domingo, 1 de mayo de 2016

La espantá de Fausto Bertinotti




Mi amigo Fausto Bertinotti ha dejado el comunismo (1). Francamente no me ha sorprendido. Sin embargo me ha dejado estupefacto la nueva práctica en la que se ha empeñado este hombre inquieto que almacena todas las cajas de sorpresas del siglo XX. Nuestro hombre fue un destacado dirigente sindical de la CGIL y, desde sus responsabilidades como secretario general de la organización piamontesa ayudó todo lo que pudo, que fue mucho, a las luchas de los trabajadores catalanes y sus Comisiones Obreras en tiempos de la dictadura. Más tarde fue el principal dirigente del partido Rifondazione Comunista y Presidente del Congreso de los Diputados de Italia. Cada vez nos alejábamos más políticamente. Sin embargo nuestra amistad se mantuvo firme y el diálogo, desde la discrepancia, no mermó ni una pizca. Me dio hospitalidad para acoger mis escritos en su revista Alternative per il socialismo, y yo mismo le publiqué su libro Las ocasiones perdidas en http://faustobertino.blogspot.com.es/, que tradujimos al castellano Paco Rodríguez de Lecea y un servidor.

En la nota a pie de página Fausto expone sus razones de la nueva odisea que emprende. Deo decir que no la comparto; es más, no acabo de salir de la perplejidad. También, a requerimiento de algunos amigos españoles, soy incapaz de dar una respuesta, ni siquiera aproximada a lo que podríamos llamar los nuevos amigos de Fausto. Mi amigo italiano parte de este razonamiento: «Se ha agotado la experiencia política del movimiento obrero del Novecento …  solamente la Iglesia del Papa Francisco es capaz de enfrentarse a la dictadura del mercado». Y esa premisa le conduce a un diálogo que ya no está orientado a reconstruir la izquierda sino a buscar una relación con las organizaciones católicas, como Comunione e Liberazione, claramente ultraderechista muy alejadas del pensamiento del Papa. Por eso digo que deben diferenciarse los motivos que explicarían la crítica al movimiento obrero por parte de Bertinotti de aquellos que le llevan a buscar sus nuevos amigos. De ahí que me cueste trabajo entender que le dice adiós al «movimiento obrero» y, es un decir, buscar la amistad de Rouco Varela, que sería la versión hispana de Comunione e Liberazione.

Querido Fausto, ¿entiendes que nos debes una explicación? Por lo menos en el recuerdo de tantas batallas democráticas compartidas. Aprovecho la ocasión, viejo amigo, para invitarte a pasar unos días aquí, en Pineda de Marx, en mi casa (que es la tuya), a la vera, del Mediterráneo. Y, entre otras cosas, me explicas por qué has encontrado en Comunione e Liberazione «esa relación sentimental con la gente, de la que hablaba Gramsci».  

  1) http://www.liberoquotidiano.it/news/personaggi/11902388/bertinotti-intervista-telese-sinistra-e-morta-democrazia-pure.html