domingo, 14 de junio de 2015

Felipe González versus Pedro Sánchez

El dato parece incontrovertible: la política de alianzas de Pedro Sánchez no es la misma que la de Felipe González. Esta diferencia no insustancial se ha puesto de manifiesto en la formación de gobiernos locales tras los resultados de las elecciones recientemente celebradas. El PSOE ha pactado con los «monaguillos», a pesar de la observación que hizo Felipe González dos días antes de la hora de la verdad.
Voces habrá que intenten minusvalorar la postura de Pedro Sánchez, y tal vez hablen de oscuras intenciones. Pero en política los análisis se hacen sobre los hechos concretos, no sobre especulaciones. Y los hechos concretos, además, indican que esa política de alianzas se ha basado, especialmente, en unos pactos cuyos contenidos concretos han sido valorados como aceptables por los «monaguillos», porque en caso contrario no se hubieran alcanzado tales consensos. Convengamos, pues, que Pedro Sánchez ha interpretado ese «virus del cambio», de un lado: y, de otro lado, no ha querido estar al margen de sus consecuencias.  Por cierto, ayer pudimos ver la primera edición del mentado virus con la alegría desbordante de muchas personas en las plazas de las principales ciudades que han traído nuevos aires.

Ya iremos viendo qué influencia –sobre todo qué contagios--  tendrá todo ello en el PSOE. Por ejemplo, de qué manera se darán unas u otras novedades tras la aproximada aplicación del Programa suscrito en el Pais Valencià..   Es de cajón que si ese texto no tuviera un contenido adecuado no hubiera sido firmado.  De manera que, en la parte que le toca a los socialistas valencianos, el Pacte del Jardí Botànic tendrá una determinada influencia no sólo en los socialistas valencianos sino en todo el PSOE. Lo que vale por extensión al resto de los acuerdos. Así pues, podemos convenir pacíficamente que es positivo para la ciudadanía, para todos los que han estampado su firma y, también, para el PSOE.

Así las cosas, entiendo que el PSOE opta por una aproximación al virus del cambio, y Padro Sánchez le ha ganado el pulso al planteamiento de algunos viejos galápagos –«los viejos galápagos nunca mueren», escribió hace tiempo Manuel Vázquez Montalbán--   que nunca explicitaron su opción con claridad, al menos públicamente.

Rectifico: Pedro Sánchez ha ganado el primer asalto a Felipe González. Pero González es muy testarudo y, como es sabido, nunca tira la toalla. A buen seguro se reserva más munición para los próximos meses.  Sus argumentos, lo iremos, viendo serán principalmente lo que él entiende como «razones de Estado». En todo caso, tengo la sospecha de que teme un determinado contagio hacia los partidos socialistas europeos. Porque lo que no se ha dicho hasta ahora es que España puede ser un laboratorio  para Europa. Con el peligro de que los monaguillos se extiendan por doquier.


Pero no sólo Felipe González teme esos contagios. De manera que Pedro Sánchez y el grupo dirigente del PSOE estarán sometidos, todavía con más presión, a una durísima campaña que irá desde el Partido Apostólico (que tiene mala bebida y peor perder) hasta todos los poderes fácticos. De ahí que las fuerzas que están a la izquierda del PSOE deben tomar buena nota de estas novedades. Y sacar las consecuencias oportunas para que haya más izquierda en nuestro país.   

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