
El viernes pasado cenamos un grupo de cofrades en Calella de Mias; presidía don Juan José López Burniol.
Dirigentes políticos e institucionales de algunas comunidades autónomas –gobernadas unas por Mario y otras por Sila— han puesto el grito en el cielo cuando corrió la noticia de que las balanzas fiscales iban a ser publicadas.
Naturalmente la reacción de dichos dirigentes es alarmante. Y, desde luego, todo son cábalas. ¿Tienen algo que esconder? Pienso que nada que se sepa con mayor o menor aproximación. Creo que nada que no se intuya. Pero una cosa es que se sepa o se intuya y otra (bien distinta) que aparezcan las balanzas con sus correspondientes letras y números de molde. Sin ningún género de dudas la reacción es, por obscurantista, antidemocrática. O, dicho con mayor moderación: de dudoso comportamiento democrático. No es, fundamentalmente, una reacción contra quienes piden transparencia. Es una manera de ser iliberal. Aclaremos, en el sentido que las afamadas Cortes de Cádiz daban al concepto “liberal”.
Ahora bien, ¿han caído en la cuenta de que esa reacción –ese vetusto comportamiento— es una poderosa interferencia a la solidaridad interterritorial? Digámoslo enfáticamente: la solidaridad se hace desde la transparencia. Es decir, todo lo contrario de la caridad: “que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda”, tal como Mateo atribuyó al Galileo en el Sermón del Monte. Solidaridad y caridad son, pues, dos conceptos diversos y tienen sus códigos con arreglo a la diversidad que les connota. La solidaridad, basada en la transparencia, debe tener normas y, parcialmente, es condicionada; la caridad es algo bien distinto: es carente de normas y, a la vez, es incondicional. La solidaridad –al menos en los casos a los que nos referimos— requiere que exista una rendición de cuentas que ilumine en qué he invertido la práctica solidaria, lo que no ocurre con la caridad. Más todavía, la solidaridad tiene unos límites temporales: tiene vigencia hasta que el solidarizado ha cambiado para bien la situación que exigía dicha práctica.
Que cada cual eche cuentas y piense como estime conveniente acerca de los motivos de la urticaria que les ha salido a los opositores de la publicidad de las balanzas fiscales. Pero lo que verdaderamente ocurrirá, de mantener esas posiciones cimarronas, es que se ampliará la nunca resuelta desconfianza a la fiscalidad.
Por último, ¿le conviene al “centro” que haya periferias adversas a la transparencia de las balanzas? Ni hablar del peluquín. Aunque el “centro” –se encuentre donde se encuentre— es con frecuencia tan estrábico como los acais de Marujita Diaz. De un lado le interesa la obscuridad fiscal (en pleno compadrazgo con las periferias) para gobernar a golpe de talonario; y, de otra parte, le fastidia el carácter pedigüeño de los, metafóricamente, modernos súbditos de la gleba.
P/S. He añadido a la lista de links una muy importante revista: "Correspondances Européens du Travail", en http: //metiseurope.eu/sommaire.php. La recomendación viene de la mano del profesor Miguel Helecho. (Universidad de Parapanda)



9 comentarios:
Tito: De acuerdo. Me pregunto el motivo por el cual en ocasiones, desde posiciones de izquierdas se dice que no es de izquierdas pedir esa transparencia, en definitiva la publicación con luz y taquígrafos de toda esa larga lista de números.
Esa posición me parece trasnochada o falsamente solidaria.
Las cosas como son o sean y que cada palo aguante su vela.
Lo que es patético es que se esté disfrazando de izquierdismo el seguir haciendo el juego a las burgesías periféricas que quieren "arrojar" el dato de "su" balanza fiscal contra el restro de autonomías que les "expolían" sus recursos, es decir, seguir patrocinando la "lucha entre territorios". Y que todo esto se disfrace de "transparencia necesaria para la solidaridad", y bla, bla, no nos engañe usted.
¿tontos útiles o al servicio de burguesías autonómicas?
Por suerte todavía hay socialdemócratas de verdad: Martín Seco
http://www.lainsignia.org/2005/octubre/ibe_013.htm
Señora Guillotina, ¿te refieres al Martín Seco famoso cuando la Huelga general del 14 de diciembre? ¿O al martini seco?
Después de intentar devanarme los sesos, (si resultado), pido ayuda para interpretar comentario sobre Salvador Milá, y descubro que ha desaparecido ¿duendes informáticos o censura?.
Claro, me he quedado en ascuas
Querido Despertaferro-Javier: El artículo sobre Milà y tu comentario estuvieron "en pantalla" dos días. El caso es que entró un aluvión (unos diecisiete) comentarios con alabanzas a Salvador e insultos a ICV. No es tu caso. Total, corté por lo sano y eliminé la entrada. Por cierto, todos los comentarios iban enmascarados. Saludos asalvadorados, PL
Guillotina. este discurso sobre el juego a la burguesía huele a bolitas de alcanfor e incluso me atrevería a decir que a rancio.
Para conocer lo que paga cada comunidad y lo que recibe es necesario conocer las balanzas con todos sus datos.
Si alguien quiere ver otra cosa es su problema.
Mucho me temo que por mucho que se publiquen habrá quien rebuzne discursos huecos sobre la solidaridad mal entendida que alimenta la cultura del subsidio y el chupeteo crónico.
El despertaferro no quiere entender que las comunidades NO PAGAN NADA, absolutamente nada, que los territorios no pagan, pagan las personas individuales. Y los que somos de izquierdas consideramos que si en una comunidad la suma de los que pagan más es mayor que en otra comunidad ¿y porqué tomar como referencia la comunidad y no el barrio de una ciudad o una comarca o un provincio?pues por motivos ideológicos, disfrazados de supuesto "amor a la transparencia";
digo si pagan más los de una comunidad pues así sea, será que tienen más renta y más deben pagar en beneficio de los que menos tienen. pero pagar, no como territorio o por ser de ese territorio sino como persona individual, empresa, etc por tener mayor renta.
Oye Despertaferro: Observa como el caballero de la Gillette se atribuye el monopolio de "los que somos de izquierdas". Hablabas de bolitas de alcanfor, en este caso es pura naftalina. En todo caso, ¿y si pasamos a otra polémica? Propongo pasar a la de las básculas fiscales.
Tito. Será mejor pasar a otra cosa, este tío es un pesado. Dicen que cuando un tonto coge un camino, se acaba el camino paro el tonto sigue.
Va la última y con esto doy por finalizado el tema.
Las personas son las que pagan los impuestos, ya lo sé, en cambio no debemos olvidar que quienes reciben el fruto de estas cargas fiscales, son los territorios.
En estos territorios donde viven personas de carne y hueso, que auque sean catalanes, ven como su esfuerzo fiscal no se ve compensado y que a la hora de repartir becas u otras prestaciones, están en desventaja con respecto a ciudadanos de otras comunidades.
Por cierto, señor de la navaja no crea vd. que está en el derecho de otorgar patentes de izquierdismo, quizá a fuerza de repetirselo se lo acaba creyendo.
Corto y cierro.(cubra la guillotina, no sea que con la lluvia se le oxide y no pueda rebanarle el pescuezo a nadie)
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