Montserrat Tura, Consejera de Justicia de Catalunya, ha mostrado su “consternación” por la difusión de las imágenes televisivas de Luigi-Prenafeta-Alavedra esposados. Tendrá sus buenas razones, digo yo. Tras leer estas declaraciones he removido Roma con Santiago para saber si en otras ocasiones Tura ha manifestado algo similar. La conclusión de mis investigaciones me ha llevado a lo siguiente: cuando detuvieron al Sobacos (un raterillo de poca monta) la Consellera no dijo esta boca es mía; y cuando metieron en la cangrí a Braguetillas (otro mindungui) tampoco dijo ni oxte ni moxte. Debe saberse que el Sobacos y el Braguetilla aparecieron, más o menos, igual que el trío Pretoria, esto es, expuestos a la intemperie luciendo sus esposas. Consternación, pues, cuando las esposas acompañan al Chanel núnmero 5 y silencio cuando aparece la mugre.
¿Qué quieren que les diga? Empiezo a estar hasta la cruz de los pantalones de ciertos miriñaques.
¿Qué quieren que les diga? Empiezo a estar hasta la cruz de los pantalones de ciertos miriñaques.
CARTA DEL AMIGO PR(at) de L(lobregat) al editor de este blog.
Maestro, entre nosotros, en mi opinión el último dardo lanzado en tu blog no ha dado en la diana. Me explico: yo vi, como todos, en las telenoticias las imágenes de los pretorios enmanillados y con las bolsas de basura azules, y sentí un cierto sobresalto. Pero no por las razones que hizo explícitas en su momento la señora Tura, sino por la tranquilidad con que se manejaban los encausados. Desde luego, no cabía esperar de hombres como Prenafeta y Alavedra, después de tantos años de recorrer a caballo las grandes praderas sin más ley que la del colt a la cadera, ningún rubor doncellil; pero sí un cierto grado de indignación al verse tratados así por números de la policía nacional, ni siquiera mossos cepats de calzón corto y alpargata.
Luego supe que habían sido tratados con la mayor consideración hasta el momento mismo de los fotógrafos, y sólo allí salieron a relucir manillas y bolsas de plástico. Es decir, aquello fue una escenificación, un paripé. Nuestros próceres no fueron tratados igual que el Pijoaparte o el Torete, sino "como si" fueran los susodichos. ¿Por qué?
Para mí, el quid del asunto está en el anterior trato policial y judicial dado a un senador del PP, por el que el astuto Rubalcaba fue objeto de una andanada de críticas por parte de la oposición, y en la contrastante exquisita cortesía con que, en cambio, el juez Solaz ha tratado y sigue tratando a don Félix Millet, ese prócer. El bajo pueblo empezaba a murmurar que los chorizos con D.O. Catalunya tienen bula, el hecho se comentaba cada vez con más fuerza en los corrillos, y Rajoy sacaba pecho en las encuestas de intención de voto. De modo que a la vista de otros catalanes significados pillados in fraganti con la mano en el cazo, se dieron las oportunas órdenes para que fueran fotografiados en el humillante trance de sujetar la bolsa de plástico con las manos atadas. "¿A ustedes no les importa, verdad?", debió de susurrarles Rubalcaba a los dos llaneros solitarios. Y ellos contestarían más o menos con estas palabras: "Faci, faci, tot sigui per Catalunya i el pobre senyor Millet." Y la señora Tura, debidamente advertida de la circunstancia, se sumó a la escenificación con un muy medido desgarro de vestiduras, también ad hoc para los chicos de la prensa.
Preguntémonos más bien por la ostentórea diferencia existente entre esos avatares de la baja política policial y el resplandeciente trato judicial concedido a Millet. Una amiga que tiene cierto roce habitual con miembros de la aristocracia cultural barcelonesa de la más rancia solera, me ha dado la siguiente explicación: "Millet forma parte del gratén, y Prenafeta y Alavedra no dejan de ser, pese a todo, dos polls revifats". (Por cierto, dile a Lluís Casas que esta última frase y la sabiduría que conlleva puede encontrarla leyendo a Proust.)
Luego supe que habían sido tratados con la mayor consideración hasta el momento mismo de los fotógrafos, y sólo allí salieron a relucir manillas y bolsas de plástico. Es decir, aquello fue una escenificación, un paripé. Nuestros próceres no fueron tratados igual que el Pijoaparte o el Torete, sino "como si" fueran los susodichos. ¿Por qué?
Para mí, el quid del asunto está en el anterior trato policial y judicial dado a un senador del PP, por el que el astuto Rubalcaba fue objeto de una andanada de críticas por parte de la oposición, y en la contrastante exquisita cortesía con que, en cambio, el juez Solaz ha tratado y sigue tratando a don Félix Millet, ese prócer. El bajo pueblo empezaba a murmurar que los chorizos con D.O. Catalunya tienen bula, el hecho se comentaba cada vez con más fuerza en los corrillos, y Rajoy sacaba pecho en las encuestas de intención de voto. De modo que a la vista de otros catalanes significados pillados in fraganti con la mano en el cazo, se dieron las oportunas órdenes para que fueran fotografiados en el humillante trance de sujetar la bolsa de plástico con las manos atadas. "¿A ustedes no les importa, verdad?", debió de susurrarles Rubalcaba a los dos llaneros solitarios. Y ellos contestarían más o menos con estas palabras: "Faci, faci, tot sigui per Catalunya i el pobre senyor Millet." Y la señora Tura, debidamente advertida de la circunstancia, se sumó a la escenificación con un muy medido desgarro de vestiduras, también ad hoc para los chicos de la prensa.
Preguntémonos más bien por la ostentórea diferencia existente entre esos avatares de la baja política policial y el resplandeciente trato judicial concedido a Millet. Una amiga que tiene cierto roce habitual con miembros de la aristocracia cultural barcelonesa de la más rancia solera, me ha dado la siguiente explicación: "Millet forma parte del gratén, y Prenafeta y Alavedra no dejan de ser, pese a todo, dos polls revifats". (Por cierto, dile a Lluís Casas que esta última frase y la sabiduría que conlleva puede encontrarla leyendo a Proust.)



4 comentarios:
Aunque el comentario tiene un cierto tufillo machista, el sentido del reproche es compartible. Los señores no deben ser tratados como los pobres y los gitanos. Vaya con la Tura!!
Maribel, ¿me puedes indicar dónde está el tufillo machista? Tuyo y en Inés Armand. JL
Lenin quiere que Inés Armand se «alegre»: «gustosamente le diría a usted palabras amigables para que su corazón se aligere algo mientras no encuentre un trabajo que la llena por completo. Le estrecho la mano con fuerza. Su Lenin".
Aprovecho esta cita para excusarme. Lo de Inés Armand me ha llegado al corazón, don PepeLuís.
A sus piés, señora.
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