lunes 9 de enero de 2012

LA MINISTRA BÁÑEZ APUNTA MANERAS




A la rampante Ministra de Empleo (sic) se le ha visto el plumero. Báñez afirma que si los sindicatos no entran en  razones “perderán legitimidad”. De donde es fácil colegir que la señora entiende que es ella, y sólo ella, quien otorga la mencionada legitimidad. Así las cosas, la legitimidad sería un estatuto concedido desde el poder. Digamos, pues, que esta señora, apunta maneras termidorianas. Ahora bien, tengo para mí que esta advertencia no va dirigida a los sindicatos sino a ese gremio de corifeos como una especie de argumentario a emplear en tertulias y cenáculos diversos.

Digámoslo por enésima vez: la legitimidad no viene “desde fuera”, en ese caso del poder, de los poderes políticos. Pero tampoco viene desde la autorreferencialidad del sindicalismo confederal. El sindicalismo no es auto-legitimado. Lo es por sus representados. Lo que viene a cuento por aquello que, precisamente, Báñez alude: el actual proceso de negociaciones en curso.

Desde luego, la última palabra acerca del final de estas negociaciones la tiene, estatutariamente, el Consejo confederal, el máximo organismo entre congresos. Pero, sin un movimiento participativo, la decisión del Consejo confederal sería mera autolegitimación. Porque el objetivo del sindicalismo no son los sindicalistas sino todos sus representados. Por lo demás, la participación es moralmente obligada ya que el sindicalismo confederal negocia erga omnes por ley y no sólo para sus afiliados.