viernes, 20 de enero de 2017

Gripe a granel y caos en los hospitales



Todos los años aparecen epidemias de gripe, según indican tozudamente los datos estadísticos. Este año no podía ser menos. Con el agravante de los intensos fríos que estamos conociendo y otros sufriendo en carnes vivas. Los profesionales de la meteorología avisaron con tiempo. Se supone que las autoridades sanitarias también estaban informadas. Sin embargo, los hospitales se han visto colapsados porque centenares de miles de personas afectadas de gripe han acudido a urgencias, especialmente ancianos. En algunas instalaciones sanitarias está reinando el caos. Los pasillos de los hospitales atestados de personas. Un caos que perjudica, todavía más, a los pacientes y lleva de coronilla a los magníficos profesionales de la Salud, o sea, a la joya de la Corona.


Es de cajón que no ha habido previsiones –en el caso de que se hayan hecho--  mínimamente acertadas. La responsabilidad de todo ello recae en las autoridades. Eso no tiene vuelta de hoja. De manera que, de un lado, la falta de previsiones y, de otro, la política de drásticos recortes son –también en este caso— la causa del desorden. Por otra parte, nos encontramos con la situación chocante de que miles de profesionales de la sanidad –repito: la joya de la Corona--  han emigrado a otros países, hartos del abandono y desconsideración por parte de las autoridades.  Con su impasible ademán.



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