miércoles, 14 de septiembre de 2016

Los socialistas catalanes y Aristóteles



Las aguas marinas de los socialistas catalanes vuelven a inquietarse. Ciertamente, no se trata de una marejada sino de una marejadilla. Pero, tal como están las cosas, esa marejadilla puede tener repercusiones desagradables. Tomo carrerilla para argumentar lo que se irá viendo.

Nuria Parlón, alcaldesa de Santa Colma de Gramenet, ha anunciado que se presenta a las primarias para disputar la secretaría general del partido a Miquel Iceta. La Parlón ya ha empezado a darse a conocer en diversos actos, y a juzgar por los apoyos recibidos de la comarca del Baix Llobretat todo indica que puede ganar la apuesta a Iceta, que accedió al cargo cuando nadie se atrevió, en plena marejada interna, a pilotar el barco.

Los grupos dirigentes del partido de los socialistas catalanes siguen empeñados en aplicar la ley de la monotonía, esto es, cada dos por tres cambian de dirección para intentar dar un giro a su situación interna que, desde hace tiempo, es de supervivencia. Repiten el método cansinamente que no acaba de darles utilidad a ellos ni a sus electores. La situación política catalana ha cambiado radicalmente, pero ellos siguen en la misma tesitura de no abordar la raíz de los problemas. Lo que unido a la precariedad del partido comporta, además, una debilidad considerable del conjunto de la izquierda: algo enormemente perjudicial para Cataluña.  

Decimos que la situación catalana ha cambiado radicalmente: grandes masas se han adherido al secesionismo; Esquerra Republicana intentan ser el nuevo palo del pajar; los comunes de Ada Colau le disputan a los socialistas, a los que han sobrepasado, la voz mayoritaria de la izquierda. Los socialistas, empero, no reflexionan sobre estas variaciones de gran formato. Ponen el carro delante de los bueyes y, en vez de proponer un proyecto político, se fijan sólo en el piloto de una nave cuyo cuaderno de bitácora no nos informa de a qué puerto se dirige.

En resumidas cuentas, este estilo –tan inadecuado como administrativista, en mi opinión--  no resolverá los problemas de subsistencia de los socialistas catalanes, porque deja intacto los grandes interrogantes: ¿qué son, hacia dónde van, y contra quién? ¿quiénes son sus aliados estratégicos y coyunturales? En realidad, algo de estas interrogaciones intentaba resolver Miquel Iceta, a quien llamo el Doctor Sutil, pero todas ellas tienen un inconveniente: obligan a pensar, y eso es algo complicado para el paladar de algunos.

Me permito una sugerencia: los socialistas catalanes deberían leer las Historias curiosas; su autor, Claudio Eliano (170 –235), un viejo conocido nuestro, escribe en Libro noveno nota 23 lo que sigue: «Un día cayó enfermo Aristóteles y el médico le prescribió cierto remedio. Aristóteles le dijo: “No cuides de mí como de un boyero o un labrador; explícame primero la causa; sólo así me encontrarás dispuesto a obedecerte”. Le aconsejaba con estas palabras que no administrara nada sin conocer la causa».  


Digamos que Iceta sabe quién era Aristóteles


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