jueves, 1 de junio de 2017

Jordi Villacampa, solidario.

Escribe Jordi Ribó i Flos

Jordi Villacampa, ex jugador y ex presidente del Club Joventut de Badalona, la popular Penya (balonesto), se ha embarcado en el buque Golfo Azzurro desde el puerto de Malta en dirección a la zona SAR (Search&Recerc) con el objetivo de rescatar a personas en el Mediterráneo, a los refugiados e inmigrantes que no cesan de huir de sus países en conflicto y que, o por sus propios medios o a través de embarcaciones que difícilmente resistirían medio metro de oleaje, o que simplemente tienen combustible para unas pocas millas, se lanzan al Mediterráneo, un mar convertido en muro. Villacampa, el gran 8 de la Penya muestra una faceta 10, que es que los grandes nombres del deporte pueden aportar una gran carga de solidaridad si se lo proponen, y que cuando se unen a una causa como ésta, enaltecen los valores como la solidaridad y la colaboración con la sociedad civil de su ciudad, porque Jordi, aunque sea natural de Reus es un badaloní más, y como tal se ha puesto a disposición de una ONG local como Activa Open Arms.

Nos dice Villacampa: “Todo preparado: mantas, comida, medicamentos, agua, chalecos salvavidas…el barco a punto, salimos para la SAR”. El campeón de Europa, de dos Ligas ACB, de una Copa Korac, de una Copa del Rey y medalla de plata en los Europeos de Básket del 91 ha metido la mejor canasta triple de su vida: solidaridad, refugiados y participación activa. El alero la ha clavado desde más allá de los 6:75, desde la distancia de los grandes contratos publicitarios y también de la inacción.

El Básket es un deporte de equipo, el CJB, la Penya un club de la ciudad de Badalona –el equipo de mis sueños-- que se ha hecho un hueco en todas las pistas europeas de Básket, quizá un poco ensombrecido por los gigantes dependientes de Clubes de Fútbol, pero a Badalona, a la Penya se la conoce únicamente por el baloncesto. La Penya practica una política de cantera en toda la ciudad, así han salido y salieron leyendas como Buscató, Gol, los hermanos Margall, Jiménez, Jofresa… algunos como Ricky Rubio están en la NBA. Villacampa nunca salió de la Penya, fue jugador del primer equipo durante 17 de los 21 años en los que únicamente se enfundó la camiseta verdinegra. Recibió ofertas mareantes, tanto en dinero como en prestigio, que siempre desoyó, manifestando así su amor al club y su vinculación con la ciudad, una ciudad trabajadora, modesta que en los 80 y 90 vivió una profunda crisis económica con multitud de empresas tradicionales que tuvieron que cerrar. A la Penya le pasó algo parecido y Jordi Villacampa, cuando nadie quería ser presidente del club asumió la responsabilidad y ha logrado mantenerlo en la élite del baloncesto español, cuestión nada fácil. Muchos clubes de Básket, flor de un día, desaparecieron cuando el sponsor dejó de financiarlos, no así la Penya, que ha logrado mantenerse en la División de Honor por la perseverancia y tozudez del gran alero-escolta. Este año ha dejado la presidencia y otro gran ex jugador de su generación, Juanan Morales ha cogido el relevo.

Villacampa, que es un tipo inquieto donde los haya y profundamente enraizado en una ciudad obrera que quiere mirar al futuro ha tomado una decisión: que es más útil para la ciudad y su gente embarcarse en esta solidaria aventura que vivir de las rentas de su nombre o influencias. Se convierte así en un nombre más a añadir a una lista excesivamente corta de gentes del deporte que practican con el ejemplo, como Sócrates, mundialista brasileño, el futbolista del Corinthians  que en su día formó parte de la lucha contra la dictadura militar en Brasil en su día, o como Gianni Rivera, futbolista del Milan AC, campeón de Europa y balón de oro, parlamentario comunista y exviceministro de defensa en el gobierno de Romano Prodi, quizás uno de los gobiernos italianos que mejor hizo las cosas.


Miren una cosa: está bien que los deportistas creen fundaciones (ojo, siempre que hagan las cosas bien y no sean mecanismos de elusión), pero está mejor que se impliquen personalmente, porque además este gesto es incondicionado, y no sólo es un gesto, es tener una determinada concepción del mundo. En estos días donde las noticias que ocupan la prensa, no sólo la deportiva, son los presuntos o probados fraudes, las cifras millonarias de contratos de deportistas, hechos como el de Jordi Villacampa nos cargan las pilas a aquellos que creemos en los valores de la solidaridad y la igualdad, nos indigna que Jordi Villacampa no sea portada de los informativos, los deportivos y los otros y nos anima a muchos a seguir luchando por los Derechos Humanos de todos, para todos sin importar lugar ni condición. Bravo, Villacampa: has pasado del 8 al 10.

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