En su reciente artículo (EL AUTORITARMISMO LIBERAL DEL GOBERNADOR DEL BANCO DE ESPAÑA), mi sobrino, el profesor Joaquín Aparicio, le llama la atención –muy educadamente, por cierto— al gobernador del Banco de España. Sus reflexiones no tienen, por supuesto, el tono despectivo del presidente Zapatero ni el ademán de echao p´alante del Ministro Corbacho. No se olvide que don Joaquín es hombre de razones argumentadas y sobriedad expositiva, aunque no esquiva la contundencia. El ilustre catedrático recuerda el carácter, las funciones y las prerrogativas de la institución y de su presidente. Y, comoquiera que el profesor entiende que MAFO se excede (yo diría que de forma reiterada) en su cometido llega a la siguiente conclusión: “en otra ocasión se le ha pedido al Gobernador que se callase o que dimitiese, como no se calla no queda otra que pedir que dimita o que le cesen”.
Hay dos aspectos de cierto interés en la facundia reiterada del Gobernador: a) la constante contravención de la norma, y b) el carácter de lo que dice. Ahora bien, no sólo es responsable de tanto ir a la fuente el mentado MAFO, pues retengo que quienes pidieron la comparencia de nuestro hombre en el Parlamento o sabían lo que hacían o no cayeron en la cuenta. Porque sobradas razones ha dado el Gobernador de que es inasequible a sujetarse a los protocolos que le incumben. Es más, se diría que las observaciones que se le hacen desde el Gobierno y determinados sectores sociales le animan a coger carrerilla. Con lo que tenemos (casi) la misma situación que provocara tiempo atrás –más concretamente en sus tiempos de Presidente del Tribunal Constitucional-- don Manuel Jiménez de Parga, cuya humildad granadina dejó maravillados a propios y extraños.
Así pues, tengo para mí que erraron los grupos parlamentarios al convidar a MAFO a predicar en tan representativo lugar: el altavoz político de sus opiniones cobraba una magnitud de primerísimo orden, y allí no defraudó a sus parciales. Con la conclusión, cantada de antemano, del mantenimiento de la confrontación con el gobierno y de las organizaciones sindicales, la alarma en la sociedad y el canguelo justificado de nuestros pensionistas. Me imagino, por lo tanto, la desazón de algún que otro ministro que debió decir aquello de “pocos éramos y parió la abuela”. De ahí que Corbacho –hombre de barrio y, afortunadamente, poco sofisticado-- en un pronto sobrevenido hiciera una síntesis entre la taberna y la ley afirmando: “Que sea la última vez que el Gobernador del Banco de España se atreva a discrepar...” Un pronto que le ha sido afeado por el maestro de periodistas Javier Pradera en el artículo de hoy en “El País” de manera un tanto chocante, esto es, calificando como cobarde las declaraciones de MAFO ya que –según Pradera— el gobernador es una persona “inerme, pues no puede contestar a la matonería del ministro”.
Digo que, como mínimo, es chocante porque lo que Corbacho está haciendo es recordar al gobernador que, de acuerdo con el Tratado de la Comunidad Europea y la Ley 13/1994, de 1 de junio, dicha de Autonomía del Bando de España, “apoyará la política económica general del Gobierno”. Cuestión irrelevante es si el Ministro Corbacho podía haber utilizado un tono melifluo propio de los miembros de la Asociación de san Luís Gonzaga o los tonos bravíos de la Peña flamenca Frasquito Yerbagüena de Parapanda. Por lo demás, también es no menos irrelevante que, como recuerda Pradera, MAFO haya sido militante socialista desde los tiempos de la clandestinidad. Pido disculpas por la caricatura: es como si alguien absolviera a Angelo Tasca de sus pecadillos en el gobierno de Petain porque, en sus mejores tiempos, fuera destacadísimo dirigente del grupo de Antonio Gramsci. Cierto, no es lo mismo, pero la caricatura sirve para señalar que la mancha de la mora a veces no se quita con otra mora verde (1).
Por lo demás, digamos que la filosofía de MAFO tiene una relevante simetría con la caja de herramientas que ha llevado a la explosión de esta crisis económica, al menos tal como entiende esta situación un socialista de tanta solidez como es Giorgio Ruffolo, cuyas opiniones dejamos escritas hace unos días en esta misma bitácora.
(1) Vid. “Bruno Trentin: tra il Partito d’ Azione e il Partito Comunista” (Ediese, 2009). Sirva esta nota de aclaración y, a la vez, de acuse de recibo de dicho libro que me ha enviado el amigo Carlo Ghezzi, presidente de la Fondazione Giuseppe Di Vittorio.
Discos dedicados. Radio Parapanda pone en antena, en agradecimiento a Carlo Ghezzi, una copla del maestro Pepe Marchena: "Los cuatro muleros".
El lema de este blog es: "Nada curo llorando y nada empeoraré si gozo de la alegría" (Arquílaco).
miércoles 22 de abril de 2009
FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ: Si no quieres sopa, ahí van dos tazas
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