sábado, 10 de enero de 2015

EL AUTISMO DEL BATALLÓN DEL TALENTO NACIONALISTA



El batallón del talento catalán está de enhorabuena: se  encuentra eximido de hablar de los numerosos problemas, así los de sus propios inmediatos alrededores como los del mundo, para dedicarse en exclusiva a lo que se ha dado en llamar el procés, esto es, la marcha hacia la Ítaca autoprometida. ¿Debemos, así las cosas, felicitarnos porque de esa manera harán menos estropicios en los problemas que afectan más directamente al común de los mortales? Tal vez, pero eso encubriría, al menos, dos cosas: una, que el batallón del talento no sabe y no contesta; dos, que es sólo un tropel sin talento.


Sea como fuere, talento o tropel, están consolidando una especie de solipsismo de Cataluña con relación a los grandes problemas de civilización del mundo contemporáneo: la crisis económica, los procesos de renovación—reestructuración, la cuestión migratoria, la crisis de la política, el envejecimiento de la democracia, y no sigo para no hacer un listado superlativo. Pues bien, hubo un tiempo en que el batallón del talento, siempre plural cultural e ideológicamente, se expresaba  y cada cual de sus exponentes decía la suya.  Pero aquello se fue marchitando, y como al olmo viejo las ramas verdes se le han secado. Digamos, pues, que esa intelectualidad alquilada, cual escribas sentados, está tendencialmente agotada.   

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