sábado, 24 de diciembre de 2011

EL PSOE, COMO AQUEL VIEJO LIBERTINO...

Recordando a Serafín Aliaga




En cierta ocasión el constitucionalista italiano Pietro Calamandrei relató una fábula bastante chusca: un libertino de mediana edad que tenía el pelo gris y dos amantes: una joven y otra vieja. La primera le arrancaba los cabellos blancos y la segunda los negros; al final lo dejaron calvo (1).  Salvando las distancias de época y de tema la conseja bien podría referirse al PSOE. Un manifiesto de notables le quita los pelos blancos; otro documento de notables le arranca los pelos negros. Ya veremos cuántos pelos le dejan al final de tanta trasquilada.

El primer papel es fuertemente autocrítico; el segundo es justificativo y lleno de lo que don Emilio Lledó calificaría de “pragmatismo arruinante”. Ahora bien, entrambos son escritos de palacio.  De unas élites que han tenido en sus manos amplios resortes del poder político y administrativo del gobierno y sus islas adyacentes. Lo que se dice sólo en términos descriptivos. Si es, o no, una lucha por el poder sólo ellos lo saben. En todo caso, esta salida a la plaza pública podría permitir que aparecieran otros documentos desde el demos socialista con la idea de evitar que el documento que arranca los pelos blancos y el que quita los pelos negros se conviertan en las dos únicas expresiones de cara al Congreso del PSOE. Si finalmente no aparecen más voces organizadas se consagraría aquella situación del  cuius regio, eius religio que tanto predicamento ha conseguido en la política: lo que dice el barón es seguido a pies juntillas por la gleba.  

Tengo la impresión de que ambos manifiestos no conducen a una síntesis. Por lo que dicen. Otra cosa es que sus amanuenses, limando aristas, corrijan radicalmente las galeradas y hagan un trato para que las madres del río no se desborden excesivamente. Sépase que los documentos de palacio tienen eso.  Pues bien, si el debate es eso, y solamente eso, es de cajón que, desde el  PSOE, no habrá una respuesta seria e eficaz contra el termidorismo de Rajoy.  

Punto final. Considerénse felicitados en estas fiestas mis amigos, conocidos y saludados. Y siguiendo el lema de la blogosfera parapandesa: No dejes de ver lo que sucede.
   
        


(1) Gerardo Pisarello: Un largo Termidor (Trotta, 2011)