lunes, 7 de marzo de 2016

Dispensen mi osada impertinencia: cambien de cartel




Lo saben hasta los Niños Cantores de Viena y el Orfeón Donostierra, los talabarteros de la Pampa y el noble pueblo zulú. Pero ¿qué saben?  Que los actuales trajines de la política española no terminarán con la investidura de Anás, ni con la de Caifás. Pues hasta el potente argumento de «Me gusta Malasaña, me gustas tú» ha caído incomprensiblemente en saco roto. Se dirá que es irresponsabilidad o no de los partidos políticos, pero es lo que hay. Así pues, seguir dando vueltas a la noria es un ejercicio tan monótono como falso es lo que pretende camuflarse de seriedad.

Vamos a dejarnos de pollas en vinagre. Entiendo, con permiso de los relativistas, que hemos entrado en la certidumbre de que no habrá investidura. La actual incerteza, apoyada en las cuentas de la vieja –ni suma ni resta--  es como el vino que tiene Asunción: ni es blanco, ni es tinto ni tiene color. Que es cosa que también conocen los tratantes de ganado de la Patagonia. O se sale de esta situación entrópica o la política entra en una fase de degradación a mayor gloria de tertulianos y gente del bronce.

En esa situación, sabemos que la gran coalición que plantea el hombre, que fue de Pontevedra, no la quieren los de la acera de enfrente. De igual manera estamos informados de que el pequeño centro no da más de sí. Y estamos suficientemente informados que los parciales de Pablo Manuel cantan, casi con la voz de Lucho Gatica, el bolero eterno del reloj que marca las horas. Por lo tanto, ¿a qué seguir dando la matraca?


Vayamos, pues, y que usted lo vea a elecciones. Dejo una tímida e impertinente sugerencia: cambien de cartel, pues estos tenores han desafinado en los últimos meses. Hagan como los viejos de Santa Fe que, cansados de luto y pana, salieron un día a la calle vestidos con chándal.


1 comentario:

Carola Moreno dijo...

Sí. Y que se acaben ya los días históricos e histéricos, que menuda matraca. Qué gente tan cansina. No se enteran de que la "gente", la "ciudadanía", los de "abajo", nos conformamos con pasar de caninos a un sencillo yantar diario. Y a ver si alguien se acuerda de Grecia, que parece que eso sí que es histórico, y más que lo va a ser.