martes, 20 de diciembre de 2011

LO QUE HA DICHO RAJOY


Homenaje a los hermanos Flores Gamón



Es la hora de Mariano Rajoy. Su discurso de investidura abre las puertas a una profunda discontinuidad que veremos más adelante. Su intervención se ha centrado en una retórica apelación a “detener la sangría del paro”; ahora bien,  no hemos visto por ningún lado –y ha tenido todo el tiempo para ello— un planteamiento orgánico capaz de materializar un conjunto de medias conducentes a ello. Se diría que sus propuestas podrían ser las mismas en una situación de normalidad. En el fondo el desempleo de masas no es otra cosa que una coartada para que el ya Presidente del Gobierno para poner en marcha las discontinuidades a las que nos hemos referido más arriba. Que son las que se exponen a continuación.


Primero. Otra reforma laboral, a pesar de que, durante todo el discurso, habló de la inflación legislativa que existe en nuestro país. De sus palabras se deduce que los dos pilares centrales de la novación legislativa serán: el contrato único y la negociación colectiva. Voces autorizadas han hablado de lo pernicioso de ambas cosas y de la nula relación de ellas con detener la hemorragia del paro y la creación de empleo. Y a buen seguro que dichas voces autorizadas seguirán insistiendo en la hojarasca de tales medidas. En realidad lo que se persigue es otra vuelta de tuerca con lo ya visto y sufrido con la idea de situar las futuras negociaciones en el contexto de dichas discontinuidades. Así las cosas, francamente no veo el margen de negociación.


Segundo. Un proceso de desarbolamiento del sector público, empezando por las mismas administraciones públicas. Lo que comportará una operación de pérdida de empleo de proporciones insospechadas. Justamente en un país donde, como hemos dicho en anteriores artículos en esta bitácora, el número de empleados públicos está muy por debajo de los países más avanzados de nuestro entorno.


Tercero.  La reorientación al sector privado de toda una serie de instrumentos y poderes, esto es, del  Estado de bienestar al welfare business. A saber: nuevo marco fiscal a las empresas, potenciamiento del sistema de fondos de pensiones, subvenciones directas a las empresas…


Los argumentos de todo ello son: nuestra legislación laboral es la causante de los estropicios de la crisis, aunque en realidad lo que quieren decir es que cualquier legislación social, por mínima que sea, es un estorbo para el neoliberalismo; el actual marco de relaciones laborales es el responsable de los elevados niveles de desempleo, aunque exactamente lo que desean es la ausencia de cualquier tipo de instrumentos sindicales y de control social. En resumidas cuentas, las causas reales de por qué se ha llegado a esta situación (tanto a nivel europeo como doméstico) no sólo no se quieren ver sino que, además, se ponen como solución de los problemas.


Hemos dicho que es la hora de Mariano Rajoy. Pero también es la hora de la unidad del sindicalismo confederal y también es la hora de que las izquierdas. Esta operación de Rajoy pretende ser de largo recorrido. ¿Sería pedir demasiado que sindicatos y las izquierdas compartan el paradigma de la respuesta y la alternativa a estas discontinuidades? 


Radio Parapanda.  LA CARMAGNOLE con  Milva