jueves, 19 de enero de 2012

EL CONFLICTO DE LOS MOSSOS D´ESQUADRA CONTRA LOS RECORTES




En días anteriores se ha reflexionado en este blog sobre el conflicto social (1). Una reciente experiencia, que comentaremos más adelante, me lleva a, primero, darle continuidad al debate y, segundo, abrir en este mismo cuaderno una especie de observatorio (así en minúscula) de aquellos conflictos que tengan una expresión novedosa. Me estoy refiriendo a la importante acción colectiva de los Mossos d´Esquadra (la policía autonómica catalana) que, junto a otros sectores, están plantando cara a las injustas medidas del Govern de Artur Mas: una movilización que, desde la modestia de estas páginas, concita toda nuestra simpatía y apoyo al igual que las del resto de los empleados de la Función Pública catalana.

Los sindicatos de los Mossos, de manera unitaria, han convocado importantes movilizaciones que están siendo seguidas masivamente por el conjunto de la plantilla en todas las dependencias territoriales. Desde las amplias manifestaciones y concentraciones ante el Parlament català hasta los encierros en sus respectivos cuartelillos. Digamos que, por el carácter del colectivo, estamos ante un conflicto cualitativamente importante: los garantes del Orden Público se enfrentan, así las cosas, a la misión que les ha sido encomendada. Un enfrentamiento pacífico que está dentro del más exquisito ordenamiento constitucional y estatutario. Sin ninguna reserva mental estamos con ellos. Ahora bien, nos parece conveniente echarles una mano a cómo, en determinados momentos, el ejercicio del conflicto de los Mossos de estos días ha podido erosionar su popularidad y prestigio. Esta es, como se verá, una serie de observaciones afectuosas.  

Además de las manifestaciones y encierros los Mossos han experimentado otras formas de acción: han amenazado con hablar en castellano, han exhibido la bandera española y, en repetidas ocasiones frente a Artur Mas, han cantado el pasodoble “Que viva España”, que dejara escrito Manolo Escobar (2). Sé de muy buena tinta que ni los sindicatos ni los Mossos tuvieron intención de menosprecio de la lengua castellana ni del símbolo de la bandera. Era una exhibición de retranca y, en el fondo, tal vez se trataba de una acusación subliminal al Govern catalán por su dependencia al Partido Popular. Sin embargo, la cosa merece mayor detenimiento.

No me parece muy acertada que digamos porque una parte de la población, ante determinadas cuestiones, es incapaz de percibir la retranca y la chacota cuando se trata de ciertos símbolos  que van más allá de su carácter constitucional. Los nacionalistas carolingios y los nacionalistas carpetovetónicos –de mucho, poco o regular sentimentalismo--  no entienden de cachondeo: se sienten zaheridos en todo su árbol genealógico. Con lo que esos fragmentos del conflicto social de los Mossos no sólo no concita respaldo sino que provoca aversión a las reivindicaciones de los Mossos. El conflicto social debe provocar el mayor número de adhesiones y simpatías posible, nunca resquicios que puedan evitarse. Este blog, que tiene un considerable sentido del humor, sí ha entendido esas formas de confrontación de los Mossos. Pero ha habido quienes, aprovechando que el Llobregat pasa por Cornellà, han arremetido contra esa protesta.

Me quedo con lo positivo: los sindicatos se han estrujado la imaginación y han buscado una originalidad sarcástica junto a formas tan convencionales como, por ejemplo, la manifestación de calle. Y, nuevamente con aprecio, un servidor recomendaría que los que han dado muestras de creatividad lo hagan en otra dirección: en aquella que puedan entender, incluso, el alma garrula de sectores nacionalistas carolingios o merovingios y de los grupos nacionalistas de la Meseta de pedregal.



(2)   Debe saberse que Manolo Escobar fue, en los inicios de su carrera artística, un amigo de Comisiones Obreras y, en más de una ocasión, el inolvidable compañero Tito Márquez recurrió al cantante, en su casa de Badalona, para pedir ayuda para los presos sindicalistas.  


Radio Parapanda.  “ODIO A LOS INDIFERENTES”, UNA RECOPILACIÓN DE ARTÍCULOS E INTERVENCIONES DE ANTONIO GRAMSCI