martes, 4 de octubre de 2016

Las Infraestructuras sociales, sectores prioritarios (y 2)



Manuel Gómez Acosta
Ingeniero industrial



Terminaba mi artículo del pasado 24 de septiembre, en Metiendo bulla sobre Las infraestructuras y el combate contra la desigualdad (1) prometiendo continuidad y apuntando la necesidad de concretar en qué sectores se debería priorizar la inversión en infraestructuras, señalando que ésta debería ser sostenida en el tiempo incluso en periodos de ciclo recesivo.

 

Partimos de la constatación  de que España presenta un déficit de dotación de infraestructuras y equipamientos para los ciudadanos, las llamadas infraestructuras sociales --medio ambiente, agua, sanidad, educación, telecomunicaciones-- en comparación con países europeos de referencia como son Alemania, UK, Francia, Italia.  Según estudios económicos muy solventes, España debería invertir de forma sostenida entre 38.000 y 54.000M€ anuales en los próximos 10 años para reducir este déficit. Lo que contrasta con los menos de 25.000M€ anuales invertidos desde el 2012 por los gobiernos "populares".

La propia UE reconoce en el Plan Juncker la urgente necesidad de aplicar medidas de estimulo de la economía. Para ello debe buscarse el equilibrio entre maximizar la inversión pública,  dado el  carácter social de la inversión sostenida, con la necesidad de buscar fuentes alternativas de financiación de las infraestructuras.

De alguna manera y con todas sus limitaciones, el EFSI (Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas), el llamado "Plan Juncker", presentado en julio del 2014 y ratificado en septiembre del 2016, tiene por objetivo utilizar financiación pública para movilizar inversión privada adicional y señala sectores  estratégicos  donde es posible identificar  proyectos técnicamente viables  y económicamente sostenibles. La CE ha evaluado que el Fondo inicialmente de unos 21.000M€ podría arrastrar una inversión total de hasta 315.000M€.

Exponemos a continuación y de forma concisa las tendencias globales que marcarán el desarrollo económico y social de nuestro país , señalando cuales son las áreas prioritarias para una inversión sostenida.
-La mejora de la gestión de los recursos naturales y del entorno, exigirán una mayor necesidad de inversiones en infraestructuras de agua, energía, medio ambiente, transporte.

-Atender a los cambios demográficos, que responden al envejecimiento de la población. En Europa Occidental los mayores de 65 años han pasado de representar un 5% de la población en 1950 a casi el 30% según previsiones para el 2050. Lo que supondrá la necesidad de una mayor dotación de equipamientos sociales e infraestructuras para atender este envejecimiento de la población.

-Responder al reto que supone el potencial disruptivo de la innovación tecnológica. Se necesitaran nuevas estructuras de telecomunicaciones y redes digitales para aprovechar el desarrollo de las nuevas tecnologías (TIC)  y mejorar nuestra competitividad. Una competitividad que no esté basada en el "low-cost" de nuestros salarios, ni en la devaluación de las condiciones de trabajo.

-La evolución de la economía mundial es un factor de incertidumbre, al que se añade la complejidad del entorno geopolítico, la desconfianza en las instituciones, en los partidos políticos, en las organizaciones sindicales y empresariales. Para responder a estos factores de incertidumbre y complejidad será obligado poner en marcha políticas de reactivación económica que supongan incremento de los gastos sociales y un mayor compromiso en inversiones en infraestructura que combatan la desigualdad y  mantengan la cohesión social .
Para finalizar apuntaré las que considero aéreas prioritarias para realizar inversiones en infraestructuras sociales.

España ha invertido en infraestructuras de agua un 56% menos que los países de referencia anteriormente citados  a pesar de ser el país con mayor "estrés hídrico" de la UE. Una gran parte de nuestro país (un 72% de su superficie)  sufre un déficit crónico, la cantidad disponible almacenada en las reservas de agua no puede satisfacer la demanda.
En energía seguimos lejos del 20% de consumo energético procedente de renovables, siendo además una "isla energética" con una interconexión de solo el 5%, lejos del objetivo del 10% de inter conectividad eléctrica para el 2020.

Como señalábamos en nuestra anterior artículo tenemos déficits de camas hospitalarias un 25% inferior a la media de los países de referencia. Necesitamos mejorar nuestra cuota de transporte de mercancías ferroviarias que es solo de un 4% frente a una media europea superior al 15%.  Estamos muy por debajo en sistemas avanzados de tratamiento de residuos con solo el 39% en los residuos urbanos y el 89% en residuos industriales frente al 66% y 96% respectivos de media en los países de referencia .Un tercio de la población española vive en zonas donde la contaminación atmosférica es superior a los límites legales, con importantes repercusiones sobre la salud de los ciudadanos.

Nos queda mucho por recorrer en inversiones en rehabilitación urbana a la que dedicamos un 1,5% del PIB muy por debajo de Alemania con un 3,5%, Italia un 2,8% y Francia con el 2%. Hay que seguir apostando por las aplicaciones tecnológicas para hacer de nuestras ciudades, las "smart cities" (ciudades inteligentes) lo que sin duda contribuye a aumentar la movilidad sostenible,  el desarrollo económico y el bienestar social de sus habitantes.

En fin queda mucho por hacer y eso requerirá de amplios acuerdos entre fuerzas políticas dispares que apuesten de forma decida e inequívoca por  las inversiones en infraestructuras como vector de  reactivación económica, generación de empleo y combate contra la desigualdad. La apuesta por el desarrollo de las infraestructuras,  supera el debate derecha-izquierda y entre de lleno en el terreno de la racionalidad económica.

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