El ciberboletín de Comfia nos informa: El 83% de los afiliados de CCOO Asturias valora a sus dirigentes, aunque reclaman una mayor participación Quien lo lea –cosa que se recomienda por su utilidad general— podrá ver que el mencionado dato resulta de una encuesta que hizo la organización asturiana en colaboración con la Universidad de Oviedo. Es decir, nada que ver con la técnica de Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como. La mencionada encuesta, realizada con un muestreo representativo del conjunto de la afiliación, destaca la buena nota que le merecen sus representantes sindicales y también (cosa que verá quien lo lea) algunos detalles menos positivos que, en ningún caso, empañan los `niveles de satisfacción´.
Tienen razón los dirigentes sindicales asturianos cuando afirman que es la primera vez, en los treinta años de democracia, que se hace una investigación con estas características. Porque los valiosos estudios que periódicamente hace el profesor Alós-Moner y su equipo sobre el sindicalismo catalán es de otra (aunque parecida) naturaleza. Esta noticia asturiana me provoca algunas primeras reflexiones.
Sospecho que si no han existido otras investigaciones (tanto en el sindicalismo como en la política) es porque había alguna prevención ante los resultados. Algo así como lo que manifiesta el dicho santaferino: “Déjate de pollas que el agua está muy fría”. [Ya se ha aclarado en otra ocasión que las mencionadas `pollas´ son unas gallináceas que están –o estaban— en las charcas de los tejares de la vega granadina, cuyo sabor tan insulso no valía la pena el esfuerzo de pillar una pulmonía]. De manera que, puede ser, no haberse hecho hasta la presente indique que había que dejarse de pollas, no fuera que salieran a la luz pública algunas opiniones poco gratificantes.
No ha sido de esta idea el parecer de los dirigentes sindicales comisioneros de la “Asturias, patria querida, Asturias de mis amores”. La dirección del sindicato saltó al trapecio sin red protectora aparente y los resultados públicos cantan con claridad. Es más, encargar a la Universidad de Oviedo dicho trabajo expresaba: 1) la garantía de un trabajo hecho con solvencia y con los aparatos matemáticos convencionales del conocimiento, y 2) el desafío previo de que los resultados se harían públicos, esto es, no se guardarían vergonzantemente en la alacena privada si daban pollas en vinagre. [Dado que las tan repetidas pollas no saben a nada, hay que ponerles un chorreón de vinagre para disimular la pitanza]
La familia comisionera asturiana hizo bien en organizar un viaje hacia su interior, en medirse con la realidad de su conjunto afiliativo. Y, oblícuamente, propone a todo el universo societario (ya político, ya sindical o como quiera que sea) que la legitimidad viene de la `soberanía´ de los representados. Esto es, han querido comprobar de qué manera son vistos. Entre paréntesis, el honor y la fama de los personajes de Homero era aproximadamente así: ser vistos por los demás, no autolegitimarse. De donde se infiere, dicho con dos vasos de sidra de más, que no es lo mismo decir “somos cojonudos” que oír “sois cojonudos”. Me excuso por el lenguaje de chigre, pero a mi edad podría estar justificada esta sentencia tabernaria.
Podría ser que, tras la provocación asturiana, se generalicen estas encuestas. De hacerlo, todo el mundo saldría ganando: los que se examinan y sacan buena nota, además de celebrarlo jubilosamente, pueden avanzar más; quienes son obsequiados con calabazas tienen la oportunidad de saber qué china les aprieta el zapato y corregir. Aquellos que imiten al asno de Buridán podrían seguir en la Luna de Valencia. Eso sí, tendrán el consabido recurso a las generalizaciones tópicas con las que, de modo no infrecuente, abundan en la sintaxis de ciertos menesteres. En resumen, el reto asturiano obliga a los fanfarrones oír “Hic Rhodus hic salta”, según dejó sentado Esopo y, algunos siglos después, Karl Marx en “El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”. [Lo cito para recomendar la lectura de este libro, que vale menos que dos paquetes de tabaco rubio o negro]
Bien, ¿cómo no acordarse de Juan Muñiz Zapico, llamado cariñosamente Juanín? Un accidente de coche se llevó por delante a nuestro amigo, una de las grandes figuras del sindicalismo europeo. Tenía 36 años.
Por favor: http://www.fundacionjuanmunizzapico.org/
Así que no olvides ese nombre: Juan Muñiz Zapico, arriba en la foto.



2 comentarios:
Querido y respetado Jose Luis
Leo tu opinión sobre la noticia del infodia de comfia, herramienta muy útil que repaso cada día (un rodolí), sobre la consulta de Asturias y me gustaria opinar.
En primer lugar agraderte la información sobre las gallinas insulsas, yo ese comentario lo tenia en apartado de malsonantes propia de chigres, ahora podré usarlo con mayor libertad.
Respecto a la noticia, sin caer en la minusvaloración de una iniciativa de esas caracteristicas y con el respeto hacia una acción que suma, creo que el Sindicato tiene una valoración diaria de su trabajo, cada día podemos mirar el indice de afiliación, altas, bajas, y tanto por ciento sobre la plantilla.
Desde hace muchos años utilizo ese referente para valorar nuestro trabajo y nuestro discurso, no son pocas las veces que oigo con la rotutindad de prueba irrefutable aquello de "los trabajadores quieren" "los trabajadores necesitan", mi primera reacción para valorar esa opinión en su justa medida, es comprobar que indice de afiliación existe en la sección sindical o agrupación de quien así se expresa.
Ese "viaje" al interior para examinar nuestro trabajo lo tenemos, por suerte, delante cada día en los indices de afiliación,se deberia usar, de ésta manera no caeriaos tan "alegremente" en la tentación de usar aqella otra frase tambien muy oida "es que los trabajadores no se enteran".
Además tenemos otro baremo para medirnos, son las elecciones sindicales, pero eso es harina de otro costal por la perversidad anti-organización que son en si mismos los comités de empresa y de la que comparto tú opinión, que ya pusimos en común hace años ocmpartiendo al mismo tiempo un plato de arroz en el Aplec de Alella. Un abrazo.
Eduard Herrero (Comfia-CCOO Banco Popular)
De acuerdo contigo, Eduard. Pero seguro que estarás de acuerdo en que una cosa es "leer" los resutados, incluso críticamente, y otra es que el personal de diga que lo estás haciendo bien. Por otra parte, con independencia de que mantengo mi opinión sobre los comités de empresa (aquella que efectivamente comentamos en Alella) también es un indicador del sostén al sindicato. Otra oca es la ideoneidad de estos instrumentos en los tiempos globalizados que corren. Un abrazo, JL
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