jueves 29 de octubre de 2009

LA PRINGUE COLORÁ DE UNOS Y OTROS


“O te dormiste o dejaste pasar al enemigo”, dijo Julio César cuando un vigilante le informó que el enemigo había destrozado el campamento. Lógica, según parece un tanto difícil de discutir, a menos que el custodio –viendo venir a Astérix, pócima en ristre— tomara las de Villadiego. Sea como fuere, el caso es que esta conseja parece venir de perlas en los casos de corrupción habidos y por haber, también en los de estos días barceloneses. Después, cuando corresponda, retomaremos la metáfora juliana.


Cuando
François Guizot lanzó la potente consigna de “¡Enriqueceos!” estableció una nueva relación entre la política y la economía. No es que antes no hubieran consociaciones, cabildeos y cambalaches, pero la novedad de Guizot estribaba en el vínculo entre tener derecho al voto y el parné. Es más, el mensaje venía directamente desde la política. Andando el tiempo aquello se convirtió en una abundosa barra libre que, en la actualidad, está dejando perplejos a las gentes de babor y estribor. Y, comoquiera que la multimillonaria pringue colorá empezó a afectar a romanos y cartagineses, surgió con cierta naturalidad un accidentalismo moral que se podría concretar así: estoy de acuerdo con la corrupción de los míos y en contra de la de mis adversarios. Acompañada con una especie de sentido común garrulo: hasta ahora han sido los ricos quienes se han forrado, ha llegado el momento –como una especie de revancha histórica— de que nosotros toquemos pelo. Los descamisados de no importa qué bandería urdieron sus particulares cacicazgos; y, para aprender la doble contabilidad, establecieron la alianza con los de siempre: con los ricos o, como se dice en Parapanda, los gordos. Doble contabilidad como algoritmo para concretar la doble moral. Y así fue como ciertas banderas rojas se llenaron de pringue colorá. En resumidas cuentas, por una parte don Juan Calvino fue substituido por el rey Midas; por otro lado, don Fernando de los Ríos era desplazado por Monipodio. O, para acercarnos más a nuestro entorno, el Viudo Rius era apartado de la escena y su lugar lo ocupaba Cantimpalo Millet. Otros, afanosamente, archivaban las viejas canciones de emancipación y, en su lugar, tarareaban con PAQUITO JEREZ la copla Billetes verdes, incluso coralmente.


Como es natural, una parte no irrelevante de la corrupción está organizada (o fue tramada tiempo hace) no por mindunguis sino por personajes de relieve, en uno u otro nivel, así de ciertas organizaciones políticas como de entidades de eso tan gelatinoso como la sociedad civil. Son los que cuentan con los palillos suficientes para la urdimbre oscura. Ahora bien, descubierto el pastel, nadie dice saber nada al respecto. Por ejemplo, los vocales de la Junta del Palau de la Música Catalana o se durmieron o dejaron pasar al enemigo. Otrosí, las direcciones de los partidos tuvieron los ojos llenos de dioptrías con relación a algunos de sus parciales. Ahora se rasgan las vestiduras…


El problema está, ahora, aproximadamente así: los dirigentes políticos piden a la ciudadanía el respeto a las instituciones y a la política. Es lo menos que se puede hacer. Pero el personal, con tantas conchas como el lagarto y la lagarta (con o sin delantalitos blancos) parece preguntarse que quién será el próximo, que cuándo aparecerán los siguientes de esta lista de espera.





Radio Parapanda. Inclina sus banderas y micrófonos: ayer dejó este valle de lágrimas
Bernarda de Utrera





Radio Parapanda, tras los minutos de silencio en honor de Bernarda de Utrera, explica: TRABAJO DECENTE Y VIDA DECENTE PARA LA MUJER: CONFERENCIA DE LA CSI