jacques Delors.
Los
lectores del mismo comprenderán ahora la expresión del inicio en la que se
definía esta obra como “de culto”. Un análisis poderoso y muy sugerente sobre
la crisis de la izquierda y la necesidad de rearmar ideológica y teóricamente
el pensamiento teórico y reformista europeo. A su lectura querrían animar estas
páginas introductorias, más conveniente si cabe en el tiempo presente en el que
a la agresión de las llamadas políticas de austeridad está acabando con
elementos importantes del Estado Social y ha incrementado exponencialmente la
violencia y la arbitrariedad en los lugares de producción, siendo necesaria de
manera urgente una respuesta articulada que fuerce a abandonar estos perfiles
autoritarios impuestos con mayor fuerza no solo en el trabajo, sino en toda la
sociedad, precisamente porque el espacio del trabajo es sobre el que se insiste con
más fuerza en el proyecto antidemocrático que derogue derechos individuales y
colectivos. La información y la participación a los trabajadores en la empresa
han reducido sus ya raquíticos niveles, y la negociación colectiva ha sido
detenida abruptamente. El trabajo es cada vez más un espacio sin derechos.
La
respuesta colectiva está siendo experimentada cada día en España, pero a partir
del 14 de noviembre, con la convocatoria de acciones colectivas en toda Europa,
coincidiendo en esta fecha las huelgas generales española, portuguesa, griega,
chipriota y maltés, y la parcial de cuatro horas de la CGIL italiana, se habrá dado
un salto adelante muy importante. Sin embargo, la amplísima movilización social
no encuentra capacidad de recepción en una gran parte de los sujetos políticos
reformistas europeos, salvo algunos grupos todavía minoritarios. En ese
desencuentro de los sujetos políticos con la situación de resistencia global y
de exigencia de un nuevo escenario europeo que se articule en torno a un nuevo
acuerdo social, las reflexiones de Trentin son muy oportunas, porque
problematiza las nociones de democracia en proceso, derechos y libertad e
igualdad sobre la base de una consideración de un programa que logre la libertad
en el trabajo, en un trabajo cada vez más sometido y sin derechos materiales ni
formales. Un panorama desolador que no puede mantenerse y que requiere un
cambio radical, tal y como lo están demandando millones de ciudadanos europeos.
En ello estamos.
Florencia,
1 de noviembre de 2012.
miércoles, 31 de octubre de 2012
DE HUELGA GENERAL A HUELGA TOTAL
El mensaje de esta foto es claro: la alianza de los
sectores populares con el sindicalismo confederal en torno a los objetivos que
convocan la huelga general del 14 de Noviembre, que ya está a la vuelta de la esquina.
Ese día, al igual que el cariño de la copla, “ni se compra ni se vende”. Por
supuesto, tampoco se trabaja. El mensaje de esta foto es, además, la
información de estas tiendas populares hacia sus clientes de toda la vida. No
es sólo una esquemática agitación y propaganda.
El pequeño comercio es posiblemente el sector
económico más golpeado por la economía. Especialmente, aunque no sólo, por los
efectos devastadores de la caída del consumo de la población, agravado por el
incremento del iva y ahora con la inflación desgobernada. Toda repercusión en la pérdida de los poderes adquisitivos
repercute directamente en el pequeño comercio que no dispone de los márgenes de
las grandes superficies. Esta es una cuestión que vincula los intereses del
conjunto asalariado con los pequeños comerciantes. El “ni se compra ni se
vende” del día 14 de Noviembre es un potente nexo de la adhesión mutua entre
trabajadores y pequeños comerciantes en un movimiento de defensa de intereses
comunes. El cierre de comercios puede ser en no pocas ciudades el elemento más
llamativo de esta acción democrática nacional. En resumidas cuentas, de huelga
general a huelga total.
Por lo demás, séame permitida una reflexión
colateral. Cada vez que el sector de los pequeños comerciantes se ha
desvinculado, por unas u otras razones, del movimiento de los trabajadores ha
entrado en la ruina. Cuando, por ejemplo, osciló hacia aventuras populistas de
líderes carismáticos --el qualunquismo
italiano o el pouladisme en Francia--
no sacó nada de provecho (1).
(1)
qualunquismo.
Movimiento derechista creado en la
Italia de la posguerra por el periodista y comediógrafo
Guglielmo Giannini (el nombre se lo debe a su órgano de expresión, la revista L’Uomo Qualunque, cuya traducción no
literal sería ‘el hombre de la calle’). El qualunquismo,
al que rápidamente prestaron su apoyo los descontentos, pero moderados, de la
clase media, aquellos que habían sido fascistas no por convicción, sino por
conformismo, desapareció de la escena política a los pocos años. No obstante,
en Italia sigue empleándose la palabra para designar al magma electoral que, en
términos más actuales, se conoce como ‘la mayoría silenciosa’.
El poujadismo fue un movimiento
político de derechas, rozando la extrema derecha, que surgió en Francia a
mediados de la década de los años cincuenta del pasado siglo. Debe su nombre a
Pierre Poujade, un librero francés que forma este movimiento muy activo y
agresivo. Fue activo entre 1954 y 1958. El movimiento se organizó en torno a la Union de Défense des
Commerçants et Artisans. El poujadismo era antisocialista,
antiintlectual y antieuropeo. Se nutrió de una base social compuesta de
pequeños comerciantes y de la pequeña burguesía acosada por la inflación de la
última época de la IV
República. Los poujadistas consiguieron representación
parlamentaria. En las elecciones de 1956 obtuvieron 52 escaños en la Asamblea Nacional.
La decadencia del poujadismo tiene mucho que ver con el regreso de De Gaulle a
la política activa francesa y la creación de la V República. En todo
caso, el lepenismo tendría en el poujadismo una de sus fuentes o precursores
históricos (http://historiaideologias.blogspot.com.es/2011/05/poujadismo.html).
Radio Parapanda. El libro de Bruno Trentin, La ciudad del trabajo, izquierda y crisis del fordismo, está a punto de aparecer. Los pedidos deben hacerse a 1mayo@1mayo.ccoo.es
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