lunes, 22 de junio de 2015

Grecia y las izquierdas parroquianas españolas

Las izquierdas españolas, también las llamadas de nueva estampa, están atrapadas en el interminable paisaje electoral. Yo no tendría el atrevimiento de afirmar que están distraídas, pero sí un tantico al margen de los acontecimientos griegos. Mientras tanto, en Roma, París, Londres y otras capitales de fuste europeo llevan un proceso de movilización en solidaridad con el pueblo y el gobierno griego y explícitamente contrario a los zarracatines de la troika. Son movilizaciones populares en exigencia de una solución razonable y justa para el pueblo griego. Han entendido que no hay tiempo que perder porque se acerca el vencimiento, concretamente a final de mes. Si no hay una solución la cosa para los griegos tiene muy mala pinta. Mientras tanto, nosotros estamos aquí rutinariamente lanzándonos dardos a destajo: «con esos no vamos a las elecciones, porque somos el palo del pajar, alrededor del cual se acuesta el grano y la paja», «nosotros somos el cambio seguro, los otros nos llevan a la incertidumbre», se achacan los unos a los otros. Así están esas órdenes mendicantes, mientras en Grecia sobrevuelan grajos y otras alimañas.

Si no hay una salida razonable y no humillante para Grecia la cosa tiene muy mala pinta. Y su gobierno, queriendo o sin querer, se echará en brazos de quien le ofrezca coyunturalmente un cierto respiro, aunque ello provoque estupor en Europa: Primum vivere. Mientras tanto la diplomacia española –Margallo luciendo posturas, De Guindos chicoleando por las covachuelas buscando apoyos para presidir el Eurogrupo— atizando el fuego de la leña contra los griegos. Cosa que podría incrementarse si las izquierdas siguen en sus laberintos parroquianos. Sí, olvidando que si Grecia sucumbe las izquierdas serán objeto de mayores ataques de las derechas económicas y sus franquicias políticas. «¿Veís lo que les pasa a esos destripaterrones de los griegos que no saben hacer la o con un canuto? ¿Veís a esos que no tienen un Bussines plan que echarse a la boca? No voten en España a quienes son las hijuelas de los griegos». Y nosotros responderemos a golpe de propaganda, aunque precarios en política solidaria con los griegos.

Dispensen la metáfora, tal vez heterodoxa: el acto electoral más útil ahora –ahora mismo, se entiende--  es la movilización de masas (de masas, no de cuatro y el cabo) en solidaridad con los griegos y su gobierno. Frente a eso, permítanme el desahogo, incluso la ruptura entre Convergencia y Unió son aguas menores.


Por último, alzo desesperadamente la voz y grito a las izquierdas: «Oigan, no jodan la marrana». 

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