viernes, 15 de septiembre de 2017

Urkullu y el referéndum



En las covachuelas del Palau de la Generalitat  han caído como una jarra de agua fría las palabras del lehendakari Urkullu: «Se celebre lo que se celebre, la consulta carece de las garantías debidas» (1). Obsérvese que el mandatario vasco no pronuncia la palabra referéndum. Y no digamos hasta qué punto han provocado  alferecía entre los ojalateros que rodean a Puigdemont. (Lector, no confunda nunca a un ojalatero con un hojalatero. Durante la primera guerra carlista,  los combatientes del pretendiente llamaban ojalateros a los cortesanos de don Carlos que, lejos del combate, pronunciaban muy a menudo: «¡Ojalá ganen!»; «¡Ojalá ataquen y ganemos!»). 

Pues bien, los ojalateros se han quedado de piedra. Un ´amigo´  de toda la vida, uno de los nuestros, nos propina un puntapié en todas las espinillas. No es un vendido a Mariano Rajoy, es el lehendakari. Y se lamentan por lo bajinis con aquello de «¿qué hemos hecho nosotros para merecer esto?». Más todavía, «¿cómo es que Urkullu coincide con Joan Coscubiela en la minucia de las cuestiones de procedimiento?».

Pues bien, certera es la estocada del lehendakari al procés. En el mismo corazón de esta martingala. Y es que Urkullu no confunde el tocino con la velocidad. 

 1) http://www.lavanguardia.com/edicion-impresa/20170915/431286997809/urkullu-cree-que-el-referendum-carece-de-las-garantias-debidas.html


Nota editorial.--  El Manifiesto para el acto del día 21 de septiembre en Barcelona tiene ya su web oficial, a ella deben dirigirse quienes deseen firmarlo ya sean de Cataluña o no.  La web se encuentra en https://manifest21s.com/  Sigan adhiriéndose, las firmas ya están apareciendo. 


jueves, 14 de septiembre de 2017

Apocamiento de los Comunes



Me resulta bastante chusca la posición del grupo dirigente de los comunes con relación a Joan Coscubiela. Nadie del núcleo duro de ese partido ha salido en su defensa tras su sonado discurso en el Parlament de Catalunya. Nadie le ha echado un capote. Es como si hablar claro sonara a sospechoso, a algo que rompe el carácter de los comunes.  Nadie de dicho partido le ha defendido frente a los groseros ataques que ha sufrido de parte de las mesnadas neocarlistas y de sedicentes revolucionarios de moqueta. ¿Por prudencia? No, padre. Puro apocamiento, déficit de valentía.

Me viene a la memoria algo que me contaron algunos viejos confederales, compañeros de Joan Peiró, un destacadísimo dirigente de la CNT. Peiró perdió la confianza del grupo dirigente de su sindicato, infestado por la FAI. Dimitió y dejó dicha esta frase: «Ya me volveréis a llamar». Y así fue, pero lo hicieron cuando era demasiado tarde.


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La patraña del falso Premio Nobel que apoya a los independentistas



Lo dijo el Padre Prior y la cofradía le creyó a machamartillo con la fe del carbonero. Así es la vieja disciplina de las religiones verdaderas. Mal irían las cosas cuando los dogmas se agrietan y comienzan las dudas. Pongamos que hablo de un tal Ahmed Gulai, de nación tunecina.

La historia de este patrañuelo es la siguiente: el tunecino viene a Barcelona a dar una conferencia y se hace pasar por premio Nobel de la Paz de 2015, las autoridades catalanas y sus masoveros le creen. Otro éxito de la ´política internacional´ del eficaz Raül Romeva. Lo sientan en un importante acto institucional en el Parlament de Catalunya, junto a las máximas autoridades,  y le invitan a intervenir en la manifestación de la Díada. Es evidente que hay que aprovechar las ocasiones.

Pero llega una comunicación de Oslo, ciudad donde se concede el Premio Nobel de la Paz. Resulta que ese caballero, el tunecino, es un completo desconocido y no figura entre los galardonados con esa distinción. Bochorno. No hay ninguna rectificación por parte de las autoridades. ¿Qué sabrá Oslo de eso? El caballero tunecino desaparece del mapa y se va con la música del tocomocho a otra parte. Tal vez a conferenciar defendiendo lo contrario.  Pagant, sant Pere canta.

El núcleo duro de los independentistas siempre tuvo una pasmosa facilidad para construir mitos; ahora bien, estos relatos se referían a tiempos antiguos a través de una historiografía subvencionada. Ahora, la novedad es otra: se crea la patraña de ciertas cosas que están ocurriendo ahora. Saben que los feligreses militantes lo creerán o fingirán que lo creen. Es la obediencia debida. En resumidas cuentas, se pilla antes a Raül Romeva que a un cojo.  

Referencia: https://www.pressreader.com/spain/la-vanguardia-1%C2%AA-edici%C3%B3n/20170913/281925953176793 


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miércoles, 13 de septiembre de 2017

¿VA DE INDEPENDENCIA? PUES, DISCUTAMOS A FONDO

Jordi Casas Roca.  Doctor en Historia y militante de ICV

“La Federació Comunista Catalano-Balear declara que los obreros de toda la península no tienen nada que fundamentalmente los separe y sí, como clase y como hombres, infinidad de intereses que los juntan” (tesis sobre la cuestión nacional, abril de 1932; traducido del catalán, la cursiva en el original).

Este no es un artículo de coyuntura. Tampoco es un artículo de política en el sentido estricto. Es un artículo que previsiblemente pisará muchos callos ideológicos y políticos, porque pretende cuestionar conceptos (he estado a punto de poner verdades) que hemos considerado inamovibles. Su tesis central es que el Processisme nos ha colocado en una tesitura que hace necesaria una reflexión a fondo. Lo que sigue se puede leer como un conjunto de enunciados, cada uno de los cuales requiere cierto desarrollo.

1.   Seguimos dando vueltas al derecho a la autodeterminación (ahora y aquí reconvertido en derecho a decidir; expresión utilizada por primera vez en sede parlamentaria en la resolución 631 del Parlament de Catalunya del 3 de marzo de 2010), cuando las resoluciones de la ONU y el grueso de la jurisprudencia internacional son muy claros. Valga por todo la decisión consultiva de la Corte Suprema de Canadá del 20 de agosto de 1998: el derecho a la autodeterminación está reservado a situaciones coloniales (o de violación extrema de los derechos humanos), por tanto, no es de aplicación en Quebec (y en Escocia y en Catalunya); aunque abrió vías de solución (ClarityAct o Loi de clarificationdel 29 de junio de 2000). Es necesario recordar que, como nos explicó Eric J. Hobsbwam, los padres de la criatura, entonces denominada “principio de las nacionalidades”, no preveían una aplicación urbi et orbi, de hecho el mapa que dibujaron de nuevos estados-nación era muy reducido.
2.   El marxismo clásico nunca sacralizó la categoría histórica estado-nación,  jugaba un papel secundario en la lucha por el socialismo. Pero, como sabemos, la historia, por decirlo de alguna manera, les ha girado la espalda: hay más estados-nación y naciones que socialismo. Por lo que se refiere al marxismo de aquí (Catalunya), se limitó a copiar: a Stalin por lo que se refiere a la categorización de nación y Lenin por lo que hace a la estrategia, aunque que quizá debería decir táctica. El más fiel seguidor de Lenin en esta materia, Andreu Nin, nunca vio naciones y nuevos estados por todas partes, es más, siempre tuvo una concepción pragmática del derecho a la autodeterminación, revitalizado por su mentor político, lo resumía con esta frase: “Una cosa es defender este derecho y otra la cosa en si misma” (de hecho, no lo reconocía para Euskadi, ya que consideraba al PNV un partido reaccionario). Fue sobre todo el PSUC quien sintetizó la tradiciones marxista y nacionalista, por la influencia de dos partidos, Unió Socialista de Catalunya y Partit Català Proletari, que tenían más de nacionalistas que de marxistas (especialmente el segundo), sólo hay que leer la ponencia programa aprobada por sus comités ejecutivos, el 13 de noviembre de 1935, para llevarla al proceso de fusión. Joan Comorera, en sus escritos del periodo 1940-1944, remachó el clavo, aunque hizo algunas aportaciones muy sugerentes.  
3.     El PSUC hizo un notable esfuerzo teórico sobre el hecho nacional durante el franquismo, reflexión que se concretó en el opúsculo El problema nacional català, elaborado entre 1961 y 1967, con aportaciones de un grupo nutrido de intelectuales. La mejor síntesis, que recoge las aportaciones de los años sesenta y setenta, es la del IV congreso del PSUC (29 de octubre-1 de noviembre de 1977), la claridad conceptual de la cual no ha sido superada hasta ahora. Describía los dos factores que han configurado la Catalunya moderna: “el choque de las diversas clases sociales catalanas con el Estado centralista y burocrático”, aspecto hoy elevado a deus ex machina; y “la lucha de clases en el interior de Catalunya, la cual se ha expresado históricamente como una lucha por la hegemonía política e ideológica”, aspecto hoy borrado del debate público. Esta reflexión, básicamente gramsciana, se cerraba con la siguiente propuesta: “Los comunistas defenderemos la creación de un Estado republicano y federal que reconozca el carácter plurinacional del Estado español y se base en la unión voluntaria de todos los pueblos de España”. A partir de entonces no hemos hecho otra cosa que simplificar el debate y, a la vez y no es contradictorio, complicar la cosa. Por una parte, nos hemos limitado a hacer sinónimos derecho a la autodeterminación y democracia, sin ir mucho más allá (una buena muestra en el número 142 de la revista Nous Horitzons); y, por otra, nos hemos embrollado con el galimatías de la soberanía (léanse los apartados 2.5 y 6 del Projecte Manifest Programa de IC de 1991; ininteligible). Es comprensible que en pleno franquismo, caracterizado por el intento de liquidar la realidad nacional catalana, se hiciera del derecho a la autodeterminación un elemento propulsor de la salida de la dictadura y que, en plena Transición, se siguiera manteniendo este principio para marcar terreno en un momento en que estábamos definiendo los límites de nuestro marco democrático; pero no es muy comprensible que desde entonces no se haya hecho una revisión a fondo de este concepto, partiendo de las nuevas realidades española y europea. Y bien que nos lo advirtió Jordi Solé Tura en un libro de 1985 (Nacionalidades y nacionalismos en España:  “La izquierda no puede plantear este problema crucial en abstracto ni lo puede reducir a mera proclama ideológica”). Evidentemente, no estoy reivindicando un recorrido meteórico como el que hicieron otros, que en pocos años pasaron del derecho a la autodeterminación a la LOAPA. Se trata de otra cosa. Resumiendo: la práctica del autogobierno, casi siempre en manos de la derecha, parece haber desalentado un debate a fondo; lo hemos resuelto todo casi siempre poniendo el turbo de la autodeterminación, otra cosa bien diferente es que lo hayamos sabido formular de forma razonable y actualizada. Que no.
4.   La reivindicación del derecho a la autodeterminación es el instrumento preferido para realizar la máxima del nacionalismo: a cada nación le corresponde un Estado propio. Enric Prat de la Riba lo sintetizó de forma magnífica, aunque su realismo político lo llevó a hacer propuestas de corte federal. Pero el nacionalismo tiene un corpus más amplio, no es necesario decirlo. Corpus que la izquierda, y en concreto la que me interesa, ha colaborado a ampliar o, como mínimo, a consolidar; asumiendo conceptos que, desde mi punto de vista, son estrictamente nacionalistas, alejándose de una lectura de la realidad y de una práctica política laicas (entendiendo por laico un comportamiento basado en los parámetros mentales de nuestra cotidianidad y, sobre todo, una reflexión alejada de cualquier tentación metafísica). Hablemos de algunos conceptos. No hay derechos nacionales, colectivos o históricos. La historia no concede derechos, los derechos son una convención humana (otra cosa es que, a veces, su invocación ayude a resolver algún problema; ejemplo: disposición adicional primera de la CE 1978). La historia condiciona el presente, pero no la formatea. No hay derechos nacionales o colectivos. El marxismo (o el materialismo histórico, si lo queréis así), es hijo de la Ilustración y del liberalismo, aunque sea para superarlo, al menos en términos sociales y económicos; por tanto, no puede renunciar al bagaje que nos dejó por lo que se refiere a la consideración del ser humano, el individuo, como el depositario, el sujeto, de derechos y deberes. Es el ser humano quien ejerce sus derechos, como es el derecho democrático de pedir más autogobierno, el que sea, para la nación de la que considera formar parte. Por otra parte, es difícil otorgar derechos colectivos a sociedades diversas y plurales sin asumir planteamientos organicistas. Por lo que se refiere a los conceptos de inalienable e imprescriptible que utilizamos para hacer referencia al derecho a la autodeterminación, sólo pueden mantenerse si entendemos la nación como un ente abstracto e intemporal que está por encima de la voluntad de quienes forman parte de ella; lo que nos aleja de un análisis riguroso de la realidad para transportarnos, como decía antes, a la metafísica.
5.   En 1887 el sociólogo alemán Ferdinand Tönnies publicaba Gemeinschaft (Comunidad) und Gesellschaft (Asociación). La primera, de la que la nación sería un ejemplo, estaría hecha de lazos afectivos, personales, de clan, familiares, tribales o nacionales; la segunda, que identificaba con el Estado, estaría hecha de elementos instrumentales, racionales, estratégicos y tácticos. En definitiva, la Gemeinschaft sería el mundo de la sangre y de los a priori, mientras que la Gesellschaft correspondería al mundo de las convenciones, de las transacciones para organizar la convivencia. No es necesario decir que en el mundo en el cual no está tocando vivir se está imponiendo la Gemeinschaft, creo que no es necesario poner ejemplos, algunos de los cuales serían muy lamentables. Estaría bien que la izquierda, especialmente la que me interesa, reflexionase sobre estos dos conceptos, que evidentemente no son excluyentes, para establecer claramente donde ha de poner sus prioridades.
6.   Cinco años antes de publicarse el libro de Tönnies, Ernest Renan se preguntaba Qu’est-ce qu’une nation? Desde entonces los especialistas no se han puesto de acuerdo. Yo me quedo con la definición de XustoBeramendi: “La nación (…), existe en la medida, y sólo en la medida, en que un grupo de personas cree que existe y actúa políticamente en consecuencia”. Así, pues, la nación como constructo social, histórico. Si se quiere con otras palabras, como proyecto político. En este sentido, el autogobierno, su institucionalización, no es un artefacto que se superpone a la nación, forma parte de su proceso de configuración. Ya hemos hablado, al referirnos al IV Congreso del PSUC, del papel de la confrontación con el Estado por el autogobierno en la formación de la Catalunya contemporánea (vuelvo a Solé Tura, que hizo una excelente aportación al respecto: “La qüestió de l’Estat i el concepte de Nacionalitat”, Taula de canvi, 1, 1976). Por tanto, nada está predeterminado de entrada. Nadie puede pretender jugar con ventaja. Nadie tiene la verdad. Creo que se entiende lo que quiero decir. Acabo. 

Llegados aquí (quiero decir al 2017), uno tiene la impresión que hemos estado trabajando con una serie de conceptos que nos han sido útiles en tanto que simplificadores y, a veces, capaces de producir importantes manifestaciones, pero al precio de generar algunos mal entendidos y no, precisamente, menores. He comenzado con la tesis que justifica este artículo y acabo con dos premisas: a) Es necesario romper con el Processisme, una estrategia que está consiguiendo que sigan mandando los de siempre; esto implica elaborar un discurso alternativo en la cuestión nacional (para decirlo en términos clásicos), nada complaciente con el actual, para ir generando una nueva hegemonía; y b) Es preciso negarse a aceptar que la falta de debate teórico e ideológico (o mantenerlo bajo mínimos) sea el caldo de cultivo del cual deba surgir la Catalunya del futuro.

 (Este texto es la traducción por el autor del original en catalán, que se ha publicado en la revista Treball el 5 de septiembre).


Nota editorial.--  El Manifiesto para el acto del día 21 de septiembre en Barcelona tiene ya su web oficial, a ella deben dirigirse quienes deseen firmarlo ya sean de Cataluña o no.  La web se encuentra enhttps://manifest21s.com/  Sigan adhiriéndose, las firmas aparecerán de un momento a otro. 


martes, 12 de septiembre de 2017

Después de la manifestación ¿qué?

Manifestación impresionante. Masiva, cívica que ocupó el centro de la city. Una vez más. Lo cortés no quita lo valiente. Que un servidor no comparta de manera militante sus objetivos es ya harina de otro costal. Ahora bien, por numerosa que haya sido –en las guerras de cifras cada sardina se arrima religiosamente a su propia ascua--  debe decirse que políticamente no añade nada nuevo. Cierto, deja constancia, una vez más, de que una parte no irrelevante de la sociedad catalana mantiene sus posiciones. Políticamente deja las cosas en la misma situación. Así pues, el alto voltaje continúa.

Seguimos, pues, en esta situación: el independentismo no añade nuevos aliados a su causa y sus contrarios son (somos) incapaces de frenar ese magma incandescente. ¿Por qué? Por esta razón: las fuerzas independentistas son imperfectamente compatibles entre sí, mientras que sus adversarios son (somos) perfectamente incompatibles entre nosotros mismos. También porque los independentistas estiman que, con sus propias fuerzas, pueden conseguir sus objetivos, mientras que sus contrarios son (somos) un conjunto de retales que no configuran ningún traje y están a la espera de que desde fuera se solucione la papeleta. Estas son algunas diferencias substanciales entre los unos y los otros.

De ahí que un grupo de viejos amigos no nos hayamos instalado en que, desde fuera, nos arreglen el problema. Y nos hayamos propuesto ser parte activa, a pesar de nuestras muchas limitaciones, de una solución (aunque sea provisional) del complejo contencioso. Este es uno de los mensajes del acto de las Cotxeres de Sants el próximo día 21 de Septiembre. Con un contenido claro, sin eufemismos ni melindres. Vale.


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domingo, 10 de septiembre de 2017

El presidente de Cataluña llama a somatén




Míting de Carles Puigermont en Sant Boi de Llobregat el viernes pasado en su condición de presidente de la Generalitat. Es discurso de viejas esencias carlistonas. En un momento dado lanza una desgraciada consigna. A saber, que los ciudadanos se aglomeren ante los ayuntamientos, cuyos alcaldes no sigan sus orientaciones de cara al 1 de Octubre. No hace falta ser muy avezado en estas materias para sacar estas conclusiones: Pugdemont está llamando a arrebato a la creación de somatenes y, especialmente, está creando un conflicto institucional con las administraciones locales, rompiendo la autonomía de éstas.  Lo nunca visto en Cataluña. El hombre de Girona ha perdido los estribos. Política de campanario. El fantasma del tigre del Maestrazgo cabalga de nuevo.


Al president sólo le ha faltado decir lo que arengó uno de sus antepasados: «A por ellos, que son de regadío». 



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sábado, 9 de septiembre de 2017

Que lo sepa Joan Coscubiela




Joan Coscubiela, tras su importante discurso  en la tan famosa como desordenada sesión del Pleno del Parlament de Catalunya ha declarado a los periodistas que no piensa repetir en la próxima legislatura. Está en su derecho, por supuesto. Pero también está en el mío pedirle que reconsidere dicha decisión.

Creo que, tras casi veinte años de trabajo en común, estoy en condiciones de decirle cuatro cosas con el mayor respeto y consideración. Fueron años apasionantes en Comisiones Obreras. Como diría el padre del iuslaboralismo europeo Umberto Romagnoli, Coscubiela fue «un jurista prestado al sindicato». Todo un elogio del profesor boloñés, siempre tan austero en sus apreciaciones. Después fue reclamado por su partido para que encabeza la lista en las elecciones generales. Mi amigo Justo Domínguez (ex secretario general de Ugt de Catalunya, que hace años nos dejó) y un servidor firmamos un documento en su apoyo. Más tarde fue elegido como diputado al Parlament de Catalunya. 

No hace falta hacer un elogio de la actividad de Joan Coscubiela durante esta legislatura catalana. Como tampoco vale la pena discutir con quienes le niegan el pan y la sal. Porque quienes, desde dentro de su grupo parlamentario, se le han enfrentado tan toscamente no están a su altura. Cierto, esta es una opinión subjetiva. Coscubiela hace política, buena y eficaz política; algunos de sus compañeros (y, sin embargo, enemigos) hacen toreo de salón, política libresca con celos mal reprimidos. Lo que también es una opinión subjetiva.  

Puede ser que Coscubiela esté de muchas cosas hasta la cruz de sus pantalones. Lo entiendo. Ahora bien, sé que nuestro hombre es fuerte. Puro granito. De ahí que me diga: si no continúa en el Parlament la política tendrá una pérdida considerable. Y, sobre todo, la izquierda. No digo irreparable, sino considerable. Sería, ante todo, un triunfo del «mal obscuro de la política», que tantas veces dijera Bruno Trentin. Un triunfo de algunos rabiosos e indocumentados trepadores.

Coscubiela debe continuar, si sus compañeros le avalan. Y él, que no es un ermitaño de la política –ni un monje urbano--  debe saber que tiene que seguir disfrutando de la felicidad de seguir diciendo la suya. Estoy convencido de que su padre, el inquietante Josep Coscubiela, li diría con voz de la Barceloneta: «Nen, no afluixis». Nosotros, con menos autoridad, le decimos lo mismo. 


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viernes, 8 de septiembre de 2017

Así habló Coscubiela



El número de traidores a Cataluña aumenta por minuto. Ahora, nuevamente, le ha tocado el turno a Joan Coscubiela,  que hace meses fue tildado por la portavoz de la CUP de «fascista». Me asombro porque nunca pensé que hubiera tanta traición, ni tanto fascista en Cataluña. Y lo que más me sorprende es la chocante ligereza de palabra, por no decir otra cosa, de algunos comentarios que están consiguiendo la banalización del fascismo y de la palabra «traición».

Hay quien dice que la intervención de Coscubiela en el reciente y lamentable Pleno del Parlament fue procedimentalista, no política. No comparto esa opinión. Pero si así lo fuera, que no es el caso, vale la pena añadir que los procedimientos son un aspecto fundamental de la democracia. Las reglas del juego, además, son imprescindibles para todo tipo de actividad, política o no, de la vida ciudadana. La ley de la selva –o el llamado «estado de naturaleza»--  es incompatible con la democracia. Lo contrario sería llevaría a la anomia donde siempre se impone el más fuerte. Por ejemplo, ¿se imagina alguien una organización sin sus correspondientes estatutos?

Coscubiela abordó dos grandes cuestiones, eminentemente políticas. A saber, lo que Norberto Bobbio, padre noble de la izquierda,  llamó la «indecibilidad» y las reglas del juego democrático. Entiende el prestigioso filósofo italiano que la indecibilidad es aquello que la política y el Derecho no pueden abordar, porque es un «territorio inviolable», que después el portugués Boaventura de Sousa Santos retomó con brillantez. O sea, hay esferas inabordables como, por ejemplo, la mayoría no puede conculcar los derechos de las minorías. Eso no se puede someter a votación. Eso fue lo que hizo ayer la mayoría del Parlament de Catalunya, y precisamente eso fue lo que denunció el diputado Coscubiela.

No fue, pues, una intervención administrativista sino profundamente política. No estoy seguro, sin embargo,  que el govern de Catalunya, ni la presidenta del Parlament, lo entendieran. Para ellos la quiebra de las normas es ya un hábito lamentable. A pesar de las observaciones de los letrados de la Cámara. En parte es ignorancia, pero sobre todo es la expresión de esa cultura del «todo vale».  

Lástima que, tras la suculenta intervención de Coscubiela en la votación de la convocatoria del llamado referéndum, la cosa acabara en la abstención. Un anacoluto como el célebre «era de noche y sin embargo llovía».


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jueves, 7 de septiembre de 2017

Catalunya, cuidado: hay riesgo de que se rompa la convivencia


Joaquim González Muntadas
Director de Ética Organizaciones SL

"La forma más segura de corromper al joven es enseñarle a apreciar más a los que piensan como él que a los que piensan de manera diferente" (Nietzsche)-




En Catalunya vivimos tiempos de fuertes emociones, de toques de corneta, de estrategias y aventuras que nadie sabe, a ciencia cierta, cómo acabarán. Pero lo que sí sabemos ya es lo que estamos viendo estos días. Negarlo sería una irresponsabilidad. Se está sembrando el campo del virus del sectarismo que puede acabar generando una peligrosa división social.

Quien tenga dudas acerca de estos riesgos,  o considere que son exageradas las afirmaciones de este primer párrafo, sólo tiene que repasar las muchas sandeces y las delirantes fábulas que se han dicho y escrito sobre confabulaciones y conspiraciones contra Catalunya y los catalanes durante el conflicto de los vigilantes de Eulen en el aeropuerto de El Prat de Barcelona. Y, más graves todavía, las muchas estupideces que se han vertido en relación con los atentados de las Ramblas de Barcelona y Cambrils, que deberían avergonzar sólo repetirlas. Unos comportamientos que indican que estamos demasiado cerca de una peligrosa y temeraria práctica como es la exhibición de superioridad moral y el desmesurado apasionamiento con "la causa”.

Empiezan a verse nubarrones que pueden amenazar la normal convivencia social. Es evidente que está terminando la “revolución de las sonrisas” cuando aparecen las sectarias respuestas y las descalificaciones que amplios sectores nacionalistas dedican a las personas y organizaciones que ahora, ya sin complejos, han empezado a romper su silencio y a expresar su oposición a la independencia de Catalunya, o incluso hacia aquellos, partidarios del derecho de autodeterminación pero que anuncian que no piensan participar en el 1 de Octubre, por entender que no tiene las garantías democráticas suficientes.

Es precisamente las muchas iniciativas que en estos días están surgiendo desde diferentes ámbitos en toda Catalunya, que  rompen ese largo silencio  que ha servido para disimular la discrepancia. Lo que provoca esas duras reacciones que marchitan ese "buen humor" del que tanto han venido alardeando los sectores independentistas  durante estos años.

Quizás lo que de verdad, se descubre en estos días, es que en realidad lo que ha facilitado esa imagen de buen rollo y “germanor”  ha sido precisamente el silencio mantenido durante estos largos años por parte del sector de catalanes y catalanas que no participan de la causa independentista. Quizás el mérito de esta ausencia de división social en Catalunya tenemos que buscarlo en el fair play de esa otra mitad de la ciudadanía catalana, no independentista, que se ha tragado en silencio y educadamente la incomodidad y anomalía que representa que las instituciones públicas en Catalunya les ignoren sistemáticamente.  

Quizás es ese fair play el que ha garantizado la falta de crispación porque ha decido convivir, sin darle mayor importancia, con la invasión abusiva, por parte de las instituciones de mayoría independentista, de los espacios públicos que compartimos toda la ciudadanía - independentistas y no independentistas- como han hecho con sus  banderas “esteladas” en ayuntamientos y rotondas, en muchos casos tan inmensas y ridículamente exageradas como la que ondea en la Plaza Colón de Madrid. 

Quizás ha sido el silencio de esa otra mitad de la población lo que permite explicar la tranquila convivencia social de estos últimos años y el que ha permitido presentar una Catalunya irreal, obviando con ello la comprobación de que las dificultades del proyecto de secesión no están fuera de Catalunya. Porque están en la de propia sociedad catalana de la que al menos la mitad se niega a fracturarse y a ver la solución de sus problemas fuera de España y Europa.

Por todo ello no está de más advertirnos de que “cuidado que se está rompiendo la convivencia” cuando se rompen o se ignoran las reglas de juego compartidas. Ya que, como escribía el 21 de noviembre de 2000 en un breve artículo Rosa Montero en el diario El País,el sistema democrático no es más que un inmenso, hermoso, transparente castillo de naipes. Se sostiene en el aire de milagro, no apoyado en la fuerza bruta, sino en el respeto colectivo a la palabra dada; en la aceptación, libre y generosa, de las reglas del juego”, y continuaba diciendo: “Que no se nos olvide esa fragilidad en la joven España”.

Así que atención, porque parece que los  catalanes y catalanas que callaban han decido hablar.


Nota editorial.--  El Manifiesto para el acto del día 21 de septiembre en Barcelona tiene ya su web oficial, a ella deben dirigirse quienes deseen firmarlo ya sean de Cataluña o no.  La web se encuentra en  https://manifest21s.com/





miércoles, 6 de septiembre de 2017

La web oficial del Manifiesto 21 de Septiembre. No a la independencia de Cataluña



El Manifiesto para el acto del día 21 de septiembre en Barcelona tiene ya su web oficial, a ella deben dirigirse quienes deseen firmarlo ya sean de Cataluña o no.  La web se encuentra en  https://manifest21s.com/

 

He aquí un listado parcial de personalidades que apoyan el documento que se presentará en las Cotxeres de Sants el día 21 de este mes a las 19 horas.


Antonio Gutiérrez Vegara, Luis Fuertes Fuertes, Carlos Jiménez Villarejo, Manuel Cruz, Ignacio Martínez de Pisón, Enric Senabre, Carme Ortega Company, Juan-Ramón Capella, Antonio Camacho Alcalde,  Enrique Carpintero, Santi Barreras, Paco Español, Salva López, Paco Rodríguez de Lecea, José Luis Atienza, Antoni Luchetti, Gabriel Abascal, Alfonso Rodríguez, Alfred Clemente…

En dicho acto intervendrán José Luis López Bulla, Josep Maria Rañé, Isabel López Chamosa,  José Luis Atienza e Isidor Boix.

A la entrada del local se pondrá una mesa petitoria para que cada asistente eche unos eurillos para sufragar los gastos del alquiler y la megafonía de la sala.


Recuerde la web oficial:  https://manifest21s.com/ En ella podrán firmar quienes así lo deseen. 



martes, 5 de septiembre de 2017

El paro, el rayo que no cesa



Es un desastre. Los datos del paro del mes de Agosto son un desastre sin paliativos. Cerca de 180.000 parados más y una pérdida de afiliados a la Seguridad Social de cerca de 270.000 personas. Un desastre que el Gobierno y sus masoveros intentan disfrazar como una consecuencia de la recuperación, un argumento tan falso como obsceno.

Vale decir que algunos han errado en su análisis. Achacan este brutal descenso al sector de la ocupación turística. Falso. Los datos indican a las claras que la pérdida se ha dado en los sectores de la educación (59.906), la industria manufacturera (20.618) y la construcción (17.410).

Un mazazo para las personas que han perdido sus empleos, ciertamente. Pero también una llamada de alerta para aquellas almas de cántaro de todos los pelajes que habían creído (o aparentado creer) que la recuperación había llegado. Datos tan sangrantes como, por ejemplo, los de Cádiz donde la suma de los precarios y los discontinuos supera ya a la de los fijos.

Se oye en ambientes sindicales que se preparan movilizaciones para el próximo otoño. Entiendo que no hay que inventar nada: ahí está la cita de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente 7 de octubre de 2017, pero doctores tiene la Iglesia.

 

Tengo la impresión –es sólo una impresión--  que las fuerzas políticas no están preocupadas y ocupadas por este problemón. Estoy dispuesto a rectificar si se me demuestra lo contrario. Pues al fin y al cabo la preocupación se demuestra andando y preocupándose. En todo caso la incompetencia del hombre de Pontevedra no da abasto. 




lunes, 4 de septiembre de 2017

Más información sobre el Acto del día 21 de Setiembre en las Cotxeres de Sants




Los promotores del Acto del 21 de septiembre en las Cotexeres de Sants a las 19 horas son los siguientes:

Isidor Boix Lluch, Victoria Corbacho, Manuel Gómez Acosta, Joaquim González Muntadas, Dolors Hernández Gimeno, José Luis López Bulla, Isabel López Chamosa, Pedro López Provencio, Francisco Neira, Josep M. Rañé Blasco, Josep M. Rodríguez Rovira y Luis Romero Huertes. 

Ya diremos en breve las personas que intervienen en dicho acto: atención a la web que saldrá ex profeso. En ella figurarán las versiones catalana y castellana del Manifiesto, las personalidades que lo apoyan y el mecanismo de adhesión al documento.


Como es sabido, la versión castellana se encuentra en:  http://lopezbulla.blogspot.com.es/2017/08/manifiesto-para-el-acto-del-dia-22-de.html  

Se ruega la máxima difusión de esta noticia. Gracias. 







domingo, 3 de septiembre de 2017

Pitos a Piqué o el ardor de los estúpidos

«Una persona estúpida es una persona que causa daño a otra o a un grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio».  Esta es una celebrada frase de Carlo M. Cipolla. En ese sentido, los pitos a Piqué –al menos los del partido de fútbol de ayer entre las selecciones española e italiana--  fueron una solemne estupidez. En efecto, pueden ampararse en el socorrido manto de la libertad de expresión que, a su vez, puede ser en ciertas ocasiones igualmente estúpida. En ciertas ocasiones, he dicho.

Gerard Piqué, un excelente futbolista, es por lo general, un tío echao p´ alante. No es el único que hay en esa cofradía tan pendenciera como la del fútbol. Con una diferencia en su caso: concita el odio de diversas cavernas y la agria animadversión de las diversas sectas de la única religión verdadera, el fútbol, según dijo en su momento el malogrado Manuel Vázquez Montalbán. Y se pita a Piqué porque hay un determinado interés en mantener el enfrentamiento entre la España de Lagartijo y la España de Frascuelo, tal como dejó dicho don Antonio Machado.

El fútbol, como las religiones canónicas, no se cree, se siente. Posiblemente ese sentimiento se ha convertido en excluyente desde hace tiempo. Un sentimiento que tiene una doble característica, a saber: la exaltación del ídolo (más bien un Dios) y la denigración de su oponente. 

A decir verdad, no me interesa Piqué. Pero sí me importan las patologías sociales, especialmente las de carácter estúpido. Vamos a ver, amigo futbolero y ardiente partidario de la Roja, ¿no te parece chocante abuchear a uno que está defendiendo la camiseta? ¿Por qué provocas la desestabilización emocional de un equipo con tus pitos que, en ese caso, son libertad de expresión estúpida, en el sentido que Cipolla le da a esa expresión? No obstante, sabemos que, estúpida o no, la libertad de expresión está por encima de muchas cosas. Especialmente cuando están en juego las cosas sagradas.

Permítaseme un desahogo personal. Cuando el mundial de fútbol de Méjico un servidor se encontraba en la cárcel de Soria. La madre de la comuna era un viejo comunista, el camarada Rufino, con cerca de veinte años de prisión. Estábamos viendo el partido entre Italia y la URSS. Cuando un italiano le daba un empujón a un soviético nuestro Rufino exigía enérgicamente la expulsión del agresor; en cambio si un soviético hacía algo peor, Rufino exclamaba maravillado: «¡Qué virilidad!». Ninguno de nosotros le llevó la contraria a Rufino. La Unión Soviética, al menos en el fútbol, era sagrada. De esta anécdota pueden dar fe Angel Abad, maestro de sindicalistas, José Manuel Fariñas, ahora catedrático de Economía de la Universidad de Oviedo y el resto de la cuadrilla.