viernes 23 de octubre de 2009

DE PÁJAROS Y PAJARRACOS



Desde luego será una injusticia que se recuerde más el nombre de don Ramón Trias Fargas por el caso Millet que por su personalidad intelectual y política. De ello serán responsables los gestores de la Fundación que lleva el nombre de Trias Fargas y el propio Cantimpalo Millet. Ni que decir tiene que los dirigentes de Convergència Democràtica de Catalunya no estarán al margen de esa responsabilidad.


Don
Ramón Trías Fargas fue un intelectual de gran calado y lo que se dice un político de raza. No hace falta recordar que sus posiciones liberales (en el sentido clásico de la expresión y, desde luego, no neoliberales) estaban en las antípodas de un servidor. Era, ante todo, un demócrata que, en tiempos difíciles, esto es, en plena época antifranquista, ayudó todo lo que pudo a personas como Manuel Sacristán en la Editorial Labor y a toda una serie de compañeros míos en su época de responsable del Banco Urquijo en Barcelona. El gobernador civil le presionó para que rescindiera los contratos; nuestro hombre se negó siempre en redondo. Fue un hombre de enorme personalidad, de los que nunca tuvo pelos en la lengua, incluso con relación a su partido, Convergència democrática de Catalunya. En cierta ocasión Jordi Pujol dijo que Trías Fargas era “honor y flagelo de Convergència”. También un elitista de tomo y lomo. Una persona de gran cultura. Parece que fue ayer cuando, una vez por semana, me invitaba en la legendaria taberna de Casa Alfonso a tomarnos media botellita de manzanilla sanluqueña y unos taquitos de queso. Pues bien, este hombre podría ver mortificada su memoria por los mamoneos de Cantimpalo Millet con la Fundación Trías Fargas y Convergència. Sería enormemente injusto.


Y, dicho lo cual, me pongo a considerar sobre algunos elementos de estos días.


Se vuelve a plantear por algunos analistas la cuestión de la financiación de los partidos como un enésimo intento de atajar la corrupción política. Vano intento. Dispensen el tono tajante: ninguna disposición, legal o de autorregulación, sobre la financiación de los partidos repercutirá en interferir la corrupción. Ello, por supuesto, no empece que se afine más y mejor en las disposiciones legales.


Mi indocumentada opinión parte de la siguiente tesis: la corrupción es una de las expresiones (tal vez la más importante) de la oscura relación entre la política y la economía. No es algo nuevo, desde luego. Ocurre, sin embargo, que en democracia tenemos la posibilidad de enterarnos aproximadamente del itinerario y extensión de corruptelas y picardías, de corrupción e ilegalidad. Si por otra parte, hemos asistido a la derrota del capitalismo industrial por el turbocapitalismo financiero, la oscura relación entre economía y política llega a unos límites tan paroxistas como estructurales. Así pues, desplazado el calvinismo sólo quedan las diversas mafias y consociaciones que han sido, son y probablemente serán. Todas ellas tienen un objetivo que, en parte, han conseguido: cooptar la política a los fines de tan novedosa economía “institucional”. Es decir, la pringue se disfraza de política para no infundir (excesivas) sospechas. Una pringue potente que ha contaminado no sólo a fuerzas políticas de babor y estribor sino, también, a sectores ciudadanos. En resumidas cuentas, la política ha acabado siendo la palanganera de la economía: politica ancilla oeconomiae est.


En esos detalles creo que está el problema. Es decir, algo que no resuelve la mejora de la financiación de los partidos políticos. Entre otras cosas, porque estas organizaciones se crean unas necesidades ilimitadas frente a unos ingresos que siempre serán limitados. Si me preguntan que cómo salir de esta situación, les diré desparpajadamente: “pongan ustedes algo de su parte, seguro que lo saben”. Pero les daré un anticipo: empiecen por afirmar que se está en contra de la corrupción del vecino y a favor de la propia. Este es un primer paso: necesario pero no suficiente. Y si quieren más aproximaciones al tema encárguenme un dictamen y paguen. ¿Cómo quieren la factura con o sin iva?



Radio Parapanda.
DECLARACIÓN DE LA CES SOBRE LA SALIDA A LA CRISIS, en Según Antonio Baylos.



1 comentarios:

José dijo...

Chapeau, maestro. Al César lo que es del César... aunque D.Ramón no fuera Santo de mi devoción. Pero menos lo son los acólitos de D. Jordi. Noblesse oblige...

Duque de Santafé