sábado, 14 de enero de 2012

ECONOMÍA Y POLÍTICA. La puerta de salida está a la izquierda


Con la seguridad de que mi diario personal sólo lo leerán mis nietos me dispongo a escribir con la desenvoltura de que lo dicho podrá ser juzgado con benevolencia familiar y una vez pasados algunos años. No me atendré a partir de seguridades pues, como dejó dicho doña Amalia Rodrigues (sólo) “una casa portuguesa es, con certeza, una casa portuguesa”. Así pues, le digo a mi diario lo que sigue.

Hasta el día de hoy los mercados le han dicho a los gobernantes lo que tienen que hacer. Naturalmente las agencias de calificación han hecho tres cuartos de lo mismo. Ahora bien, para que la batahola de disposiciones políticas y administrativas pudiera colar, los gobernantes europeos (por supuesto, también los de nuestro celibérico lugar) manifestaron –y siguen erre que erre en con la misma música— que, de esa manera, se saldría de la crisis y se entraría en la senda de la creación de empleos. Como era de esperar don Mariano Termidor –en el puente de mando de su bajel bergantín, viento en popa a toda vela— anunció, y está en ello--  una serie de medidas de alto calado. Sin embargo, ni los mercados ni las agencias de calificación –al contrario del famoso tango de Gardel-- ni duermen ni descansan: vuelven a rebajar la deuda soberana a nueve países y, entre ellos, a Celtiberia. El músculo y la imaginación de Standard Poor´s, ya se ha dicho, ni duerme ni descansa.  

Apunto en mi diario: primero fue la estrecha alianza entre la política y la economía que, aunque desigual, siempre tuvo un cierto cuidado en guardarse las espaldas mutuamente; después, andando el tiempo, la economía, limando ciertos barrotes, procuró cooptar a la política. Ahora se ha abierto una nueva situación: la ruptura de las relaciones entre la economía y la política. La primera hará lo que quiera y obligará, sin pacto alguno, a la política a hincarse de rodillas. Una realidad que va más allá de los sueños de aquel bribón de Friedrich Hayek, sea dicho con todos los respetos.

Claro, no es que en tiempos pasados hubiera una autonomía real -–lo que se dice real---  de la política con relación a la economía. Pero sí existían unas reglas que permitían un cierto juego. Y cuando la socialdemocracia gobernaba, de motu proprio o empujada por el conflicto social,  era posible maniobrar sobre la base del ejercicio de la aplicación de las reglas. Es a saber, la política tenía unos ciertos márgenes que ampliaba en función de su carnet de identidad y del apoyo del conflicto social.

La derecha, según todos los indicios, no está por la labor de recuperar la autonomía de la política. Por otra parte, el partido mayoritario de la izquierda española parece considerar que lo ocurrido el 20 de noviembre pasado ha sido sólo un incidente en el camino sin querer ver, a lo que parece, la ruptura de la alianza histórica entre la economía y la política. Más o menos lo que piensan sus amigos, conocidos y saludados de la izquierda mayoritaria europea.       

Y siguiendo en la intimidad de lo que se escribe en el diario personal dejo sentado lo siguiente: cuando empiecen los brotes verdes de la recuperación de la política seguiremos hablando. Hemos entrado, es verdad, en el Infierno, pero en la puerta no está el cartel que puso Dante: Lasciate ogni speranza voi ch´entrate.  Antes al contrario, la puerta de salida está al fondo: a la izquierda. 


Radio Parapanda.  DÉJÀ VU  Escribe Mastrobaylos

r.Radio”

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