domingo, 20 de septiembre de 2015

Acción política global versus todos los campanarios



Ayer acababa mi ejercicio de redacción publicado en este blog de la siguiente manera: “me interesa la izquierda, política y social, sólo en la medida en que propone objetivos universales, de liberación del hombre”. Que había dejado escrito mi amigo Riccardo Terzi, recientemente fallecido. Y añadía de mi cuenta: Que ello “presupone la hipótesis de la eficacia de los grandes horizontes y no la certeza de la inutilidad de la pequeña parroquia”. Doy por sentado que el esforzado lector ha captado la diferencia entre hipótesis y certeza. Lo que se dice en alusión a esa manía de leer en diagonal.

 

No veo que la frase de Terzi necesite matización alguna ni añadidos superfluos. Damos por sentado que nuestro amigo italiano daba mucha importancia a la acción colectiva local, regional y nacional: su testimonio personal y su vínculo con el territorio a lo largo de toda su biografía lo deja patente. Dirigió el Partido comunista italiano de la provincia de Milán, posteriormente la regional de Lombardía de la Cgil y finalmente fue secretario nacional de la Federación de Pensionistas de dicho sindicato. Así es que cuando se refiere a los “objetivos universarles” sabe perfectamente de lo que habla. De ahí que, por nuestra cuenta, saquemos una conclusión del razonamiento terziano: la izquierda que se recluye en el campanario se auto mutila. Peor todavía: cuando se producen desgarrones en el interior de dicha izquierda –política y social--  por querellas sin relación con los “objetivos universales” la inutilidad de dicho sujeto queda de manifiesto. Un inciso: históricamente las escisiones en la izquierda –o, al menos, en una parte de ella—eran consecuencia de situaciones internacionales.

 

Algunos amigos me dicen que descuido la importancia de los problemas locales, que no puedo subestimar la acción colectiva en los pequeños escenarios. La biografía de este blog avala que no ignoro, ni descuido tal importancia. De hecho la inmensa mayoría de mis ejercicios de redacción se refieren a tales problemas. Lo que intento decir es que tales problemas no pueden ser tratados exitosamente si quedan desvinculados de lo global, del nuevo paradigma en el que nos encontramos. La política centrada exclusivamente en el campanario no es sólo una pérdida de tiempo sino fundamentalmente una completa inutilidad. Ni siquiera tiene preñez de alternatividad al gobierno unilateral, verticista y autoritario de la globalización que hoy gestiona hegemónicamente el neoliberalismo. Es más, incluso determinadas políticas nacionalistas –pongamos que hablo de Cataluña--  asumen y practican el recetario neoliberal. Así es que razonar de manera adversa contra las políticas de Artur Mas, si no va acompañado de “objetivos universales” y sus convenientes prácticas universales es pura retórica, digámoslo otra vez, de campanario.  Algo de esto hemos tratado en Nacionalismos versus internacionalismo en http://lopezbulla.blogspot.com.es/2014/03/nacionalismos-versus-internacionalismo.html

 

En resumidas cuentas, enfrentarse al nacionalismo neoliberal desde posiciones y prácticas aldeanas va en dirección contraria a los objetivos universales. Y, se diga lo que se diga, sanciona la inutilidad de la izquierda política y social. O, si se quire decir de otra manera: el déficit de globalidad que padece, en mi opinión, la izquierda le lleva a una mutilización acelerada.  



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