domingo, 1 de enero de 2012

LO PÚBLICO Y LO PRIVADO EN LAS MISMAS MANOS



Arlequín, uno de los personajes arquetípicos e infaltables de la Commedia dell’arte: es un criado que no tiene recursos suficientes para sobrevivir, con lo cual se emplea simultánea y secretamente como mucamo de dos sujetos diferentes. Al principio, todo parece ir bien, hasta que las demandas de los dos amos comienzan a superponerse, y servir a ambos a la vez se torna una tarea llena de complicaciones, enredos y equívocos. Como es bien sabido el gran Carlo Goldoni dejó escrita Arlequín,  servidor de dos señores en pleno siglo XVIII, anticipándose a algunas cuestiones del mundo de nuestros días.  

Hoy nos encontramos con una moderna versión de la obra goldoniana. Es el libreto que ha escrito el Govern de la Generalitat de Catalunya  cuando designó a Josep Prat Domènech como el mandamás del Institut Català de la Salut, que ejerce esa tarea durante el día. Pero a partir de cuando la tarde languidece y aparecen las sombras hasta las tantas de la madrugada su tarea principal es dirigir empresas privadas de la sanidad. Más o menos como la rosa de Alejandría: rosa de noche, blanca de día.  

Hablando en plata, en las mismas manos está el timón de la sanidad pública y un amplísimo sector de la privada. Y, sin embargo, una anomalía de este calibre sólo ha concitado la desaprobación de ICV: el resto de la izquierda disimula de manera vergonzante. Más todavía, las voces de la izquierda social no se han oído de manera suficiente, o  tal vez –dada mi sordera— no las he percibido.