El lenguaje político tiene sus estridentes banalidades: algo ha dejado dicho al respecto el maestro Vittorio Foa en su celebrado ensayo “Las palabras de la política” que yo traduje chusqueramente al castellano en http://ferinohizla.blogspot.com/. Digo que es chocante porque toda una serie de formulaciones suelen estar acompañadas, cuando se medio entra en el tema, por quisicosas de naturaleza homeopática. Esto es, existe una desproporción caballuna entre el énfasis de lo dicho y lo que, tras escarbar, encuentras, si es que encuentras algo. En nuestro caso, vale la pena fijarnos en dos formulaciones como “reforma laboral” y, ahora más reciente, “cambio de modelo productivo”. Como no quiero dispersar excesivamente este ejercicio de redacción, me limitaré a hablar del “cambio de modelo productivo”.
Con todo, algo es cierto: tales propuestas estridentes acaban siendo aceptadas y difundidas por el más vulgar sentido común, incluso por –con perdón-- romanos y cartagineses, y no es infrecuente que sesudos académicos incorporen tan minimalista sintaxis a sus prédicas (también llamadas bolos) e, incluso, a sus artículos. Cuando se lo haces ver, responden desparpajadamente: “Yo soy de Ciencias”.
Cuando oí al presidente Zapatero lo del “cambio de modelo productivo”, exclamé: “Ahivá”. Que debe entenderse, en este caso, como moderada exclamación de sorpresa. A continuación, talabarteros y veterinarios, economistas y sociólogos, limpiaparabrisas y pinchadiscos, catedráticos de postín y becarios al por mayor, repiten: cambio de modelo productivo. Sin embargo, quien tiró la piedra con diestra mano (para no saber lo que hace la zocata) calla y no nos aclara el contenido, naturaleza y alcance del mentado cambio de modelo productivo. Así es el presidente: un mago del verbo, aunque no acabe de hacerse carne.
Y, sin embargo, es claro que –desde, por lo menos, la década de los ochenta— estamos en una mutación de los aparatos productivos que poco tienen que ver con las viejas catedrales parafordistas españolas. Que esta mutación se haya hecho de manera desordenada ya es harina de otro costal. Así pues, bien podría suceder que Zapatero, cual Monsieur Jordain, hablara en prosa sin saberlo. Dicho con todos los respetos, naturalmente.
Ahora bien, no se trata de que nuestro gentilhombre ignore los gigantescos cambios operados en la producción y los servicios. Es simplemente que busca acuñar un constructo. Que no lo aclare, por lo menos hasta la hora presente, no parece serle relevante. Lo notable, así las cosas, es el pexiglás y que doctos y catetos publiciten un envoltorio en el que, si escarbas con el almocafre, encontrarás gaseosa. Sin embargo, retomo un consejo que dan los viejos de la ciudad de Parapanda: no hay que ser escépticos al por mayor, sino al detall (palabra catalana, que en tiempos antiguos encontró fácil acomodo en castellano). Porque, a lo que parece, lo que debe entenderse por cambio de modelo productivo es la reorientación de nuestra economía hacia otros vericuetos que no la hagan depender fisiológicamente del ladrillo y del turismo. Vale, pero sea como fuere ¿qué tiene en la cabeza nuestro Monsieur Jourdain?; me excuso respetuosamente, el presidente Zapatero.
Quiero decir: el cambio de modelo, entendido en esos términos, ¿consta, aunque sea en sus rasgos más esquemáticos, en alguna carpetilla presidencial? Lo bueno sería que estuviera en algún ordenador. De esa manera podría aconchabarme con Isabelita Salander (por supuesto, la de Millennium) para piratear y así, pro bono publico, difundiría al personal de qué cosa está hablando el presidente Zapatero.
Radio Parapanda. Nuestros servicios especiales recaban un momento de atención porque habla el Doctor sutil: LA CEOE Y NOSOTROS TRAS LA RUPTURA DE LAS NEGOCIACIONES, Es una gentileza de The Parapanda Tribune.
El lema de este blog es: "Nada curo llorando y nada empeoraré si gozo de la alegría" (Arquílaco).
domingo 2 de agosto de 2009
EL CAMBIO DE MODELO PRODUCTIVO, SEGÚN ZAPATERO
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1 comentarios:
Me ha gustado el artículo de Julián. Al principio me dio la impresión de que se trataba de Ariza, pero me ha despistado la sutileza del autor. celebro que le llameis el doctor sutil. ¿podriamos saber quien es este comentarista?
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