Recordando a Serafín Aliaga.
En cierta ocasión el constitucionalista italiano
Pietro Calamandrei relató una fábula bastante chusca: un libertino de mediana
edad que tenía el pelo gris y dos amantes: una joven y otra vieja. La primera
le arrancaba los cabellos blancos y la segunda los negros; al final lo dejaron
calvo (1). Salvando las distancias de época
y de tema la conseja bien podría referirse al PSOE. Un manifiesto de notables
le quita los pelos blancos; otro documento de notables le arranca los pelos
negros. Ya veremos cuántos pelos le dejan al final de tanta trasquilada.
El primer papel es
fuertemente autocrítico; el segundo es justificativo y lleno de lo que don
Emilio Lledó calificaría de “pragmatismo arruinante”. Ahora bien, entrambos son
escritos de palacio. De unas élites
que han tenido en sus manos amplios resortes del poder político y
administrativo del gobierno y sus islas adyacentes. Lo que se dice sólo en términos
descriptivos. Si es, o no, una lucha por el poder sólo ellos lo saben. En todo
caso, esta salida a la plaza pública podría permitir que aparecieran otros
documentos desde el demos socialista con la idea de evitar que el documento que
arranca los pelos blancos y el que quita los pelos negros se conviertan en las
dos únicas expresiones de cara al Congreso del PSOE. Si finalmente no aparecen
más voces organizadas se consagraría
aquella situación del cuius
regio, eius religio que tanto predicamento ha
conseguido en la política: lo que dice el barón es seguido a pies juntillas por
la gleba.
Tengo
la impresión de que ambos manifiestos no conducen a una síntesis. Por lo que
dicen. Otra cosa es que sus amanuenses, limando aristas, corrijan radicalmente
las galeradas y hagan un trato para que las madres del río no se desborden
excesivamente. Sépase que los documentos de
palacio tienen eso. Pues bien, si el
debate es eso, y solamente eso, es de cajón que, desde el PSOE, no habrá una respuesta seria e eficaz
contra el termidorismo de Rajoy.
Punto
final. Considerénse felicitados en estas fiestas mis amigos, conocidos y
saludados. Y siguiendo el lema de la blogosfera parapandesa: No dejes de ver lo
que sucede.
(1) Gerardo Pisarello: Un largo Termidor (Trotta,
2011)

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