
El sábado pasado, celebrando nuestros pantagruélicos y habituales desayunos en la ciudad de Hostalric, les decía yo a los contertulios: “Puede ser que Henning Mankell, tras leer el primer Millenium, se dijera que Stig Larsson no se le sube a los faldones, y se puso a escribir El hombre inquieto”. No es cosa de reproducir el resto de la conversación porque, de hecho, poco importa. Y sigo con Mankell…
Leí detenidamente los tres tomos de Millenium, me gustaron y, también yo, me declaro fan de Larsson. Este novelista ya está en la gloria de las estrellas, pero Mankell está mucho más lejos. Lo que no deja de ser una opinión tan particular como la que diga lo contrario. A mi juicio, Larsson es un gran contador de historias; Mankell tiene ese sabor de los grandes novelistas que nos ofrecen un relato macizo, una particular cosmovisión de toda una serie de fenómenos a ras de tierra que sacuden las sociedades contemporáneas de eso que, pedantemente, se llama el primer mundo.
El hombre inquieto es el libro más potente de todos los que ha escrito nuestro hombre. A mi juicio, claro está. Y como parece ser que todos lo sabemos ya, es posible que el policía Kurt Wallander deje de protagonizar lo que todavía le queda por escribir a Mankell.
Como es sabido, el autor relata en cada obra un tema en concreto: la emigración, el comercio de órganos humanos, las mafias diversas, y entrelaza en cada tema las grandes transformaciones sociales que se están dando en Suecia con amplias referencias a las variaciones que se operan en su Estado de bienestar. Todo ello bajo un personal estilo de novela policíaca que, en realidad, parece ser un pretexto para que Mankell nos expliqué qué está pasando en su país. Lo que definitivamente trasciende el género convencional y lo convierte en un relato general de los problemas de civilización. Cierto, también está eso en Larsson, pero tengo la impresión que en Millenium esos problemas son retales añadidos a la trama, siempre electrizante.
En Mankell la trama policíaca está íntimamente relacionada a la biografía del protagonista, Kurt Wallander: a sus estados de ánimo, su salud, relaciones personales, a sus reflexiones sobre los problemas sociales y económicos de la sociedad sueca. Con tanta brillantez que podríamos leer esta “parte” de la novela al margen de la investigación para resolver el caso del hombre inquieto. Portentosa, desde luego, la descripción de las novedades que aparecen en un sesentón que empieza a sentirse definitivamente viejo. De ahí que el autor haga reaparecer, con toda la naturalidad del mundo, una serie de personales que tuvieron una u otra relevancia en las anteriores novelas.
Como es lógico, no diré nada de la trama policíaca: eso forma parte del sumario. Pero sí adelanto lo que verá el lector en las solapas del libro: la cosa va de las tramas de espionaje en este nuevo estadio de postguerra fría. Por último, llamo la atención de las reflexiones del protagonista (de hecho, las de Mankell) sobre la necesidad de implicarse en la política. A pesar de ella misma.
Lo dicho: sólo por molestar a algunos lectores, diré que Stig Larsson (me quito el sombrero en su honor) no se ha subido en los faldones de Mankell.
Radio Parapanda. Homenaje a Stig Larsson: El trio de los bolos, MOZARTSHEETMUSIC - Kegelstatt-trio in Mb first movement (KV 498)
Leí detenidamente los tres tomos de Millenium, me gustaron y, también yo, me declaro fan de Larsson. Este novelista ya está en la gloria de las estrellas, pero Mankell está mucho más lejos. Lo que no deja de ser una opinión tan particular como la que diga lo contrario. A mi juicio, Larsson es un gran contador de historias; Mankell tiene ese sabor de los grandes novelistas que nos ofrecen un relato macizo, una particular cosmovisión de toda una serie de fenómenos a ras de tierra que sacuden las sociedades contemporáneas de eso que, pedantemente, se llama el primer mundo.
El hombre inquieto es el libro más potente de todos los que ha escrito nuestro hombre. A mi juicio, claro está. Y como parece ser que todos lo sabemos ya, es posible que el policía Kurt Wallander deje de protagonizar lo que todavía le queda por escribir a Mankell.
Como es sabido, el autor relata en cada obra un tema en concreto: la emigración, el comercio de órganos humanos, las mafias diversas, y entrelaza en cada tema las grandes transformaciones sociales que se están dando en Suecia con amplias referencias a las variaciones que se operan en su Estado de bienestar. Todo ello bajo un personal estilo de novela policíaca que, en realidad, parece ser un pretexto para que Mankell nos expliqué qué está pasando en su país. Lo que definitivamente trasciende el género convencional y lo convierte en un relato general de los problemas de civilización. Cierto, también está eso en Larsson, pero tengo la impresión que en Millenium esos problemas son retales añadidos a la trama, siempre electrizante.
En Mankell la trama policíaca está íntimamente relacionada a la biografía del protagonista, Kurt Wallander: a sus estados de ánimo, su salud, relaciones personales, a sus reflexiones sobre los problemas sociales y económicos de la sociedad sueca. Con tanta brillantez que podríamos leer esta “parte” de la novela al margen de la investigación para resolver el caso del hombre inquieto. Portentosa, desde luego, la descripción de las novedades que aparecen en un sesentón que empieza a sentirse definitivamente viejo. De ahí que el autor haga reaparecer, con toda la naturalidad del mundo, una serie de personales que tuvieron una u otra relevancia en las anteriores novelas.
Como es lógico, no diré nada de la trama policíaca: eso forma parte del sumario. Pero sí adelanto lo que verá el lector en las solapas del libro: la cosa va de las tramas de espionaje en este nuevo estadio de postguerra fría. Por último, llamo la atención de las reflexiones del protagonista (de hecho, las de Mankell) sobre la necesidad de implicarse en la política. A pesar de ella misma.
Lo dicho: sólo por molestar a algunos lectores, diré que Stig Larsson (me quito el sombrero en su honor) no se ha subido en los faldones de Mankell.
Radio Parapanda. Homenaje a Stig Larsson: El trio de los bolos, MOZARTSHEETMUSIC - Kegelstatt-trio in Mb first movement (KV 498)



9 comentarios:
Si se hubiese leído el libro habría podido comprobar que tiene un inmenso error editorial y que en la página 400 vuelve al 369 y después, de nuevo en la 400,salta a la 433. Es alucinante, he leído varios comentarios a la novela en otros tantos blogs y nadie comenta nada.¿Será que leemos demasiado rápido?
¿Y qué?
Que no se ha leído el libro. ¿Y qué?Pues nada hombre, nada, que de oído también se toca.
Creo que Larsson no sólo es un buen contador de historias. Me sorprende algunas de sus páginas en las que no me puedo creer que las hayaescrito un hombre. El matrato a las mujeres es algo muy generalizado y como el trata el tema sorprende, la verdad. Creo que esa es la parte más interesante de la serie Milenium.
Sr. Vuelta: los que hemos leído el libro en la versión original --sí, sí en sueco-- no vemos la necesidad de leerlo en castellano. Vivir en la costa tiene esas ventajas. De oído sólo toco la zambomba. Lamento que usted no pueda leer a Mankell en su lengua propia. En todo caso la versión castella es buena. ¿Podemos cerrar el debate y dedicarnos a otros menesteres?
Ja , är en heartache vilken inte hon skild från läsa på Svensk hälsningarna.
Para que nos entiendan los mortales: yo no necesito ir al cardiólogo. Se acabó, tal vez usted no necesite trabajar, algunos sí (especialmente en horas de holganza)
Por si a alguien le sirve, el error de edición no aparece en todas las tiradas. Al menos en mi ejemplar, la paginación es correcta. Supongo que es un error de algunos ejemplares, como cuando salen páginas en blanco, etc...
En el mío tampoco, Margarita. Lo que pasa es que el tal Vueltaaempezr (el comentarista irascible) seguramente robó el libro que estaba por desechar.
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