viernes, 2 de marzo de 2012

ESAS ABSURDAS FUSIONES DE FEDERACIONES SINDICALES



En el blog (muy recomendable, por cierto) del maestro de sindicalistas  Isidor Boix aparece una entrada donde se nos informa Sobre el proceso constituyente de la nueva Federación Europea de Trabajadores de la Industria (EIWF)


En apretada síntesis se nos dice: El próximo 16 de mayo culminará en Bruselas el proceso constituyente de la nueva Federación sindical europea que surge de la fusión de las del metal, de la química-minería-energía y del textil-confección-piel y que incluirá un conjunto de estructuras sindicales muy heterogéneas en el conjunto de países europeos. Y finalmente se nos remite a un documento, elaborado por Fiteqa, que he estudiado con atención.  Pero, antes de entrar en materia, no quiero ocultar que nunca tuve simpatía por la fusión que, en su día, se intentó hacer aquí en España.

Me parece sorprendente que la fusión, a nivel europeo, de esas federaciones sindicales “tan heterogéneas” no concite por parte de sus dirigentes (europeos) una explicación del por qué de ello. Parece claro que los afiliados deberían conocer los motivos de ese itinerario. Por otra parte, ¿cómo entender que los grupos dirigentes federativos procedan a encuadrar a sus respectivos conjuntos afiliativos (las personas se inscribieron, en su momento,  a una estructura concreta) de manera administrativa? Es decir, si yo me afilio a una federación concreta ¿puede el grupo dirigente de ésta trasladarme sin mi autorización expresa a otra estructura diferente? En buena lid, no. Porque las cuestiones de procedimiento no son un perifollo en una organización democrática.

El documento “programático” no decía nada relevante en su primer redactado atinente a las prácticas contractuales. Menos mal que fitecos y metalúrgicos españoles  introdujeron dos puntos en esa dirección: 1) la intervención sindical en la exigencia y en el seguimiento de los compromisos de Responsabilidad Social de las empresas, y 2) la necesidad de una acción sindical en las cabeceras de las empresas multinacionales en exigencia de la promoción de los derechos sindicales en toda su cadena de producción.  En cambio, se sitúa pormenorizadamente –vale decir que con anterioridad--  las características cuantitativas de los nuevos órganos de dirección. Lo cual, dicho con desparpajo, es situar la carreta federativa antes de los bueyes federativos.

Que la operación tiene todas las características de un apretado administrativismo lo demuestra el hecho de que no tengamos –no digo ya un modelo de negociación— ni siquiera una indiciación de qué características (como mínimo genéricas)  se orientan los fusionados en tan importante materia.  Lo que se dice sobre las multinacionales es, con perdón, pura cháchara, lo de siempre. Lo que es una pena porque es un dato inobjetable que los químicos-textiles cuentan con experiencias enriquecedoras a nivel trasnacional. Sabemos de buena tinta que el  punto 5º  “Por una acción sindical europea frente a una política económica neoliberal europea” es el resultado de una enmienda de adición que presentaron los fitecos y metalúrgicos españoles, lo que demostraría la escualidez del documento presentado inicialmente.     

Francamente, no comparto ese suivisme de las fusiones federativas.  Y, peor aún, de los motivos que las han impulsado a esas operaciones. Salta a la vista que no se trata de procesos de auto reforma sindical sino de apelotonamiento de federaciones en una nueva casa que, aparentemente más grande, sigue teniendo las mismas características de la anterior. De ahí que la pregunta (retórica, por supuesto) sea: ¿se hace por cuestiones crematísticas? Pues bien, éntrese a fondo en las causas que han llevado a dificultades afiliativas y, de ahí, a problemas financieros.

Reitero: no comparto esa moda acrítica de las fusiones federativas. Primero, porque –tal como se están dando--  tienden objetivamente a una recentralización del sindicalismo federativo, alejándolo de una práctica atenta a las diversidades, cada vez más notable y extendida en el conjunto asalariado, cuestión de primera importancia para ejercer atinadamente la capacidad de representación; segundo, porque mantienen, así las cosas, la forma-sindicato tradicional con el traslado de una casa vieja a otra también vieja. Una y otra, en efecto, contagian al conjunto del sindicalismo confederal de más obsolescencia todavía. Lo que, traslado al ámbito europeo de la CES, no deja de ser preocupante.  




Post scriptum, a esta entrada ha respondido Isidor Boix:  Respuesta a José Luis López Bulla sobre las "Fusiones de Federaciones Sindicales"