miércoles, 15 de febrero de 2017

Rodrigo Rato y Fernández Ordóñez

Escribe, El dómine Cebra



En tiempos de antañazo vivieron literariamente Rinconete y Cortadillo, cacos al por menor, de la mano de don Miguel de Cervantes. En estos nuestros tiempos viven realmente –y han hecho de las suyas--  los epígonos de aquella pareja: Miguel Ángel Fernández Ordóñez, llamado tecnocráticamente MAFO por sus allegados, y Rodrigo Rato, que en los mentideros madrileños le conocen como Manos Ligeras. Cacos al por mayor.Si hubiera un escritor que relatase los Episodios Nacionales bis no haría ascos a escribir un episodio que hablara de MAFO y Manos Ligeras. Si Carlos Zanón va a sacar un nuevo Carvalho, no veo el inconveniente que otro escritor haga lo mismo con los viejos Episodios galdosianos. O la misma Corte de los Milagros.

MAFO (el hombre sigla), en su tiempo de gobernador del Banco de España, dedicó mayoritaria y celosamente su tiempo a sugerir las más drásticas políticas de recortes, disminución de los salarios y desestructuración del mercado laboral. Una actitud febril y paroxística, se diría. Manos Ligeras fue más directamente al grano, y con las técnicas más arteras –las que mamó desde que le salieron los dientes de leche— fue amasando caudales en el ejercicio de todos sus cargos. Ambos casos merecen un episodio nacional.

Manos Ligeras fue designado por Mariano Rajoy para que dirigiese la loca operación  de la fusión de unas cuantas cajas de ahorros desguazadas y dar a luz Bankia. MAFO estaba al tanto de las averías mayúsculas de dichas entidades financieras. Bankia declaró unos beneficios de 309 millones de euros, cuando en realidad tenía un descomunal agujero de 3000 millones. Pero el caballero  MAFO no podía intervenir –o no quiso--  porque el tiempo lo dedicaba a tronar contra los sindicatos y las reivindicaciones de los trabajadores. Tanta distracción voluntaria le llevó a intentar engañar a tirios y troyanos ocultando posteriormente la bancarrota de Bankia.  Sépase que algunos inspectores del Banco de España le avisaron con tiempo suficiente. Pero MAFO iba a lo suyo. Después vino lo que vino. Las preferentes, la bancarrota y el rescate financiero. Un forraje considerable para la Audiencia Nacional. MAFO está imputado, que ahora llaman investigado.


Ustedes sabrán dispensarme si me excedo en mis atribuciones: espero que la justicia estruje a estos dos tipos.