martes, 9 de agosto de 2016

¿Se debe degollar al Secretario General?





«Ningún poeta trágico ha sido tan audaz ni tan desvergonzado que haya puesto en escena el degüello del coro», dejó escrito nuestro ya viejo amigo Claudio Eliano, el famoso autor de las Historias Curiosas (1). Esta es una obra que ustedes no deberían perderse. Mi sugerencia es que lo lean ahora, porque –tras las vacaciones— sus obligaciones diarias podrían impedir su muy agradable lectura.

Fíjense en la perspicacia de nuestro Eliano que cae en la cuenta de que los poetas trágicos, con o sin cálamos alquilados, eran lo suficientemente precavidos para no granjearse excesivas enemistades.
Aquellos poetas ciertamente le hacían la pelotilla al más poderoso, pero el código de conducta podía ir acompañado con la loa de la ejecución «por degüello» del mandamás. Como al Coro, sin embargo, no había que darle coba, sus pescuezos no estaban en peligro. Así pues, audaces y desvergonzados, en realidad aquellos poetas eran gentes de visión política acreditada, toda vez que un coro siempre es –o podría ser--  cuantitativamente más peligroso que un mandamás.

Los poetas de hoy, con plumas alquiladas o no, han aprendido la lección que narra Eliano. Se puede pedir la cabeza de Pedro Sánchez, o de cualquier otro secretario general (o asimilado), pero nunca degollar al Coro, vale decir al Comité federal o sus equivalentes del nomenclátor. Ahora bien, quien dice Pedro Sánchez puede decir otro. Aquí la única excepción fue el poeta Mao cuando dijo a sus guardias rojos: «Bombardead el comité central» como arranque de la famosa revolución cultural. En todo caso, Mao se puso a buen recaudo, lejos de aquella artillería; el viejo zorro se las sabía todas.  


(1) Aquí tiene unos apuntes sobre la biografía de Claudio Eliano.

 

Historias curiosas ha sido publicada por Valdemar (2.015)




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