martes, 28 de abril de 2009

EL SINDICATO, ACCIONISTA MAYORITARIO DE LA CHRYSLER


Días atrás, en GENERAL MOTORS, FORD, CHRYSLER Y NOSOTROS, anunciábamos que era inminente un acuerdo entre la empresa FIAT y el sindicato norteamericano UAW, la organización de los trabajadores del sector, sobre Chrysler: el sindicato se haría con el 55% y la empresa italiana con el 35 %. El resto iría al Gobierno norteamericano y a los acreedores garantizados. El acuerdo está ya a punto de caramelo, sólo falta cerrar la negociación con la Banca.


El acuerdo prevé una inversión de 8.000 millones de dólares por parte de FIAT, la creación de 4.000 puestos de trabajo entre los trabajadores afiliados al sindicato y la fabricación en las factorías norteamericanas de un modelo de coche FIAT. Por otra parte, Daimler cedería a Ceberus su 19.9 % y a cancelar los 1,5 mil millones de dólares que prestó a Chrysler. Dentro del acuerdo, la firma alemana pondrá, en los próximos tres años, 600 millones de dólares en las cajas del fondo de pensiones de los ex trabajadores de la ex Damler Chrysler. Las contrapartidas en el terreno social ya fueron explicadas en la entrada que citamos más arriba. Por su parte, el sindicato (alemán) de la OPEL dice que no acepta la reducción de los costes de 1,2 mil millones de dólares prevista en la propuesta de la empresa. Más exactamente lo que dicen es que no aceptarán la contribución de los trabajadores sin un claro plan industrial para el futuro de OPEL. Por lo demás, otro problema es que el sindicato de OPEL considera “indeseable a FIAT, negligente y poco profesional”. La salida que prefieren los sindicalistas es un ingreso temporal del gobierno alemán.


A su vez, el amigo Gianni Rinaldini, primer dirigente de la federación metalúrgica de la CGIL, es de la opinión que FIAT, antes de lanzarse a esta operación, debería haber elaborado un plan industrial para sus factorías en Italia. El secretario general de la CGIL, Guglielmo Epifani –tradicionalmente enfrentado a Rinaldini – ha expresado una opinión matizada: “el acuerdo entre los sindicatos americanos y Chrysler, en puertas de un pacto con la FIAT, es un paso adelante, pero hay que pensar en la producción y el empleo en Italia, salvaguardando sus empresas”.


Sindicalmente hablando nos encontramos, como mínimo, ante dos elementos: una, que un sindicato se va a convertir en el accionista mayoritario de una empresa (en este caso trasnacional); los contradictorios planteamientos que cada organización sindical tiene ante un problema global. Esto último no es noticia, pero en este caso da la impresión que tanto los italianos como los alemanes tienen la lógica desconfianza de que sus empresas se hagan grandes fuera de sus propios países a costa de empequeñecerse en su propio país. Lo que muy particularmente ocurre en Italia: Fiat vuelve a tener problemas, afirman sus dirigentes, debido al carácter errático de la demanda.


Cuestión aparte es que una organización sindical se convierta, como hemos dicho, en accionista mayoritario y, más todavía, de una empresa trasnacional: nada menos que de Chrysler. El sindicato, así las cosas, sería arte y parte: dueño de la mayoría del capital y defensor de la condición asalariada, representante de los Capuleto y los Montesco. Falta por ver qué repercusiones tendrá esta anomalía así en los Estados Unidos como en todo el mundo. Se trata de una serie de novedades que traerán más de un quebradero de cabeza a las organizaciones sindicales de los Estados nacionales y las supranacionales. Por nuestra parte, de momento sólo nos queda recordar que, si bien algunas viejas herramientas de la acción colectiva están en entredicho, no todo lo que viene de nuevo podría tener una orientación de sentido. Por lo demás, sólo queda esperar que no se cumpla un dicho que acostumbraba a poner en circulación mi padre adoptivo, Ceferino Isla, (afamado maestro confitero y exponente de la filosofía post estoica santaferina): "Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió". Que, en el caso que nos ocupa, no requiere mayor explicación a creyentes y gentiles.




Discos solicitados. Radio Parapanda emite una pieza que nos pide Judas del Llano. Maliciosamente, al tener noticia de esta entrada, reclama la mozartiana aria (canta Fiorella Burato)
"Come scoglio" (Cossì fan tutte)






lunes, 27 de abril de 2009

EL PAPEL DE LOS SALARIOS EN LA SITUACIÓN DE CRISIS


Estimado José Luís, aunque hace tiempo que no conectamos ni por correo sabes que en la Confederación siempre hay quien sigue tus “idas y venidas” a través de tu blog. Como sea que hace un tiempo te hiciste eco de un artículo de Isidor Box sobre salarios en estos tiempos de crisis, el nuevo responsable de acción sindical, Ramón Górriz ha escrito otro sobre el mismo tema y me ha pedido que te lo hiciese llegar por si era de tu interés y considerabas la posibilidad de “colgarlo”. Como una petición de esta naturaleza siempre es un placer me he prestado encantado a enviarte el artículo. Tu verás, recibe un cordial saludo, Fernando Lezcano.


A propósito de la política salarial últimamente se viene argumentando que al funcionar la economía en un marco de competitividad internacional, el aumento de los salarios puede ocasionar un problema en el empleo y que los salarios son los causantes del deterioro económico. En el mismo sentido se argumenta también que apostar por una pauta salarial de aumento moderado de los mismos, a pesar de su efecto en favor del consumo, no compensaría la influencia sobre la demanda debido a que el aumento de los costes laborales, por su efecto en los precios, provocaría una mayor destrucción de empleo.


Este pensamiento o interpretación neoliberal predica que los salarios deben moderarse con la finalidad de que se eliminen las dificultades en el proceso de crecimiento económico y de creación de empleo. En resumen, el pensamiento económico dominante afirma que la fórmula para la salida de la crisis incluye necesariamente la aceptación de un intercambio colectivo que posibilite el ajuste entre salario y empleo, entendiendo que las empresas invierten en función de la estructura de costes de las inversiones, entre los que el coste laboral constituye el principal factor de todos ellos y asumiendo que los salarios son directamente culpables o responsables de la caída del empleo.


Sin embargo, la causa de la crisis de la economía española viene inducida por su dependencia respecto al mercado internacional, por su ubicación semiperiférica y débil capacidad negociadora, y por su enorme dependencia energética, factores que explican en gran parte la deficitaria balanza de pagos que ha obligado a importar más de lo que exporta. La profunda caída de la actividad económica internacional que afecta a materias primas sobre las que la economía española es muy dependiente es un factor explicativo de primer orden para entender la caída de la actividad y los precios.


Por otro lado, la reinversión de los beneficios acumulados en los últimos años es prácticamente nula debido a las contradictorias expectativas de crecimiento y al enorme frenazo que experimenta la demanda. En esta coyuntura la preferencia por acumular liquidez inhibe cualquier tentación de inversión. En cuanto al aumento en el gasto público que el gobierno propone para compensar la crisis de oferta tiene evidentes limitaciones, tanto porque las posibilidades de aumentar la deuda pública son limitadas como porque se está planteando la reducción de impuestos fiscales que a la postre frenarán la acción pública.


De manera que los salarios y la cantidad y calidad del empleo son variables dependientes de la evolución de estos factores y por tanto son víctimas y no agentes causantes de la destrucción de empleo. No se puede ignorar o no fijar la atención en que la estructura de costes de las empresas es de naturaleza compleja, y es posible incluir entre ellas el coste de las materias primas, la tecnología, el capital inmovilizado, los costes financieros (el tipo de interés real, donde se conjugan tipos de interés y su brecha con el tipo oficial bancario, hasta la necesaria reducción de la inflación) o inclusive la importancia decisiva del régimen fiscal, o de las ingentes subvenciones al capital (subvenciones directas, créditos blandos, compra de activos de la banca, bonificaciones a la contratación, etc.). En última instancia y de manera decisiva, son las expectativas de beneficio de un entorno determinado las que explican las nuevas inversiones.


Este planteamiento, al poner el peso de la evaluación principal de los costes en los aspectos laborales, no da concesión o credibilidad a la posibilidad de regular los mercados mediante la intervención pública para establecer criterios que no constriñan toda decisión o inversión económica en la rentabilidad, y además despreciar otros tipos de costes sobre los que se puede incidir para mejorar las condiciones de beneficio de un país o mercados determinados.


Solo si se asume que las reglas del mercado competitivo y de la rentabilidad son los únicos posibles y no pueden estar sujetos a una regulación y solo si se entiende que el único coste para el capital sea el laboral se puede pensar que un moderado crecimiento del salario ocasione una destrucción de empleo. Hay que entender otros factores del entorno donde se invierte, en el que el coste laboral es un factor más entre otros, y esa acción de contrapeso es la que realizamos las organizaciones sindicales para reorientar los argumentos y negar la culpabilización de los salarios en relación al empleo.


En este sentido, defendemos una política salarial en la negociación colectiva para 2009 que incluya un aumento salarial del 2%, en línea con las previsiones marcadas por el Banco Central Europeo, a lo que se añade el reparto de la productividad y las cláusulas de revisión salarial. Esta es la regla general que impide que los salarios pierdan peso social. La inflación prevista por el gobierno ha sido en los últimos años el criterio habitual sobre el que se revalorizaban los salarios, dato que habitualmente ha subestimado la evolución de los precios, con el resultado evidente de que poder adquisitivo del salario medio ha descendido a lo largo de la presente década. Resulta oportunista, por tanto, la posición de la cúpula empresarial que pretende cambiar las reglas de juego en el momento en el que no le salen las cuentas en función de los resultados de un periodo determinado, sin que por otro lado se aseguren o se evidencien garantías de una mayor efectividad.


Desde CCOO consideramos con especial insistencia la pauta negocial de que los salarios más bajos crezcan por encima de la inflación, con el fin de evitar la competencia perversa por los salarios más bajos.


Una referencia de incremento salarial por debajo de la inflación prevista sería un reconocimiento inaceptable de que son los trabajadores y sus salarios los causantes de la crisis, y esta circunstancia no ha podido demostrarse en ningún caso. Por el contrario, la política económica pública, la financiarización sistémica y la mala gestión empresarial han sido en suma los auténticos responsables de un modelo socioeconómico de difícil viabilidad. Un aumento del 2% en los salarios, con la consigna de una mejoría aún mayor de los salarios más bajos, es una simple medida de compensación del terreno perdido en capacidad adquisitiva de un amplio porcentaje de la clase trabajadora en la última década, puesto que sólo una fracción minoritaria de los salarios ha crecido holgadamente, mientras que el grueso mayoritario se ha mantenido estancado o en retroceso.


En relación a la negociación colectiva hay que añadir una cuestión en relación a sus estructura, que en momentos de crisis se utiliza recurrentemente por parte de algunos dirigentes empresariales para modificar el modelo de negociación, promoviendo que se profundice la fragmentación de su estructura, para priorizar el ámbito de la empresa en la negociación de las pautas salariales. Un ejemplo de ello se encuentra en la interpretación empresarial sobre las cláusulas de descuelgue o inaplicación de los salarios pactados, donde interpreta que la mera previsión de pérdidas en el ejercicio de 2009 sería criterio suficiente para solicitar el descuelgue salarial, inhabilitando así tanto el procedimiento administrativo como el control sindical respecto a la veracidad de la situación crisis de la empresa. Al contrario, las eventuales dificultades de las empresas que soliciten la inaplicación salarial deben ir acompañadas de la presentación de planes de futuro de la empresa, así como de los plazos de recuperación del incremento salarial que los trabajadores han dejado de percibir por el tiempo que se le haya concedido tal “descuelgue salarial”.


La propuesta de profundizar en la fragmentación de la negociación colectiva solo agravaría el problema de las desigualdades salariales. Además dificultaría el objetivo del aumento de los salarios más bajos y de aquellos más alejados del salario medio, cuestión que solo puede llevarse a cabo desde una negociación global donde este objetivo pueda explicitarse como una cuestión de justicia social que mejore la capacidad adquisitiva de los trabajadores y trabajadoras para afrontar la crisis económica.


Ramón Górriz Vitalla
Secretario de Acción Sindical de la C. S. de CCOO



domingo, 26 de abril de 2009

ANATOMÍA DE UN INSTANTE DE COMISIONES OBRERAS DE CATALUNYA. A propósito de Javier Cercas

Mi librero de cabecera, Domènec Benet, me recomendó el libro de Javier Cercas. Nada más oír su razonado consejo planté mis reales en La Llopa, la afamada librería de Calella. Me hice con el libro y recogí mi encargo anterior: EL DESPIDO O LA VIOLENCIA DEL PODER PRIVADO; sus autores, ya lo hemos publicitado en otras ocasiones, son Antonio Baylos y Joaquín Pérez Rey. Me felicito por la elección y agradezco a Doménec –no es ninguna novedad— su sabio consejo. Dentro de unas semanas volveremos a hablar del libro de Baylos y Pérez Rey pues me tengo señalado leerlo despaciosamente y con el lapicillo de los apuntes en ristre para no perder las convenientes señales. Ahora es cosa de hacer algunos breves comentarios del libro de Cercas que, al igual que su afamado “Soldados de Salamina”, le pone a uno la carne de gallina. Advierto al curioso lector que sólo comentaré dos aspectos de este relato: un relato que recomiendo a todo el mundo muy vivamente. Se trata de lo siguiente: uno, mi personal bochorno por cómo veía yo en aquellas calendas (lo que el autor denomina “la placenta” del golpe militar); otro, la insuficiencia de la respuesta cívica y social contra el tejerazo.



Primero. Leyendo el libro me han venido a la cara los sofocos de mi incompetencia en aquel periodo ante la cuestión golpista. Yo pensaba en aquellos entonces que era una exageración el planteamiento que, de manera insistente, le oía a Marcelino Camacho que nos prevenía del ruido de sables. No pensaba que fuera una excusa sino simplemente un desenfoque. Es más, mi sonrojo se pone de bermellón encendido cuando recuerdo que, en cierta ocasión, me abstuve en la votación de un informe del propio Marcelino, lo que en el fondo equivalía a un voto en contra. No fui el único que pensaba de esa manera, pero –en esta ocasión— no conduce a nada señalar los cofrades que me acompañaban en mi disparatado razonamiento. Lo que importa es dejar constancia de que estuve poco al tanto de lo que estaba pasando realmente en el país. Cuando me enteré del golpe me recriminé para mis adentros.


Segundo. Me enteré del golpe en plena reunión del Comité ejecutivo del PSUC. El partido se encontraba en una dramática situación tras el desenlace de su Quinto Congreso. Llamé a la sede de Comisiones Obreras de Catalunya (estaba en la Avenida Meridiana de Barcelona, justo al lado del Edificio de Hipercord): “Dentro de una hora estoy ahí, convocad a la Comisión ejecutiva del sindicato. Joan Ramos y yo nos vamos a ver a Jordi Pujol”.


Cruzamos la Plaza de Sant Jaume, no vimos vigilancia especial en las puertas del Palau de la Generalitat, Joan Ramos y yo entramos en el edificio como Pedro por su casa. Nos dirigimos al despacho del Conseller de Treball, el amigo Joan Rigol, a quien encontramos hablando por teléfono y tranquilizando a su esposa. Ramos y un servidor le dijimos a Rigol que nos parecía muy mal que el Palacio estuviese indefenso. Le propusimos traer un nutrido grupo de sindicalistas para lo que hubiera de menester. No pudimos hablar con Pujol porque, como es natural, estaba haciendo gestiones ante el Capitán General y otras autoridades. El Conseller nos agradeció el detalle y le pongo por testigo de nuestra presencia e intenciones. A continuación nos marchamos raudo y volando a la casa de Comisiones.


La sala de la Comisión ejecutiva estaba atestada de sindicalistas. Los compañeros habían convocado, con mejor criterio que el mío, a los miembros de la Ejecutiva y a más personal que pudieron localizar en tan poco tiempo. La reunión tomó los siguientes acuerdos: 1) salvar la documentación, especialmente la referida a los afiliados, 2) ponernos al habla con las organizaciones territoriales del sindicato, 3) llamar a todas las organizaciones políticas y sindicales catalanas para hacer un llamamiento unitario en defensa de las libertades, la Constitución y el Estatut d’ Autonomía, y 4) convocar un movimiento de huelga en los centros de trabajo. El compañero Jaime Aznar se encargó de elaborar, en forma de ágil octavilla, nuestra convocatoria. Y la máquina se puso en marcha.


José Tablada organizó eficazmente el traslado de la documentación interna. Pedro Iglesias, Roser Martínez Saborit y el propio Tablada llevaron los papeles a una pollería cercana al Mercado del Clot, cuyo dueño era nuestro amigo Manel Fajula. Mientras tanto, los termos de café se multiplicaban en las plantas 14 y 15 del edificio de la Avenida de la Meridiana.


Se dispuso que Benito Fernández, miembro del Secretarido de Comisiones Obreras (provinente de la corriente autogestionaria de USO) hablara con las emisoras de radio para retrasmitir la declaración elaborada por Labrador, cosa que hizo en repetidas ocasiones. Mientras tanto, la multicopista que teníamos en la Unión sindical de Barcelona (en la calle Padilla) iba imprimiendo octavillas a todo meter. A las seis de la mañana numerosos grupos de sindicalistas de Comisiones estaban en los polígonos industriales y en las bocas de los metros entregando los papeles al personal. En las fábricas más importantes de la ciudad y en el cinturón industrial la gente reaccionó valientemente al llamamiento.


Pero antes, a eso de las 11 de la noche me llamó el gobernador civil de Barcelona: había que suspender el llamamiento a la huelga, me dijo. Me negué en redondo. Más tarde me convocó Jordi Pujol, y allí nos fuimos Benito Fernández, Bibiana Bigorra y un servidor. En su despacho se encontraba el President del Parlament de Catalunya, Heribert Barrera. Pujol me leyó la cartilla: había que desconvocar la huelga, había hablado con el Rey… Me negué y tras un sonoro rifirrafe (que ya ha sido explicado en otros momentos) nos fuimos con viento fresco. Había que hacer mucho aquella noche. De todo ello hay documentación escrita en libros diversos y reportajes periodísticos. Que me imagino le son conocidos a este gran periodista y escritor que es Javier Cercas.


Sin embargo, Cercas escribe [página 209 del libro “Anatomía de un instante”] que “”… salvo la Unión Sindical de Policías y el PSUC, el partido comunista catalán, apenas hubo una sola organización política o social que emitiera una nota de protesta, y cuando algún sindicato discutió la posibilidad de movilizar a sus afiliados, fue de inmediato disuadido de hacerlo con el argumento de que cualquier manifestación podría provocar nuevos movimientos militares”.


De lo dicho se desprende que a Javier Cercas, que ha hecho un buen trabajo en su libro, le ha faltado tiempo para tener una información más amplia. Lo que son las cosas: si esta parte del libro de Cercas la hubiera leído cuando tenía treinta años me habría dado un ataque de cólera. Ahora, con algunos más, sólo me entra un poquito de condescendiente perplejidad. La vejez le hace a uno ser un poquito más templado.




jueves, 23 de abril de 2009

EUROPA NO ESTÁ DE MODA: MALO



En las circunstancias de hoy día parece que hablar de Europa ha dejado de estar de actualidad o como mínimo de moda. El europeismo como motor de un nuevo paradigma en este continente ha perdido fuerza, comprensión y significado popular. No son pocos los que reclaman sin tapujos volver a los respectivos campanarios como solución a los grandes problemas de hoy y de los que vendrán. La reciente reunión londinense del G-200 mil, puso en evidencia más que nunca que la UE como tal, es decir como estructura política, económica y social es incapaz de figurar ni que sea de igual a igual a Argentina, pongamos por caso.


Este brevísimo resumen del asunto sería compartido tanto por los partidarios de más Europa (nosotros mismos, entre ellos) como por los que quieren la vuelta al estado nacional y al fraccionamiento europeo. Todos estamos de acuerdo en que la propuesta de una Europa de todos, y para todos está encallada. Unos se alegran y otros nos lamentamos.


El asunto viene a cuento por las próximas elecciones al Parlamento Europeo, por los efectos de la crisis sobre los bolsillos y las conciencias de muchos europeos y por la escasa memoria que los electores y ciudadanos tienen de la propia historia reciente.


Europa se está construyendo sobre unas bases sencillas: a) basta de conflictos en el continente, substituyamos enfrentamientos por colaboración, y b) frente a los dos grandes bloques de la guerra fría (hasta Nikita Kruschev) y de la paz fría (después), hay que alzar una propuesta capitalista, social, libre en el sentido occidental y facilitadora de la paz. Frase que hoy requiere unos ajustes más que finos, pero que no ha perdido el sentido del equilibrio mundial que tenía inicialmente. A esas ideas le correspondieron varias generaciones de grandes políticos que alzaron el proyecto y lo consolidaron. El último de ellos, Jacques Delors dejó una UE llena de juiciosas promesas. De esos políticos los había que compaginaban su trayectoria en su propio país, con la europea, sin que saltaran chispas por ningún lado.


Hoy, la deriva liberal europea, el excesivo peso de la economía sobre la Europa social y cultural han provocado el retraimiento popular. La insuficiente consolidación de la representatividad parlamentaria, el excesivo peso de los propios gobiernos estatales han restado la alimentación política y el insuflo cultural para que el proyecto siga con rumbo, ritmo y velocidad adecuados. Digno es reconocer que los problemas han sido muchos y que en algún momento ha primado la extensión europea a su consolidación, la reciente discusión sobre las velocidades nos demuestra que estamos en una sola Europa, cuando fue por el canto de un duro tener dos, los buenos y los malos. Fue, tal vez, la última decisión valiente en el seno de la Unión.


Un excesivo número de políticos actuales de mentalidad de corto recorrido entorpecen precisamente el desarrollo de los aspectos que deben terminar el cuajo europeo. Así de claro. Esos aspectos tienen que ver con la identificación del ciudadano con derechos y deberes que le afectan positivamente, es la (imprescindible) y, dentro de ella, Europa de la cultura.


Dicho esto, contra argumentamos. La crítica sobre el economicismo europeo, sobre su deriva excesivamente liberal y empresarial, sobre las consecuencias no deseadas de la moneda única, etc., esa es una crítica conocida, pero inexacta e incierta. La economía ha sido el caballo sobre el que ha cabalgado siempre el proceso de la Unión Europea, ya en sus primeros pasos fueron los acuerdos en torno al carbón y al acero, nada tan poco poético y nada más económico que los dos factores del desarrollo básico industrial. Eso fue en los cincuenta y ya nunca se detuvo el mencionado caballo hasta la consolidación de una moneda única, el ECU y su destino final el euro: un adversario brioso del dólar (ahí hay muchas razones ocultas de los problemas europeos). Sin el caballo económico, el carro de la Unión se hubiera parado hace mucho. Eso le debemos.


El enemigo de la Europa social y de la Europa cultural no es el euro, ni siquiera el Banco Central Europeo, aunque por lo general merezca que se le saquen los colores de la cara. El enemigo de la Europa de los pueblos y de la sensibilidad social son los propios gobiernos estatales que no desean perder ciertas prerrogativas de cohesión nacional o simplemente de propaganda política y se han opuesto a la suma del euro y del programa social. Más todavía, todos los partidos tienen altas responsabilidades por su acusada reclusión en los estrechos y ya inútiles, márgenes en su Estado nacional.


El euro ha supuesto para los países que lo han hecho bien grandes beneficios aplicables a todo un continente. Cuando los españoles se preguntan si la crisis no sería menos grave con la peseta y sin el euro, hay que decirles que esta es una pregunta peregrina. Con la peseta se fue un mundo estrecho en lo económico y en lo político, llegaron capitales, llegaron personas, llegaron ayudas que reforzaban las enormes sumas que la Unión (CE entonces) aportó a la España recién incorporada. Llegó una oferta de sociedad distinta. Sería lo mismo decir que con el imperio romano se vivía mejor que con la crisis. Lo que en palabras de Marx sería “la idolatría del pasado”.


Si España padece un problema de desequilibrio lo es porque no se hicieron bien los deberes, la educación, productividad, el impulso a sectores tecnológicos, la limitación para los sectores de depredación (como el urbanismo salvaje), la energía alternativa, el medio ambiente, la reforma agrícola, etc. Ahí está el problema, no la imposible devaluación de la peseta. La devaluación la hacen los perdedores y hemos tenido los recursos y el tiempo necesario para evitarlo y ahora formamos parte (aunque parcialmente) de los países de primera fila.


La memoria popular también debería fijarse en que la Europa Unida es una Europa de conflictos civiles, no militares. Es una Europa que ha eliminado la confrontación bélica. Y no es una frase hueca, el conflicto de la antigua Yugoslavia no es un incidente que podamos olvidar. Al contrario, retrotrae a las anteriores formas de solución de conflictos, el enfrentamiento, incluso armado. Si la UE garantiza eso, la colaboración, lo aplaudimos, apoyamos y dormimos más tranquilos. Porque no tan lejos de las fronteras de la Unión se cuecen conflictos perfectamente derivables en enfrentamientos incontrolables.


Las izquierdas ha caído a menudo en la tentación de la crítica al desarrollo intenso de la Unión Económica, como si fuera la culpable de la falta de las otras patas de la mesa camilla europea. No es acertado plantearlo así. Bien con la Europa Económica, convenientemente democratizada, y hagamos lo imposible por impulsar la Europa social y cultural. Una Europa social que reafirme la centralidad, la visibilidad, el reconocimiento y la dignidad del trabajo heterodirecto. De un trabajo que cambia en un contexto de grandes transformaciones en curso.


De ahí la importancia de la acción colectiva europea que requiere, por supuesto, una personalidad más europea del sindicalismo confederal pues a estas alturas solamente es un sujeto tendencialmente europeísta.


Lo dicho no significa que la Unión Económica esté exenta de crítica, claro que no, y que no tenga graves defectos de estructura y de acción. El Banco Central Europeo, sin ir más lejos, basado en el miedo alemán a la inflación, ha olvidado su acción en bien del desarrollo, de la ocupación y se ha columpiado sobre una sola variable: el tipo de interés como factor paliativo de la inflación. Pero incluso esa política ha sido un éxito, recuerden los españolitos de más de treinta años, los tipos de interés que no hace tanto llegaron al 20%. Hoy discutimos si un dos o un tres por ciento. Santa reducción, pero está claro que eso no lo es todo.


Bolonia, esa ciudad con una historia reciente de comunismo democrático, ensombrece su nombre puesto que califica un conflicto universitario. Conflicto que vuelve a hacer aparecer la crítica a la Europa Económica. Repetimos, también para eso, la misma argumentación. Bolonia representa una universidad europea y no una multitud de anacrónicas universidades, difíciles de ensamblar. No critiquemos la opción europeísta, sino los aspectos que deban mejorarse o socializarse. Como las becas, por ejemplo.


Nosotros, personalmente, votaremos y estaremos la mar de contentos de votar con trescientos millones de conciudadanos. Aunque afirmamos que preferiríamos votar en el marco de un Parlamento con mayor poder que delegara en un gobierno que surgiera del mismo. Pero sabemos que el Parlamento Europeo no es el culpable de que no sea así, por lo tanto dirigiremos las críticas a donde se debe: a los gobiernos estatales, el verdadero freno de una Europa que responda a los sueños de sus iniciadores y de los ciudadanos activos y responsables de hoy.



Lluís Casas y José Luís López Bulla


Parapanda, Abril de 2009


miércoles, 22 de abril de 2009

FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ: Si no quieres sopa, ahí van dos tazas


En su reciente artículo (EL AUTORITARMISMO LIBERAL DEL GOBERNADOR DEL BANCO DE ESPAÑA), mi sobrino, el profesor Joaquín Aparicio, le llama la atención –muy educadamente, por cierto— al gobernador del Banco de España. Sus reflexiones no tienen, por supuesto, el tono despectivo del presidente Zapatero ni el ademán de echao p´alante del Ministro Corbacho. No se olvide que don Joaquín es hombre de razones argumentadas y sobriedad expositiva, aunque no esquiva la contundencia. El ilustre catedrático recuerda el carácter, las funciones y las prerrogativas de la institución y de su presidente. Y, comoquiera que el profesor entiende que MAFO se excede (yo diría que de forma reiterada) en su cometido llega a la siguiente conclusión: “en otra ocasión se le ha pedido al Gobernador que se callase o que dimitiese, como no se calla no queda otra que pedir que dimita o que le cesen”.


Hay dos aspectos de cierto interés en la facundia reiterada del Gobernador: a) la constante contravención de la norma, y b) el carácter de lo que dice. Ahora bien, no sólo es responsable de tanto ir a la fuente el mentado MAFO, pues retengo que quienes pidieron la comparencia de nuestro hombre en el Parlamento o sabían lo que hacían o no cayeron en la cuenta. Porque sobradas razones ha dado el Gobernador de que es inasequible a sujetarse a los protocolos que le incumben. Es más, se diría que las observaciones que se le hacen desde el Gobierno y determinados sectores sociales le animan a coger carrerilla. Con lo que tenemos (casi) la misma situación que provocara tiempo atrás –más concretamente en sus tiempos de Presidente del Tribunal Constitucional-- don Manuel Jiménez de Parga, cuya humildad granadina dejó maravillados a propios y extraños.


Así pues, tengo para mí que erraron los grupos parlamentarios al convidar a MAFO a predicar en tan representativo lugar: el altavoz político de sus opiniones cobraba una magnitud de primerísimo orden, y allí no defraudó a sus parciales. Con la conclusión, cantada de antemano, del mantenimiento de la confrontación con el gobierno y de las organizaciones sindicales, la alarma en la sociedad y el canguelo justificado de nuestros pensionistas. Me imagino, por lo tanto, la desazón de algún que otro ministro que debió decir aquello de “pocos éramos y parió la abuela”. De ahí que Corbacho –hombre de barrio y, afortunadamente, poco sofisticado-- en un pronto sobrevenido hiciera una síntesis entre la taberna y la ley afirmando: “Que sea la última vez que el Gobernador del Banco de España se atreva a discrepar...” Un pronto que le ha sido afeado por el maestro de periodistas Javier Pradera en el artículo de hoy en “El País” de manera un tanto chocante, esto es, calificando como cobarde las declaraciones de MAFO ya que –según Pradera— el gobernador es una persona “inerme, pues no puede contestar a la matonería del ministro”.


Digo que, como mínimo, es chocante porque lo que Corbacho está haciendo es recordar al gobernador que, de acuerdo con el Tratado de la Comunidad Europea y la Ley 13/1994, de 1 de junio, dicha de Autonomía del Bando de España, “apoyará la política económica general del Gobierno”. Cuestión irrelevante es si el Ministro Corbacho podía haber utilizado un tono melifluo propio de los miembros de la Asociación de san Luís Gonzaga o los tonos bravíos de la Peña flamenca Frasquito Yerbagüena de Parapanda. Por lo demás, también es no menos irrelevante que, como recuerda Pradera, MAFO haya sido militante socialista desde los tiempos de la clandestinidad. Pido disculpas por la caricatura: es como si alguien absolviera a Angelo Tasca de sus pecadillos en el gobierno de Petain porque, en sus mejores tiempos, fuera destacadísimo dirigente del grupo de Antonio Gramsci. Cierto, no es lo mismo, pero la caricatura sirve para señalar que la mancha de la mora a veces no se quita con otra mora verde (1).


Por lo demás, digamos que la filosofía de MAFO tiene una relevante simetría con la caja de herramientas que ha llevado a la explosión de esta crisis económica, al menos tal como entiende esta situación un socialista de tanta solidez como es Giorgio Ruffolo, cuyas opiniones dejamos escritas hace unos días en esta misma bitácora.




(1) Vid. “Bruno Trentin: tra il Partito d’ Azione e il Partito Comunista” (Ediese, 2009). Sirva esta nota de aclaración y, a la vez, de acuse de recibo de dicho libro que me ha enviado el amigo Carlo Ghezzi, presidente de la Fondazione Giuseppe Di Vittorio.



Discos dedicados. Radio Parapanda pone en antena, en agradecimiento a Carlo Ghezzi, una copla del maestro Pepe Marchena:
"Los cuatro muleros".




domingo, 19 de abril de 2009

GENERAL MOTORS, FORD, CHRYSLER Y NOSOTROS




1.-- Hace unos días la General Motors y Chrysler han presentado sendos planes de reestructuración al gobierno norteamericano basado en un acuerdo con los sindicatos y los accionistas. Barack Obama ha expresado con claridad que las ayudas públicas al sector automovilístico está subordinado al acuerdo de los trabajadores y de los accionistas. Los accionistas parecía que estaban conformes con la disminución de la deuda con la condición que el gobierno lo garantizara.


Sin una financiación del gobierno, la crisis amenaza con liquidar el sector. En febrero las ventas de coches descendieron un 53 por ciento en GM, un 48 por ciento en Ford y un 41,7 en la Chrysler. Por lo demás, algunas consultorías [por ejemplo, Deloitte and Touche] explicó que la GM está al borde de la bancarrota.


Frente a esta tremenda recesión sin precedentes, la Federación sindical de los trabajadores del automóvil (United Auto Workers, UAW) ha aceptado revisar los convenios firmados en el año 2007 con las tres grandes empresas de Detroit. El empeoramiento de las cláusulas contractuales ha sido justificado por las direcciones sindicales dado el colapso de la industria del auto. La UAW, no obstante, está convencida de que los problemas de estas empresas no son debidas a las condiciones negociadas más favorables que tienen estos trabajadores con relación a otras firmas como Nissan o Toyota, y –afirman, también— que el sector es capaz de superar la crisis. Las negociaciones han sido laboriosas, especialmente cuando se abordó el nuevo fondo fiduciario que gestionará, dentro de dos años, la asistencia sanitaria a los jubilados de las tres compañías. La Voluntary Beneficiary Association (VEBA) que es un fondo gestionado por el sindicato es quien se ocupa, hoy, de la gestión de los cuidados de los jubilados de las empresas, ha sido acusado muchas veces por las direcciones de las tres grandes por sus altos costes.


General Motors es la empresa que está peor. Dicen que, de aquí hasta 2012, se cerrarán en todo el mundo 14 factorías y se despedirá a unos 47.000 trabajadores (entre empleados y obreros); de ellos serán unos 3.400 en los Estados Unidos. A los que queden se les reducirá un 3 por ciento del salario. El grupo ha exigido al gobierno Obama 30.000 millones de dólares, entre préstamos y líneas de crédito para (afirma) poder sobrevivir. Chrysler, por su parte, cuenta con despedir a 3.000 trabajadores y ha pedido ayudas federales por un total de 5.000 millones de dólares, al tiempo que espera mucho de su alianza estratégica con Fiat para reconvertir una parte de su producción. [Corren fuertes rumores en la prensa especializada norteamericana acerca de esta alianza: el sindicato norteamericano, UAW se haría con el 20 por nciento de las acciones de Chrysler. Lo que dejamos reseñado a la espera de las evoluciones del asunto de marras].
También en Ford, la única que no ha pedido ayudas públicas, el sindicato ha tenido que aceptar posteriores renuncias por parte de los trabajadores. El acuerdo firmado el pasado febrero prevé que los salarios no se tocarán, pero se eliminan las revisiones salariales por la inflación y algunas otras más como, por ejemplo, el premio anual de productividad y la paga extra. Se ha introducido, además, la suspensión del programa “Banco del trabajo” que permitía a los despedidos continuar recibiendo una paga (una parte del salario) hasta un periodo máximo de dos años.

El presidente de la UAW, Ron Gettelfinger, ha invitado a los afiliados al sindicato a que voten favorablemente el acuerdo alcanzado, poniendo énfasis en los tres puntos favorables a los trabajadores: la salvaguardia del salario base; la defensa de la asistencia sanitaria y las pensiones; la tutela de los niveles de empleo. Pero algunas sectores de trabajadores están que trinan. En tres factorías de Ford (Woodhaven Stamping y Saline, en Michigan) y (Lima, en Ohio) se ha votado en contra. Los datos globales, definitivos, indican que las propuestas sindicales han ganado por un 58 por ciento, entre los obreros y un 58 por ciento entre los comerciales.


Punto final. Dejamos para otro día algunas reflexiones relacionadas con lo que se ha explicado más arriba, de momento el lector puede ir sacando sus propias conclusiones sobre el modelo de acumulación capitalista en los Estados Unidos, el peculiar welfare en aquel país, el carácter y la forma del sindicalismo y lo que encarte. Nosotros también lo haremos con una cierta parsimonia y cuando tengamos las cosas más maduras diremos la nuestra. Por ejemplo, cuando se confirme o desmienta el rumor al que nos hemos referido más arriba.




Radio Parapanda anuncia que dentro de un par de días la señora Rita Levi-Montalcini cumple sus primeros cien años. En su honor, Pilar Lorengar canta
"Canción de Paloma" El barberillo de Lavapiés.



domingo, 5 de abril de 2009

LONDRES. Grandes maniobras. Ni sí, ni no, sino todo lo contrario (3)

Don Lluis Casas


Les prometí una continuación al comentario previo a la reunión en Londres del G-20 y la verdad es que la abundantísima información periodística deja pero que muy poco margen para decir alguna cosa sin repetirse. Por lo tanto optaré por considerarles muy enterados y les dirigiré a las ediciones económicas de los periódicos de estos días si quieren completar su conocimiento de los meollos del asunto. Hay material en abundancia, aunque el lector debe mantenerse avizor por lo poco distintas que son las opiniones, cosa que debería levantar suspicacias a los más prudentes.


Considero en primer lugar un enorme acierto mediático esa reunión del consejo de ministros mundial. Efectivamente han conseguido transmitir que de nuevo (y tal vez con mayor contundencia que nunca en etapas de presunta no guerra en los últimos cuarenta años) funciona algo parecido a un gobierno global. La cuestión lo exigía y el liderazgo del Presidente Obama lo facilitaba. Lo de acierto mediático no lo digo con ironía, sino con plena conciencia de lo que se jugaba si la prensa no transmitía adecuadamente escenario y obra. El resultado está en las cotizaciones de bolsa.


En segundo lugar, creo que hay que resaltar que la nueva presidencia americana es como un milagro para todos, imaginen ustedes lo de Londres con ese pajarraco de Bush entre medio. Obama ha facilitado la escenografía y cediendo en cuestiones que en otro momento hubieran sido imposibles, se ha podido presentar un remate final contundente.


En tercer lugar, a sabiendas de que así sucedería, dos cuestiones de gran relevancia fueron desplazadas a otros foros y a otro calendario, el medio ambiente y todo lo vinculado a la pobreza en el mundo. Los mismos titulares del comunicado lo confirman, pues citan esos asuntos conscientes de la soledad si no lo hacían, pero sin que posteriormente se haga un tratamiento adecuado. Tengo una cierta esperanza que puestos a ejercer de lo que son esos líderes, al menos algunos de ellos, vuelvan sobre el terreno en las próximas ocasiones y determinen nuevos programas y mayores esfuerzos y energías a esas cuestiones. Tengo menos reticencia hacia los asuntos ambientales, que se están imponiendo en todas las agendas, que hacia los que se refieren a la pobreza, afectados ellos por una doble condena, la de la propia debilidad y la desconsideración del capital.


En cuarto lugar, aparece el asunto de la seguridad y la paz que sorprendentemente no se trató directamente. Pero la firma de acuerdos importantes y el anuncio de menos agresividad frente a Rusia, Irán, etc. pone les cosas mucho mejor.


Y por fin señalo que las materias económicas, eje principalísimo del encuentro, tuvieron un tratamiento mejor de lo esperado, aunque faltas de concreciones importantes. Lo atribuyo a la necesidad de facilitar la sonrisa de todos los asistentes y espero que en los próximos meses veamos que significa la reforma financiera mundial y el FMI, por ejemplo. Creo sinceramente que sucederán muchas más cosas de las esperadas, aunque lejos de esa reformulación del capitalismo en clave social, al que tantos propagandistas sin vergüenza se han adherido. Habrá cambios y muchos, pero el beneficio, será siempre el beneficio. Aquí y en las chimbambas. Para confirmarlo lean hoy y mañana la lista de paraísos fiscales que quieren lavarse la cara.


Lavarse la cara, no cambiarla. Y comprueben que el gobierno español ha esperado el retorno de Londres para anunciar medidas contundentes contra el blanqueo de dinero y otras torpezas de los ricos. Una buena noticia, a la que le falta la descripción penal para los que usan de los paraísos sin permiso fiscal. Ya llegará eso, se lo dice alguien que piensa que de ilusión también se vive.


En fin, esta crónica anunciada, se limita a señalar algo que ya es mucho. Londres ha sido positivo y se vislumbran medidas de peso contra la crisis y contra algunas de las causas, me refiero al mercado financiero y a los dirigentes crápulas de tantas empresas implicadas. Solo por ello valía la pena ver la televisión. Hacía años que uno no podía disfrutar viendo al enemigo sufrir bajo las bombas, bombas de autolimitada intensidad. Hay que reconocerlo.



Lluis Casas, agobiado por tanto lustre.




Discos solicitados. Carmencita Ardila, desde la ciudad hermana de Atarfe, nos solicita a Radio Parapanda “algo de la gran soprano María Barrientos”. Los hemos decidido por
`A non Giunge´ de la Sonnambula.



viernes, 3 de abril de 2009

LONDRES: Grandes maniobras (2)


Tras la cumbre, el premier Gordon Brown ha declarado enfáticamente que las decisiones que se han tomado crean un “nuevo orden internacional”. Palabras mayores que, como es natural, requerirán un cierto tiempo para su debida comprobación. Esto es, eso lo diremos cuando el verbo se haga carne. En todo caso, creo que se está en condiciones de afirmar que la cumbre londinense representa una discontinuidad que sería de necios no valorar adecuadamente. Desde luego, una discontinuidad con relación al neoliberalismo, a sus mentores ideológicos y, no menos, a quienes lo aplicaban con los hechos concretos. Por supuesto, también a todo un relevante plantel de escribas sentados –académicos, repartidores de bulas y demás cofradías cuyo himno era La bien pagá —que ahora no tendrán más remedio que buscarse otro acomodo.


Londres ha significado, pues, un sonoro cogotazo a los neoliberales. Representa, además, una radical variación apostando por el consenso internacional (ya veremos si en su desarrollo ese consenso internacional se convierte en global) frente al unilateralismo decisionista de los grandes. Decide también un protagonismo mayor de los países emergentes que, hasta la presente, eran los chicos de los recados de los poderosos, aunque también eso tendremos la ocasión de comprobar en qué dirección. Digamos, por lo tanto, que no se debe entrar en la cicatería; los controladores de las esencias finas nos dirán que no se debe entrar en el panglossismo. Sea. Pero, en todo caso, parece evidente que la mirada hacia lo decidido en Londres no puede ser chuchurría. Porque esta discontinuidad –que demuestra la gravedad de la crisis económica— es también la corroboración de las fuertes críticas de quienes han denunciado las políticas neoliberales, que eran la madre de todas las batallas. Queda ahora ver de qué modo lo acordado en Londres se lleva a la práctica porque, como se dice en Parapanda, el demonio está en los detalles.


En toco caso, haríamos bien en anticipar algo que, con cierta frecuencia, nos hace ser un tanto distraídos. Que, en algunas grandes ocasiones, importantes eventos muy positivos concitaron, precisamente por ello, fuertes resistencias que, andando el tiempo, acabaron por desactivarlos. Me refiero al Concilio Vaticano II y el proceso de construcción europea.


El primero representó –me acuerdo perfectamente de aquello— la apertura de un potente balcón que hacía entrar aire fresco. El buen Papa Juan, como Obama ahora, se jugó algo más que el físico. Pero los feligreses no estuvieron al tanto de los Ratzinger, Rouco y sus hermanos. Mis amigos declararon que tras Juan Ventitrés no había vuelta atrás. Y, sin embargo, la hubo. El segundo acontecimiento (la pregonada intención de construir Europa del que no pocos nos felicitamos) se fue convirtiendo en una zahúrda con olores de alpechín. Que la cumbre poco tiene que ver con Juan XXIII, es cosa sabida, también parece tener poco que ver la actual desagregación del patio de vecinos europeo. Sea o no forzada la analogía, ahí queda para serena meditación y aviso de navegantes. En consecuencia, no le pierdan el rastro a quienes azuzaron y jalearon las políticas neoliberales ni, por supuesto, a quines las pusieron en marcha. A estas alturas estarán consumiendo kilos de bicarbonato. Pero, bien pronto, organizarán sus correspondientes sinedrios para, primero, desleer los acuerdos de Londres y, después, organizar otra rebatiña. Y en todo ello radica la importancia de lo acordado.


Pero Londres nos depara, además, otros argumentos. Allí se ha dejado escrito expresamente que la crisis ha venido por el descontrol de los mercados financieros. Pedirle a aquellos caballeros que escribieran que, además, eran las desigualdades de todo tipo las causantes, parecería exagerado, aunque no está de más recordarlo. En todo caso, lo redactado en el corazón de la city nos viene al pelo para recordar que, en esta situación, no valen las medidas homeopáticas que propugnan algunos, ni menos todavía la reedición cacofónica de los planteamientos de la CEOE que insisten, unas, en una serie de desregulaciones simuladas y, otras, en retales parciales de neoliberalismo. Así pues, a unos y otros, habrá que conminarles con aquello de “a otra cosa, mariposa”. Mientras tanto, estamos a la espera de que Don Lluis Casas (Polopo´s School Economics) se suelte el pelo (ahora está en Berlín) y nos ilumine más y, sobre todo, mejor.



Discos solicitados. Toni Comín, joven diputado y virtuoso pianista, pide a Radio Parapanda que pongamos en antena --en sencillo homenaje al maestro Rudy Ventura, recientemente fallecido--
"La Monyos".



miércoles, 1 de abril de 2009

LONDRES: GRANDES MANIOBRAS (1)



Esto que van a leer se escribe el día antes de la reunión del G-20 [1], después de celebrada añadiré comentarios post-reunión, pero siento curiosidad por publicar los comentarios a caballo del antes y el después. Un riesgo que asumo conscientemente. Espero que me perdonen.


Esta primera semana de abril promete convertirse en un gran espectáculo político y económico. Una vez consolidada la Casa Blanca, Obama inicia el primer periplo por el planeta con el objetivo de cambiar la difícil situación económica y geoestratégica que Bush hijo --esa gran sensibilidad e inteligencia que ha “regido” ocho años, ocho, los destinos del mundo-- dejó en tal mal estado que se hace difícil ponerle algún adjetivo existente, eso hubiera pasado con o sin crisis económica. Con crisis los objetivos aumentan y la importancia crece.


El espectáculo consta de diversos actos de características distintas, la reunión del G-20, la de la OTAN, la bilateral UE-USA y finalmente la Alianza de Civilizaciones. Estas son las que se exhiben al público, pero entremedias habrá contactos y reuniones casi tan importantes como las oficiales: el tú a tú de los mandamases. De todas ellas la que se lleva la palma mediática es la del G-20 y ello por lo que se le supone de gobierno mundial de la crisis. Presumo que la bilateral UE-USA también puede dar mucho de si, sólo si la primera termina con decisiones comunes y significativas. Lo cito por ese cierto desencuentro entre Obama y las diez mil cabezas dirigentes de la UE, en torno a lo que hay que hacer, expresión leninista que viene que ni pintada en estas circunstancias o esa deriva machista de “yo más” aludida por el encargado portugués de la UE.



La característica básica de esa media semana, del 2 al 6 de Abril, es la presencia del primer líder con carisma, capacidad y objetivos que enfrenta la crisis mundial. Obama ha sido la esperanza negra durante meses, hasta su efectiva elección y continúo en ese estado de gracia hasta la toma de posesión en Enero. Meses que han costado al mundo muchos millones de la moneda que deseen, pero así lo quiere el calendario electoral presidencial de los USA.


Desde Enero, el Presidente Obama ha dado todo tipo de señales de que iba en serio y que estaba dispuesto a todo lo que hiciera falta para remediar la depresión y el riesgo social. Las medidas han sido continuistas en algún caso y rompedoras en otros; en ocasiones han llegado con cierto retraso, pero nadie puede negar la energía y la decisión que hay detrás. Paul Krugmann, el Nobel de economía que está dando más la lata con las medidas de reactivación y el cambio de signo del mundo financiero, es el crítico y fan más representativo de la acción del Presidente. Las crónicas semanales en El País dan buena muestra de ello, y debo reconocer mi íntima identificación con lo que afirma y con esa curiosa mezcla de admiración y cabreo respecto al Presidente.


Esa presencia marcará sin duda las sesiones y es de esperar que los lideres más renuentes a la acción total, como Angela Merkel por ejemplo, deban ceder frente a lo que puede resultar un Obama cabreado frente a la TV por falta de colaboración. Obama es mejor visto en Europa que en los USA, y eso es una fuerza relevante en la reunión de Londres, en donde encontrará un aliado cómodo, como siempre, en el primer ministro británico y otro aliado por razones extrañamente distintas como será el gran Sarkozy, necesitado de resultados prácticos en su campaña de reformas verbales y de alimentación parenteral mediática.


La presencia euro-asiática no parece muy relevante en lo más inmediato. Lo será más tarde y con características especificas, no en balde China y La India andan en fase de crecimiento todavía y además tienen razones intimas con los USA, como la propiedad de la mayor parte de la deuda americana. Lo verdaderamente substancioso se cuece entre Europa y América en primer lugar y se trata principalmente de coordinar acciones y dimensiones en los frentes fiscal, de gasto público (y déficit), las subvenciones a empresas, la tentación del proteccionismo comercial y, creo que lo más vistoso, en cuestiones de regulación financiera y sus mercados especulativos y homicidas (espero víctimas entre los feudos medievales del mundo o paraísos fiscales).


Dejo para el final las cuestiones ambientales, no porque no vayan a tener protagonismo o por su extrema importancia de futuro, sino por que pienso que van a estar tratadas más lentamente: me refiero al calentamiento global, la energía y las materias primeras objeto de especulación. Si por el contrario estas están en primer plano, será señal de desacuerdos en otras materias que hoy duelen con más intensidad e inmediatez (valoración que hago con permiso de los ecólogos más eminentes). No cito, por que no son de mi negociado, las cuestiones de seguridad que con toda probabilidad estarán por encima y por debajo de las mesas. Y tampoco lo hago con cuestiones tan relevantes como la pobreza, el hambre y el desarrollo de las zonas deprimidas de este mundo. No se si van a ser sacrificadas en el altar de la salvación del capitalismo, pero, pienso, que sólo aparecerán, si lo hacen, como motivo decorativo. Espero equivocarme de lleno.


En definitiva, la agenda del G-20 estará en estos términos:

- Acuerdo substancial entre EU y USA para coordinar las acciones y las dimensiones de estas.

- Calendario de acciones, programa de encuentros de coordinación.

- Déficit fiscal, gasto público y subvenciones a empresas.

- Mercados financieros, regulación bancaria.

- Reformas en las instituciones internacionales, FIM, BM y otras.

- Paraísos fiscales.




Lluis Casas ansioso.





Discos dedicados. Radio Parapanda retrasmite para Llorenç Serrano un duo poco conocido de la no menos poca conocida ópera de Rossini, Elisabeta Regina d’ Inghilterra, tal vez con cierta retranca con relación a la cumbre londinense referida:
"Incauta, che festi!". Cantan Josep Carreras y Valerie Masteron, dirigidos ambos por el maestro Javier Sánchez del Campo, cuyo retrato preside este artículo.




[1] El grupo de países que general el 80% del PIB mundial, eran veinte al comienzo, pero ha habido algún infiltrado reciente.




TAPAS VARIADAS DE ECONOMÍA Y POLÍTICA



1.-- Estamos ante una encrucijada: o Europa consigue una adecuada integración política capaz de sostener la integración económica o puede correr el peligro de desintegrarse en merinazgos cuya consecuencia será la caída de los estándares de vida, especialmente de los trabajadores, desocupados y pensionistas, y el resurgimiento de tensiones políticas internacionales. Pero todo indica que, al menos de momento –sin que podamos precisar ahora el diapasón de ese momento— dicha integración política, no sólo ha perdido fuelle sino que va para atrás como los cangrejos. Una parte de la explicación de ello podría ser: los actores políticos siguen anclados en responsabilidades nacionales, considerando marginal el proyecto europeo; cada gobierno tiene prioridades exclusivamente nacionales y ninguna de naturaleza europea; la reaparición de situaciones, incluso de algunos mandatarios nacionales, de políticas antieuropeas; la debilidad de la izquierda que da la impresión de ser un conjunto de retales diversos y dispersos. Como mínimo.


2.— Miguel Ángel Fernández Ordóñez (tecnocráticamente hablando, MAFO) a lanzar mensajes imprudentes: su aviso de que es probable que puedan producirse nuevas intervenciones en las Cajas de Ahorros contribuye a crear situaciones de runruneo y de intranquilidad. Tengo para mí que la facundia del gobernador del Banco de España no es sólo innecesaria sino asaz perjudicial. Porque con esas declaraciones todo el mundo estará mirando con el rabillo del ojo a todas las cajas de ahorro. De manera que alguien debería llamar al orden a MAFO y decirle que modere sus esfínteres. Por lo demás, creo imprescindible que la política partidaria abandone definitivamente su presencia en las cajas de ahorro.


3.— Por si fuera poco, MAFO no participa de aquella sabia enseñanza que nos dejó cantada Carlos Gardel: silencio en la noche, ya todo está en calma, el músculo duerme, la imaginación descansa. Ahora
el gobernador propone adaptar las condiciones laborales al margen de los convenios que son variaciones musicales de la cacofonía que explicó en su discurso de Zaragoza. Y, de la misma manera que el presidente de la CEOE, aturrullado por los primeros momentos de la crisis habló de suspender temporalmente la economía de mercado, MAFO –metabolizando sus tradicionales planteamientos— propone la suspensión temporal de los convenios para hacer frente al temporal. Aunque ni siquiera ha tenido la delicadeza de sugerir durante cuánto tiempo. Quede claro que lo de nuestro hombre no es sólo ni principalmente un afán de notoriedad: se trata de la vieja (e inútil) concepción de cómo deben afrontarse estas situaciones para que, una vez superadas, quede algún rescoldo para la continuidad de la vida. Desde luego al gobierno le salen callos por los cuatro puntos cardinales.


4.-- El mangoneo del ladrillo en España ha merecido un informe cuya contundencia puede verse en el informe que el lector curioso tiene a su disposición en la siguiente conexión que nos ha proporcionado Margarita Casas, joven economista, hija de don Lluís:
http://www.europarl.es/sala_prensa_noticias_home.php?id=3063&opcion=3.


5.-- ¿Podemos fiarnos del concepto actual de “productividad” y de los algoritmos que la calculan en este cambio de paradigma? De hecho ahora veremos como la productividad española crece, sin haber hecho nada para ello: simplemente con la construcción parada y la expulsión de trabajadores de baja productividad, el concepto abstracto crece.



Discos solicitados. A Radio Parapanda le ha llegado la petición más provocadora de todas las recibidas. La hace Narciso Doncel, desde Bolivia. Nada menos que emitamos algún fragmento de Aroldo, la desconocida ópera de Verdi. La tenemos, por supuesto. Dirige la Orquesta el maestro Javier Sánchez del Campo y canta Montserrat Caballé (1974). Aquí:
"Cielo! Dove son io?" Aclaramos que el caballero del retrato de arriba es don Ruperto Chapí: homenaje al maestro en el centenario de su viaje al Parnaso.