lunes, 7 de agosto de 2017

La ambigüedad de Ada Colau y sus amigos



Está muy extendida la idea de que el partido En Comú—Podem, la formación política de Ada Colau y Xavier Domènec, tiene una posición ambigua frente al problema catalán en general y el llamado referéndum del 1 de Octubre en particular. Tengo para mí que eso es la parte más visible de la cuestión. Ni es todo, ni lo más importante. Yo diría que es, fundamentalmente, una consecuencia de algo que vamos a tratar de desmenuzar.

La ambigüedad de la posición de los Comunes es el resultado de la dificultad real de aclarar las cosas, dadas las diversas posiciones que existen en el interior de esta formación. Sus dirigentes parecen ser conscientes de que un intento de fijar una postura clara podría representar un considerable desgarro en la organización. Así las cosas, la cosa se concreta en una especie de equilibrio inestable sobre la base del «sí, pero no» o del «no, pero sí». Que lleva de cabeza a una parte considerable de la militancia, perpleja por la inconsistencia del posicionamiento oficial, esto es, del grupo dirigente.

Comoquiera que estamos hablando de palabras mayores –no de aspectos secundarios— dicha ambigüedad se traduce en una indecisión política, más o menos parecida al famélico burro de Buridán. El famoso asno estaba hambriento, pero no se decidía por ninguno de los dos sacos de hierba que tenía delante de sus hocicos.

Sea como fuere, me parece evidente que el problema de fondo está en lo siguiente: En Comú—Podem tiene una característica similar a las fuerzas políticas, a saber, su desvinculación con el mundo de la globalización interdependiente, con las grandes transformaciones que están en curso. 

Moraleja: hace falta que se convoque algo claro, rotundamente claro, contra la farsa del 1 de Octubre. La chicha y la limoná sólo añaden confusión. 




sábado, 5 de agosto de 2017

Contra ese referéndum (o lo que sea)




Ayer por la noche Roser y un servidor asistimos a un espectáculo de Faemino y Cansado, que estuvieron magníficos. En Pineda de Marx. Cerca de tres mil espectadores. Noche estrellada con una temperatura que no bajó de los 28 grados. No importa, los dos humoristas nos hacen reír y sonreír. Mientras abandonábamos el recinto un viejo amigo me interpela. Resumo lo que me dijo. ¿Por qué no se organiza un gran acto en Barcelona contra lo que se prepara el día 1 de Octubre? Estoy harto de firmar manifiestos que no se sabe a quién o quienes se dirigen. Estoy hasta la cruz de los pantalones de todo ese mejunje, y creo que ha llegado el momento –aunque tarde--  de que el «mundo del trabajo» diga la suya, sin eufemismos ni disfraces. Tú tienes palillos, me dice, para que se organice algo con cara y ojos. Me sugiere nombres de las personas que podrían ser los sujetos convocantes. Parece que lo ha pensado a fondo.

Le hago ver que tenemos poco tiempo para montar una cosa de esas características. Mi amigo me responde sin contemplaciones: «Falso. Ahí están las redes sociales. Estáis jubilados con lo que tenéis todo el tiempo del mundo para organizarlo. Y sobre todo hay una expectación que no conviene minusvalorar.  Además, tendréis la propaganda de quienes os pondrán como un guiñapo. Os llamarán desde españolistas hasta  el nombre del cerdo. O sea, cada improperio es una inversión de publicidad en la convocatoria».


Le prometo pensarlo y consultarlo a los amigos que me ha indicado. Por su parte, me dice: «Oye, ¿has notado que ahora corre un airecillo que refresca la noche?».


viernes, 4 de agosto de 2017

Sugerencias veraniegas desde Cataluña




Los políticos con mando en plaza, tanto de la Moncloa como de la Generalitat, se empeñan en hacer una obra de caridad: que no nos aburramos durante el mes de agosto. Aprovechan cualquier medio, incluido twitter, para ejercer esa virtud teologal con la idea de procurarnos, además, la salvación así en la Tierra como en el Cielo. Y de esa manera el monotema compite con las calores y la humedad a ver quien agobia más al sufrido mortal. Suerte que tenemos el gazpacho que nos defiende de tanta tortura.

Los del provinciano bastón de mando nos alertan contra el aburrimiento. Pero, ¿qué tiene de malo el aburrimiento? ¿Por qué tiene necesariamente una connotación negativa? Se dice que, en pleno bostezo, Fibonacci construyó sus famosas series de números; que Neper, no sabiendo qué hacer, ideó los logaritmos; y que Neymar, harto de ser un segundón mimado, cogió los bártulos y se plantó en París. En resumidas cuentas, aburrirse ha contribuido en no pocas ocasiones a provocar  algunas discontinuidades de envergadura.

Ahora bien, entiendo que haya miles de personas  que les resulte fastidioso aburrirse. Que sean incapaces de recrearse en el arte de bostezar. Tal vez si los antiguos padres de la filosofía hubieran meditado sobre el particular estaríamos en mejores condiciones de valorar esa situación. Pero, que yo sepa, no cayeron en el detalle. Limitaciones de la filosofía occidental.

En todo caso, quienes no gozan del aburrimiento deberían practicar la lectura. Por supuesto, no recomiendo el Ulyses (Joyce), que es cosa de momentos menos sofocantes. Tampoco la lectura del gran Marcel Proust, cuyo momento más apropiado sería la Semana Santa. Les sugiero nada más y nada menos que la famosísima novela “Gargantúa y Pantagruel”, de François Rabelais. Aventuras, comilonas estratosféricas, picardías, insultos soeces, que superan en voltaje a lo que se dicen los tertulianos. Además, no consta que Rajoy y Puigdemont la hayan leído, lo cual es ya una garantía. Así pues, no sea usted como ellos.


Les digo que la lectura de esta obra clásica es una garantía contra las calores, la humedad (que aumenta la sensación térmica del sofoco) y un remedio contra el aburrimiento. Les aseguro que se mearán de risa. En conclusión, el libro que usted tiene pensado para leerlo en agosto puede esperar. Gargantúa y Pantagruel es el mejor gazpacho que usted puede llevarse a la boca. Gazpacho cortijero, no de restaurante. 




jueves, 3 de agosto de 2017

¿Por qué no te callas?

«Cuando le preguntaron a Aristóteles qué era lo más difícil en la vida, dijo: callarse». Nos lo ha recordado el filósofo de Ocata, posiblemente con una intención aleccionadora (1).  Es un contratiempo para mi carácter entrometido, que no sé rebatir. En todo caso, me aplico al cuento, aunque sólo por hoy. Así pues, me callo. Mañana será otro día.


miércoles, 2 de agosto de 2017

A ver quién mea más lejos en Cataluña



El maestro de periodistas Lluis Foix es un hombre ponderado. Austero. Ninguna palabra más alta que otra. Siempre pendiente de la argumentación con punto de vista fundamentado. Hoy, en su columna de La Vanguardia, insiste en que todavía es posible un pacto de Estado para resolver el contencioso catalán. A decir verdad, un servidor no las tiene todas consigo. Deseo el pacto, pero no veo señales en esa dirección. Porque desgraciadamente se ha entrado en una nueva fase que complica, todavía más, la situación.

En primer lugar, el conflicto ya no es entre el Gobierno central y el de la Generalitat. Es ahora un conflicto entre el Estado (no confundir con el Gobierno) y el Govern de la Generalitat, apoyado por la mayoría parlamentaria que lo sostiene. Ello no quita argumento alguno a la necesidad de que el gobierno y la Generalitat pacten, por supuesto. Ahora bien, hay otra complicación añadida: está la resistencia del soberanismo a “Madrit”, y –simultáneamente— la resistencia de cada sector soberanista a ver quién aguanta más, esperando que el competidor tire la toalla para acusarle de traición. Es una parte de la lucha entre el PDeCAT (antigua casa Convergència) y Esquerra Republicana de Catalunya. Quien aguante más –dicen librescamente--  ocupará el lugar central de la política soberanista pase lo que pase el día 1 de Octubre. Pero, como en otras ocasiones ha pasado, esa desaforada competencia provocará desgarros en todos los sectores. Sin descartar que los más vociferantes de hoy serán los primeros en organizar la retirada, disfrazada de cordura para no infundir sospechas. Tiempo al tiempo.


Ojalá acierte Lluis Foix. 



martes, 1 de agosto de 2017

Claro que sí: es kale borroka




«Hay dos tipos de incontinencia: la urinaria y la de las ocurrencias», enseña Petros Márkaris. La incontinencia de la CUP es de ocurrencias. A su vez, el maestro Gabriel Jaraba remacha que «la CUP pide que se entienda la acción de Arran como acto ´simbólico y no como un asalto´. Mañana iré a la panadería con una navaja como acto simbólico».  Ahora bien, el asalto al Bus turístic  en Barcelona no es una ocurrencia. Se ideó, se fijó en el orden del día de una reunión, se discutieron los pormenores y se aprobó. Eso es una decisión meditada, lejos de todo tipo de improvisación.

Algunos tontuelos, desde las covachuelas de la Generalitat, han hablado de gamberrada, de chiquillada. No tal. Esta decisión contaba de antemano sólo con un tironcillo de orejas por parte del Govern de la Generalitat y el grupo parlamentario que le apoya, Junts pel Sí.  Sin excederse, sólo con un mohín de desagrado y sin entrar en mayores. Porque los cuperos saben que el estatuto de patriotas les ampara y cobija. La CUP sabe que Puigdemont y sus masoveros la necesitan para su excursión hacia la nada. Y, también, sabe que se sentirá cortejada por diversos medios de información. Sergi Pàmies lo explica: «La portavoz de Arran, que se autodefine como sectorial de la CUP, fue entrevistada ayer en El món a RAC1 y dispuso de muchos minutos para exponer alegremente su ideario contra el turismo y justificar lo que denominó "acción de visualización"» (1). A continuación añade: «Si mañana a usted o  a mí se nos ocurre encapucharnos y asaltar un bus turístico, pincharle una rueda y pintar consignas revolucionarias, dudo que al día siguiente nos entreviste nadie que no sea policía o juez». A eso, Pàmies denomina la impunidad selectiva.

No quiero dejar pasar la ocasión de explicar la opinión de un conocido. Una opinión un tanto temeraria, por supuesto. Afirma sin tartamudear que hay dos razones que explicarían la tibieza del govern catalá frente a éstas y otras acciones parecidas de la CUP. Una, la necesidad de que no se rompa el frente soberanista. Vale, le digo. Dos, que según como vayan las cosas, Puigdemont y algunos de sus adláteres puede que necesiten esta reserva de francotiradores para elevar el tenor de la kale borroka como moneda de cambio. No quiero ni pensarlo, pero dicho queda. Tampoco estoy en condiciones de llevarle la contraria Tengo ya muchos años y he visto de (casi) todo.




(1)         Sergi Pàmies: El triunfo de la impunidad. La Vanguardia, 1 de agosto de 2017. 

lunes, 31 de julio de 2017

¿Kale Borroka en Cataluña?



Recuerdo que hace ya muchos años ciertos hijos de papá se erigieron en libertadores de la clase obrera. La querían llevar librescamente al Paraíso. Desempolvaron viejos mamotretos de Sorel, los agitaron con los libros rojos que tenían a su alcance y, disfrazados de anorak y chirukas, se lanzaron a la operación Soviet Redentor. Aquello duró lo que duró; finalizada la excursión volvieron al redil paterno, y con el mismo desparpajo que esgrimieron la Vulgata emancipadora tornaron al dogma de Hayek.

Ahora, justamente ahora, aparecen otros hijos de familia bien que se erigen en redentoristas. La clase obrera ha sido substituida por «el barrio», amenazado por el turismo en Barcelona.   Un turismo, nos dicen, que practica el barricidio (sic). Comoquiera que las viejas vulgatas se han secado en el camino verde que va a la ermita de la vieja canción se ha sustituido el antiguo manual por la navaja y el encendedor. Estoy hablando de esa muchachada de Arran, las juventudes de ese partido extravagante que es la CUP.

El otro día un somatén de Arran asalta –navaja en ristre y otros utensilios poco amigables-- en el Bus Turístic de Barcelona. Insultan al personal, les obligan a bajar y pinchan las ruedas. El Ayuntamiento de Barcelona comete el error de no informar de lo acontecido hasta que Arran reivindica su disparatada acción, dejando pasar un par de días. El PDeCAT, casa antigua Convergència, pone el grito en el cielo, junto al Partido Popular y Ciudadanos. El PDeCAT, sin embargo, no recuerda que la muchachada bebe las fuentes de la CUP, socio dilecto en el Parlament de Catalunya. No hay que ofender a papá, no sea que se encabrone y se abra otra crisis en el soberanismo catalán.


La cosa es grave. Pues indica que hay ciertos elementos de kale borroka en Cataluña que no se denuncian con la necesaria fuerza política. De no hacerlo podría estar gestándose un movimiento de bronca callejera que no augura nada con pies y cabeza. Estas cosas sabemos cómo empiezan, pero muy poco de qué manera acaban.


domingo, 30 de julio de 2017

Nuevas formas del uso social de las vacaciones: una propuesta





Les sugiero que vean detalladamente la foto que preside esta entrada. Miles de personas atiborradas en una playa, que puede ser el paradigma de nuestro litoral. Entiendo que las sardinas están más desahogadas en sus latas respectivas. Miles de personas oliéndose los respectivos sobacos, percibiendo las cremas, los bronceadores y la fritanga del almuerzo. Algún espíritu rutinario podría contestarme aquello de «sarna con gusto no pica». Sea. Pero pique o no pique sigue siendo sarna.

Tengo para mí que este modelo de usar las vacaciones ha entrado en crisis. Incluso, con el riesgo de ser malinterpretado, diré que lo hemos puesto en crisis. Afortunadamente, porque el derecho a disfrutar las vacaciones se ha extendido masivamente. Ahora bien, ello presupone que el uso social de esa conquista, las vacaciones, merece ser repensado para que cumpla mejor su objetivo: un reposo gratificante.

El sindicalismo confederal tiene mucho que decir –y, sobre todo, hacer--  sobre ese particular. El objetivo sería que el uso social de las conquistas en general (y de lo que hablamos en particular) sea disfrutado amablemente. Me propuse hablar de ello, recuperando una vieja propuesta de un servidor, en “No tengáis miedo de lo nuevo”. No lo hice porque el número de páginas que me concedía la editorial era limitado y tuve que renunciar. En esta ocasión vuelvo a la carga, después de años de haber puesto en el congelador mi propuesta.

Se trataría, grosso modo, de lo siguiente: desestacionalizar el periodo de vacaciones en España, muy mayoritariamente centrado en los meses de julio y agosto. Y extenderlo hacia los meses de mayo, junio y septiembre. Añadiendo más días de vacaciones a quienes deseen disfrutarlas en estos meses. Unos sistemas de organización del trabajo adecuados y las nuevas tecnologías lo permiten hoy más que nunca. Al menos podrían hacerse algunas experiencias piloto en ciertos sectores y determinadas empresas. Las ventajas para el sector de la Hostelería serían evidentes. En todo caso, hay que impugnar que el actual modelo esté definitivamente dado y que no tenga fuertes correcciones.

Por lo demás, demostraría que una renovación del sindicalismo confederal y de la negociación colectiva no sólo se preocupan de los aspectos cuantitativos de la condición de las personas, sino también de los cualitativos.


Ya me dirán.   


viernes, 28 de julio de 2017

Y el Partido Popular llegó a la Luna



Pepico Pichín, de santaferina estipre, era un militante lector de El Caso. Un héroe para los niños chicos de la Vega de Granada. Nos creímos a pies juntillas que su boca torcida y su dentadura ahelgada eran fruto de haberle dado un mordisco a un obús en pleno vuelo, impidiendo con su dentellada que el artefacto diera en el blanco. Es cierto que no hay pruebas sobre ese particular, pero tampoco la historiografía ha desmentido aquellas fuentes orales. Una tarde Pepico me muestra la revista en cuya portada figura la foto de la llegada del hombre a la Luna. Nuestro hombre sentencia: «Eso son gabinas de cochero, mentiras de la prensa». Le hago ver que la noticia la ha dado el No-do. Pepico se pone a echar votos (vale decir, blasfemias) como argumento de refuerzo a lo dicho. Pichín es un hombre descreído que sólo admite que los mejores membrillos del mundo son los de su huerta. Pepico murió sin admitir que la Luna había dejado de ser virgen. Ahora, el Partido Popular, sin proponérselo,  ha venido contradecir la opinión de Pichín: efectivamente el hombre pisó la Luna. Sin embargo, …

… ha puesto en marcha una explicación que parece darle la razón al hortelano santaferino. Afirman los exegetas que la caída del desempleo es comparable en importancia histórica a la llegada del hombre al «planeta ladrado por los perros». Una afirmación de tal calibre que ha sonrojado a los más ponderados de su partido y provocado una hilaridad descojonante en los cuatro puntos cardinales de la Piel de Toro y sus alrededores europeos. Se diría que lo tenemos merecido por ser tan crédulos de lo que dijo el No-do y publicó El Caso.

Que el Partido Apostólico haya expresado tamaña idea tiene su explicación. Los estrategas mediáticos del partido sabían que la presencia de Mariano Rajoy en el banquillo –banquillo de oro, pero banquillo--  estaba dando la vuelta a todo el orbe. Que Rajoy vestido de seda en Mariano se queda. Que dicha imagen iba a ilustrar la presente y futura biografía del hombre de Pontevedra. Por lo tanto, había que contrarrestar caballunamente con un golpe de efecto. El banquillo de oro debía sofocarse con algo que lo tapara, pues la mancha de la mora con otra verde se quita. Y la idea disparatada de la comparación se hizo carne en un vídeo que ni siquiera las monjas ursulinas, en su bendito candor, han creído. Pero ya se habla tanto de una comparación que intenta ahogar el hecho de que Mariano se sentara en el banquillo y dijera tantas trapacerías. Con lo que ese intento a la desesperada parece tener sentido.

Por lo demás, tengo para mí que, así las cosas, al Partido Popular, ya sin argumentos, sólo le quedan las metáforas, aunque todavía no sabemos cuántas. 


Nota. Pepico Pichín en la foto luciendo el sombrero y su brazo escayolado.  




jueves, 27 de julio de 2017

Gloria al sindicalista Joan Peiró




Joan Peiró, uno de los sindicalistas más fascinantes del siglo XX, tiene en la plaza barcelonesa que lleva su nombre una placa conmemorativa del 75 aniversario de su fusilamiento por el Régimen franquista.  Gloria a Joan Peiró.  


Aunque Rajoy se vista de seda, Mariano se queda

Es un negocio ruinoso vestir a una mona de seda. El disfraz no puede ocultar que es una mona. Un negocio ruinoso para quienes invierten en ese vestuario. Y mona sigue siendo aunque la pongas en una peana o en el palco del  Liceu. Pongamos que hablo del presidente del Gobierno, don Mariano Rajoy. De su presencia como testigo en el juicio de la Gurtel.

Al hombre de Pontevedra le vistieron con ricas sedas, le pusieron en una mesita, alejada convenientemente  del tradicional banquillo de los acusados, pero siguió siendo Mariano. La opinión pública española no tuvo dudas: el disfrazado no podía ocultar nada. La opinión pública internacional también identificó al disfrazado y el lugar donde estaba. Fallida, pues, la inversión en seda, abalorios y potingues. En suma, unos dineros tan desaprovechados como los invertidos en su logopeda.


Algunos comentaristas, sin embargo, prefieren creer que Mariano salvó los muebles. Una opinión exagerada. O no han estado al tanto o pasan por alto la afirmación del hombre de Pontevedra que manifestó que aquellas vacaciones en Canarias se las pagó su partido;  a buen seguro no midió el alcance de sus palabras. O cuando tartajeó al serle preguntado por el inquietantemente  famoso «Luis, sé fuerte» y otros chapapotes. Por no decir del continuo cantinfleo del hombre de Pontevedra, siempre tratado con sospechosa cortesía por el presidente del Tribunal, don Ángel Hurtado. 


miércoles, 26 de julio de 2017

Podemos en el gobierno castellano--manchego




Hace poco señalábamos que mejoraban las relaciones entre las izquierdas españolas (1). En efecto, algo se mueve en el panorama y refuerza lo que decíamos. Así lo avala el resultado de la consulta interna de la organización de Podemos en Castilla—La Mancha. Los podemitas han votado favorablemente a un entendimiento con el PSOE regional. A un acuerdo con contenidos que, además, contempla que Podemos forme parte del gobierno castellano—manchego. El resultado ha sido del 78 por ciento que muestra el consenso importante de los podemitas con su grupo dirigente y concretamente con José García Molina.

Todo indica que se ha impuesto la razón pragmática en ambas formaciones. La del presidente Page, necesitada de que los presupuestos de la región tiraran hacia adelante; la de Podemos que siempre pugnó por salir de la marginalidad institucional. Digamos, pues, que se ha impuesto la obligación de hacer política frente a lo irredento de la bronca permanente. Ha prevalecido intentar arreglar las cosas a seguir con la inutilidad de tirarse los platos a la cabeza.

Dos elementos conviene destacar en esta historia. De un lado, el apoyo de Iglesias al acuerdo; de otro lado, la intervención del grupo de la andaluza Rodríguez contraria al pacto. Efectivamente, Iglesias ha sido claro y se ha dejado de ambiguas mermeladas. Por su parte, la Rodríguez ha sacado de su almacén algunos kilos de quincalla ideológica para arremeter contra el acuerdo. Precisamente ella, que siempre ha reclamado la autonomía en la decisión de las cosas andaluzas. «Consejos vendo, que para mí no tengo», podría decirse.

Con todo, lo que no merece silenciarse es el giro de Pablo Iglesias, el Joven. De tratar de blandengue a Errejón en Vistalegre 2 ha pasado a cooptar su política, aunque dejándole en el Limbo.  Ha usado una técnica tan antigua desde tiempos inmemoriales que siempre le perseguirá.



lunes, 24 de julio de 2017

¿Es partidario Israel de la independencia de Cataluña?

El balance de la sedicente diplomacia catalana es un fracaso sin paliativos. Su titular, Raül Romeva, ha ido como alma en pena por los alrededores más insignificantes de las cancillerías sin cosechar resultado alguno que valga la pena. Ningún resultado que llevarse a la boca. Sin embargo, esa escuálida gallina se está vendiendo como su fuera un pavo real. Y es que Romeva ignoró el famoso concepto de aquel gitano divino que afirmó que «lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible». Sugerencia: no cuenten con Romeva para dirigir ningún tipo de negocio porque es capaz de llevarles al desastre, de éxito en éxito hasta la bancarrota final. En resumidas cuentas, la diplomacia del procés es un asunto ruinoso, del que no se hace balance público y sin rendir cuentas de los dineros que se han gastado en esas giras por tierra, mar y aire. Romeva es como aquel maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela.

Pero esta prosopopeya diplomática tiene otra actividad silenciosa: se hace correr en las catequesis soberanistas que el Estado de Israel será el garante financiero de los primeros pasos de la independencia de Cataluña. No hay problema, afirman los diáconos, tenemos quien nos apoya con dineros contantes y sonantes. Israel, la tierra prometida. Eso está apalabrado entre el lobby judío mediático catalán y Tel Aviv.

Se hace correr sotto voce, poniendo el dedo índice en los labios como indicando que debe decirse sólo a los íntimos. Los educandos ponen los ojos como acentos circunflejos, dispuestos a propagar esta buena nueva. Naturalmente hay quien se lo cree siguiendo la máxima de aquel hombre de fe y Padre de la Iglesia: «Creo porque es absurdo». En suma, también el problema del parné es un acto de fe para los soberanistas. Pensar sería sospechosamente un acto de desafección a la tierra prometida. Así pues, así las cosas, sólo lo absurdo tiene credibilidad. Es el último clavo ardiendo de las almas de cántaro.


Ignoro si Romeva ha leído el Fausto. En tal caso, ha olvidado lo que Goethe pone en boca del Director en el preludio de la obrea: «Lo que hoy no ocurre, no se hará mañana y no hay que malograr un solo día». Así lo dejó traducido el maestro José María Valverde, Príncipe de los traductores.


domingo, 23 de julio de 2017

La solución al problema catalán estaría en Soto del Real



Autor: El dómine Cebra*

En Soto del Real podría gestarse una aproximada solución al problema territorial de España y, más concretamente, el de la cuestión catalana. Es un lugar tranquilo donde, en principio, las pasiones parecen amansadas. Donde la discusión está alejada de los profetismos de catequesis, a pesar de que conviven políticos que tuvieron fuste en su día y muchos palillos que exhibir.

Se rumorea que dos personalidades, residentes en dicho truyo, podrían elaborar una propuesta que evitara los descarrilamientos previstos para primeros de Octubre; dos personalidades de alto coturno, avezadas en apaños diversos. Pongamos que hablo de Ignacio González (Nacho), ex presidente de la Comunidad de Madrid, y  Jordi Pujol Ferrusola (Junior) de los Pujol de Premiá de casi toda la vida. Nacionalistas ambos: el primero de carpetovetónica estirpe, el segundo de carolingios blasones. Unidos, sin embargo, por el viejo concepto de «todo por la Patria», sea ésta lo que fuere. Nacho y Junior, tanto monta.

Estos dos conmilitones, desde la tranquilidad de su forzado retiro espiritual, podrían poner fin a la reyerta de España y sus cachos, a la áspera refriega entre los independentistas catalanes y el Estado. Se nos dice, aunque habrá que comprobarlo, que el documento que han preparado, Propuestas desde la cangrí para un buen apaño, cuenta con una introducción a modo de justificaciones teóricas y una batería de propuestas para desbloquear la situación pantanosa en la que, dicen Nacho y Junior, nos encontramos. La dogmática jurídica del documento parte de que «la separación de Cataluña sería un golpe fatal para los intereses de los corruptores y corruptos de ambos lados del río Ebro». Nótese la aparición del término corruptores, que es una auténtica novedad en la literatura política, tal vez porque ambos son simultáneamente corruptores y corruptos. De las propuestas nada diremos pues sus autores guardan esa parte del documento como oro en paño. En todo caso, ustedes serán los primeros informados cuando esté listo el documento de marras.


De momento guardan silencio desde la Moncloa y el Palau de la Generalitat. No es cosa de precipitarse. En todo caso, este nuevo compromiso de Caspe si llega a buen puerto es cosa de amnistiar a sus autores. La paz bien vale un indulto. 


* El dómine Cebra es el director de la revista satírica "Parapanda no existe, yo estuve allí". 


sábado, 22 de julio de 2017

Tenebrismo cañí en España



Autor: El dómine Cebra

El siglo XIX tuvo dos cronistas de altos vuelos en España. Lo saben ustedes: Benito Pérez Galdós y Ramón del Valle—Inclán. No hubo un momento importante que no fuera observado por el microscopio de estos dos grandes escritores. Don Benito con sus episodios, Don Ramón con los milagros de aquella corte y cortijo. Primera sugerencia: para estos tiempos de calores sofocantes es recomendable la lectura –y, también, la relectura--  de esta gran literatura decimonónica. Y, de paso, se encontrarán algunas aproximaciones a las claves de lo que está ocurriendo en nuestra piel de toro.

Esta semana pasada, sin ir más lejos, han ocurrido algunos episodios nacionales que podrían ser las hechuras de aquellos momentos de antaño. Con una diferencia: no aparece ninguna Sor Patrocinio, que nosotros sepamos, en medio de este fregado de nuestros días. Al menos públicamente.

El factótum del fútbol patrio y su hijo son detenidos, pasan su primera noche en el cuartelillo y, finalmente, ingresan en la ya populosa cárcel de Soto del Real. Un banquero, tristemente célebre, se descerraja un tiro en una finca de caza mayor. Todo ello acompañado por el tenebrismo de la exhumación del cadáver de Salvador Dalí ex allegato judicial. Se diría que es una munición lo suficientemente densa y representativa de esta coyuntura para que alguien con pluma inspirada se ponga manos a la obra.

Lo que yo daría por saborear un capítulo de un episodio que narrara las sensaciones del hombre del fútbol –que él llama furbo--  en su primera noche en el calabozo. Sin vino, sin tabaco, sin aire acondicionado. Sin móvil ni tablette. No obstante, caigo en la cuenta de que sólo la pluma de Stefan Zweig podría retratar esos instantes. Noche larga, pues, para el hombre del fútbol. Noche oscura.

No me sacarán ninguna palabra sobre el caballero suicidado, que el equipo forense en su parte ha calificado púdicamente como «autolesionado». Sobre su personalidad y lo dramáticamente perjudicial de su biografía hemos hablado suficientemente en este mismo blog, y a ello nos atenemos.

Tengo para mí que el cuadro de la exhumación del pintor de Figueres es más propio de la narración de Valle-Inclán que de don Benito. Pero bien podría ser que algún literato de nuestros días se decidiera a escribir sobre este particular. Recuperando el tenebrismo de tiempos antiguos. Motivos hay para ello: un grupo de mujeres sevillanas hizo un zapateado en la tumba del fatídico general Queipo de Llano en exigencia de que sus restos desaparezcan de la Basílica de la Macarena. Puro Caravaggio, si hubiera nacido en Triana.


Vuelve el tenebrismo. Viva el Roto.  Con todo, deberíamos ir pensando qué tipo de España queremos dejar a Jordi Hurtado


viernes, 21 de julio de 2017

Violencia de género y sindicalismo



Las fuerzas políticas están empeñadas, con desigual interés, en concretar un Pacto contra la violencia de género. Sean audaces y, por favor, no desmayen en ello. Porque lo cierto es que estamos ante un problema de gran envergadura, con una violencia y agresividad que no sólo no decae sino que se agrava. Da toda la impresión que el avance de los derechos de la mujer en la sociedad tiene paradójicamente una cara siniestra: la respuesta machista de sectores –incluso entre los grupos de edad más jóvenes--  que se concreta en asesinatos, malos tratos y otras formas de agresión. No es alarmismo, sino la constatación de unas estadísticas que producen pavor. Váyase, pues, al pacto. Tradúzcase en medidas severas contra los agresores y, sin contemplaciones, aplíquese la ley. Toda dilación es pura y simplemente irresponsabilidad.

El sindicalismo confederal puede, debe y necesita decir la suya. Con su impronta y con las características de sindicato general de hombres y mujeres. Su cometido: remover todos los obstáculos que mantienen un sistema de organización del trabajo, jerárquicamente machista, que sitúa a la mujer en una posición violentada y subalterna con respecto al hombre y concreta una categoría, unas condiciones de trabajo y unos salarios que finalmente conducen a unas pensiones todavía más insuficientes para la mujer trabajadora. En resumen, se trata de un itinerario viciado y contaminado desde el inicio. El sindicato que no lo haga deja en la cuneta a millones de personas, las mujeres, y las deja sin representación ni tutela. Acogerse a los textos sagrados de los congresos y no entrar en la fisicidad de lo concreto es pura filfa, por no decir hipocresía.

Conviene, pues, que la valoración de los convenios y pactos de empresa se midan con la piedra de toque de sus cláusulas sobre esta cuestión. Porque, desde ahí, se tiene autoridad para exigir que las fuerzas políticas asuman que en el ecocentro de trabajo existe un problema de violencia de género que sigue sin resolverse. Lo que no quita que, mientras tanto, los grupos parlamentarios que negocian esa ley caigan en el detalle: la humanización del trabajo para todo el mundo, mujeres y hombres.   


Hablando en plata: se necesita una discontinuidad del sindicalismo confederal con relación al pasado. También, y sobre todo, en el asunto del que estamos hablando. 

jueves, 20 de julio de 2017

Mandela y Puigdemont



La coordinadora general del PDECAT (antigua casa Convergència) , Marta Pascal, ha comparado el presidente de la Generalitat con el primer presidente de la República de Sudáfrica, Nelson Mandela. Así las cosas, tengo que reprimirme para no soltar una insolencia en do mayor. A buen seguro que muchos independentistas les habrá entrado un cólico miserere ante tamaño disparate. Pero, de igual manera, en esos alrededores  habrá almas de cántaro que lo hayan dado por bueno. En mi caso, sostengo que lo dicho por esta Marta podría ser una consecuencia de la poquedad que preside la dirección del partido heredero de la vieja Convergència. Y, digámoslo todo, se explica por la acuciante necesidad de ese partido de fabricar artificiosamente líderes con un sobrevenido pedigrí. Ignoran, según parece, que lo que la naturaleza no da— dispensen la licencia-- no lo resta Mollerusa. En suma, es una comparación tan disparatada que enlaza con la reconstrucción historiográfica de Cataluña a golpe de mitos, también como una burda respuesta administrativa al potente libro del profesor Joan Lluis Marfany   ‘Nacionalisme espanyol i catalanitat. Cap a una revisió de la Renaixença´ (Edicions 62) que no dejó títere con cabeza. En todo caso, lo nuevo es que la fabricación del mito ya no se hace sobre personajes del pasado, sino –al menos en este caso--  sobre políticos de nuestros días.

Lo que hace Marta Pascal, estableciendo tan grotesca comparación, es una estafa. Comoquiera que Mandela es suficientemente conocido en todo el mundo, no es cosa de molestarse en argumentar la falacia de esta responsable del PDECAT. Me limitaré a dar, solamente, un dato: Mandela unió a todo su pueblo (incluso enfrentándose a una parte de los dirigentes de su partido), Puigdemunt divide a queriendas y sabiendas al pueblo de Cataluña.


En fin, los escribas sentados deberían procurar que sus dirigentes hicieran menos el ridículo, y de esa manera ganarse el sueldo que cobran. 

Morir en el trabajo



Escriben Carlos Aristu y Eduardo Saborido


La noche del pasado jueves en el término municipal de Morón de la Frontera fallecía un trabajador de 54 años mientras participaba de las labores de asfaltado de la carretera A-406 junto a otros compañeros. Rafael Luque trabajaba para una empresa del sector, MAYGAR, habitual contratista de diferentes administraciones para obras públicas, infraestructuras y mantenimiento de carreteras. Su muerte se produjo en torno a las 21 horas, en un área geográfica cuyas temperaturas superaron ese día los  43º bajo el sol.

Se le doblaron las piernas primero, después comenzó a decir frases inconexas,  los compañeros se asustaron, llamaron a urgencias y murió en la ambulancia.   La Consejería de Salud confirmó tras practicarse la autopsia, que la muerte se produjo a causa de un golpe de calor.

El convenio colectivo provincial del sector de la construcción y obras públicas de Sevilla establece una jornada intensiva, cuya concreción se decide junto al calendario anual por acuerdo de la comisión paritaria. En este caso, el pasado 20 de diciembre se acordó una duración de 44 días hábiles –entre el 3 de julio y el 1 de septiembre- siendo la jornada de trabajo de 7 horas efectivas de lunes a viernes, con un horario desde las 07:30 hasta las 14:30, incluyéndose los quince minutos de bocadillo.

Comisiones Obreras, como viene siendo habitual desde hace años, realizó una campaña pública de difusión de la jornada intensiva con carácter previo a su arranque, con rueda de prensa de notable seguimiento por los medios locales y difusión presencial de la misma en los tajos y a través de redes sociales. De igual forma, se organizaron en el mes de junio dos seminarios formativos sobre estrés térmico, en los que participaron representantes sindicales y delegados de prevención de unas 80 empresas de sectores especialmente afectados por esta problemática por su trabajo en el exterior (construcción, jardinería, postal, hostelería, ocio educativo, recogida de residuos y limpieza viaria, seguridad, etc). En una provincia como Sevilla, con altas temperaturas varios meses al año y durante una amplia franja horaria, es prioritario afrontar esta cuestión desde el sindicato.

El sindicato ha estimado en un 80% el porcentaje de empleo destruido en el sector de la construcción sevillano durante la época de crisis. Apenas resistieron algunas grandes empresas –con notable reducción de plantillas- y cierta economía irregular. En este contexto, el sindicato sobrevivió allí donde ha habido actividad, lo que supuso una reducción considerable de representantes sindicales y afiliación en el sindicato de esta rama.  Así,  apenas se comienza a percibir cierto incremento de la actividad en sectores como el de mantenimiento de carreteras o la rehabilitación de edificios públicos, la actividad es muy estacional y ajustada a trabajos de escasa duración, lo que dificulta la búsqueda de referentes  en el tajo y la consiguiente candidatura electoral. En cualquier caso, la empresa dónde trabajaba Rafael Luque fue siempre conocida por su carácter antisindical y las dificultades y trabas impuestas es histórica.

Cuando el sindicato recibe la llamada que anunciaba la muerte de Rafael Luquese personó en el lugar para hablar con los compañeros e informarse en detalle de lo ocurrido. Así, se pudo lanzar un comunicado a  los medios de comunicación donde ya se denunciaba que la muerte se produjo fuera de horario y tras un alargamiento de la jornada desmedida y bajo circunstancias térmicas inasumibles para el asfaltado –con vertido de materiales -que alcanzan los 170º de temperatura-.

El relato de los hechos de cómo se produjo el fallecimiento de Rafael fue lo suficientemente descriptivo como para confirmar que se trató de un golpe de calor, fuera de jornada  y tras varias jornadas ampliadas de manera continuada durante varios de los días más calurosos del año..

Tras el primer día de notable repercusión mediática, el sindicato ha impulsado varias acciones: ha iniciado los trámites para personarse como acusación popular ante el Juzgado nº 1 de Morón del Frontera –como hace con cada accidente laboral de resultado mortal-, de cara a proseguir por la vía penal la defensa de la salud de los trabajadores y exigir la virtual imputación del tipo penal correspondiente. De igual forma, ha seguido recibiendo denuncias telefónicas de trabajadores que alertaban de situaciones parecidas en sus tajos y de la negativa de sus empresas a respetar la jornada intensiva, lo que aa movilizado a varios piquetes informativos del sector que se han venido desplegando por la provincia para resolver estas situaciones in situ. Por último, el sindicato ha exigido la convocatoria urgente por parte de la Autoridad Laboral de una reunión con participación de sindicatos, todos los dispositivos públicos competentes y la patronal sectorial, que padece de mutismo desde el día del accidente y sin remedio aparente a corto plazo

De los hechos acaecidos, se desprende que el calor en aquel tajo debíó ser infernal pues si a los 45 grados del sol irradiando desde arriba, se le suma los 170 irradiando desde abajo, ¿a que temperatura real estaba trabajando Rafael Luque ...? Que calculen los expertos.

Sí, es urgente, como dice CCOO que se reunan, la autoridad laboral, los sindicatos y  la patronal ( que por cierto hasta ahora ha hecho mutis por el foro, incluida la propia empresa infractora), y que la primera medida que se tome sea parar y controlar e ilegalizar estas prácticas criminales. El paro masivo, los bajos salarios y los contratos precarios, no pueden terminar en la muerte del trabajador.

 A última hora de ayer, la Junta ha comunicado a CCOO, la apertura de un dispositivo especial de la Inspección de Trabajo que actuará de forma urgente ante cualquier denuncia por nuestra parte. Esperemos que la escasez de medios que hace que una denuncia  al uso tarde 6 meses en ser atendida, por ese organismo, se solucione de una vez. Pensamos que la agilidad y meticulosidad conque CC.OO. está actuando, en este asunto, dará sus frutos y el fallecimiento laboral de Rafael Luque no sea en vano. Con todo, tras lo sucedido cobra mayor importancia la preocupación por las condiciones de trabajo y su control. Esta es una tarea –o debería ser--  de la mayor importancia.




miércoles, 19 de julio de 2017

Los españoles olemos mal: a pescado

El Dómine Cebra

Parece que han quedado atrás los tiempos en que los independentistas catalanes intentaban argumentar los motivos de la ruptura con España. Intentar, he dicho. Aunque fuera con argumentos truculentos, al menos era algo. También quedan lejanas aquellas aseveraciones tendentes a demostrar que el apoyo internacional a la causa del secesionismo era un hecho. Todo eso tuvo escasísimo recorrido. Fracaso diplomático y despilfarro de dineros empleados en dicha labor.

Ahora se ha entrado en una fase que, dicho escuetamente, podemos caracterizar de esta manera: agotados los argumentos y fracasados los castillos en el aire, el intento de argumento ha dado paso a la invectiva y al insulto a todo un pueblo. «Los españoles me dan pena», dice el nuevo director general de los Mossos de l´Esquadra. O los «españoles me dan asco por su olor a pescado», según explica doña Pilar Rahola. Ambos en twitter. De lo que infiero que se trata de crear un batallón de agitación y propaganda como substituto del fracaso del razonamiento político.

Naturalmente es irrelevante que los españoles le den pena al capataz de los Mossos. Pero es mucho decir que los españoles apestamos a pescado. (Rahola: de te fabula narratur). Lo que es rematadamente falso. Aunque ciertamente la gente de la mar –de todas las latitudes--  mientras dura la labor apestan a pescado; después se duchan y a otra cosa, mariposa. Ahora bien, qué relación hay entre dicho olor de los españoles y  el procés catalán. Es algo que esa potente intelectual de Rahola no ha aclarado. Pero ahí queda dicho para admiración de sus propios y como arma argumental a falta de razonamientos convincentes. En todo caso, la novedad ya no es el ataque a las autoridades españolas, sino a todo un pueblo sin excepción. Con lo que podemos convenir que el discurso secesionista está agotado, quién sabe si definitivamente.

Hace mal Rahola. Porque no pocos españoles huelen a chotuno y a bragueta incontinente. Lo que es igualmente compartido por determinados sectores catalanes. Por ejemplo, me da que en estos momentos huelen –y no a ámbar— de la misma manera Ángel María Villar y Sandro Rosell. Por no decir, Oriol Pujol Ferrusola  e Ignacio González.

Ahora bien, ¿qué sentido tiene ese estilo del capataz de los Mossos y el de la musa Rahola? Oído cocina: comoquiera que el procés acabará en derrota se trataría de impedir las bases de una relación positiva entre los «catalanes» y los «españoles», vale decir, que la llama del enfrentamiento no decaiga. Que es cosa que se alienta desde los fondos de reptiles de las covachuelas de Madrid y Barcelona. O sea, mantener la bronca por otros medios.


Por lo demás yo también «acepto sin pestañear todos los calificativos envenenados que se nos dediquen desde los suburbios de un poder vicario», según escribe Paco Rodríguez de Lecea (a quien califico de dottore Sutile) en No soy unionista

martes, 18 de julio de 2017

¿Nuevo clima en las izquierdas españolas?

Dos delegaciones de alto nivel –PSOE y Podemos--  se han sentado y, cara a cara, intentan cambiar el clima hosco que, de un tiempo a esta parte, caracterizaba las relaciones de las izquierdas españolas. Así que, hartas de decirse el nombre del perro --tal vez por cansancio o quizá por intuir que de esa manera no se va a ninguna parte--  hablan e intentan sacar unas conclusiones que sean de provecho para la ciudadanía. De momento han cambiado los lenguajes de ambas formaciones, y ahí están la cortesía y los buenos modales.

Moderen sus arrebatos quienes piensen que las cosas deberían ir con más rapidez; y, de igual manera, estimen los escépticos que sería injusto desdeñar los intangibles de ese encuentro en la cumbre. Lo que se ha indiciado en ella no es cosa baladí. A saber, un posible paquete de medidas parlamentarias donde la cuestión social está presente junto a otras de naturaleza política.

Habrá que tener paciencia y no exigir más celeridad que la debida. Porque las principales enemistades de este nuevo clima están en la interior de ambas formaciones. En un sector de Podemos, los autodenominados anticapitalistas,  que se empeña en que el asalto a los cielos debe hacerse en solitario y en que cada generación debe tener su propia derrota. Y en un sector del PSOE, las viejas glorias, que reincide en abominar de las malas compañías. Son poderosas interferencias que se esfuerzan por mantener viva la viejuna expresión de «tu muerte es mi vida». Olvidan, así, la antigua sentencia de Platón: el objetivo de la Medicina no son los médicos, sino la salud de los ciudadanos. Que, por analogía, debería decir: el objetivo de la política no son los políticos, sino las personas.


Una sugerencia: hagan balance de lo no conseguido hasta ahora y de algún fracaso sonado, y actúen en consecuencia. Por lo tanto, no sigan las advertencias de quienes exhiben las derrotas como escuela y magisterio de las nuevas generaciones; tampoco de quienes desde el Olimpo insisten en que cualquier tiempo pasado fue mejor.