lunes 28 de junio de 2010

LA PAREJA DE HECHO EN LAS ASAMBLEAS



1.-- Más adelante comentaremos las palabras que alguien tan poco sospechoso como José Ángel Sánchez Asiaín, ex presidente del Banco Bilbao Vizcaya, pronunció en el sancta sanctorum que es la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Unas palabras a las que hay que sacarle su jugo. Pero, antes, séame permitido una primera consideración.


De ahora hasta finales de septiembre vamos a asistir a un chillerío mediático contra la huelga general que han convocado los sindicatos. Ya han empezado a aparecer encuestas al respecto que, con mayores o menores artificios, se disponen a quitarle color y restarle potencia. Escribas hay para todo y, también, putativos logopedas esperando anticipados aguinaldos por los servicios prestados. El sindicalismo confederal, sin embargo, dispone de un instrumento: la proximidad de la voz sindical, explicada razonadamente en la asamblea, reunión, encuentro y todas las formas de convivencia. También a través del uso de las redes sociales en las web, facebooks y otros lugares (ciber)vecinales. Se trata de un esfuerzo de comunicación personal de ese gran sujeto extrovertido que debe ser, ahora más que nunca, el sindicalismo confederal y todas sus amistades. Muy especialmente con aquellos que el sindicalismo no ha hablado nunca. La voz razonada frente a la artimaña. El argumento fundamentado capaz de conseguir más y nuevos aliados que deben convertirse en coaligados.


Por supuesto, la crítica pormenorizada (entrando incluso en “los detalles” como dice el profesor
Wilfredo Sanguineti) de todo el articulado contrarreformista. Destacable es, en ese sentido (como hemos señalado en otras ocasiones) los trabajos de los profesores Baylos, Álvarez del Cuvillo, Falguera Baró, el mismo Sanguinetti … Tan sabia literatura jurídica es un importante almacén de argumentos que debe ser aprovechado al máximo. Todo lo que se aproveche de ese filón será poco. Ahora bien, si queremos elevar el archipiélago de aliados conviene ampliar el razonamiento. Recuerdo que Antonio Gutiérrez lo hizo con mucho acierto en su ya famoso artículo.


2.-- Hablábamos de Sánchez Aisiaín, ex presidente del Banco Bilbao Vizcaya. Este caballero afirmó que “la falta de competitividad de la economía española es un cáncer”. A lo que habría que añadir: un cáncer de naturaleza estructural. Más todavía, se trata del gran tapón que oblitera la eficiencia del centro de trabajo. Cabe decir que el empresariado español ha tenido, por lo general, una idea asaz chusquera de cómo abordar el problema: separado, como si fuera una variable independiente, de la innovación tecnológica, de los sistemas organizacionales y de la formación sobre el trabajo concreto de las personas. Más todavía, un modelo de productividad autoritario.


El problema de la eficiencia de la empresa nunca se ha abordado orgánicamente. Peor todavía, no hay “capitanes de industria” con ideas y prácticas capaces de innovar y organizar la modernización del centro de trabajo. No lo hay salvo en el caso de la gastronomía: los ejemplos de Ferran Adrià, Arzak y otros son emblemáticos, también porque han logrado un efecto mimesis en las jóvenes generaciones del sector. Su metodología es bien sencilla: aplicar la imaginación, querer innovar y una alta auto-estima. Frente a ellos, el resto del empresariado da la impresión de ser unos viejos hojalateros. Así es, porque –teniendo todo el poder discrecional para la innovación en instrumentos de nuevo estilo y sistemas de organización del trabajo— se encogen de hombros y, siguiendo a san Miguel de Unamuno, exclaman: “Que inventen ellos …”.


No es baladí pronosticar que si se mantiene este hartazgo de ineficiencia de la empresa se corre el peligro de la insostenibilidad del modelo productivo español. Así lo ha indicado una persona tan templada como Marcos Peña, presidente del Consejo Económico y Social. Quien, por este orden de prelación, ha situado las reformas que se necesitan: del sector productivo, del sistema financiero, del sistema energético, del sistema educativo y del mercado laboral. Oído cocina:
el presidente del CES denuncia "un proceso de deslegitimación" de los sindicatos” en unas declaraciones de extraordinaria lucidez. Me ha dado en la nariz que ha arremetido contra aquellos que "su trabajo consiste en hacer que parezca necesario lo que es intolerable", según ha dejado dicho El Roto.


Así las cosas, entiendo que el sindicalismo confederal debe explicar, junto a la crítica del texto contrarreformista, su modelo de innovación. Como si fuera “una pareja de hecho”. Porque, con suma evidencia, ambas cuestiones son una pareja de hecho.


jueves 24 de junio de 2010

LA MONETARIZACIÓN DEL DISENSO




El Mago le ha puesto una multa a Mario porque éste no ha querido dejarse hipnotizar en la función: trescientos euros del ala por no participar en el artificio. El mago Cipolla tiene esos prontos. En todo caso se trata de un giro que no estaba previsto en el relato de Thomas Mann: la monetarización del disenso. Que nosotros sepamos, nada de eso ocurrió cuando Nicolás Redondo y Antón Saracíbar dijeron nanay a Felipe González por algo similar. O tempora o mores.


La postura de Antonio Gutiérrez ha movido toda clase de comentarios en las redes llamadas sociales. Ha habido quienes –desde la escribanía sentada del Mago hasta reacciones peristálticas de acrisolado rojerío— han criticado a Gutiérrez. Los primeros por desafección. Los segundos porque, según ellos, “llevó a Comisiones Obreras a ponerse en manos del partido socialista”: una acusación melancólicamente tan falsa como aquellos duros sevillanos de antaño. Afortunadamente también han entrado en escena los que se han puesto del lado del antiguo secretario general de Comisiones Obreras. Dentro de esta agrupación ha habido quien ha valorado la “coherencia de Gutiérrez con su pasado sindicalista”. Vale, pero …


… pero no me parece que este sea exactamente el caso. Es cierto que hay coherencia, aunque yo diría que se trata más de continuidad de lo que nuestro hombre pensó, escribió e hizo en toda su dilatada biografía sindical. Para significar lo que digo, nada mejor que releer los motivos que le han llevado a su posición: clica aquí
Será más fácil despedir que flexibilizar. Acabada la lectura –o la relectura-- podemos caer en la cuenta de que –si bien la coherencia con el pasado sindical parece clara— lo fundamental es otra cosa: lo atinado de su argumentación. Que brevemente sintetizado es: la crítica al modelo productivo de nuestro país, la poquedad de las miras de un empresariado de corto respiro, el error reiterado del gobierno, la altanera sumisión del presidente del gobierno y algunas observaciones fuertes al sindicalismo confederal español. Y, como eje central, la inutilidad contraproducente de la (putativa) reforma laboral. De esta reforma laboral.


De todo ello se deduce que, siendo importante el ejercicio del derecho al disenso, lo importante de Antonio es el logos que expresa su artículo. Por ahí, pienso desde mi condición de viejo chocho, debería ir el debate, no por la disidencia o por la zafia multa de los trescientos euros. Lo que se dice porque, además, en el artículo citado están gran parte de las claves de la puesta al día de Comisiones Obreras bajo la dirección de Gutiérrez.


No quiero acabar sin dejar caer un agüero: posiblemente desde las más variopintas escribanías se está pensando en inventar alguna quisicosa contra Gutiérrez; por ejemplo, que se pasea en pelotas a las cuatro de la mañana por el barrio o que se mete el dedo en la nariz o, tal vez, que el clarinete que tiene en su casa se lo pagó Madame Pompadour. No adelantemos vicisitudes, y en todo caso sigamos la voz enérgica del Conde de Niebla que, según nuestro Juan de Mena, dijo en cierta ocasión: “
non los agüeros, los fechos sigamos“. Toda una apelación a los hechos que comportaba un desafío al destino, una arrojada incitación a quebrantar la inercia y la fatalidad. Más o menos, lo que ha hecho Antonio Gutiérrez.




Radio Parapanda. Una exclusiva:
INTERVENCIÓN DE JAVIER DOZ EN LA OIT.

CUANDO DESPERTÓ BOADA, ZAPATERO ESTABA ALLÍ




Comoquiera que la memoria es flaca –según parece que nos indicaba ya Jorge Manrique— he ido al rescate de cierto artículo que escribí hace ya tiempo. Se titula CUANDO DESPERTÓ BOADA YA NO ESTABA ALLÍ. Ya que no tengo el vicio de la modestia debo aclarar que el fondo de este escrito trata de las exigencias de don Claudio Boada en nombre del Círculo de Empresarios. Lo verán por la conexión de esa entrada cuyo título es un homenaje al gran Augusto Monterroso.


No tengan reparo en leerlas. Ahí está todo el caldo –pormenorizadamente expuesto por el dinosaurio— que en estos días ha tomado cuerpo en esa (putativa) reforma laboral. No pocos de los que la han votado en el Congreso de los Diputados se dijeron aquello de vade retro. Ahora, con ademán retrechero, han caído en deliquio con las excelencias del texto.


Pues bien, he aquí lo que dijo don Claudio, según dejó dicho la Agencia Europa Press el 23 de Mrzo de 2009. Presten la debida atención.


El Círculo de Empresarios propuso hoy crear un único contrato laboral, con una indemnización por despido "universal" (cercana a los 20 días por año trabajado), e instaurar un fondo, nutrido con aportaciones empresariales, para que las empresas hagan frente a los costes del despido.
Son dos de las propuestas más llamativas para relanzar la creación de empleo y frenar la "hemorragia" del paro que presentaron hoy en rueda de prensa el presidente del Círculo, Claudio Boada, y la presidenta del Comité de Mercado de Trabajo de esta institución empresarial, Mónica de Oriol.
En opinión del Círculo de Empresarios, la actual situación del mercado laboral español, "en el que se está cebando la crisis", exige de reformas "duraderas y estructurales" y "no de parches", pues se trata de un mercado "excesivamente rígido", que divide claramente a los trabajadores en dos categorías: la de los empleados fijos, "fuertemente protegidos", y la de los temporales, que son los que siempre 'cargan' con los ajustes cuando cambia el ciclo económico.
Así, el Círculo de Empresarios cree que hay que cambiar "todo el modelo" y dejar de acometer reformas tímidas, que de vez en cuando introducen "cápsulas de flexibilidad" en el mercado laboral. "No vale una aspirina cuando tienes un cáncer", expuso De Oriol, que para ilustrar el mal momento que atraviesa el empleo subrayó que, en el último año, de cada 10 empleos perdidos en Europa, 9 fueron responsabilidad de España, país en el que las consecuencias de la crisis se están dejando sentir singularmente sobre el empleo.
De Oriol recordó que la legislación laboral española procede de los años 40 y 50 y, pese a que ha habido alguna reforma, "el traje sigue siendo el mismo", para una economía que ya no es cerrada ni autárquica, sino que se ha abierto al mundo. En esas circunstancias, dijo, el mercado laboral español tiene poco que ofrecer a otros países, pues ni es flexible (ocupa el puesto 160 en el ránking de flexibilidad) ni resulta productivo.
De hecho, una de las razones que explican la baja productividad de la economía española es la segmentación del mercado laboral en trabajadores fijos y temporales. Por eso, el Círculo propone caminar hacia un único contrato laboral, ni temporal ni indefinido, con una misma indemnización por extinción de la relación laboral, situada entre los ocho días que ofrecen actualmente los temporales y los 45 días que tienen los contratos indefinidos ordinarios en caso de despido improcedente. La idea, según Boada, es que esta indemnización se acerque a los 20 días por año trabajado.
FONDO DE GARANTÍA PARA LOS DESPIDOS.
De esta forma, el Círculo de Empresarios cree que los trabajadores dejarían de ser medidos en función de su coste y pasarían a estarlo en función de su rendimiento. "Ahora, la elección de a quien se despide es ciega al desempeño y eso va en contra de la productividad", denunció De Oriol.
El Círculo de Empresarios también aboga por estudiar la creación de un fondo, financiado con aportaciones de las empresas, para afrontar los costes del despido, lo que permitiría a los trabajadores "arrastrar" su antigüedad en caso de decidir abandonar su empresa y marcharse a una nueva.
De hecho, uno de los problemas del mercado laboral español es, según Boada y De Oriol, la escasa movilidad de los trabajadores, no sólo funcional y geográfica, sino también entre empresas. "Los trabajadores no quieren irse a otra empresa si pierden su antigüedad", explicaron ambos.
Con este fondo empresarial, al que las empresas podrían aportar mensualmente una determinada cantidad, se favorecería la movilidad entre empresas, pues el trabajador que optara por cambiar de empresa, en caso de con el tiempo fuera despedido, cobraría la indemnización de ese fondo, sin que del cálculo quedaran excluidos los años trabajados en su anterior empresa.
Además de modificar el marco contractual, en el que cree que habría que estimular mucho más el contrato a tiempo parcial, el Círculo de Empresarios considera que también habría que actuar sobre las políticas activas de empleo, haciendo al desempleado responsable del proceso de búsqueda de empleo, pero contando con la colaboración de agencias privadas o estatales. En este terreno, también defiende una mayor coordinación autonómica para casar mejor la oferta y la demanda.
REFORMA DE NEGOCIACIÓN COLECTIVA.
Otro de los ámbitos en los que esta institución propone tomar medidas es la negociación colectiva. El Círculo de Empresarios apuesta por acometer una reforma del sistema que dé cabida a los que actualmente están desplazados de la misma (parados, temporales y pymes), por reducir las materias que son objeto de regulación en los convenios sectoriales nacionales para dar más libertad a las empresas en la fijación de las condiciones laborales y por fomentar los convenios de empresa.
Asimismo, aboga por suprimir la ultraactividad (prórroga automática de un convenio en caso de no alcanzarse otro), por permitir mayor flexibilidad a la hora de que las empresas puedan 'descolgarse' de lo pactado, y por suprimir la indiciación automática de los salarios.
Al presidente del Círculo de Empresarios, le parece que los sindicatos deberían ser "más pragmáticos" y aprovechar "esta oportunidad de oro", dándose cuenta de que la economía española va a cambiar y que se perderán empleos que no se recuperarán y que habrá que transferir a sectores de futuro. Boada también echó en falta austeridad, confianza y voluntad en el Gobierno para afrontar las reformas que necesita la economía española y su mercado laboral.


Zapatero, de te fabula narratur.


Radio Parapanda. Simón Muntaner nos habla de LA CONFEDERACION SINDICAL INTERNACIONAL Y SU SEGUNDO CONGRESO


miércoles 23 de junio de 2010

MARIO LE PLANTA CARA AL MAGO


Esta es otra prescripción de boticario para los sindicalistas que están en importantes y necesarios ajetreos durante estos días. Descansad, al menos los que vivís en nuestro levante mediterráneo, en este “puente” de Sant Joan. Porque la caminata será larga, de manera que es necesario aprovechar las etapas de la misma para estar en holganza gratificante. La sugerencia es: nada de lecturas relativas a lo que nos ocupa, vale decir, documentos, informes y demás. Hay que descansar, y lo mejor es la alta literatura. Por ejemplo, Thomas Mann. La Editorial Edhasa acaba de publicar todos sus cuentos. Ese, ese es el libro que recomiendo. Y, especialmente, tened el ojo avizor en uno de sus relatos: Mario y el mago.


Siendo yo un jovenzuelo leí Mario y el mago. Sólo pude enterarme de la cáscara del relato. A saber, que un caballero se presenta en un pueblo del mar Tirreno y, no pudiendo anunciarse como hipnotizador (la autoridad administrativa lo prohibía) se hace pasar por prestidigitador. Y comienza la función. Lo que hace en realidad es hipnotizar al respetable. El personal de la platea (la mesocracia local y la veraniega después de haber invernado en otro lugar más o menos parecido) aplaude a rabiar; el público del gallinero le planta cara, especialmente Mario, joven camarero. Había que tener muchos arrestos para enfrentarse a ese tipo, tan ostentoso como aquel conde de Tilly que se ufanaba de que a lo largo de toda su vida no había perdido ninguna batalla, no había tocado mujer alguna, ni tampoco se había emborradado.


Traduciendo muy libremente la parábola a los tiempos de hoy –y tal vez extralimitándome como hermeneuta— el Mago (il cavaliere Cipolla, es su nombre artístico) hace decir a los hipnotizados algo así como: la destrucción de puestos de trabajo es un acto creativo; la solidaridad es darle al rico lo que, en el fondo, no necesita el pobre; en realidad cuando dije digo, no se me entendió que dije Diego…


Como se ha dicho antes, Mario resiste y le desafía. Como es natural, no es cosa de desvelar el final del cuento. Sólo, como pista indicativa, diré que Mario podría parecerse (es otra licencia que me saco de la manga) a cierto amigo mío que nació en Orihuela, trabajó en Valladolid y está plantando cara al mago.


Postscriptum: Digo yo que la Editorial Edhasa me podría enviar gratis La Montaña mágica, ya que le hago propaganda. No me sean rácanos.

Radio Parapanda. UNA DE TRIPA DE BACALLÀ (Cocina, Sisó de Capaspre)




lunes 21 de junio de 2010

LA REFORMA DE LA EMPRESA


[Daniel Cando, compañero de viejas batallas]



Desde hace unas semanas venimos publicando directamente o conectando con otros blogs un conjunto de estudios sobre la llamada reforma laboral; sus autores son gente de reconocido prestigio: Miquel Ángel Falguera Baró y Antonio Baylos, Wilfredo Sanguinetti y Carlos L. Alfonso, don Lluís Casas y Antonio Álvarez del Cuvillo. Esta bibliotequilla de autores está concebida, sin expurgaciones, ad usum Delphini, perdón: para el uso de los sindicalistas. Quien se detenga a leer sus argumentaciones caerá en la cuenta de que estamos ante unas posturas sólidamente argumentadas; alejadas, por tanto, del berrido mediático. Comparto con una apreciable aproximación las reflexiones y propuestas de tan significativas personalidades. Y, como no tengo el vicio de la humildad, me dispongo a decir la mía con un enfoque diverso desde el mismo salón.


Este paquete de medidas está fuera de estos tiempos. Son, en mi opinión, una antigualla al margen de las grandes mutaciones de época que no responden al actual estadio postfordista en el que aceleradamente estamos entrando. Es más, a pesar de que mucha agua ha pasado bajo los puentes del río Genil desde las modificaciones de la primera reforma laboral, se sigue manteniendo la insistencia en “lo laboral”. Y con el mismo estilo cacofónico de la obsesión legiferante para resolver los grandes problemas de la economía española. O, por decirlo de otra manera: insistiendo en la inflación legislativa. Un inciso: quien vea en estas palabras una animadversión por mi parte al Derecho del Trabajo se las verá conmigo en duelo verbal a las seis de la mañana detrás de la catedral de Parapanda.


Los problemas de España están en la inadecuación de la economía en el tránsito al postfordismo en este nuevo territorio de la globalización. Ahí, ahí está el detalle; el zapaterazo es
agua, azucarillos y aguardiente: una música de ayer. En concreto, el problema a resolver –si quieren palabras mayores-- es el de la la reforma de la empresa como instrumento, aproximadamente capaz, de provocar un cambio de modelo productivo. Sí, aquel enunciado reformador que indicaba aquella Ley –otra vez la Ley como bálsamo de Fierabrás-- que anunció Zapatero y que, bien pronto, se vio que era un comistrajo sin tomo ni lomo.


En esas condiciones, la llamada reforma laboral –además de lo sensatamente dicho hasta ahora por los ilustres comentaristas mencionados arriba— sólo servirá, además de dar por saco a los trabajadores, empleados y funcionarios, para disputa de rábulas, esto es, leguleyos y picapleitos.


Radio Parapanda. "¿Una nueva dirección para la estrategia económica de la Unión Europea?" Informe realizado por Cecile Barbier, responsable de Investigación del . [DESCARGAR PDF]


domingo 20 de junio de 2010

LOS TRABAJDORES CHINOS CAMINO DE ITACA



La prensa ha informado de toda una serie de conflictos y movimientos huelguísticos en China. Hasta donde nos han explicado, la nueva situación nos trae lejanos recuerdos a las personas que vivimos en tiempos de María Castaña unos acontecimientos más o menos parecidos en nuestro país en los primeros años de la década de los sesenta (¡del siglo pasado!).


En China se ha puesto en marcha un nuevo movimiento de trabajadores que exige incrementos salariales y mejores condiciones de trabajo y de vida. Esencialmente esa placa tectónica aparece en las empresas transnacionales y, nos parece intuir, que está dirigida por las categorías de trabajadores más capacitados. En todo caso, hay un dato lo suficientemente alentador: hoy en China, como ayer en España, ese nuevo movimiento de trabajadores está exigiendo la formación de sindicatos libres. Porque los sindicatos putativos del régimen es algo más que una rémora: son el brazo cuartelario de las autoridades.


De momento, el régimen parece –al igual que en los primeros tiempos en España del resurgir del movimiento de trabajadores— estar a la espera de por dónde irá la placa tectónica. Pero es de prever que, de ensancharse la presión reivindicativa, tome cartas en el asunto y, autoritariamente, empiece el jarabe de palo. Habrá, pues, que estar al tanto. Sea como fuere se empieza a escribir un nuevo libro. Los homéridas chinos han iniciado su Odisea. Más tarde o más temprano llegarán a Itaca. Esperálos, Penélope.
Mientras tanto, Ulises --encima del bidón, del andamio y del pupitre-- les dice a sus compañeros, ya en movimiento: Considerati la vostra semenza / fati nos foste a viver come bruti, /ma per seguir virtute e canoscenza. [La Divina Commedia, XXV - ll8, 120]


Radio Parapanda. El contradictorio mensaje de una reforma y LA REFORMA DEL MERCADO DE TRABAJO, FASE DOS DE LA TERAPIA ANTI-CRISIS.


sábado 19 de junio de 2010

PRIMERAS REFLEXIONES SOBRE LA REFORMA LABORAL 2010


[El maestro Josep Solé i Barberà]



Miquel Àngel FALGUERA I BARÓ



1. Panorama desolador para el jurista

Ya sé que es un tópico, pero no puedo dejar de iniciar estos apuntes con la famosa frase de
Warren Buffet, una de las tres mayores fortunas del mundo: “Existe la lucha de clases, por supuesto, pero es mi clase, la clase de los ricos, la que está haciendo la guerra, y la estamos ganando”. Vale la pena constatar, sin embargo, que no es ese un ejercicio de cinismo, en tanto que dicho potentado lo que expresaba era una crítica al regresivo sistema fiscal estadounidense, que castiga más a las rentas bajas (insólitamente, quería pagar más impuestos).


Si profundizamos un poco en esas palabras, creo que puede sacarse una conclusión evidente: el fin del “peligro rojo” –por tanto, la derrota sin paliativos de la izquierda a escala planetaria- determina que estemos asistiendo a la revancha de los opulentos. Y, entre otras cosas, que las clases menos favorecidas de los países con Welfare les devuelvan la parte del pastel que, en su día y ante la evidencia de dicho peligro, tuvieron que soltar.


Y no se trata sólo de dineros: se trata también –especialmente- de derechos. En definitiva, volver a la oligarquía, al gobierno de los hombres ricos libres, y enterrar la democracia (el gobierno de los hombres pobres libres) Hoy somos menos libres que hace veinte años: el voto de los ciudadanos es ahora prácticamente inútil a efectos de determinar las grandes políticas económicas y sociales (ergo, el modelo de sociedad y la distribución de rentas), salvo por lo que hace a pequeños –y controlados- flecos. Porque esas políticas se deciden en cenáculos, que nadie ha votado, conformados por los opulentos del mundo y/o sus testaferros, en un nuevo “internacionalismo” invertido. Y también somos menos libres porque el sistema preoligárquico impide la socialización de cualquier atisbo de pensamiento alternativo. No deja de ser una paradoja que en la llamada “sociedad de la información”, el ciudadano de a pié tenga un menor conocimiento de lo que en realidad ocurre en el mundo que hace, por ejemplo, tres lustros atrás.


Y alguna reflexión merece también el llamado “capitalismo popular” y sus consecuencias morales. Es decir, cómo la codicia se ha generalizado en las clases menestrales y una buena parte de la juventud. El abandono, al fin, de la ética del trabajo y los valores sociales por el enriquecimiento individual rápido y a cualquier precio. Dónde nuestros abuelos pregonaban aquello de “más vale pobre, pero honrado”; nuestros hijos afirman “quién no es rico es un fracasado”.


Esa ciénaga de valores y el modelo preoligárquico en que vivimos comporta que cualquier reflexión crítica debe partir de obviedades (las verdades del barquero). Así, por ejemplo, que las causas de la actual crisis no son imputables a los trabajadores, sino al afán especulativo de las instituciones financieras –en el caldo de cultivo social del “capitalismo popular”-: no ha sido la regulación del mercado laboral la que ha creado la actual situación económica. O que la civilidad –el progreso de la especie- no se rige por riquezas ficticias, sino por los derechos de ciudadanía.


Tras el estallido de la crisis –aunque parezca lejano no han transcurrido dos años- empezaron a sonar voces potentes y calificadas que reclamaban la reforma o la refundación del capitalismo; la necesidad, al fin, de poner límites y reglas a la economía. ¡Qué poco ha durado ese reformismo! Una vez los ciudadanos pagamos los platos de la avaricia financiera, los teóricos neoliberales han vuelto a las andadas, con sus dogmas de pensamiento único.



2. ¿Hay que reformar el mercado de trabajo?



Y ahí está uno de sus más sagrados dogmas revelados por los dioses del mercado: hay que reformar el mercado de trabajo y el modelo de Seguridad Social, porque es necesario crear empleo. No deja de llamar la atención que ese dogma era también una cantinela continuada en la época de las “vacas gordas”, cuando la ocupación crecía exponencialmente. A lo que cabe añadir otra obviedad: el empleo no lo crea la regulación del mercado de trabajo, sino las necesidades de mano de obra que tengan las empresas y, en consecuencia, la situación económica en la que se vive en cada sociedad y momento. Traduzcamos para los ingenuos –entre los que cuento como fervoroso militante- ese dogma neoliberal: “devuélvanme los derechos que la pobreza laboriosa ganó con sus luchas y su sangre, cuando tenía una correlación de fuerzas que le era más favorable, porque las tornas han cambiado”. En definitiva, lo que los juristas llamamos “rebus sic stantibus”.


Mi lógica ingenua me lleva también a otro reflexión paralela: la regulación del mercado de trabajo no es más que la determinación del modelo de relaciones laborales por el que el opta cada Estado. Por eso, desde esa perspectiva, la capacidad de intervención pública en el empleo es limitada. Hay experiencias con altos niveles de ocupabilidad –perdón por el anglicismo- con un sistema de relaciones laborales que, a veces, ronda el para-esclavismo (por ejemplo, determinadas franjas de Estados Unidos), mientras que en otras experiencias el modelo es fuertemente tuitivo y regulador –así, los países septentrionales europeos- con resultados tan o más positivo en la ocupación. Y lo que no es un dogma, sino una realidad empíricamente comprobada, es que en los últimos cinco decenios los países que proporcionalmente más terreno económico han ido ganando son aquellos que han apostado por políticas de formación, de salud y de igualdad –incluyendo la autodeterminación filial de las mujeres-.


Sigue en PRIMERAS REFLEXIONES SOBRE LA REFORMA LABORAL

jueves 17 de junio de 2010

LA REFORMA LABORAL, ¿REFORMA?


Me he estado conteniendo en mi ansia por comentar la propuesta final (?) del ejecutivo federal sobre la reforma del mercado de trabajo a la espera que personas más solventes que yo desgranaran el grano de la paja. Pienso que eso ya ha ocurrido, incluyendo el ruido avasallador del poder establecido y de la mayoría de los medios en favor de una reforma que no es una reforma y la explicitación sindical del duelo en OK Corral para el mes de septiembre, por lo que puedo circular por otros aledaños menos habituales. Me explico.


Desde hace unos meses los debates en torno a los cambios que deben producirse respecto al modelo de desarrollo y/o crecimiento han sido intensos e infructuosos. Totalmente infructuosos. Algunos ya lo intuíamos o temíamos, pero siempre hay alguna esperanza en la que depositar la razón.


Tanto el poder económico, como el ejecutivo federal, no estaban interesados realmente en cambios profundos a fin de establecer nuevas vías para la economía española. Principalmente unos y secundariamente otros, veían mayores oportunidades en la depredación de derechos sociales, independientemente de si venían al caso o no. Para unos y, tal vez, para los otros, la crisis en su dimensión e interpretación actual es una enorme oportunidad para sacar las tijeras contra los derechos y obtener un buen botín. Así ha sido hasta ahora con los dos paquetes de medidas, la primera de reducción del gasto público y la segunda de ajuste de derechos laborales. Queda una tercera o una cuarta, que no tardarán, sobre las pensiones y la sanidad pública, eso al menos.


Como testimonio de que la realidad es mucho más rica y compleja de lo que nos presentan los medios y los intereses de los poderosos, cito los ámbitos que han quedado descuidados en esa debâcle zapateriana: la reforma financiera (causa profunda de la crisis), la fiscalidad (en regresión desde hace unos años), el impulso a la investigación y al desarrollo técnico (siempre a la cola de las verdaderas prioridades), la formación y la educación (los ejes del futuro improbable), el sector inmobiliario (el cáncer de la economía española), todo eso como mínimo. También hay que citar que respecto a la falta de reforma del sistema financiero tenemos en cambio medidas de transformación de las cajas en bancos, es decir, la transferencia del ámbito social o colectivo al ámbito de la propiedad privada de los activos de las cajas. Eso si está en marcha. Como en Rusia.


La lista citada e inconclusa ex profeso es lo suficientemente digna de tener en cuenta para que en estas tristes horas alguna cosa en esos sentidos se estuviera haciendo e incubando. No parece que vaya a ser así. Y eso requiere explicación.


La causa de todo es siempre la misma: la incapacidad real por parte del ejecutivo federal de encarar solidamente los cambios en la economía española y estructurar una mayoría política y social que apoye y respalde la acción gubernamental. Esas son palabras muy gordas, pues en el fondo se trata de romper de una vez el poder anquilosado de ciertos sectores económicos y sociales que viven, muy bien de monopolios políticos, económicos o sociales.


El gobierno (este y muchos otros anteriores) falló primero porque galopaban en una jaca semi desbocada en términos de especulación financiera e inmobiliaria y obnubilados por el PIB, a pesar de las llamadas de alarma, optaron por cerrar los ojos a la realidad continuando con los espejismos derivados de la especulación. Incluso creyeron que Italia y Gran Bretaña quedarían detrás en la liga del PIB per capita. Locura mesetaria, a fe mía. No supieron o no quisieron ver los riesgos que finalmente los (nos) despeñaron en una crisis que negaron hasta extremos ridículamente infantiles y que les forzó a no hacer lo que debían cuando había tiempo para ello. Malgastaron no solo el tiempo y la oportunidad para las verdaderas reformas, sino que tiraron por la ventana el superávit en forma de reducción fiscal para los ricos y en cheques al portador por una miseria (los 400 del ala y otras hierbas).


Todo eso consta en esta misma hemeroteca, así que pinchamos artículos de hace dos años. Por lo tanto, no es comentario oportunista.


Hoy, sin márgenes de maniobra al uso, el gobierno se ha entregado con armas, bagajes y conciencia a la estrategia de la derecha económica española, reforzada por los comentarios y amenazas de las finanzas locas internacionales y el aplauso mediático que pide cuanta más sangre ajena mejor. Aplauso que se hace sin comprender nada (¿para qué?). Lo han hecho a la vez que el sistema de refuerzos europeos se rompía y dejaba las vergüenzas individuales a la vista en una operación autodestructiva de la UE.


El gobierno incluso ha sacrificado el lento crecimiento reiniciado hace unos pocos meses y ahora también lo hará con una parte del derecho laboral. Seguirán posteriormente, como he anunciado, otros sacrificios por parte de la población excluida de la orgía especulativa. El panorama del modelo de estado democrático, social y ligeramente equitativo se va por las cañerías. El gobierno tira a la basura pañales y niño incluido. El relevo gubernamental, que estará mucho más a la derecha, tiene la autopista despejada de peajes.


Todo ello para nada concreto que produzca desarrollo, ni siquiera para reforzar la posición política frente a unas eventuales elecciones. La cerrazón gubernamental no atiende a que, en estos momentos, son un juguete roto, sin legitimación ninguna. Su programa está hecho trizas, su dignidad política por los suelos y su eficacia, si la hubo, desaparecida. En esencia, hoy deberían convocarse elecciones con urgencia. Cosa que muchos no deseamos frente a la única alternativa existente, conformada por gángsteres, corruptos y débiles de carácter.


El país necesita una nueva senda de crecimiento basada en el desarrollo técnico y científico y en cambio se insiste en el modelo de costes laborales bajos como si la industria y la construcción tradicionales fueran un verdadero futuro. La opinión de la patronal es la de siempre, nada cambia en este mundo formado por dirigentes que no tienen empresas o por otros en estado de subasta empresarial de la miseria. ¿No hay alternativa empresarial a esa claustrofobia mental?


En fin, que si de reforma se tratara, otras reformas no laborales son las prioritarias. De este otro modo, nos llevan al sacrificio sin garantía de ningún beneficio que merezca tal nombre.




Lluis Casas, comprando oro antes de que se encarezca más.




Radio Parapanda. Nuestro enviado especial, Simón Muntaner, nos informa del
ENCUENTRO UNIVERSIDAD - SINDICATOS . Nuestro corresponsal nos ha facilitado el Texto de la declaración: http://www.nuevatribuna.es/pdf/declaracion-16-junio.pdf





Radio Parapanda. Sección Libros: HOMERO, ALBERTO MANGUEL Y LA EDITORIAL DEBATE

lunes 14 de junio de 2010

... Y POR PROCEDIMIENTO DE URGENCIA


[Montserrat Avilés, madre del iuslaboralismo]


El núcleo fuerte de las medidas que piensa poner en práctica el Gobierno supone una modificación substancial de dos aspectos de tanta envergadura como el despido y la negociación colectiva, entre otros. De un lado, la facilidad con la que el empresario se puede desembarazar del trabajador sin control judicial en una especie de moderna Lettre de cachet; de otro lado, la práctica desaparición de la causalidad en los llamados despidos económicos.


También en lo atinente a la jornada y tiempo de trabajo se produce una discontinuidad a favor del empresario, como muy bien ha observado el profesor Trillo Párraga en
PRIMERA OPINIÓN SOBRE UN ASPECTO PARCIAL DE LA DEFORMA LABORAL. Más todavía, el Gobierno (que vergonzosamente se esconde en una falsa equidistancia entre los sindicatos y la patronal) agrede lo que es la clave de bóveda de las relaciones laborales, esto es, la autonomía de las partes para un libre ejercicio de los procesos contractuales.


En esas condiciones, de no remediarse, se va a producir un cambio de metabolismo hacia un modelo autoritario de relaciones laborales al acentuarse el poder empresarial en el centro de trabajo tanto en los despidos como en materias sensibles de la negociación colectiva. Es, además, un ataque en regla al Derecho del Trabajo, una de las grandes conquistas de civilización y uno de los logros más relevantes del pasado siglo. Dígase con claridad, el Gobierno ha asumido, no resignadamente, todo un chillerío autoritario de culpabilización del derecho del trabajo al que se acusa ideológicamente de ser una rémora histórica y uno de los causantes de los procesos de destrucción del empleo. En ese sentido, la operación no es otra que el traslado de las principales tutelas iuslaboralistas hacia el arsenal iusprivatista más rancio. Pero, comoquiera que sería realmente perjudicial la absoluta desforestación del Derecho del trabajo, la idea es obligarle a que sea una zona periférica del Derecho civil. Más en concreto, obligar a Gino Giugni y Francesc Casares –socialistas de pro y honor de la izquierda— a dejar los bártulos iuslaboralistas y abrir bufete de civilistas. Vale la pena, en ese sentido, recordar que Massimo D´Antona decía que “el derecho laboral es un derecho que tiene una anomalía: la llamaba post positivista, aunque [anomalía] salvífica porque “le añade la singular capacidad de adherirse al tiempo de los cambios sociales”. Exhibiendo el gusto del herético que prefiere el antidogmatismo, el antilegalismo y el antiformalismo.


Pues bien, tanta mudanza se pretende hacer por la vía del decreto urgente y posterior convalidación en una sesión exprés en el Parlamento. Como quien dice, de manera rutinaria. Aunque bien visto, parece lógico que a unos contenidos autoritarios le corresponda un procedimiento bastardo. Una lógica perversa: si la reforma amplia las posibilidades del llamado “despido expres” (como escribe Antonio Baylos), la técnica parlamentaria debe ser acorde con ello.



Así las cosas, habrá quien siga preguntándose sobre la crisis de la izquierda. Zapatero, de te fabula narratur. No le den más vueltas (académicas o chusqueras) a la crisis de la izquierda. El contenido de la reforma y el método para llevarlas a cabo explican claramente dónde está –aproximadamente, claro— una parte considerable de la explicación.

domingo 13 de junio de 2010

PRIMERA OPINIÓN SOBRE UN ASPECTO PARCIAL DE LA DEFORMA LABORAL


Hemos visitado al profesor Francisco José Trillo y Párraga con la idea de que nos dé una primera impresión sobre el documento del Gobierno. Le hemos preguntado por la MODIFICACION SUSTANCIAL DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA JORNADA TRABAJO.



Metiendo bulla.-- Profesor Trillo, tenemos interés en que personalidades relevantes del mundo del Derecho del Trabajo den su opinión sobre el documento (dicen que definitivo) del Gobierno sobre la reforma laboral que, jocosamente, nosotros denominamos la deforma. Así, a bote pronto, ¿qué opinión le merece la modificación de la distribución de la jornada de trabajo?

Francisco José Trillo.-- La inclusión expresa de la distribución de la jornada de trabajo en el art. 41 ET supone un cambio sensible respecto de la regulación actual, en el sentido de que hasta la reforma en ciernes este aspecto de la jornada de trabajo se reservaba exclusivamente a los sujetos negociales en el ámbito estricto del convenio colectivo o del acuerdo entre el empresario y los representantes de los trabajadores (art. 34.2 ET). Con la inclusión de la “distribución irregular” en el apartado b) del art. 41.1 ET y el procedimiento previsto en el apartado 6) -condiciones de trabajo de carácter colectivo provenientes de convenio colectivo o pacto colectivo- en relación con el apartado 4) del Documento de Reforma -período de consultas no superior a quince días- se vacía de contenido el convenio colectivo en la materia en los siguientes términos:

- El art. 34.2 ET pierde toda su virtualidad, control y negociación de la distribución irregular de la jornada de trabajo, ya que cuando se hubiera previsto una distribución irregular por aquella vía, el empresario podría acudir al art. 41.6 ET con el fin de alterarla y, una vez realizada la consulta, proceder a su modificación. Nótese que aquel control colectivo de la distribución irregular de la jornada de trabajo presenta especial afectación en relación al cómputo de la jornada ordinaria y, como reflejo, al de las horas extraordinarias.


- En segundo lugar, cabe destacar cómo el empresario, a través de esta novedad legislativa, no necesitará llevar a la negociación colectiva esta materia, ya que en aquellos casos donde no se hubiera adoptado un régimen irregular de la jornada de trabajo, el empresario podrá modificar unilateralmente esta condición de trabajo introduciendo una cadencia irregular en la jornada.

En suma, se trata de una medida que camina en dirección contraria a la pretendida flexibilidad negociada.

Por otra parte, este tipo de modificación unilateral de la distribución irregular de la jornada de trabajo deja sin efecto el AENC 2010-2012, puesto que de lo que se trataba era de condicionar la introducción de dosis de flexibilidad interna negociadas en función del uso controlado de la temporalidad. Es decir, el pacto control de la flexibilidad en la entrada a cambio de flexibilidad interna quedaría sin efecto, ya que el empresario podría decidir esta flexibilidad interna unilateralmente. Por lo que más allá de la afectación del instituto de la jornada, proyectaría efectos sobre el control de la temporalidad.

Metiendo bulla.-- Gracias, profesor. Usted sabe que nuestras conocencias tomarán buena nota de lo dicho.

ALAN SOKAL Y LA DEFORMA LABORAL


[Francesc Casares, abogado laboralista, noble padre de la izquierda]


Mi maestro Ángel Abad, padre fundador de Comisiones Obreras, me regaló hace días un libro que he leído con detenimiento. Se trata de “Más allá de las imposturas intelectuales. Ciencia, filosofía y cultura”; su autor es Alan Sokal. Mientras iba leyendo fui cayendo en la cuenta del posible interés de Ángel en que yo sacara conclusiones para las cosas de hoy. Mira por dónde me ha hecho ver no pocas cosas que están sucediendo en los últimos tiempos en torno a la desforestación de los derechos laborales y el conjunto de contrarreformas que se intentan poner en marcha por parte de los gobiernos del más variada zoología, vale decir, de la sistemática indistinción entre dirigentes políticos de babor y estribor. Por supuesto, las derechas hacen la faena que siempre les caracterizó. Pero, ¿qué pasa con los que lucieron el palmito de la izquierda? ¿Por qué éstos se deslizan, tal vez definitivamente, hacia un paradigma político que poco tiene que ver con su historia y, menos todavía, con la renovación útil? Me permito volver a Alan Sokal.


Nuestro autor es una de las voces más destacas de ese debate, que viene desde los tiempos de
María Castaña, sobre el estatuto de conocimiento. La crítica postmoderna de la ciencia sostiene que los hechos y la evidencia son meras construcciones sociales, artificios académicos. Esto le viene como anillo al dedo a las derechas porque, de tal guisa, se enmascara la razón más potente: las intenciones del poder económico. Y, a la vez, dicha teoría suministra munición para que no pocos políticos de izquierdas –y sus cien escribas sentados— se disfracen de realistas para no infundir sospechas. Así pues, la construcción social –es decir, la ideación o, si se prefiere, la empanada mental construida interesadamente —de la economía se basa en que cuadren los números abstractamente, no en función de las necesidades, nuevas y viejas, del personal. Por supuesto, del personal que puede ser (y es) controlable.


Estamos, pues, no sólo ante un despilfarro de la historia de la izquierda (aunque a lo largo de ella no todo el monte ha sido orégano) y, sobre todo, ante una hipoteca del futuro. Eso sí, la exhibición que hacen de la modernidad de estos rigodones y otros bailes del siglo XVIII acapara todos los altavoces mediáticos habidos y por haber. Por lo demás, quedo agradecido a Ángel Abad; su documentado punto de vista sigue siendo un filón para las cosas de hoy. Dicho lo cual, sólo me queda un cierto aire de perplejidad: dos grandes juristas del Derecho del Trabajo --Gino Giugni y nuestro Francesc Casares, nobles padres del socialismo-- arrojados a la cesta de los papeles por algunos de alto coturno y ciertos chusqueros con voz de mando.






Radio Parapanda. Habla el joven Nöel Climent: Ordago a la mayor:


viernes 11 de junio de 2010

VARIACIONES SOBRE UN TEMA DE ANTONIO BAYLOS



Pienso que conviene releer atentamente el artículo de Antonio Baylos REFLEXIONES PARA DESPUES DE LA JORNADA DE HUELGA DE EMPLEADOS PÚBLICOS. Yo diría que la lectura debería hacerse tranquila, sosegadamente, porque nuestro amigo plantea asuntos de gran importancia, yo diría de estrategia sindical. Pido atención a este largo fragmento del citado artículo; dispensa, pero no lo leas en diagonal: eso lo hacen los pijos.


“Además de eso hay muchas variables que no se han tenido en cuenta en ese análisis que va a ocupar de manera hegemónica la opinión pública. Fundamentalmente elementos ligados a la pluralidad sindical en el sector público y la muy diferente orientación de las distintas asociaciones sindicales. El peso del corporativismo y de la fragmentación de intereses en razón de los distintos cuerpos de la Administración es uno de ellos. Pero asimismo la diferente orientación que ha ido teniendo la acción sindical en el sector público en relación con los grupos de empleados que cada sindicato representa prioritariamente. O el peso de la orientación política de los cuadros medios sindicales y la relación con la fuerza política que gobierna la unidad administrativa o política de referencia – comunidad autónoma, ayuntamiento, pero también servicios o agencias autónomas, etc. A ello se une ciertas carencias prácticas respecto de la presencia sindical en los lugares de trabajo, dada la centralización vigente en la práctica sindical de la Administración General del Estado fundamentalmente. Incluso aspectos institucionales muy decisivos, como el procedimiento electoral para las Juntas de Personal y su posición muy secundaria en la práctica arrinconadas por un pluralismo sindical de alguna manera “consociativo”, o de nuevo la centralización de la negociación colectiva con pérdida de participación de los empleados públicos en los procesos de negociación, son posiblemente elementos que pueden ser manejados en una valoración propositiva de las experiencias de esta huelga”. (Fin de la cita)


Aparte de otras consideraciones, que no trataré de momento (por ejemplo, la relación entre sindicalistas y política o el pluralismo sindical “consociativo”), me interesa darle a la sesera acerda de la realidad del sindicalismo corporativo –no sólo en la función pública, pero hoy toca hablar de ello. Dejaré para otra ocasión, si es que me acuerdo, el resto de los asuntos que trata Baylos en esta cita.


Siempre he sido del parecer que hay una relación directa entre las limitaciones del sindicalismo confederal y la aparición y consolidación de sindicatos corporativos. Por supuesto, hay más motivos, pero éste vínculo es el que me viene preocupando desde antiguo. Unas limitaciones que, por lo general, se presentan en la manera de asumir las reivindicaciones de los funcionarios en todos los lances contractuales y en la forma de la negociación colectiva. Yendo por lo derecho: unas limitaciones que tiene el sindicalismo, desde mis tiempos, para ser, como decía
BRUNO TRENTIN, un sindicato general. Entiendo el sindicato general como un sujeto colectivo que entiende, atiende, representa y tutela al conjunto asalariado en sus diversas tipologías de género, edad, situaciones en el trabajo… En concreto: a menos sindicato general, más corporativismos. Esta es una tesis que siempre he repetido y que, francamente, provocó más de un repeluzno y contrariedad en mis cofrades.


Antonio Baylos habla de la “la centralización de la negociación colectiva con pérdida de participación de los empleados públicos en los procesos de negociación colectiva”. Se trata de una observación atinada que, en mi opinión, explicaría sobradamente la “natural” aparición de corporativismos ya que el sindicalismo general, estructurado confederalmente, así las cosas, deja innumerables espacios al albur de la discrecionalidad de la contraparte, vale decir, a una pérdida de poder contractual. Ahora bien, ver las cosas de esta manera implica entender que el problema no es el corporativismo sino las causas que, directa o indirectamente, lo provocan. Y esto representa poner orden en nuestros burgos podridos.


Naturalmente, estamos ante un problema de largo recorrido. Lo importante, pienso, es ponerse a enhebrar un discurso que nos lleve gradualmente a unas prácticas de sindicato general.


Radio Parapanda. LAS PICARDÍAS DE FELIPE GONZÁLEZ

miércoles 9 de junio de 2010

DE PÍCAROS E IDIOTAS ASTUTOS, DE GÜELFOS Y GIBELINOS



1.-- El presidente Zapatero recuerda a la obra de don Francisco de Quevedo El alguacil alguacilado En ella se plantea plantea una paradoja sublime. El licenciado Calabrés (“hombre de bonete en tres altos, hecho a modo de medio celemín”) anda enfrascado en intentar exorcizar a un alguacil poseído por el demonio. Durante la obra el alguacil permanece mudo, y es el demonio quien lleva la iniciativa.


Pues bien, Zapatero –presidente de turno de la Unión Europea, que cada vez se parece más al Sacro Imperio Romano Germánico-- no sólo ha estado capitidisminuido en sus funciones europeas sino que, en España, ha aplicado a machamartillo lo que le viene de los que le rodean en la mesa presidencial del Sacro Imperio.


Lo más chocante, nos dice el alguacil alguacilado, es que sus medidas para España son las mismas que ponen en marcha tanto los güelfos como los gibelinos. Primera inquietud: ¿para qué sirven entonces los güelfos? ¿Para ser gibelinos con (aparente) rostro humano? Y, puestos a preguntar, pregunto: ¿cuál es el límite de la resistencia güelfa? Lo digo porque el listado de las exigencias de los gibelinos y de los idiotas astutos que les acompañan no ha hecho más que empezar. Al zapaterazo le acompaña ahora la llamada reforma laboral, pero ya vienen (sin Rubén Darío) los claros clarines gibelinos exigiendo la de las pensiones y de la negociación colectiva. Y, siguiendo el método inductivo, lo más probable es que se opte por la actitud del sí, bwana.



2.-- Es también harto preocupante la indistinción conceptual (y hasta lingüística) entre los nuevos güelfos y los actuales gibelinos. Por ejemplo, en el caso de la huelga. Fracasados los intentos de darle un tratamiento thacheriano –vale decir, a golpe de correaje y mamporro—se pone en marcha la ruptura de sus cuadernas mediante dos mecanismos, que nuevamente han estado en primer plano en el desarrollo de la importante acción colectiva de los funcionarios del pasado martes: 1) la implantación de un aparatoso nivel de “servicios mínimos” que contraviene todas las sentencias de los Tribunales ante planteamientos similares de hace algunos años; 2) el aprovechamiento de los medios públicos para dar una versión minimalista de la huelga.


En el primer caso, los llamados servicios mínimos, se trata de un planteamiento que el Gobierno Zapatero (también el gelatinoso govern catalá) sabe que está provaricando (ojo, no he dicho prevaricando) porque existe, como ya se ha dicho, una abundante literatura jurídica radicalmente contraria a esos abusos. No obstante, así Zapatero como los gelatinosos, saben que los tribunales dictarán sentencia, con cuatro y hasta cinco años después. En el segundo caso, el desleimiento de la huelga, se utiliza la palabra mendaz y el engaño más burdo con la idea de que la huelga ha sido un fracaso estrepitoso. Se trata de la llamada guerra de cifras tanto con relación a la huelga como en las manifestaciones de calle.


En ambos casos, nos encontramos con la mencionada indistinción entre güelfos y gibelinos así en relación con las prácticas como en las palabras.


Radio Parapanda. Nos cuenta REFLEXIONES PARA DESPUES DE LA JORNADA DE HUELGA DE EMPLEADOS PÚBLICOS en la voz de Mastrobaylos.





martes 8 de junio de 2010

MALDITOS TIEMPOS. Angel Rozas como telón de fondo




Nota editorial. Una pluma alquilada ha escrito un artículo lamentable a propósito de la muerte de Ángel Rozas en Avui Paper Diàleg. Tiene la palabra quien le responde adecuadamente. [Se hace notar que el diario Avui ha rechazado la publicación de este artículo]



Miquel Àngel FALGUERA BARÓ
Magistrado Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya
Profesor de la UPF

Malditos sean los tiempos que hacen necesario recordar la obviedad. Esta es una maldición lamentablemente más viva que nunca, en un periodo histórico en el que el voto de los ciudadanos sirve poco para determinar las políticas económicas y sociales. Un tiempo en el que el pensamiento crítico –tan necesario, aunque esté equivocado— para que la sociedad avance mediante el debate colectivo y, en consecuencia, en la civilidad, es menospreciado y cualquier reflexión se limita a tópicos, apriorismos y frases hechas.


Pues bien, permítanme que recuerde obviedades. Que la democracia es el gobierno de los pobres hombres libres. Y que la oligarquía es el gobierno de los hombres ricos libres. Lo dice Aristóteles. De estos mimbres –que algunos preservaron en tiempos obscuros-- surgió el concepto moderno de democracia. Es decir, “libertad, igualdad y fraternidad”. Por tanto, contra lo que pueda parecer, porque la simplicidad conceptual es el pan nuestro de cada día-- democracia no es solamente libertad. Es también igualdad. Y es también fraternidad, vale decir, el reconocimiento por la sociedad del derecho de todo ciudadano a desarrollar todas sus potencialidades como ser humano o, como afirmaban los padres constituyentes norteamericanos, el derecho a la felicidad. Nadie puede ser libre si no puede decidir su futuro; no sólo una nación, también los individuos.


¡Qué simple es equiparar comunismo y fascismo! Es un buen ejemplo de la simplicidad conceptual a la que antes hacía referencia. Estos análisis olvidan, sin embargo, que el comunismo, como el socialismo, bebe de las fuentes de la Ilustración, aunque sitúa su énfasis en la igualdad, a diferencia del liberalismo, que sólo reflexiona en clave de libertad. Por el contrario, el fascismo –al igual que el nazismo o el franquismo-- lo que negaban (no sé si utilizar el tiempo pasado o el presente) es precisamente la Ilustración y la democracia.


Ciertamente del comunismo que llegó a gobernar –el comunismo de las pesadillas, que decía Manolo Vázquez Montalbán— surgieron regímenes opresivos y leviatanes genocidas. Pero ahora no se trata de entrar en el debate pueril de quién ha producido más muertos a lo largo de la historia: si el del llamado modelo colectivista o los sistemas liberales. Esta es una dialéctica, que muchos cultivan, que evidencia de nuevo el simplismo ideológico que nos inunda.


Pero también existió el comunismo de los sueños. El de aquellas personas que sacrificaron su vida, su libertad, su integridad física, su futuro profesional y económico, e incluso sus familias por un concepto de democracia que situaban la centralidad en la igualdad y la fraternidad. He conocido muchos de comunistas ilusos. Son –prácticamente ya se puede decir que “eran”, ya que la mayoría ha muerto sin ningún tipo de reconocimiento-- personas extraordinarias que un buen día decidieron poner a disposición de los demás todas sus capacidades y su propias personas. Ciertamente, en determinados momentos obviaron el concepto de libertad. Pero lo hicieron en situaciones en las que la gente se moría de hambre, de enfermedades que mataban sus familiares y amigos, lo que no pasaba con los ricos. Y posteriormente, cuando la situación económica eliminó estas situaciones tremendas, reivindicaron en las calles la libertad, poniendo en riesgo sus vidas.


Estas reflexiones vienen a cuento de un artículo publicado por Agustí Colomines, comentando la muerte de mi amigo y maestro Ángel Rozas. Persona que conocí cuando yo era estudiante de Derecho y militante del PSUC y empecé a dar cursos de formación sindical a los afiliados de la Comissió Obrera Nacional de Catalunya, una actividad de la que Ángel era responsable, en los inicios de la transición.


Ángel fue la clara expresión –entre otras muchas personas dignas que he conocido-- de aquellos individuos que lo sacrificaron todo por un concepto de democracia integral; que no sólo se basa en ir a votar de vez en cuando, sino el gobierno de las cosas por los pobres hombres (y mujeres, claro) libres. Lo reitero por si alguien lo ha olvidado: Aristóteles.


La muerte de Ángel –una persona sin la cual difícilmente se puede entender gran parte de la resistencia de los trabajadores al franquismo, o por qué Comisiones Obreras lleva por nombre aquí Comissió Obrera Nacional de Catalunya, entre otros muchos aspectos— merecía una resonancia mediática más significativa que la que ha tenido. Porque era una persona digna que dedicó, prácticamente desde su infancia, la vida a los demás, a la sociedad, a los valores republicanos de libertad, igualdad y democracia. Lo que resulta paradójico es que este diario [Avui] haya dedicado más espacio a incluir una crítica actual a los partidos políticos que directa o indirectamente siguen la tradición histórica del PSUC, como es el caso del señor Colomines que a la explicación de quién era Rozas. Ángel no se lo merecía.


Porque estoy hablando de una persona –para los que no le conocían: físicamente era un enano-- que vivió la miseria extrema en su familia; que llegó a Barcelona con catorce años, que aprendió a leer como los autodidactas; que organizó a principios de los años cincuenta más de doscientas personas en el PSUC, aunque todavía no había conectado con dicho partido de manera orgánica; que fue detenido en numerosas ocasiones; que padeció torturas, prisión y exilio. Estoy hablando de una de las personas más libres, sinceras y antisectarios que he conocido en mi vida. Utilizar su muerte para hacer una crítica de una parte de la izquierda de este país, sin explicar quién era Ángel, me parece un ejercicio lamentable, especialmente cuando lo firma como historiador.


Es verdad, la Internacional se cantó en castellano en el acto del adiós de Ángel. Probablemente porque él se expresaba en esa lengua. Pero resulta extraño que un asistente al mencionado acto obvie lo que explicaba en su intervención José Luís López Bulla: cómo la policía franquista lo maltrató a él y a su compañera, Carmen Jiménez (otra persona digna) el 11 de setiembre de 1967 cuando los trabajadores encuadrados en Comisiones Obreras se manifestaban en la calle en defensa de las libertades nacionales de Catalunya. Mientras tanto, otros lo miraban desde los balcones, recordando que hacía algunos años habían cantado el Cant de la Senyera en el Palau de la Música.


Si yo dicto mis sentencias en catalán –y, por eso, me cae lo que me cae— lo hago, convicciones personales a parte, porque Ángel fue mi maestro.


Reitero, malditos los tiempos en los que se ha de recordar lo que es obvio. Malditos los tiempos en los que la muerte de uno de los mejores ciudadanos de Catalunya no ha tenido prácticamente ninguna resonancia mediática, sólo –como es el caso-- para su utilización política en detrimento de unas determinadas opciones electorales.


Cualquiera puede justificar su trayectoria política con los argumentos que quiera. Estamos acostumbrados ya a los saltimbanquis. Pero, por favor, que no se utilice la muerte de una persona digna para espurios intereses personales. Incluso toda la simplicidad argumental tiene límites éticos.




Traducción del original catalán (
MALEÏTS TEMPS) a cargo de Félix Mármol de Macael.


lunes 7 de junio de 2010

EMILIO "EL MORO" Y LA REFORMA LABORAL


Antes de entrar en harina me permito una ligera observación: el diario del inefable Pedro Jota debe tener problemas económicos. Lo sospecho porque lleva unos cuántos días apaciblemente moderado y parcialmente desrajoyzado. Nada que objetar a estos nuevos andares porque por lo menos una arroba (se recuerda a los jóvenes lectores que la arroba es una vieja medida de peso equivalente a unos once quilos y medio, se recuerda además que viene del árabe ar-roub), digo que una arroba de crispación voncinglera ha disminuido en el patio de vecindones de este país. Como es natural, el mentado diario también quiere adquirir respetabilidad, de ahí que se haya unido al grupo de high-flyers, aquellos antiguos presbiterianos de antañazo, que hoy reclaman tratamientos caballunos y reformas laborales para los demás, no para ellos.


Pues bien, ya está toda la prensa imitando a Emilio El Moro cuando cantaba
me gusta como bala la ovejita en fa bemol. Eso sí, a falta de argumentos han creado un teologúmeno que hoy es asumido por ciertos sectores que van de la caspa a la brillantina: la reforma laboral sirve para tranquilizar a los mercados. Cosa que repiten cacofónicamente algunos mesnaderos de la izquierda que, ni siquiera, tienen la ocurrencia de relacionarla con la condición asalariada. Así las cosas, parece claro que la potente campaña mediática no ha hecho más que empezar. Y diga lo que diga el sindicalismo todo quedará sepultado por los arpegios de Emilio El Moro y su ovejita lucera.


Al sindicalismo confederal le queda, sin embargo, un potente lugar para explicarse con punto de vista fundamentado: el centro de trabajo, la asamblea deliberativa. Ahí, ahí está el detalle. Francamente, el centro de trabajo es la “plaza pública”, el ágora, más numerosa que cuenta el sindicalismo para decir la suya. Otra cosa, tenemos una ventaja; todas esas voces múltiples tienen una ventaja: son, somos más, que las pocas decenas de high-flyers que se tirarán al ruedo a fingir que argumentan con sus palabras alquiladas. Así las cosas, lo nuestro es la palabra organizada de los asalariados juntos-entre-sí.


Radio Parapanda. El joven locutor nos habla de INFORME SOBRE LA CEGUERA

domingo 6 de junio de 2010

¿SINDICALISMO GLOBAL?



Primer redactado de estos apuntes.


La primera cosa que me viene a la cabeza es lo chocante que resulta que, en esta nueva fase que hemos entrado, la globalización, uno de los sujetos más importantes para intervenir en ella, el sindicalismo, se autodefina como internacional. A todas luces, sabemos que no es lo mismo "internacional" que globalización. Porque no hay relación entre el nombre (internacional) y la cosa, vale decir, el nuevo estadio donde pretende ejercer su acción colectiva (la globalización). Así pues, no estuvieron finos los padres fundadores de la Central Sindical Internacional en Viena aquel primero de noviembre de 2006. Y, más curioso resulta, que ningún congresista cayera en el detalle. Doy por sentado que no es una pejiguería nominalista lo que estoy señalando. A mi juicio, la importancia innegable de aquel acontecimiento queda un tanto deslucida por el descuido de los padres fundadores en aquella ocasión. Permitidme un cierto desahogo personal: en puertas del congreso fundacional de la CSI me sorprendió enormemente la nula información de los sindicatos nacionales sobre aquel acontecimiento. Ni siquiera las estructuras sindicales estaban al tanto, no digo ya de las ponencias sino del evento en sí.


La segunda cosa que me ronda es que tengo la impresión que se considera “sindicalismo global” el que practican (o deberían practicar) las instancias o estructuras de ámbito supranacional. Estoy en completo desacuerdo. Cualquier convenio colectivo y cualquier práctica contractual de cualquier nivel debería ser sindicalismo global, siempre y cuando sus reivindicaciones, concretadas o no en acuerdos o pactos, se inscriban en el paradigma de la globalización. Así las cosas, la acción colectiva –en no importa qué ámbito— adquiriría una dimensión radicalmente nueva: el sindicalismo, en pura lógica con lo dicho, dejaría de ser un ente abstractamente globalizador. Y, por supuesto, el sindicalismo nacional tendría una personalidad radicalmente distinta. Sin embargo, todos sabemos que los tiros no van precisamente por ahí: el sindicalismo global sigue siendo una abstracción y los sindicatos nacionales permanecen en el solipsismo que tiene el patio de mi casa, que es particular como todos los demás.


No exagero. A los hechos me remito: la crisis que campea desde hace dos años ha pillado (todavía mas) a contrapié al sindicalismo, así el “global” como el “nacional”; de la expresión de esa crisis en Grecia podemos decir tres cuartos de lo mismo. Es más, se diría que las movilizaciones en torno al trabajo decente de octubre del 2008 no han sugerido enseñanzas globales al sindicalismo “global” ni a los sindicalismos “nacionales”. Por otra parte, en este contexto se ha dado una implosión silenciosa en los grupos dirigentes de la Confederación Europea de Sindicatos, que durante el último periodo ha trabajado a servicios mínimos. Desde luego, se nota la ausencia de
Emilio Gabaglio.


Las cosas están, sobre chispa más o menos, de la siguiente manera: “Los sindicatos nacionales creen poco, aún, en la importancia del sindicalismo global (al que siguen llamando “internacional”). Pero no porque sean “descreídos”, sino porque realmente no se ha asumido, ni desde el “Norte” ni desde el “Sur”, el “interés” (la necesidad seguramente) para todos los sindicalismos nacionales de un sujeto social global fuerte y coherente, capaz de plantear la movilización en torno a intereses comunes, de a mediar y sintetizar en relación con los contradictorios. Esquematizando, los del Norte intentan preservar lo suyo como si no tuviera relación de interdependencia con la globalidad. Los del Sur se limitan demasiadas veces a la denuncia genérica de los males del capitalismo, del imperialismo y de las multinacionales, como castradora justificación permanente de sus limitaciones”, según expresa el mismo Isidor Boix en cierta conversación [1]. Cuya traducción al lenguaje coloquial es: entre unos y otros, la casa está sin barrer.


Ahora bien, tengo la impresión de que eso ocurre por dos motivos, aunque no sabría establecer el orden de prelación: de un lado, el sindicalismo nacional no sólo no contribuye al sindicalismo global con elementos de discontinuidad sino que, de un tiempo a esta parte, parece que se (re)nacionaliza y da la impresión que se refugia en el patio de su casa, que es particular; de otro lado, el sindicalismo global no tiene los poderes convencionales que, como mínimo, le definen como sindicato. A saber, no sólo no negocia sino que no tiene contrapartes (ni siquiera institucionales) con las que pactar. Es más, el relevante marco institucional que representa la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ni siquiera se aprovecha adecuadamente, a pesar de ser el único foro donde se podría sacar algo en limpio. Lo que también es asaz chocante, toda vez que esta institución es el único foro mundial donde están representados gobiernos, sindicatos y organizaciones patronales.


Desde luego, no es irrelevante que las patronales se nieguen en redondo a organizarse a niveles supranacionales: entienden que la relación entre el coste y el beneficio de no hacerlo les es más rentable. Porque lo que realmente persiguen es que, en el estadio de la economía-mundo (una expresión que debemos a
Fernand Braudel), es preferible la inexistencia de contrapoderes con el objeto de provocar una nueva y gigantesca acumulación de capital. O sea, la misma historia que recorrió el siglo XIX. Pues bien, así las cosas, lo perfectamente lógico es que la gran prioridad del sindicalismo global debería ser la búsqueda cotidiana del poder contractual, obviamente con los gradualismos al caso. Empezando, claro está, por donde –existiendo muchas complicaciones— parece que la negociación no sería tan difícil, por ejemplo en Europa.


Es cierto lo que plantea Isidor Boix en la citada conversación: “Porque sí existen estructuras empresariales europeas, pero la mayoría se autoprohíben la negociación colectiva y se constituyen solamente como lobbys hacia la Comisión Europea y como gabinetes técnicos de las patronales nacionales o las empresas. Además, está por ver su “conciencia europea”, pues las multinacionales que mayoritariamente las integran, también las de matriz europea, se sienten más bien compañías “mundiales, “globales”. Éstas sí asumen ese ámbito para si mismas, aunque en él no se estructuran como colectivos empresariales”. Lo que plantea en el drama de las relaciones industriales algo así como una representación de la obra El Príncipe de Dinamarca sin que Hamlet salga al escenario. Todo un callejón sin salida. Porque, según el dicho inglés, not negotiation not organization, lo que haría del sindicalismo supranacional un sujeto indistinguible de cualquier movimiento alterglobalizador, esto es, un movimiento. O, pongamos por caso, una ong convencional. Pero no un sindicato. Así pues, yendo por lo derecho: no situar en primerísimo plano del proyecto organizado la apertura de espacios de negociación es ceguera voluntaria que, como es sabido, es peor que la miopía.


A mi modo de ver las cosas, en esa ausencia de poder contractual (ese no ser sindicato) está una primera explicación del irrelevante papel que ha ejercido el sindicalismo supranacional en lo que llevamos de crisis económica. Digamos que cada cual ha leído la crisis en función de unos problemas que consideraba domésticos. De donde infiero que, además, calificar las estructuras supranacionales como “coordinadoras” me parece una exageración afectuosa. ¿Qué proyecto global o supranacional han “coordinado”? ¿qué formas de acción colectiva han coordinado? Porque, tanto ahora como en otras ocasiones, da la impresión de la inexistencia de un proyecto común, de un lado; y, de otra parte, cada cual que se ha movilizado, lo ha hecho sin una referencia general. Lo diré festivamente, algo así como un conjunto de retales diversos (y dispersos) que, como es natural, no acaban de conformar algo similar a un vestido.


Bien, lo duro no es –por el momento— que eso sea aproximadamente de esa manera. Lo chocante es que nada se diga al respecto, la inexistencia de explicar que las cosas están así, la falta de reflexión. Lo que conduce inevitablemente a la inexistencia de un proyecto capaz de organizar gradualmente la transición hacia un sujeto no mutilado de poderes contractuales, justamente los que le definen como sindicato. Y sin embargo hay algunas luces que, aunque minoritarias, muestran que en algunos ámbitos existen embriones de poder sindical.


En el título que caracteriza estas jornadas se habla de la necesidad de ofrecer propuestas. Decididamente no quiero dar un recetario, porque no conozco poder sindical supranacional con voluntad de estructurar un proyecto que desee estructurarse como tal, como poder contractual. No es pesimismo sino la constatación de un hecho. De manera que me limitaré a situar lo que, a mi entender, son los prerrequisitos necesarios (no sé si suficientes) para enhebrar los pespuntes de querer (y llegar a ser) sindicato.


El sindicalismo del Estado nacional debe impregnarse de acción global en todos sus planteamientos programáticos y, más concretamente, en su poder contractual cotidiano. Y, unido indisolublemente a ello, el sindicalismo del Estado nacional –pongamos que hablo del caso español-- debe encontrar el modelo de representación más aproximado para que dicha acción reivindicativa se acerque lo más posible a la forma sindicato. Lo que tenemos delante de nuestros ojos es, para decirlo educadamente, manifiestamente mejorable. Pero si fuéramos unos deslenguados diríamos que lo actual va dejando de ser útil.


Hay un ejemplo de convenio colectivo que expresa lo que quiero decir: el español del Textil y la Confección del 2006 – 08. Este convenio ha abierto la posibilidad de que las Federaciones sindicales internacionales (europea y mundial) puedan estar presentes en los procesos de balance e información en el ámbito de las empresas trasnacionales textiles y de la confección que operan en España: una medida que, de extenderse, podría ser francamente provechosa. Francamente, pienso que una parte considerable de los convenios españoles y de otros países podrían contagiarse de esta cláusula canónica [2]. Pero eso dependerá no exactamente de un forzado voluntarismo sindical sino de un primer cambio de metabolismo, vale decir, de la asunción de la no compatibilidad del sindicalismo internacional con el nuevo paradigma de la globalización en los hechos concretos.




[1]
ISIDOR BOIX Y LÓPEZ BULLA CONVERSAN SOBRE EL SINDICALISMO GLOBAL, http://iboix.blogspot.com/2010/05/isidor-boix-y-lopez-bulla-conversan.html



[2] José Luís López Bulla. Códigos de conducta y presencia de las internacionales sindicales en el convenio textil-confección (
http://www.ctescat.cat/scripts/larevista/article.asp?cat=22&art=527 En la Revista on line del Consell Econòmi i Social de Catalunya.



Radio Parapanda. SE PUBLICA EL NUMERO 49 DE LA REVISTA DE DERECHO SOCIAL

jueves 3 de junio de 2010

¿QUÉ TONTERÍA HAS COMETIDO, VIEJO BEBEL?


[Carmen Giménez Tonietti, compañera de Ángel Rozas, 1919 - 2002]


El maestro Josep Ramoneda da su punto de vista sobre las recientes medidas que ha puesto en marcha el Gobierno de Rodríguez Zapatero en El gran error. Suponemos, si es mucho suponer, que el Grupo de Bilderberg que, en estos momentos está reunido en un hotel de Sitges, estará moderadamente satisfecho por el tratamiento de caballo gubernamental. Un inciso: sería conveniente, en aras a la transparencia, que las autoridades contabilizaran e hicieran público el gasto en seguridad de tan relevante (y anónima) cofradía de influyentes megarricachones, de potentes poderes económicos.


Los que no nos hemos de un guindo no logramos entender las razones de por qué se hace caso a los mercados que exigen denodadamente una reforma laboral. Aunque, en realidad, lo que están planteando es el despido formalmente libre y la desforestación del Derecho del Trabajo así en España como en Europa. Lo que, entre otras cosas, equivaldría a una pasada de garlopa de las políticas socialdemócratas que acabaría consolidando una especie de síndrome de Estocolmo entre los desforestadotes y la particular concepción socialdemócrata del presidente Zapatero.


Así las cosas –si es que son de esa manera— no parece irrelevante que nos hagamos la siguiente pregunta: si no hay más salida que la repasada de las garlopas liberal y neoliberal ¿qué pinta en esta historia la socialdemocracia? Más todavía, parafraseando al filósofo inglés
George Edward Moore que afirmó “antes de construir grandes sistemas, asegurémonos de qué están hechos los ladrillos”, ¿de qué están hechos los ladrillos actuales del `sistema´ socialdemócrata de Rodríguez Zapatero? Porque, la verdad sea dicha, es en los más duros momentos –por ejemplo, a lo largo y ancho de esta crisis-- donde la socialdemocracia debería haber mostrado su propia personalidad o, al menos, una determinada distinción frente a las políticas liberales, salpicadas no infrecuentemente de prácticas neoliberales. De manera que parece que resuenan los aires del abrazo aristocrático que dijera George Bernard Shaw o el lamento de aquel noble padre de la izquierda: “Viejo August Bebel– se dijo a sí mismo— cuando la derecha te aplaude, pregúntate qué tontería has cometido”



Radio Parapanda.
IL PD,IL LAVORO E LA "SINDROME DI STOCCOLMA"


miércoles 2 de junio de 2010

GRACIAS POR TODO, CAMARADA. Homenaje a Ángel Rozas



Miquel Ángel Falguera i Baró (Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña)


Siempre he tenido la impresión de que, en el último momento, he fallado a mis referentes personales. Pasó con Josep Solé Barberá, a quien no fui a ver al hospital en su día por problemas de trabajo y amoríos, aunque por esta última causa seguro que él me perdonó (el viejo socarrón en un funeral católico solemne, enterrado con su cazadora de comisario político, desternillándose de risa). Pasó también en el entierro de Luís Salvadores: aún recuerdo el comentario que hicimos con Elvira Posada: no se cantaba La Internacional y no nos atrevimos a iniciar nosotros el canto (a veces, aún se me aparece Luís por las noches y me lo reprocha).


En tu caso, querido maestro, siento no haberte ido a ver más veces en tus últimos días. Aunque sí he estado contigo pocos minutos antes de tu muerte. Y he podido abrazarte. Y despedirme de ti.


Luego, volviendo a casa, antes que Javier Tébar me llamara para darme la noticia (esperada, pero aún así terrible), he estado pensado en todas las cosas que vivimos juntos hace más de treinta años. En nuestros viajes, en tus historias de viejo militante antifascista (que tanto deslumbraban a aquél casi adolescente imberbe que era un servidor). Pero, sobre todo, he estado pensado en tu sentido de la dignidad. Y en la dignidad de tantos como tú. Porque, diga lo que diga el poema de Cernuda que tanto te gustaba, los testigos irrefutables de toda la nobleza humana no fuisteis uno. Fuisteis muchos.


Y andando por las calles en esas cuitas, no he podido menos que constatar el fracaso de mi generación. Porque, querido maestro, tú –y aquellos otros dignos-- nos entregasteis un mundo lleno de esperanza. Nosotros entregamos a los que vienen un mundo lleno de mediocridad, oprobio y falsedades. Vosotros pudisteis cambiar el orden de las cosas –¡faltó tan poco!-; nosotros no podemos ni cambiar con nuestro voto las políticas que imponen organismos oligárquicos que nadie ha votado, ni votará jamás. Tú y aquellos otros dignos fuisteis libres, aunque vuestra libertad os llevará a la cárcel. Nosotros creemos ser libres en la mayor alienación colectiva de la Historia.


Vosotros os llamabais comunistas –con orgullo, aunque ello estuviera prohibido-. Nosotros no sabemos ni cómo llamarnos. Sin embargo, yo sigo afirmando con orgullo y aunque suene desfasado que soy comunista. Es lo menos que os merecéis como homenaje Solé, Luís, tú mismo y aquellos otros, tantos, dignos. Aunque también en esa denominación existe un motivo oculto: dar sentido a la vida cuando uno llega a la madurez.


Recuerdo que aquél joven que yo era le preguntó al maestro qué era ser comunista. Y el maestro –tú mismo, Angel- enarcó la ceja y frunció los labios (como hacías siempre antes mis preguntas necias) y soltó: “a veces pienso que ser comunista consiste en poner la cara por los demás, sabiendo que te la van a romper”. Nunca lo he olvidado: me han partido la jeta muchas veces. Y eso –esas heridas de solidaridad con los otros- han dado sentido a mi existencia.


Por eso comprendo –y envidio- tu entereza ante la muerte. Porque tu vida ha sido plena y llena de sentido. Y cuando uno, al final de los días, ha hecho lo que tenía que hacer, la muerte no es más que una anécdota.


Gracias por tu ejemplo, compañero, amigo y maestro. Gracias por todo, camarada.



Radio Parapanda. En la voz de Andrés Querol: Ángel Y Prado Alberdi en: Ángel Rozas, un pequeño gran hombre. Antonio Baylos en: HA MUERTO ANGEL ROZAS, FUNDADOR DE LAS COMISIONES OBRERAS CATALANAS