jueves, 31 de marzo de 2022

¿Qué hay de lo mío y los impuestos?


 

Parece que atravesamos una época en que el razonamiento político ha sido substituido por la consigna a palo seco; la consigna entendida como un avecrem donde se condensa un intento de programa, reducido a una astrosa aljofifa. Pongamos como ejemplo la recurrente consigna de «¡bajar los impuestos»!, auténtica vulgata de las derechas de taberna. Todo se reduce, si ustedes han caído en la cuenta, a un eructo retórico, que los interesadamente indocumentados elevan a dogma. Es un mocosuena—mocosuena que las derechas de taberna usan a destajo, que propalan venga o no a cuento. No es un caso exclusivamente español, pero es aquí donde adquiere mayor estridencia, mayor indocumentación.

A mi entender, la obsesión que la derecha tabernaria tiene por la bajada de los impuestos obedece a dos motivos: 1) que es lo único que se les ocurre, precarios como están de una política económica, digna de ese nombre; y 2) que ese latiguillo –bajar los impuestos--  tiene una relación directa con un inaceptable y tosco sentido común, que relaciona  menos impuestos con mayor poder adquisitivo. Lo que no quita que cada cual –individual o agremiado en cáfilas diversas--  pida a continuación al Estado «¿qué hay de lo mío»? Lo uno y lo otro es una inecuación irresoluble. Porque, entonces, ¿de dónde salen los dineros para financiar esto, lo otro y el qué hay de lo mío?

Se ha hablado de la personalidad de Feijóo como primer espada del Partido Popular, de su coruscante ´centrismo´. Exagerada publicidad. Es más, me da en la nariz que el nuevo tabernero ha incorporado a su barra de mostrador algunas tapas variadas de la caverna. Por ejemplo, cuando afirmó que el Gobierno se queda con los dineros de los impuestos. Feijóo afirma que está en contra de los populismos, pero él mismo los usa a la remanguillé. Vamos a ver qué hace la taberna cuando se voten en el Congreso el paquete de medidas del gobierno.

lunes, 28 de marzo de 2022

El 97,8 %


 

Leo la prensa diariamente por puro vicio y rutina. La costumbre me viene desde que era niño chico en Santa Fe; en mi casa estábamos suscritos al Ideal de Granada y al Abc de Sevilla que, según el maestro Ferino, no era tan facha como el de Madrid. Así que un servidor se creía que era el niño más informado de la Vega. Pero esta rutina se está convirtiendo, de un tiempo a esta parte, en una angustia que me deja atribulado durante todo el día.

Hoy, por ejemplo, leo las noticias dramáticas de esta guerra de Putin contra Ucrania. La tribulación de ese gran drama me llena de ansiedad. La cosa no tiene trazas de acabar, ni siquiera medio bien. Descanso y me viene a los ojos una gacetilla del afamado periodista Andreu Missé en El País, titulado –así de escueto--  97,8 %.  Más tribulaciones, más angustia; desde luego no comparable con lo de la guerra. En síntesis, Missé nos explica –tomando como fuente al mismísimo Consejo General del Poder Judicial— que el pasado año se dictaron 123.938 sentencias de las que 97,8 por ciento fueron favorables a los clientes. Y que desde 2017, tras la puesta en marcha de los juzgados especiales, han recibido 713.129 demandas, la mayoría han sido condenatorias para la Banca. Primera conclusión provisional: menos  mal que tenemos a la Justicia que nos defiende de la Banca. Segunda conclusión también provisional: los servicios jurídicos de la Banca  asesoran a los dueños para que roan los depósitos de los clientes, son dicho a la pata la llana unos depredadores fulastres.

Más todavía: para ganar el pleito cada cual tiene que hacer un peregrinaje de covachuela en covachuela, como la descrita en su día por Mariano José de Larra, padre de los periodistas españoles que dignifican la profesión. Pasan años hasta que se celebra el juicio. Viene después, tras la sentencia favorable, otro peregrinaje por otras tantas ventanillas, ojos de buey y puertas traseras hasta que al final es posible que el demandante haya muerto. Véase el caso de ese abogado coruñés: tras una reclamación hecha en 2021, la Audiencia le ha citado para el 28 de setiembre de 2026. Ese día se celebra la memoria de los siguientes santos: Wenceslao de Bohemia, Anemundo de Lyon, Caritón de Laura, Exuperio de Toulouse, Fausto de Riez, Salonio de Ginebra, Simón de Rojas, Zama de Bolonia, Eustoquio de Belén, Leoba de Maguncia, que francamente nada tiene que ver con lo que estamos comentando.

¿En los puentes de mando de la política se sabe algo de estas cosas que mortifican a centenares de miles de personas de carne y hueso? Lo saben. ¿Y por qué no intervienen? Ya lo dejó escrito don Francisco de Quevedo y Villegas: «Poderoso caballero / es don Dinero».

Menos reformas de chichinabo y más ir do se encuentran esos aparentes pequeños problemas que joden la marrana a dios y su madre. Ya lo dijo aquella formidable mujer, Teresa de Ávila, «también en los pucheros anda Dios».  

Referencia 97,8% | Economía | EL PAÍS

sábado, 26 de marzo de 2022

«Amor constante, más allá de la muerte »


 

Esta mañana hemos esparcido las cenizas de la Muchacha del 78. Se me fue hace un poco más de un año, y por motivos que no hacen al caso no he podido esparcirlas antes. Ha sido en un paraje bellísimo en la montaña amiga en pleno Maresme.

Adios, Roser, una vez más. Te he leído el soneto de Quevedo que tanto te gustaba. Lo he hecho tartamudeando y el final –eso me han dicho--  apenas si se oía. Aunque todos nos lo sabíamos de memoria.

 

Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día,

 y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansioso lisonjera;

 

mas no, de esotra parte, en la ribera,

 dejará la memoria, en donde ardía:

nadar sabe mi llama la agua fría,

 y perder el respeto a ley severa.

 

 Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

medulas que han gloriosamente ardido,

 

su cuerpo dejará, no su cuidado;

 serán ceniza, mas tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.

lunes, 21 de marzo de 2022

Muchos chinos en China


El tiempo tiene en China una característica muy distinta de la nuestra. Algo que nada tiene que ver con el cristianismo o, pongamos por caso, con las ocurrencias de Bergson. El tiempo es oro en paño para los dirigentes chinos: lo fue para Mao y Chu Enlai y para los que, aparentando seguirles, fueron sucediéndose en el puente de mando y la sala de máquinas de aquel gran país. Por lo que la gestión del tiempo es la principal arma china en esta terrible agresión de Putin a Ucrania.

Durante años y años China ha ido labrando, sembrando y cosechando, un importante manantial económico, científico y militar. Sin prisas ni aspavientos. Laus Nixon. Hoy, vayamos al grano, es dueña de medio mundo. De ahí que mire la guerra de Putin con unos ojos previsores y en el fondo diciéndose: «A mí no me joden la marrana ni los romanos ni los cartagineses». De ahí que su posición sea intencionadamente estrábica, «ojos bizcos», como aquellos ojos saltones de aquella Marujita Diaz. Los chinos están interesados en continuar su marcha para situarse a la cabeza del poder mundial. En ganarles la carrera a los Estados Unidos, a Rusia y a la Unión Europea. Y para ello –me parece a mí —les conviene el debilitamiento de todos ellos. Así pues, en principio la guerra de Putin, venza quien venza, favorece a los chinos. Siempre y cuando el conflicto no afecte a más países y le obligue a ella a entrar en el drama. Mientras la guerra esté ´controlada´ China cree que a) los contendientes se debilitarán, b) ella no se desgastará económicamente c) y aparecería como la principal –mejor dicho, única— capaz de imponer una solución. O, sea el mundo en sus manos. Muchos chinos en China, y fuera de ella.  

En conclusión, a Xi Jinping la va bien, de momento,  la guerra de Putin. De momento. Por eso creo que empezará a mediar en el momento que se descontrole y amenace a China con los efectos devastadores de una guerra con más diapasón. Nada que ver con el libro rojo de Mao. Más bien con la fría cabeza de Chu Enlai.    

P/S.---  Así las cosas, se me antoja que la necesaria solidaridad con Ucrania es una manera de advertir a los chinos de que se metan en harina. 

jueves, 17 de marzo de 2022

El descabello del independentismo


 

 

El independentismo catalán ha tenido siempre pocas luces: partía hace unos años de una considerable fuerza movilizadora y llegó a pensar que la independencia y la república catalana estaban a la vuelta de la esquina. Ese era el sístole de la situación catalana; el diástole, sin embargo, iba en la de unos grupos dirigentes, así en la política convencional como en el propio movimiento, cada vez más obcecados en la idea fija de la independencia como en su enfrentamiento con el Estado español. En ocasiones, no obstante, el Estado no trató con inteligencia política la situación catalana.

El independentismo tenía en su seno la preñez de su autodestrucción: la dependencia hacia los partidos políticos que eran quienes dirigían el cotarro desde las covachuelas del poder.

Con todo, la idea –la ruptura con España--  era un estrambótico desiderátum. Confiaban angelicalmente en la UE, aunque esta se cansó de repetirles que nanay. Algunos chicolearon cabe Putin para concitar apoyos a la causa. Dislate cum laude. Y aquella rosa manoseada por tantos acabó por chuchurrirse. Se acabó lo que se daba. Primera conclusión un tanto chocante: el movimiento independentista se mató así mismo. Lo que no quiere decir que, suicidado ahora, no tenga en barbecho decenas de miles de feligreses dispuestos a lo que sea. Cada vez menos, por supuesto. Pura bambolla.

A ellos se ha dirigido la incombustible Clara Ponsati, eurodiputada, renovando el mensaje del chicoleante Toni Comín: hace tiempo ésta caballero llamó a dar la vida por Cataluña; ella suplicando, desde la mesa camilla de su hogar, que había que darlo todo por Cataluña. La capitana Araña.

Que el movimiento está roto es algo bien visible. Una ruptura –como causa o efecto, no lo sé— que siempre estuvo en la zahúrda de las relaciones entre los post post post convergentes y los de ERC. Finalmente, el toro del independentismo ha sufrido un descabello por parte del diputado Rufián, diestro en esas lides, llamando a los post post post convergentes sonoros piropos: ´señoritos´, ´pijos´, amigos de Putin. Por lo que esta generación de dirigentes de los hunos y los hotros será incapaz de arreglar la ruptura del independentismo. Ojalá sea así. Porque un movimiento que se suicida no es de fiar. 

domingo, 13 de marzo de 2022

Feijóo: ¿subir o bajar la escalera?


 

El Partido Popular tiene todas las trazas de ser un archipiélago de asociaciones de agraviados entre sí. Estos grupos se reproducen como las amebas y surgen tras el destronamiento del que manda en un momento dado. Ahora aparece la célula de los casadistas, también agraviada por el resto de las diversas tribus. Pero el casadismo, sin embargo, ha dejado un escabroso menhir en la geografía política española: Castilla—León con su gobierno de la taberna y la caverna. Esa herencia perseguirá al nuevo, Núñez Feijóo, hasta el día del Big Crunch.  

Este Feijó había sido visto como si fuera el huevo cósmico o Big bang, es decir el inicio del nuevo universo pepero. Exageraciones. Era, en el interior del partido, una manera de minusvalorar a un Casado que cada día se asemejaba más al gallo de Morón.

La primera gran decisión de Feijóo ha sido no decidir: ni subir ni bajar la escalera, quedarse quieto como don Tancredo ante la decisión de su correligionario, castellano  o leonés, de dejar pasar a la tienda de Alvargonzález a un beligerante sarraceno. Que ha sido agasajado a cuerpo de rey con la presidencia de las Cortes, la vicepresidencia del gobierno y varios ministrillos.

Feijóo con céltica equidistancia entre el querer y el poder se lava las manos; de un lado clama contra los populismos, de otro lado, permite que la caverna se instale cómodamente donde ella exigía. Por lo que, así las cosas, se nos vienen algunos interrogantes: ¿por qué ha permitido la acumulación de más costra en el partido? ¿por qué no ha corregido el pacto (más bien, imposición) de Vox a ese Mañueco? ¿es de ley el ´centrismo´ de Feijóo? ¿el llamado centrismo se define por «palabras, palabras, palabras» o por los hechos?

De entrada, siguiendo las enseñanzas de doña Empiria, podemos barruntar que las asociaciones de agraviados del PP guardan en las cajas de caudales este descomunal dislate de un hombre, Feijóo, que sabemos cómo ha empezado; el tiempo y sus agraviados, pasados y venideros, descubrirán cómo acaba. De momento hasta los colegas del grupo parlamentario europeo están que trinan con el alto mando del PP, sea este quien sea.  

 

P/S Paco Rodríguez de Lecea: CASTILLA LA VIEJA

 

jueves, 10 de marzo de 2022

Luis Romero: raíces, tronco y ramas del movimiento obrero


 Luis Romero nos ha dejado.

De luto está el movimiento obrero.

Silencio en todos los andamios,

silencio en todo lo que trabaja.

Ya lo dijo el poeta: ´tardará mucho en nacer,

si es que nace, un andaluz…´

 

(Suena la Internacional)  https://www.youtube.com/watch?v=UjW9qh0kyFg

miércoles, 9 de marzo de 2022

Grandeza y división del movimiento feminista

El movimiento feminista dio ayer el do pecho en las calles y plazas. Día grande para las mujeres y la democracia. Lástima que tan importante jornada estuviera presidida por la división del movimiento. Hubo algunas excepciones. Una exultante Carme Ortega me cuenta que «en Mataró ha habido una sola manifestación unitaria, grande y hermosa». No me extraña, las dirigentes mataronesas son mayoritariamente trabajadoras del textil, con décadas de experiencia sindical y vecinal. Siempre al grano.

Sin embargo, ayer quedó señalado el día que públicamente se expresó organizadamente la división. Es decir, cada bando del movimiento feminista exhibió su propio carné de identidad en detrimento de las banderas de la unidad. Mi primera conclusión provisional: el virus izquierdoso de las escisiones y continuas rupturas también ha llegado al movimiento de las mujeres. Y, como desgraciadamente bien se sabe, cuando un movimiento se rompe, dicha desgracia tiene los siglos contados. Fíjense hasta qué punto el movimiento sindical, cuyos orígenes y motivos desconocen la mayoría de sus dirigentes actuales, sigue hoy cada uno en su casa a pesar de que  unos y otros exhiben a diario menos diferencias.

Posiblemente cada sector  del feminismo entrará en una fase de autolegitimación contra la del otro, en un itinerario de justificar sus diferencias.  Y es que la división se teoriza, mientras la unidad requiere pocas palabras.

Sería ilusorio y, predicando en el desierto, si ahora propugnásemos el reencuentro y la unidad de los dos grandes cachos del feminismo. Pero sí es responsable que entiendan que, al menos, deberían practicar la unidad de acción. Siempre y cuando unas y otras sean ellas mismas y piensen con su propia cabeza; siempre y cuando rechacen ser un instrumento ancilar de ´mamá partido´, que –como madrastra chicoleante— siempre va a lo suyo.   

 

P/S.---  Carme Ortega en la manifestación de ayer en la ciudad de Mataró.


lunes, 7 de marzo de 2022

Podemos: «puro interés faccional»


 

 

No está el horno para bollos. Y, encima, nos cae la invasión de Ucrania. Nos estamos reponiendo de la pandemia, aunque todavía sigue provocando luto y dolor y la recuperación económica es lenta y desigual. Y, ahora, nos viene de lleno el brutal ataque de Putin, haciendo astillas el Derecho internacional.

Pues bien, en este contexto del que todavía no se vislumbra una solución hasta que China vea que se han debilitado Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea, en ese contexto –digo--  vuelve la burra al trigo: o sea, nuevo conflicto de Podemos con el gobierno de coalición del que forma parte y conflicto también entre Izquierda Unida y Podemos. En mi casa santaferina se diría que ´Dios le da nueces a quien no  puede roerlas´. Cosas de los antiguos.

Entiendo que nadie está en condiciones de atisbar cuándo y cómo acabará el ataque ruso a Ucrania. Es más, tampoco nadie se atreve a imaginar cómo reaccionaría el estrambótico dirigente ruso si las cosas le fueran a peor. (De momento tiene que estar metabolizando su humillación: pensaba que se haría con Ucrania en un santiamén y la cosa se prolongará más de lo que el sátrapa hubiera deseado).

Pero nos parece que el conflicto podría ser duradero provocando una hecatombe en Ucrania y una situación económica durísima en Europa. Y en ese encuadre, la juventud «divino tesoro» de Podemos, sacando a colación los textos de la gauche divine, se enfrenta al Gobierno. Más madera.

Tiene razón Izquierda Unida cuando avisa a Podemos: existe el riesgo de ruptura y adelanto electoral. Ojo, Feijóo no es Casado. Es más, IU sin pelos en la lengua recrimina a Podemos: «Pudiera pensarse que hay un cierto interés en construir un nuevo campo político de división por puro interés faccional».

Tal vez Pablo Iglesias el Joven crea que lo que está pasando es un video juego o la representación de una serie televisiva.

viernes, 4 de marzo de 2022

¿Hasta dónde llega ´lo peor´?


 

 

Tras hablar por teléfono con Putin, Macron nos ha dicho que «lo peor está por llegar».  Toco madera porque no se me alcanza el límite de «lo peor». Porque, tal como están las cosas, ¿qué es «lo peor»? ¿Se trata de la ocupación de Ucrania y la imposición de un gobierno títere en Kiev o hay algo más? De entrada sólo sabemos que Putin quiere la rendición incondicional de Ucrania para poner las condiciones que se le antojen. Lo que siendo mucho e inaceptable tal vez al déspota de Moscú  le parezca poco; un déspota que, además, hay serios motivos para pensar que su cabeza no está bien atornillada. O, como algunos indican que lo de Ucrania es sólo un aperitivo para recrear el antiguo territorio soviético. Insisto, la sesera de Putin está fuera de toda lógica «universal y necesaria».

Porque, ¿cómo es posible que no previera él y su camarilla que la invasión no iba a ser un paseíllo? ¿hasta qué punto pensó que los ucranios iban a ser unos calzonazos? ¿cómo es que no tuvo en cuenta la posibilidad de que se iba a quedar más sólo que la una? Incluso confió en la inquebrantable solidaridad china, que finalmente no está siendo tal: abstención en el Consejo de Seguridad de la ONU y el Banco Asiático de Inversión e Infraestructuras, chino, le ha cerrado el grifo a Rusia y a Bielorrusia. Y sin embargo, el déspota tiró p´alante.

Este déspota hará mucho daño porque actúa alocadamente. O con una forma mentis desconocida para nosotros. Así es que o China le levanta el gallo a Putin y le corta todo tipo de ayuda o estamos abocados a un conflicto bélico duradero.

jueves, 3 de marzo de 2022

¡Armas para Ucrania!


Hace bien Pedro Sánchez enviando ayuda militar, incluido armamento, a la Ucrania invadida, violando el derecho internacional.  Con todos mis respetos: desatinan, y no poco, quienes afirman que «Contribuir a la escalada bélica no va a resolver antes el conflicto». Son palabras de la dirección de Podemos.

Desde que tengo uso de razón veo a un sector de la izquierda, en esto «de la guerra», como el alma de Garibay, de mazo en calabazo. Cuando en mi casa santaferina mis padre adoptivo, el maestro confitero, Ceferino Isla, me explicaba con gran amargura que las democracias europeas decidieron no ayudar a la República española. Yo, niño chico todavía, cogí una gran sofocación y les llamé de todo a los mandamases de tales potencias. Ahora, ahora mismo –en ese asunto concreto de la invasión rusa de Putin a Ucrania—es aceptable otro Comité de no intervención? ¿Vamos a dejar solos y en la estacada a quienes en sus casas, calles y plazas están defendiendo lo suyo?  Digo esto porque determinada izquierda de chiruka y anorak responde por lo general a todas las invasiones con el latiguillo de «No a la guerra». Ignorando que, de lo que se trata realmente, es: ¿los pueblos invadidos manu militari tienen el derecho de defenderse y repeler la agresión? Pero, comoquiera que quien invade es el más poderoso, ¿cómo debe defenderse el pequeño y repeler la agresión? Con todo lo que tenga a su alcance. No obstante, si la desproporción militar entre unos y otros es tan enorme como en el caso de Rusia y Ucrania ¿qué debe hacer el más débil? Armarse hasta los dientes con lo que tenga y solicitar ayuda y solidaridad a todos los países, armamento militar incluido? Soprende, pues, que las palabras de la señora Belarra (Podemos) dando a entender que la autodefensa militar y ciudadana es “contribuir a la escalada bélica”. Y causa sonrojo ver cómo la solidaridad con Ucrania, sí, la solidaridad es adjetivada como “contribuir a la escalada bélica”.

                Vale. Dejemos pues que la Belarra envíe esparadrapos y carne de                  membrillo a todos los que luchan en uno y otro bando. Por                              nuestra     parte, harticos de tanto buenismo de ursulinas,                             mandemos todo lo que podamos. Por supuesto, también las armas. 

lunes, 28 de febrero de 2022

Feijóo, el Deseado


 

No son pocos en el Partido Popular los que confían sus atalajes a la mano ducha del gallego Feijóo. De este caballero se espera algo más que un milagro, esto es, la resituación del partido en ese espacio invertebrado que es el centro político. Pero Feijóo sigue resistiéndose a dejar las verdes tierras de Galicia. Posiblemente haya algo más que le hace titubear: sabe que tiene un flanco débil que sus adversarios explotarán a fondo, vale decir, sus amistades peligrosas de hace años. Por otra parte, debe conocer las entretelas del partido desde el cabo de Gata hasta Finisterre y desde Figueras hasta Isla Cristina. Así pues, no son situaciones que empujen a un hombre a dejar la seguridad relativa de ser presidente de una comunidad autónoma a ser un aspirante con posibilidades reales.

Un servidor entiende que el PP tiene muchas dificultades para ser, primero, un partido serio y, después, para ser un partido de derechas: este es un conjunto de retales diversos que se anulan entre sí.

Casado logró la presidencia del partido tras ver que su candidatura, en primarias, era derrotada por la de la Sáenz de Santamaría. La voz resentida de García Margallo se salió con la suya: «Cualquiera menos Soraya». Casado entró, pues, como segundo plato. Aquel congreso valenciano no cicatrizó las heridas y cada behetría siguió funcionando como siempre. Más adelante, el inesperado fenómeno de la Ayuso, fruto de aquella remanguillé, pilló a todo el mundo –peperos o no peperos--  con los pelos desordenados.

Tras la última gran crisis Casado aparece derrotado y humillado por sus mismos conmilitones. Sus tiralevitas fueron sus mismos justicieros. Y continuó el festival de conspiración endémica proliferando, además de los baronazgos, los cacicatos, curazgos y monaguillatos.

Mil cicatrices dejó el congreso de Valencia, mil desconchones está teniendo la caída de Casado. Demasiada carga para creer que no seguirán así las cosas. Ese partido seguirá siendo un conjunto de tapas variadas o un rotundo comistrajo. Lo cual, en los tiempos que corren, es un desastre.

Mejor que me equivoque.

jueves, 24 de febrero de 2022

No ha sido una traición a Casado, sino …


 

El joven dirigente se subió al carromato en olor de corrupción; el ya menos joven se ha bajado de la tartana también en olor de estercolero. Capicúa, una vida política capicúa. (Esta, capicúa, es una palabra que la lengua castellana debe al catalán: cap i cua, cabeza y cola). El joven dirigente llegó a la cumbre de su partido sin experiencia práctica, sin la adecuada formación intelectual y con una sospechosa titulación académica. Sus tablas fueron solo los dicharachos en los platós televisivos y los cortes de mangas verbales a sus contrincantes de tertulianaje. Hasta los últimos mohicanos saben que me estoy refiriendo a Pablo Casado, que fue hasta hace horas primer espada del Partido Popular.

Según la gran mayoría de comentaristas de babor y estribor la caída de Casado ha sido algo así como una «conjura de traidores». No digo que no. Pero hay algo más concreto. Dicha conjura, según otros comentaristas, ha tenido ribetes shakesperianos. Vendrán, posiblemente, quienes le den un tono más doméstico acorde con el macizo de la raza, aludiendo a la operación de Bellido Dolfos, hijo de Dolfos Bellido allá en el cerco de Zamora. No digo que no. Pero hay algo más concreto y, en mi modesta opinión, substancialmente diversa de los comentarios de esos analistas.

Esta es mi teoría: no ha habido «traición» de nadie del Partido Popular con relación a su jefe. No hubo nadie que se llamara Audax, Ditalcos y Minuros, los que asesinaron a Viriato, pastor lusitano. Todos aquellos que han provocado, directa o indirectamente, la  defenestración de Praga, digo de Génova, lo han hecho en clave de autodefensa y, por ende, en defensa del PP. ¿Por qué? Porque a Casado le llegó un panel de rica miel en forma de memorial de las trapacerías del hermano de su compañera de partido y, sin embargo, tenaz adversaria, la señora Ayuso. (Si hubiera sido otra persona dicho expediente ni siquiera hubiera llegado a manos de Casado, entiendo yo). Por fin el caballero Casado se vio citado como aquel «Helo, helo, por do viene / el infante vengador». Por fin tenía el ya menos joven Casado un papel para meterle un puro a la montaraz Ayuso. Insisto: si hubiera sido otra persona, hubiera mirado para otra parte. Pero, tratándose de su adversaria, intenta borrarla del mapa. Es aquí, en ese aspecto, cuando la amplia y confusa dirigencia del PP siente que se abre un precedente y se abre el camino –no a la traición--  a la autodefensa de cada cual. Es, eso sí, la conjura por la salvación de cada uno, por  la defensa de su propia corrupción o corruptela, por su propio momio o tarugo.

Es sólo una teoría, no una especulación. Mientras tanto, miro a lo lejos de la Vega, más allá de Fuentevaqueros, y recito para mi coleto: «En la mitad del barranco / las navajas de Albacete…»

lunes, 21 de febrero de 2022

Meditaciones desde la Giralda sobre la derecha


 

Cuando el latifundio del Partido Popular decidió ser el granero de Vox,  sus capataces creían que, de esa manera, lanzaban una opa a los manijeros de Santiago Abascal. Lo curioso es que, al menos públicamente, ningún notable de las gentes de Casado alertaron de lo ruinoso que aquellos chicoleos. El tiro les salió por la culta.

En todo caso, en alguna rara ocasión algún que otro barón lanzaba un críptico mensaje reclamando un viaje al centro, ese punto imaginario que es tan misterioso como la raíz cuadrada de menos 1.  De aquellas orientaciones del grupo dirigente del PP, del silencio del sector moderado y del culto a la personalidad de Casado vinieron estos lodos.

Claro, estamos ante un problema del Partido Popular. Pero, ante todo, esa inestabilidad, esas escaramuzas son una potente interferencia en la política española. Ese ir de mazo en calabazo solo tiene un beneficiario, Vox. Lo que en  estos casos no representa una novedad histórica: cuando las derechas han jugado con fuego y su combate contra la izquierda ha tomado esos rasgos broncos, la caverna fue engrosando su patrimonio. Más todavía, cuando la derecha quiso ser como la rosa de Alejandría --blanca de noche, rosa de día,           que en este caso sería derechita de noche, facha de día— Vox se convirtió en un considerable almacén.

No sé cómo acabará esta historia. La política española está llena de fenecidos y resucitados. Pero sea como sea, lo de ahora es –o puede ser--  un desastre.  Porque aquí todo es chocante desde Indíbil y Mandonio: lanzas una opa y el opado te la devuelve y encima se come tus higadillas.

miércoles, 16 de febrero de 2022

¿Qué ha pasado en los campos de Castilla?


 

Los analistas más templados de la prensa española coinciden en el análisis de los resultados de las recientes elecciones de las tierras de Alvargonzález. Se trata de una situación  paradójica: el Partido Popular, vencedor de estos comicios, ha sufrido un fiasco de tomo y lomo, ahora es rehén de Vox. Lo tiene atrapado por el escroto, la garganta y el dedo gordo del pie derecho. (La taberna en manos de la caverna).  Y, a partir de ahí, dichos comentaristas se extienden en toda una serie de consideraciones de la mayor importancia: ¿pactará la taberna con la caverna? ¿Dará Casado la definitiva carta de naturaleza a Vox para que entre en las instituciones? De momento lo único que hay es la verborragia pepera para ir avisando al personal.

Este análisis de los comentaristas políticos entra en el fondo de la cuestión política general. Lo comparto. Ahora bien, a la izquierda le viene como anillo al dedo porque no sitúa los motivos del descalabro de la izquierda. Estoy por apostar con quien sea que este será el argumento central del PSOE y de la coalición Podemos—Izquierda Unida; el argumento central y único. El empirismo manda: nunca las fuerzas políticas –y por extensión las izquierdas--  han analizado los estropicios que han sufrido. Siempre han salido por peteneras. Y me parece cansino y repetitivo plantear que si no se analizan las cosas a fondo irán de hecatombe en hecatombe hasta el juicio final.

¿Qué han hecho –o no han hecho— las izquierdas en la tierra de Alvargonzález para, después de una labor fecunda en la esfera económica y social por el gobierno Sánchez, hayan sufrido tal descalabro? Más todavía: Vox responde a toda una serie de fenómenos que azotan Europa y el mundo occidental, pero qué rasgo propio, qué especificidad tiene esa caverna en España? No vale decir tópicos, por eso me callo. Pero alguien –desde la política, desde la izquierda--  debe arriesgarse a proponer, si no una foto, al menos un daguerrotipo de tan inmensa patología.

Bastante tengo yo con mis alifafes.

domingo, 13 de febrero de 2022

Elogio fundamentado del sindicalismo


 

Bien ganado tiene el sindicalismo su actual prestigio. Hasta donde yo recuerdo –estoy rondando los ochenta años— no encuentro en mi memoria una fase sindical tan eficaz como esta que estamos viviendo. El sindicalismo confederal ha tejido una red contractual que mitigó los terribles efectos de la pandemia, ha negociado importantes acuerdos en pensiones, salario mínimo y la arquitectura de la reforma laboral. Durante este último periodo ha sido un sujeto que ha demostrado la bondad del acuerdo y la eficacia de ese estilo.

Es cierto que el  sindicalismo ha escrito páginas en los últimos cincuenta años que podrían figurar en los cantares de gesta de la lucha por la humanización del trabajo y la conquista de la democracia en España. A esos momentos, en todo caso, habrá que equiparar el estado en que se encuentra ahora el sindicalismo. Sin embargo, estoy convencido (salvo que se me corrija juiciosamente) de que en estos dos últimos años el verbo se ha hecho carne con mayor eficacia que nunca. Más incluso que la de aquellos cantares de gesta.

Es más, después de constatar que no tenía los aliados suficientes para la derogación de la reforma laboral, tuvo la valentía de entrar en el proceso de negociación que ha dado un buen resultado. Y todo indica que se dispone ahora a –sacando de las novedades de la reforma— avanzar en la construcción de nuevos derechos de ciudadanía social, dentro y fuera del ecocentro de trabajo, acordes con el proceso de reestructuración e innovación de los aparatos productivos y de servicios en esta fase de globalización de la economía y de sus vertiginosos cambios tecnológicos.

Francamente, mi quito el sombrero. Y me uno a la alegría de esos veteranos que están en la foto: la Muchacha del 78, Javier Sánchez del Campo y el ochentón que les acompaña.  

jueves, 10 de febrero de 2022

Casado, échale guindas al pavo


Escriben Rómulo y Remo

 

En estos momentos la noción de la derecha liberal española, siempre tan dificultosa en nuestro país, va palideciendo. Con sus achaques y algunas rémoras del pasado, aquella referencia política que ha sido el PP, central en la política española de las últimas décadas, se va desfigurando, en ocasiones presentando la imagen del grito de los cuadros de Edvard Munch. Lo que parecería --a la espera de confirmarse de manera definitiva--  otra refundación del PP está siendo pilotada por su nuevo y juvenil grupo dirigente, Pablo, conocido ya como “El Irritado” Casado y el juguetón Teodoro García Egea. Este dúo, cada vez más cercano al Hernández y Fernández de la política española --remedo de aquella pareja inefable de las Las Aventuras de Tintin y Milou del dibujante belga Hergé-- va buscando un camino que cada vez más muestra que Génova brujulea, va embarrando el patio del Congreso, va haciendo apuestas enloquecidas como quien visita por primera vez las domingueras carreras de caballos.  

Pero ni el lanzador de huesos de aceituna, como fiel escudero, ni el quijotesco neo rrural con Chaqueta de montería Hunterteam, mostrando la etiqueta por debajo de la manga, dan con la tecla. El afinamiento de la orquesta no llega. El virtuosismo de la solista madrileña, con su mirada rectilínea, no responde a la batuta. El moderado churchilliano pausado se dedica a observar la obra de Matisse desde Finisterrre. El risueño sureño, con vacas o sin ellas, pide que el machete electoral castellano-leonés le despeje la vereda. El próximo domingo tendrá la respuesta de la estrategia mañueca. Semejante enredo podría resolverse o no. En todo caso, hoy el grupo dirigente de la derecha española, cada vez más lejos de eso tan volátil que llamamos “centro”, teme. ¿Quién teme la lana verde de Virginia? 

Mientras recorre, disfrazado, las machadianas tierras de Castilla, Casado va echando otras guindas. Busca el liderazgo, prematuramente envejecido, en la fría Bruselas, con escaso público que aplauda y recibiendo cartas de amonestación. Busca el resuello a la sombra de un árbol que lo cobije de la abrasadora realidad: el gobierno de coalición en España, con sus problemas y contradicciones, no ha hecho estallar al país. Pero ha mostrado que no sólo la derecha sabe gestionar la economía. Pablo, échale guindas al pavo. 

En su viaje a alguna parte, Casado se encuentra sin casero, sin posada donde recuperar fuerzas. Cada vez más se detiene bajo la sombra del árbol que pertenece a la derecha i-liberal. Mientras pastorea los pavos de Otilio, otea el horizonte sentado en una piedra, busca en el morral (el modelo Tigernu-mochila escolar) un trozo de pan que echarse a la boca y valora en silencio la última decisión que debe presentar al Comité Nacional del partido: ¿Trasladamos la sede de Génova a Covadonga? De la respuesta dependerá que Casado no haga el pavo y pierda la letra y la música de una orquesta de solistas. 

 

 

Nota bene.---  https://www.youtube.com/watch?v=fMPI35xLGOU 

miércoles, 9 de febrero de 2022

La cara aterrorizada de Rufián


 

La cara de pánico del diputado Rufián cuando creyó que, tras su votación negativa de la reforma laboral, formará parte de la pequeña historia parlamentaria. Debió pensar que caería el gobierno de Pedro Sánchez, que su partido no pintaría ni una oblea y, peor todavía, que los de Waterloo le habían ganado el pulso a ERC. Aquella cara de pavor era, entiendo yo, la conclusión de una política irreflexiva y, más en concreto, la imagen del terror propio a la caja de Pandora que el mismo Rufián había creado. Una cara de pavor, hemos dicho, que paradójicamente ha provocado dos situaciones que incrementan las diferencias en el seno del independentismo. En concreto: la orden judicial para aplicar el 25 % del castellano en las escuelas y la posición ante la inhabilitación del diputado Juvillà (CUP). Lo uno y lo otro a pocos días de la cara descompuesta del mencionado Rufián. O, en otras palabras, a pocos días de que se aprobase la reforma laboral que ERC –no sólo ella— había denostado y votado en contra.  

Le vieron las fauces al lobo. Si la caverna y la taberna se hacían con el gobierno se les caería el pelo a los independentistas y Rufián tendría que tartamudear explicando por qué prefirió la reforma laboral de Rajoy a la del gobierno progresista. Y alguien, en las covachuelas de algún puente de mando, decidió que había que ajustar el timón en una dirección menos descabellada.

Antes de la cara aterrorizada el mismo Govern catalá se opuso, se habló de desobediencia y otras gesticulaciones estrambóticas a la orden judicial para aplicar el 25 % en castellano. Después –o sea ahora--  donde dije digo, digo Diego. Ahora acata, después de haber amenazado con la mundial, la orden sin rechistar. Naturalmente, nos felicitamos de ello mientras la cara de Rufián vuelve a sus colores normales.

Tres cuartos de lo mismo ha pasado con el diputado cupero Juvillà. El independentismo en bloque sacó pecho y amenazó con formarla; después de la cara pavorosa de Rufián, temiendo por las consecuencias de su voto, al pobre Juvillà solo le ha quedado el apoyo de la volcánica Laura Borràs.   

De donde se infiere que sutilmente la reforma laboral, además de los efectos positivos que ya hemos analizado en otras ocasiones, ha servido para que el independentismo se autocorrija un pelín. Solo un pelín.

 

Nota bene.--- Militantes comunistas vendiendo su prensa, Treball y Mundo Obrero, tras la legalización del Partido en la ciudad de Mataró. Como puede verse el quiosco tiene un diseño art decó, que fue muy celebrado.

martes, 8 de febrero de 2022

¿A quién representa el Partido Popular?


 

Desde que Pablo Casado se hizo con la dirección de su partido tengo la impresión que, en efecto, parece que se ha producido una cesura radical con los anteriores grupos dirigentes. ´Antes´, la dirección procuraba velis nolis ser un partido con un aproximado barniz europeo; ´antes´, la dirección hacía esfuerzos por representar a las clases empresariales. Ahora, el pintoresco grupo dirigente del partido rompe todas las convenciones sobre las relaciones de España con la Unión Europea, y si reiteradamente denuncia la gestión española de los fondos estructurales con la respuesta siempre contraria de Bruselas, quiere decir aristotélicamente que Casado o no se fía de ellos o cree que le están mintiendo. A cada denuncia del PP, Bruselas responde, más o menos, que ´por qué no te callas´.  

Con todo, lo más llamativo para mi paladar es que nadie sabe qué intereses y qué clases o grupos sociales defiende el grupo dirigente del PP. Desde luego, no al empresariado ni a la empresa española, siendo esa ausencia de representación muy llamativa en las burguesías periféricas. Hoy por hoy me arriesgo a afirmar, sin tartamudeo alguno, que la burguesía española no está representada por los partidos de la taberna y la caverna.

Casado y sus atalajes (me estremezco ahora sabemos que el diputado Casero --«Dios mío, la que he liado»-- es la mano derecha de Teodorico)  no representan clases, sino grupos e intereses invertebrados, y desde Gramsci sabemos que «una masa no se ´distingue´ y no se hace ´independiente´ sin organizarse».  Por lo que el Partido Popular de estos días no es estos días ni siquiera el de Rajoy. Es una partida de ideas gaseosas con un sólo hilo conductor: todos contra este gobierno de comunistas, independentistas y demás islas adyacentes; todos contra este gobierno; todos contra la tabla de logaritmos.

Es cierto que el tiempo cura todas las heridas, pero el quilombo de esos caballeretes  de la calle Génova contra la CEOE tardará un poquito en cicatrizarse. Y es que Casado, Teodorico y Casero se están enfrentando contra demasiada gente y al mismo tiempo. Demasiada arrogancia ignorante.

Lo que me recuerda mis años mozos. Yo repetía petulantemente en casa: «Hay que luchar contra todos los monopolios». El maestro confitero Ferino Isla,  -- en la foto-- mi padre adoptivo, contestaba: «Sí, pero uno después de otro; no tós al mismo tiempo». Reformismo fuerte.  

viernes, 4 de febrero de 2022

Contra los hunos y los hotros ya tenemos la reforma laboral.


 

No insistiré acerca de la bondad de los contenidos del importante acuerdo tripartito (sindicatos, patronal y gobierno) ya convalidado en las Cortes. No lo haré porque voces tan autorizadas como las de Antonio Baylos, Isidor Boix, Joan Cosubiela, Quim González y Nicolás Sartorius, entre otros, han escrito y conferenciado sobre dicha cuestión. Ahora bien, me permito una coletilla que no ha sido vista todavía: el acuerdo tripartito ha puesto, además, los andamios para la construcción itinerante de un nuevo cuadro de relaciones laborales y derechos sociales acordes con el proceso de innovación y reestructuración de los aparatos productivos y de servicios. Es decir, además de recuperar las cuadernas que demolió Rajoy, abre unas perspectivas de renovación. Eso demuestra la utilidad y la eficacia de labrar consensos entre los distintos al tiempo que censura el improductivo chillerío y la retórica de mostrador de taberna de quienes se han opuesto a tan importante medida.

Pero, antes que nada, hay que deshacer esa matraca que han abierto la caverna y la taberna: el voto del diputado del PP cacereño (un caballero que ha tenido sus más y sus menos con la Justicia) debe contabilizarse como negativo al ser –afirman sin haber estudiado técnicamente el caso— un «fallo técnico». La sombra de aquel Trump es alargada. Pero no cuentan que los votos de los dos diputados de UPN, que traían el mandato de votar afirmativamente, fueron interferidos por metafóricamente por el espíritu de aquel Tamayo. Con todo, tenemos reforma laboral a pesar de los hunos y de los hotros.

A pesar de Esquerra Republicana de Catalunya. Es una organización que hoy se empeña en recordarnos que sigue siendo aquella ERC que dio los votos para que Jordi Pujol fuera investido presidente en vez de Joan Reventós. Que se opuso militantemente contra la gran huelga general de aquel 14 de diciembre famoso. A mí no me lo han contado, yo lo viví personalmente.

Tengo amigos que no encuentran explicación seria a la decisión del grupo—Rufián de votar en contra. Confieso que yo tampoco las encuentro. Pero aquí lo que importa son los hechos. Hechos tozudos que sitúan en la votación a ERC, la caverna y la taberna en el mismo tugurio.

El pintoresco Rufián se estira y retóricamente sanciona: que coincidir con la CEOE, el Banco de Santander y Ciudadanos  explica la maldad del acuerdo tripartito. De te fabula narratur, Rufian:  ¿y por qué no te aplicar el chascarrillo, tú que coincides con el PP, Vox y lo mejorcito de cada casa.

El clásico preguntó ¿qué hacer? Doctores tiene la iglesia, buenos doctores. Ellos saben por experiencia propia que hay que organizar tamaña conquista, que es imprescindible elevar la afiliación estable a las organizaciones sindicales. Saben, además, que se han sentado las bases –los andamios, decíamos antes— para  humanizar el trabajo, según enseñaba nuestro Bruno Trentín.

Post  scriptum.---  Estoy tan contento que mientras me tomo unas copitas de cava Parapanda (gran reserva) me pongo a cantiñear Los campanilleros por la madrugá.