En días anteriores se ha reflexionado en este blog
sobre el conflicto social (1). Una reciente experiencia, que comentaremos más
adelante, me lleva a, primero, darle continuidad al debate y, segundo, abrir en
este mismo cuaderno una especie de observatorio (así en minúscula) de aquellos
conflictos que tengan una expresión novedosa. Me estoy refiriendo a la
importante acción colectiva de los Mossos d´Esquadra (la policía autonómica
catalana) que, junto a otros sectores, están plantando cara a las injustas
medidas del Govern de Artur Mas: una movilización que, desde la modestia de
estas páginas, concita toda nuestra simpatía y apoyo al igual que las del resto
de los empleados de la Función Pública
catalana.
Los sindicatos de los Mossos, de manera unitaria,
han convocado importantes movilizaciones que están siendo seguidas masivamente
por el conjunto de la plantilla en todas las dependencias territoriales. Desde
las amplias manifestaciones y concentraciones ante el Parlament català hasta
los encierros en sus respectivos cuartelillos. Digamos que, por el carácter del
colectivo, estamos ante un conflicto cualitativamente importante: los garantes
del Orden Público se enfrentan, así las cosas, a la misión que les ha sido
encomendada. Un enfrentamiento pacífico que está dentro del más exquisito
ordenamiento constitucional y estatutario. Sin ninguna reserva mental estamos
con ellos. Ahora bien, nos parece conveniente echarles una mano a cómo, en
determinados momentos, el ejercicio del conflicto de los Mossos de estos días
ha podido erosionar su popularidad y prestigio. Esta es, como se verá, una
serie de observaciones afectuosas.
Además de las manifestaciones y encierros los Mossos
han experimentado otras formas de acción: han amenazado con hablar en
castellano, han exhibido la bandera española y, en repetidas ocasiones frente a
Artur Mas, han cantado el pasodoble “Que viva España”, que dejara escrito
Manolo Escobar (2). Sé de muy buena tinta que ni los sindicatos ni los Mossos
tuvieron intención de menosprecio de la lengua castellana ni del símbolo de la
bandera. Era una exhibición de retranca y, en el fondo, tal vez se trataba de
una acusación subliminal al Govern catalán por su dependencia al Partido
Popular. Sin embargo, la cosa merece mayor detenimiento.
No me parece muy acertada que digamos porque una
parte de la población, ante determinadas cuestiones, es incapaz de percibir la
retranca y la chacota cuando se trata de ciertos símbolos que van más allá de su carácter
constitucional. Los nacionalistas carolingios y los nacionalistas carpetovetónicos
–de mucho, poco o regular sentimentalismo--
no entienden de cachondeo: se sienten zaheridos en todo su árbol genealógico.
Con lo que esos fragmentos del conflicto social de los Mossos no sólo no
concita respaldo sino que provoca aversión a las reivindicaciones de los
Mossos. El conflicto social debe provocar el mayor número de adhesiones y
simpatías posible, nunca resquicios que puedan evitarse. Este blog, que tiene
un considerable sentido del humor, sí ha entendido esas formas de confrontación
de los Mossos. Pero ha habido quienes, aprovechando que el Llobregat pasa por
Cornellà, han arremetido contra esa protesta.
Me quedo con lo positivo: los sindicatos se han
estrujado la imaginación y han buscado una originalidad sarcástica junto a
formas tan convencionales como, por ejemplo, la manifestación de calle. Y,
nuevamente con aprecio, un servidor recomendaría que los que han dado muestras
de creatividad lo hagan en otra dirección: en aquella que puedan entender,
incluso, el alma garrula de sectores nacionalistas carolingios o merovingios y
de los grupos nacionalistas de la
Meseta de pedregal.
(1) LA
INTIMIDACIÓN DEL CONFLICTO SOCIAL, FORMAS
NUEVAS Y VIEJAS DE EXPRESIÓN DEL CONFLICTO CONFLICTO
SOCIAL Y AFILIACIÓN SINDICAL,
(2) Debe saberse
que Manolo Escobar fue, en los inicios de su carrera artística, un amigo de
Comisiones Obreras y, en más de una ocasión, el inolvidable compañero Tito Márquez
recurrió al cantante, en su casa de Badalona, para pedir ayuda para los presos
sindicalistas.

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