Voces generalmente informadas dijeron que la cúpula de la Caixa de Catalunya se ha subido el jornal un 42 %: un buen money a la faltriquera como dejó cantado la gran Liza Minelli. Lógicamente nos preguntamos a qué se debe este incremento. ¿Están planteando estos caballeros la recuperación de algún poder adquisitivo perdido en los últimos años? ¿O, más bien, se trata de una actitud previsora por lo que pueda pasar en los tiempos presentes y venideros? En concreto: ¿se trata, en la primera hipótesis, de mentalidad fenicia, o es algo atinente a la mentalidad de la franciscanamente hermana hormiguita? ¿O, quién sabe, hay un cierto desacuerdo entre los ejecutivos de la Caixa de Catalunya el Lord MAFO, esto es, Miguel Ángel Fernández Ordóñez? Espero que Sir Narcis Serra, una persona mozartianamente sensible nos diga algo sobre el particular. Entiéndase, sólo le pido a Sir Narcis que explique el razonamiento que han hecho para esta chocante autosubida salarial.
En principio un servidor sólo aceptaría como lógica esta respuesta: “Mir' usté, nosotros estamos de acuerdo con la moderación salarial de los demás y en contra de la nuestra”. Aunque, a fuer de tolerante, también podría aceptar (aunque un poco a regañadientes) que me dijera Sir Narcis: “Oig´usté”, este incremento salarial, ante los problemas que tiene el país, es un nimio tecnicismo”. Un argumento que, aunque escasamente popperiano, tiene su miaja de verdad. Así pues, algunos estamos pendientes de la respuesta de Sir Narcis.
Es de esperar que alguien dirá algo al respecto. Porque sus motivos tendrán, y como no son desatentos es posible que expliquen la metodología que les ha llevado a mejorar sensiblemente sus poderes adquisitivos. Porque en caso de silencio, este subidón será más comentado que aquellos duros antiguos de Cádiz, que tanto dieron que hablar a la orillita del mar.
El lema de este blog es: "Nada curo llorando y nada empeoraré si gozo de la alegría" (Arquílaco).
jueves 26 de febrero de 2009
QUE RESPONDA SIR NARCIS SERRA
martes 24 de febrero de 2009
LÁZARO, LEVÁNTATE Y ANDA
Mis amigos milaneses de la revista Gli Argomenti Umani han organizado un encuentro cuyas discusiones girarán en torno a Il progetto del Pd alla prova della crisi que los responsables de la publicación han hecho público. Hacen bien en no tirar la toalla en estos momentos tan complicados para la izquierda italiana. La revista, dirigida por Andrea Margheri, tiene al amigo Gianni Bombaci entre sus principales animadores. Me auto impongo el compromiso de traducir el documento al castellano. Se publicará dentro de unos días.
Discos solicitados. Hemos recibido una petición de Rafael Rodríguez Alconchel: que Radio Parapanda emita, en la voz de Miguel Fleta, la famosa aria “A te, o cara” (I Puritani, Bellini). Con sumo placer. Ahora bien, para que RRA pueda comparar añadimos a su petición la misma pieza a cargo de Hipólito Lázaro, una voz más belcantista. Que para esta ocasión parece más adecuada. Aquí están:
Miguel Fleta - "A te, o cara"
lunes 23 de febrero de 2009
LA HUELGA DE LOS JUECES Y EL CHECK AND BALANCE

He leído, ahora no sabría decir dónde, que Comisiones Obreras (mi sindicato) apoyó la huelga de los jueces. Si no es así pido sentidas disculpas. En caso contrario, diré que no comparto tan importante decisión. Pues bien, una vez transcurrida la jornada de lucha de jueces y magistrados me dispongo revisitar la cuestión que ya traté en LA HUELGA DE LOS JUECES: El Estado contra el Estado hace ya algunas semanas. Reitero mis argumentos y abordo la cuestión desde otro ángulo.
El equilibrio de poderes en un Estado democrático parece basarse en que las funciones y el peso de cada uno de ellos no puede “sobrepasar” a los otros dos. Se trata, pues, de poderes que, como su nombre indica, están en (aproximado) equilibrio. Pues bien, desde una concepción de radicalidad democrática ninguno de ellos puede disponer de un diapasón que lo eleve por encima de los demás. En este momento poco importa que, en la vida real, las cosas no sean exactamente así. Si se me permite el énfasis retórico, diré que estamos hablando desde la teoría. Es decir, del carácter fundante del equilibrio de poderes. Por lo tanto…
… si cualquiera de los poderes de equilibrio cuenta con una miaja más de lo que le correspondería estamos hablando de otra cosa. Lo que viene a cuento por lo que sigue: el ejercicio de la huelga en los señores jueces y magistrados vendría a significar un añadido de “poder” así frente al Ejecutivo y Legislativo como hacia la sociedad civil. Más todavía, si la huelga es un instrumento de mayor equilibrio entre la desigualdad de poderes entre los asalariados y el dador de trabajo, ¿acaso la huelga de magistrados no representa un desequilibrio a favor del poder judicial frente al Ejecutivo y Legislativo? En esas circunstancias, ¿dónde está el check and balance? Definitivamente el poder judicial ha estado, en esa ocasión, en misa y repicando. Este es un detalle en el que no habían caído dos analistas de fuste como mis admirados Josep Maria Vallès y Juanjo López Burniol en sus recientes artículos sobre el asunto, y eso que son hombres de leyes…
Discos solicitados. Ardila dijo... “Querido José Luis: ¿Puede ponerme en lista de espera? Quisiera escuchar la delicada voz de Tino Folgar, a quien vi en el Teatro Tívoli en Barcelona en el año ... No, no se lo digo. ¿Podría usted ponerme en contacto con Pepe Carrillo de Albornoz? Gracias, le saluda desde La Sierra. Lola” Naturalmente que sí. Radio Parapanda le dedica la pieza “FLOR ROJA" , que Folgar grabó en su día.
miércoles 18 de febrero de 2009
WALTER VELTRONI: Conclusiones provisionales

... Y llegó el día en que Walter Veltroni, el primer espada del Partito democratico italiano, dimitió. De momento, una prometedora carrera política se ha estrellado. No sabemos si definitivamente pues en ese escenario no pocos desahuciados han sacado pecho y con el tiempo vuelven a las andadas. Lo que sí parece es que, a estas alturas, se puede sacar una primera conclusión provisional: Veltroni ha fracasado estrepitosamente en su planteamiento estratégico. Que era crear y consolidar una formación política (nueva en su opinión) capaz de trascender la izquierda italiana –y como orientación más general— la izquierda europea.
La idea de Veltroni, apoyada sin fisuras relevantes por sus compañeros Massimo d’Alema y Piero Fassino (provinentes todos ellos del legendario Partido comunista italiano) partía de la inadecuación de época del socialismo europeo con una argumentación más o menos similar a los planteamientos del británico Giddens: el socialismo ha fracasado, siendo ya una rémora incluso para proponer y poner en marcha una serie de reformas de envergadura. No nos extendemos pues leyendo a Giddens, chispa más o menos, tenemos cumplida aproximación al proyecto que Walter Veltroni y sus amigos tenían en la cabeza. Pensado primero, dicho a continuación y hecho en un abrir y cerrar de ojos se pusieron en funcionamiento una serie de mecanismos, con mayor o menor aturrullamiento, que concluyeron con un instrumento político que se amalgamaba con otras fuerzas menores del espectro italiano. Pero con un coste considerable en el interior de la propia casa veltroniana de la que se marcharon un buen número de inquilinos de fuste que se confrontaban abiertamente con la emigración del partito democratico italiano hacia otros derroteros.
Así las cosas, nos encontramos –casi de repente— ante la siguiente situación: en un país como Italia (con una tradición de izquierdas muy relevante, un peso demográfico muy significativo, una base industrial y económica importante y un vivo asociacionismo) desaparecía formalmente la izquierda mayoritaria y el encuadramiento en una organización de matriz socialista. Y llegó el momento...
... de enfrentarse electoralmente a Berlusconi. El partito democratico sufrió un sonoro batacazo y las diversas izquierdas se quedaron sin representación parlamentaria. Veltroni, tras la sonora derrota, no cambió de brújula porque su opción no era, principalmente, en clave antiberlusconiana sino de búsqueda de un partido que, según manifestó con claridad meridiana, “no sería de izquierdas ni de derechas”. La izquierda, contundentemente derrotada, recuperó sus peores tradiciones: se fue desgajando –eso sí en nombre de la sacrosanta unidad— en tantos cachos narcisistas que se perdió la cuenta de agrupaciones y reagrupaciones, de vueltas y revueltas, de idas y venidas, de escasa utilidad.
Veltroni perdió las elecciones, Berlusconi III volvió al poder con mayoría absoluta. Y empezó en Italia una nueva versión de autoritarismo en todos los escenarios políticos e institucionales que no es preciso relatar pues son sobradamente conocidos. La oposición veltroniana no podía reaccionar, no ya con energía sino con la más nítida claridad: el amasijo –o, más bien, esa mezcla irregular de alimentos cocinados llamado comistrajo— de corrientes, dentro y fuera de su mermada representación parlamentaria de sus componentes lo hacía inviable. Walter Veltroni, el brillante y eficaz alcalde de Roma, había fracasado sin paliativos: no porque perdiera las elecciones sino por el carácter de la formación política que habían creado él y sus colegas. Así las cosas, el new, new, new parthy era un instrumento homeopático en todos sus atributos. También frente a lo que Enrico Berlinguer llamara la questione morale. Y mutatis mutandi la inmundicia se acercó a notables exponentes de la instituciones donde gobernaba el partido de Veltroni. Cierto: la carne es débil, especialmente cuando las enseñanzas de Berlinguer se tiran a la basura e, incluso, se señalan, es un decir, como batallitas del abuelo Cebolleta. En segunda conclusión, también provisional, importantes áreas del partito democratico se había contagiado de la oscura relación entre el dinero y la política de la misma manera que anteriormente quedó encandilado en la postmodernidad neutra y de la ausencia de sentido. Y, por si faltaban problemas, también nuestro hombre fracasó a la hora de conseguir un mínimo común denominador entre las diversas familias que componen el partido: cada jefe de fila buscaba las alianzas con quienes le parecía conveniente al margen del resto y del proyecto (si es que existía) general. Por no hablar de la cultura laica: otro descomunal problema entre dirigentes de rancia y vaticanista procesión y los poco amistosos partidarios del agua bendita que, frente a una serie de planteamientos-derechos nunca se pusieron convenientemente de acuerdo.
Nadie sabe qué va a pasar ahora y —menos todavía— a partir de ahora mismo. El partido democrático se encuentra ante otro aturrullamiento porque dentro de poco se celebrarán las elecciones europeas y, en estos momentos, se está desarrollando un proceso electoral en las regiones italianas. Y, atribulado y descabezado, es irremediable que: se tiren los platos a la cabeza los unos y los otros, se sumerjan otra vez en un proceso de mirarse su ombligo pidiéndole al reloj no marque las horas Tampoco se sabe...
... por dónde irán los cabezas de ratón de las izquierdas alternativas. A mi entender –que tiene el inconveniente y la aparente ventaja de ver los toros desde la barrera—hay, por lo menos, dos posibilidades: o bien poner las bases de algo lo más sólido posible vinculado al socialismo europeo o bien seguir usando las navajas de Albacete los unos contra los otros pugnando por demostrar quien, narcisistamente, mea más largo. Como es sabido, la mayoría de estos caballeros ya han pasado la edad de los dientes de leche; quiero decir que ellos sabrán qué es lo conveniente. Porque...
... porque esta situación (el fracaso del partito democrático, que no es una buena noticia, y el minifundismo de la izquierda italiana, que tampoco es cosa buena) se da en un contexto que, como el patio de mi casa es particular: cuando llueve se moja como los demás. Digo que esta situación se da en el contexto de una crisis económica que no es de tipo coyuntural, esto es, ligada a la marcha del ciclo económico, aunque más grave y más duradera: ayer don Pedro Solbes, poniendo la boca como un acento circunflejo, manifestó que duraría más de lo que él mismo había previsto. Más todavía, en un contexto en el que aparecen como únicos remedios una serie de medidas que, bien mirado, parecen de tipo homeopáticas. Porque, a decir verdad –y siempre a la espera de lo que nos enseñe próximamente don Lluis Casas al respecto— se están poniendo medidas como si la crisis fuese coyuntural: con dosis coyunturales; que afrontan la situación con remedios que encaran los síntomas, pero no la enfermedad. En caso contrario, puede ampliarse el fuego de esta pira, sin que venga a salvarnos Franco Bonisolli.
De ahí que, en este contexto tan dramático, me parezca disparatada la situación italiana, un gran país se mire por donde se mire. Por eso con osado desparpajo me atrevo a decir lo siguiente a mis amistades italianas: dejad de pensar en Berlusconi como coartada, vosotros sois el problema; vosotros habéis liado un imbroglione más grande que el Duomo de Milán, y es a vosotros a quienes corresponde solucionar el problemón. Lo afirmo presuntuosamente desde Parapanda. Cierto, Parapanda minuta sed Parapanda.
lunes 16 de febrero de 2009
BAILANDO SOBRE LA CIÉNAGA
... unos y otros (dirigentes empresariales, políticos y analistas económicos) pensaran que sólo y solamente corresponde al Gobierno poner en marcha las medidas contra la crisis. Ni siquiera la devaluada palabra del gobernador del Banco de España ha pronunciado la palabra concertación su reciente conferencia en Zaragoza de la que hemos dado cumplida explicación en artículos anteriores. Aunque, a decir verdad, a Fernández Ordóñez le valdría apuntarse a lo que aproximadamente dijo Wittgenstein: si no tienes una nueva majadería que decir, es mejor que tengas la boca callada. Aunque puede que cupiera la siguiente hipótesis: MAFO parece decirle a los dirigentes empresariales que no vale la pena entrar en proceso alguno de negociación porque de lo que se trata es de presionar al gobierno para que ponga en marcha las “reformas estructurales” que él mismo, MAFO, está predicando.
Ahora bien, no quisiera ser cenizo, pero esta postura empresarial podría tener un lógica aplastante. Que sería del siguiente tenor: a nosotros –podrían decir los dirigentes empresariales más sofisticados— nos interesa aprovechar esta situación de crisis para poner en marcha una potente innovación y reestructuración de los aparatos productivos y de servicios. Sigue el razonamiento de los sofisticados: de esa manera, la salida de la crisis nos pillaría en mejores condiciones, especialmente porque nos tememos una intervención del Estado de un modo que todavía no estamos en condiciones de precisar. En el caso de que no se diera dicha intervención, miel sobre hojuelas. Así pues, no conviene que el sindicalismo confederal tenga excesiva voz en la lucha contra la crisis porque en ese intercambio conseguiría nuevos instrumentos de poder, aunque fuesen modestos. Sigue el razonamiento sofisticado: de la crisis se saldrá, más tarde o más temprano, y mediante un proceso de selección natural se harán con la sartén los más fuertes. Y, en esas circunstancias, los más fuertes –en este caso, los autoseleccionados— pondrán en marcha el nuevo proceso de acumulación capitalista. Esperemos que el sindicalismo confederal y la izquierda política se encuentren lo más debilitados posible. Y digo yo...
... si esto como intuyo es aproximadamente de esa manera, ¿qué les importan los cadáveres de la cuneta? Mejor dicho: ¿sabe alguien cuándo y en qué lugar importaron esos cadáveres? Desafío a quien diga que lo expuesto es una visión conspirativa. No, ni hablar del peluquín: es una lección de la historia. Que no tiene por qué repetirse si se tienen saberes, "pundonor y lo que hay que tener” como se dice en una bella canción de Parapanda.
Postscriptum. Nuevamente ofrecemos otra exclusivo de nuestra hacker de cabecera, Lissy Salander: http://www.gencat.cat/economia/noticies/noticies/37396953.html
viernes 13 de febrero de 2009
EL DISCURSO DE FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ

El presidente del Banco de España, Miguel Angel Fernádez Ordóñez, tecnocráticamente conocido como MAFO, ha pronunciado recientemente un discurso en Zaragoza. Le han llovido cogotazos desde babor y estribor. Mafo vuelve a la carga con sus tradicionales propuestas: otra vuelta de tuerca a la flexibilización del mercado laboral. Con un discurso de extrema militancia neoconservadora (así lo ha calificado el presidente del Gobierno) en muy aproximada concordancia a los planteamientos teóricos y prácticos que, en una u otra medida, han conducido a la tremenda crisis económica. Lo positivo de Mafo es, en todo caso, que no se esconde cuando la tarde languidece y renance la sombra, mientras su compadre José Luis Lamo de Espinosa se entretiene moliendo café.
Pero del discurso de Mafo la gente sólo conoce lo que han referido los periódicos y otros medios de difusión. Así es que he pensado que, como es necesario leerlo íntegramente, sería oportuna su publicación. Naturalmente es un servicio del aparato informativo de The Parapanda Tribune. Debemos agradecer a Lisabeth Salander, reputada hacker sueca, el texto. Nuestra amiga se coló en el ordenador personal de Mafo y, atenta siempre a la cuestión social, lo envió a la redacción de The Parapanda. Hélo, pues, en el link de abajo. Nuevamente: Sally, que te vaya bonito en el tercer volumen del amigo Larsson.
EL DISCURSO DE FERNANDEZ ORDÓÑEZ
miércoles 11 de febrero de 2009
LA URGENCIA DEL PACTO SOCIAL
La solución ideal, como se ha venido propugnando desde hace tiempo desde este blog, es un proyecto europeo contra la crisis. Sin embargo, esta propuesta “ideal” no tiene sentido, desgraciadamente, hoy por hoy. De un lado, la inexistencia de una patronal europea; de otro lado, en este primer semestre del año, la presidencia checa que no está por la labor. Así pues, no queda otro remedio que, siendo conscientes de las limitaciones, se proceda urgentemente a enhebrar las condiciones para el pacto social. Unas limitaciones que lamentablemente sólo conducirían a un acuerdo de carácter defensivo. Digamos, pues, con el castizo que “menos da una piedra”. Sin embargo, la propuesta de entrar en un proceso de concertación o de pacto todavía no ha salido de la boca del gobierno. De modo y manera que, por parte del gobierno, si mucho se tardó en el claro diagnóstico de que lo que teníamos encima era un terrible temporal, mucho más se está tardando en proponer un instrumento tan necesario como el pacto social o comoquiera que se le llame. Ahora bien, tampoco el Gobierno está recibiendo la presión necesaria para abrir ese camino. Lo cual es, si cabe, todavía más preocupante.
Lo chocante del caso es que, dado que las cosas empeorarán más, llegará un momento en que no habrá más remedio de sentarse en una mesa triangular. Entonces vendrán las prisas y el aturrullamiento. Y, como la memoria o es flaca o es picarona, todos dirán: “yo lo propuse, yo lo propuse”. Y por prudencia no habrá nadie que diga: “usted no propuso nada, usted caminaba rutinariamente”.
Es de cajón que mientras más tarde se aborde la necesidad de entrar en la concertación se complicarán más las cosas. O, si se prefiere, conforme se van agravando los problemas más difíciles encontrarán la salida los interlocutores que se sentarían triangularmente. De manera que es la hora de correr a todo gas. Veremos si sale algo por el estilo en las resoluciones que apruebe el Parlamento en el día de hoy. Algo con cara y ojos, se entiende.
Parapanda, Febrero de 2009
lunes 9 de febrero de 2009
OYE, IZQUIERDA: dáme un poco de proyecto
Comparto la idea de no pocos comentaristas de lo que podríamos llamar el “área de la izquierda” –y de celebrados dirigentes políticos, también de esa familia, situada a babor— que hacen propuestas de esta índole: moralizar el capitalismo, reformar el sistema y otras parecidas. No me importa añadir que, aunque todavía genéricas y, sobre todo, insuficientes no es cosa de descalificarlas globalmente; francamente no me gusta ser escéptico al por mayor. Ahora bien…
… o la izquierda europea no sabe qué proponer frente a esta crisis global o se guarda los pertrechos para otra ocasión que, en su opinión, le parezca más propicia. Por otra parte, da la sensación de que la izquierda europea solamente va a remolque de las decisiones que los gobiernos de izquierda (allá donde gobiernan) ponen en marcha, sean éstas del tenor que sean. Indudablemente, los gobiernos no pueden estar a la espera de las propuestas de la sala de máquinas del pensamiento de izquierda (los think tank) en el caso, naturalmente, de que existan. O puede ser que estas salas de máquinas estén esperando que el liderazgo de Barack Obama se consolide y, mutatis mutandi, se conviertan en altavoces del presidente americano. Sea como fuere –desde una óptica de escepticismo al por menos— da la impresión de que la izquierda europea o no produce proyecto o está a ver lo que venga de los Estados Unidos de Norteamérica. Conclusión provisional: en el primer caso vuelve a estar descuidada; en el segundo estaríamos ante una izquierda subalterna.
Las próximas elecciones europeas están a la vuelta de la esquina. Mi primera lectura es que sigue primando en los partidos la discusión sobre las personas más idóneas a encabezar las listas. No hay que desdeñar que, en ese sentido, se esmeren porque no es irrelevante la personalidad de unos u otros candidatos. Pero que eso sea lo único visible da un poco de escalofríos. Desde luego no parece cosa fácil poner en marcha un proyecto. Pero sí es exigible que se vean pistas, indicios, insinuaciones de proyecto.
Mi amigo Fausto Bertinotti, por ejemplo, ha planteado la necesidad de que se elabore un Plan del trabajo en Europa. No sé si tiene en la cabeza algo parecido a lo que Giuseppe Di Vittorio planteó a finales de los años cuarenta en Italia o qué. En todo caso Bertinotti –a pesar de la clamorosa derrota de su partido en las últimas elecciones italianas— no tira la toalla. Ni tampoco parece preocuparle que su propuesta genere las risotadas de quienes están a verlas venir. Que Bertinotti no tiene ahora mando en plaza no es relevante. Lo chocante es que quienes podrían decir algo sigan abanicándose en estos tiempos de frío intenso. Porque, ¡leche! ni siquiera dicen: “tengo una idea”. ¿Hasta cuándo la izquierda permanecerá mirando al mar bajo el palio sonrosado de la luz crepuscular?
Parapanda, Febrero de 2009
viernes 6 de febrero de 2009
"INMIGRACIÓN Y DERECHOS SINDICALES"

Un libro: Inmigración y derechos sindicales
Su autor: Baylos Grau, Antonio
La editorial Bomarzo ha publicado esta obra en la que se reflexiona sobre el trabajo material como base de los derechos ciudadanos en relación con el trabajo inmigrante. La regulación restrictiva de los derechos colectivos - sindicación y huelga - por la Ley del Partido Popular del 2000 ha sido declarada inconstitucional por dos importantes sentencias de noviembre y diciembre de 2007 del Tribunal constitucional. Este libro reflexiona sobre la relación jurídica y política de los inmigrantes y el sindicalismo y su inversa, es decir, la función que cumple el sindicato en relación con el colectivo de los inmigrantes. Así se expresa un “suelto” en la muy autorizada bitácora Ciudad Nativa, una producción más de la factoría Baylos.
Naturalmente este libro adquiere, precisamente ahora, mayor actualidad tras los acontecimientos ingleses que de manera amplia han sido tratados en anteriores entradas en este mismo blog. De ahí que la nueva obra de Antonio Baylos venga como agua de mayo. Eso pensamos los miembros de nuestro Círculo Juvenil Abogado Layret (de Barcelona). Porque nuestra idea, todavía en mantillas, es que la solidaridad, al margen de los impulsos más o menos fisiológicos, o es obra del conocimiento o, en los tiempos que corren, puede quedar en caridad. Nada tenemos contra la caridad porque a falta de pan buenas pueden ser las tortas. Pero la caridad no se organiza; la solidaridad sí se organiza.
Como decía el gran sindicalista mataronés Antoni Martí Bernasach, fundador de Comisiones Obreras: “No improviséis como método, la clave está en la organización; y para organizar hay que saber”. Pues bien, en pura concordancia con lo que está pasando ahora, la organización de la solidaridad concreta pasa por el conocimiento. Y, a fuer de sinceridad, pienso que el nuevo libro de Antonio Baylos ofrece suficientes enseñanzas para que los sindicalistas sigan dando la talla. “Dar la talla, dar la talla” era otra de las expresiones del viejo Antonet Martí Bernasach que trabajaba en Can Marot (Ram de l’ Aigua). Asi pues, ¿ya tienes en el bolsillo el libro citado más arriba? Nosotros por supuesto que sí.
INDICE DEL LIBRO. 1. Modelo legal y construcción normativa de la relación entre inmigración y acción sindical. 2. Inmigración, residencia, trabajo. La clave de la asignación de derechos y del espacio de la ilegalidad en la Unión Europea. 3. El modelo legal español. La evolución normativa. 4. Los inmigrantes como sujetos de derechos colectivos. 5. Sindicatos (españoles) e inmigración. El otro lado del espejo. 6. Referencias bibliográficas
Nota del Editor. En la foto podemos ver a Martí Bernasach (de pie) en una reunión en el legendario despacho laboralista de Albert Fina y Montserrat Avilés (junio de 1976).
jueves 5 de febrero de 2009
CONCLUSIONES PROVISIONALES SOBRE LA HUELGA XENÓFOBA (4)
Lo que hemos publicado sobre LA HUELGA XENÓFOBA nos lleva a proponer unas conclusiones provisionales. 1) En principio diré que se ha dado en un escenario que tiene mucho que ver con la globalización: una trasnacional de “bandera” norteamericana contrata una empresa siciliana que lleva a Inglaterra trabajadores italianos y portugueses a trabajar para una empresa francesa. 2) La reacción de los trabajadores ingleses es, antropológicamente, “natural”: en la comarca se han perdido puestos de trabajo; se les enviaron señales “institucionales” desde arriba: “trabajos británicos para trabajadores británicos”; y todo ello en un país cuyos gobernantes han sido contrarios a la aplicación de las normas laborales europeas, también con un sindicalismo que todavía --para decirlo a la pata la llana-- no ha ajustado las cuentas con Europa.
En esas condiciones, el estallido inglés –ahora o más tarde— estaba cantado. Porque, con o sin esas circunstancias, el planteamiento de los trabajadores ingleses (“si no tenemos trabajo, no comprendemos porqué tienen que venir los italianos y los portugueses”) es más potente que la movilidad del trabajo en Europa. Ahora bien, que sea más potente antropológicamente no quiere decir que sea acorde con el Derecho del trabajo, ni con los planteamientos de la Confederación Europea de Sindicatos. La huelga, para decirlo con claridad, es una de esas expresiones que, en ciertos momentos históricos, ha puesto de manifiesto el movimiento de los trabajadores, que es capaz de grandes movilizaciones solidarias, pero también de páginas sucias (como la presente). Especialmente cuando el sindicalismo confederal no es capaz de enseñar cotidianamente sus propios valores. O cuando no se enfrenta decididamente a lo que son disvalores. En otras palabras, las Trade Unions no se ataron los machos y plantando cara a los huelguistas deberían haber dicho, alto y claro: “Por ahí, no. De ninguna de las maneras”.
Siguiendo con las conclusiones provisionales. Habrá que retener que el sindicalismo europeo –por supuesto, todos los sindicatos de los Estados nacionales-- deberán tomar buena nota de lo ocurrido en el Reino Unido. Porque situaciones parecidas o similares podrían venir en cadena. Quiero decir lo siguiente: el sindicalismo va a coexistir, a partir de ahora, con ese paradigma: una empresa trasnacional con “bandera” A contratará a una empresa del país B para que asalariados de un país C trabajen en un país D. En esta novísima situación ya no nos vale el “sindicalismo de los antiguos”. Para entendernos: el de mis tiempos mozos. Ahora, como se ha visto en el Reino Unido, el “sindicalismo de los modernos” tiene que encarar la asimetría existente: demandas locales en un mundo global, caracterizado por una reestructuración-innovación de los aparatos productivos que ahora está dislocado (e instrumentalizado, por lo demás) por la crisis económica que estamos sufriendo. Por es urgente que el sindicalismo confederal europeo construya un proyecto propio, capaz de exponer nuevamente la reconstrucción de los valores de la solidaridad y la reunificación del conjunto asalariado en sus diversas tipologías. Que no pasa, obviamente, por su auto reclusión en las fronteras nacionales. Sencillamente, porque –como dijo aquel cordobés—no puede ser y, además, es imposible.
Que las cosas no son fáciles lo demuestra el hecho de que todavía el sindicalismo europeo no ha sido capaz de enhebrar un plan de acción para ahora mismo. Pero también es preciso afirmar la inexistencia de un interlocutor empresarial europeo; sencillamente, no existe –ni hay ganas de poner en marcha— una organización patronal europea. Con otro inconveniente: la Unión Europea sigue siendo un conjunto de tapas variadas que no conforman un menú coherente. Y, como éramos pocos tras parir la abuela: ahí está para pnernos los pelos de punta la presidencia checa desde el 1 de enero hasta el 30 de junio de este año, como Antonio Baylos ha dejado dicho. Pero, a pesar de (y precisamente por) ello podemos ofrecer una conclusión, ahora sí, definitiva: estos son los gajes del oficio. Es decir, estos gajes son el punto de partida, no el de llegada.
Parapanda, Enero de 2009
ANTONIO BAYLOS: Proteccionismo laboral y dumping social: algunos interrogantes sobre la huelga británica