Parecía que era inminente. Daba la sensación que el asunto, mejor o peor, estaba al caer. La cosa, según decían gentes, con poco o mucho fundamento, estaba a punto de caramelo. El origen de estas vueltas y revueltas estaba en las palabras del presidente del Gobierno: la financiación autonómica estará lista, todo lo más tardar, el 15 de Julio. Así pues, pensé: alguna vez tendrá que ser, ¿por qué no ahora? Y sin embargo, las noticias que nos dan hoy los medios de comunicación va por otra vereda: “el PSOE asume que habrá un nuevo retraso en la financiación autonómica”. Por lo tanto, no hay más remedio que acogernos a la sabiduría del viejo cancionero en la voz de Gracia Montes: Será una rosa, será un clavel, el mes de Mayo te lo diré. Lo que, naturalmente, no deja de ser una metáfora.
En toda esta historia de la autofinanciación hay que convenir que el presidente Rodríguez Zapatero tiene serias responsabilidades, y ha mantenido constantemente un desmesurado desparpajo, generando unas expectativas que, hasta el día de hoy, no se han hecho carne: una facundia imperdonable en un gobernante de tan alta responsabilidad.
Estamos ante una situación extraordinariamente complicada y lo que te rondaré, morena. Pues tengo para mí que, junto a los litigios entre las fuerzas políticas, se está consolidando un potente conflicto de otra envergadura: el de carácter institucional entre las Comunidades autónomas y el Gobierno central, cuya expresión formal será el anunciado encuentro entre las Comunidades al margen de Zapatero; y el también institucional de las Comunidades autónomas entre sí. Uno y otro conforman un epifenómeno nuevo cuyas consecuencias darán, por decirlo amablemente, mucho que hablar. Porque estamos ante un conflicto, de un lado, en el interior del Estado (me permito recordar que las Comunidades autónomas son también Estado) y, de otra parte, de desagregación del Estado. De mantener esta situación es fácil prever que sólo habrán estas vertebraciones “estatales”: la Seguridad Social, La Liga de Fútbol, las quinielas y el Gordo de Navidad. Eso sí, el Mulhacén seguirá siendo el pico más alto de la Península, con permiso del Teide que es el más alto, todavía, del “Estado”.
Creo que no estamos ante una contingencia. Este epifenómeno está dejando un poso de múltiples enfrentamientos institucionales que van más allá de los de naturaleza político-partidaria. Es más, sospecho que la mera conllevancia no está en condiciones de mitigar una bronca de este calibre. Peor aún, no parece que esté a la vista un buen sastre que sepa enhebrar los necesarios pespuntes para confeccionar un traje en condiciones. Y, por otra parte, tira mucho la garrula alma parroquiana.
Radio Parapanda. Nos dedica la conocida pieza de LOS GAVILANES: Mi aldea (Manuel Ausensi). El caballero del retrato es el gran barítono barcelonés Manuel Ausensi.
Estamos ante una situación extraordinariamente complicada y lo que te rondaré, morena. Pues tengo para mí que, junto a los litigios entre las fuerzas políticas, se está consolidando un potente conflicto de otra envergadura: el de carácter institucional entre las Comunidades autónomas y el Gobierno central, cuya expresión formal será el anunciado encuentro entre las Comunidades al margen de Zapatero; y el también institucional de las Comunidades autónomas entre sí. Uno y otro conforman un epifenómeno nuevo cuyas consecuencias darán, por decirlo amablemente, mucho que hablar. Porque estamos ante un conflicto, de un lado, en el interior del Estado (me permito recordar que las Comunidades autónomas son también Estado) y, de otra parte, de desagregación del Estado. De mantener esta situación es fácil prever que sólo habrán estas vertebraciones “estatales”: la Seguridad Social, La Liga de Fútbol, las quinielas y el Gordo de Navidad. Eso sí, el Mulhacén seguirá siendo el pico más alto de la Península, con permiso del Teide que es el más alto, todavía, del “Estado”.
Creo que no estamos ante una contingencia. Este epifenómeno está dejando un poso de múltiples enfrentamientos institucionales que van más allá de los de naturaleza político-partidaria. Es más, sospecho que la mera conllevancia no está en condiciones de mitigar una bronca de este calibre. Peor aún, no parece que esté a la vista un buen sastre que sepa enhebrar los necesarios pespuntes para confeccionar un traje en condiciones. Y, por otra parte, tira mucho la garrula alma parroquiana.
Radio Parapanda. Nos dedica la conocida pieza de LOS GAVILANES: Mi aldea (Manuel Ausensi). El caballero del retrato es el gran barítono barcelonés Manuel Ausensi.



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